Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
| Autor | Agustín de Hipona, obispo de Hipona |
| Título | Sobre el Espíritu y la letra (en latín, De spiritu et littera; en inglés, On the Spirit and the Letter) |
| Fecha | Hacia fines de 412. El NPNF la sitúa por su lugar en las Retractaciones, antes de la muerte de Marcelino (septiembre de 413), y el prefacio de Holmes da el título benedictino scriptus sub finem anni 412; la Catholic Encyclopedia y la lista de obras de Wikipedia dicen 412. La entrada «Pelagius» de Wikipedia la fecha en 414: una discrepancia que esta edición no sigue |
| Destinatario | Marcelino, tribuno y notario del emperador Honorio |
| Género | Tratado en forma de respuesta a una consulta, con una larga exposición de la Epístola a los Romanos y de 2 Corintios 3 |
| Extensión | 66 capítulos, unas 28 000 palabras en esta edición |
| Traducción | Castellana, automática (Libyx, modelo DeepSeek V4 Pro) y directa del inglés de Peter Holmes; no del latín. Sin traductor humano y sin revisión frase a frase |
| Fuente | Nicene and Post-Nicene Fathers, 1.ª serie, vol. 5 (St. Augustin: Anti-Pelagian Writings), ed. Philip Schaff |
La persona a quien había dirigido los tres libros titulados De Peccatorum Meritorum et Remissione, en los cuales examiné cuidadosamente también el bautismo de los niños, me informó, al acusar recibo de mi comunicación, que estaba muy turbado porque yo declaré que era posible que un hombre estuviera sin pecado si, con la ayuda de Dios, no le faltaba la voluntad, aunque ningún hombre hubiera vivido, viviera o hubiera de vivir en esta vida tan perfecto en justicia. Preguntó cómo podía yo decir que era posible aquello de lo cual no podía aducirse ningún ejemplo. Con ocasión de esta consulta de dicha persona, escribí el tratado titulado De Spiritu et Littera, en el cual examiné extensamente la afirmación del Apóstol: "La letra mata, pero el espíritu da vida." En esta obra, en cuanto Dios me capacitó, disputé denodadamente contra quienes se oponen a aquella gracia de Dios que justifica; y al tratar de las observancias de los judíos, que se abstienen de ciertos alimentos y bebidas según su antigua ley, mencioné las "ceremonias de ciertos alimentos" [quarumdam escarum cerimoniæ] —frase que, aunque no usada en las Santas Escrituras, me pareció muy conveniente, porque recordé que cerimoniæ equivale a carimoniæ, como si derivara de carere, carecer, y expresa la abstinencia de los adoradores respecto de ciertas cosas. Pero si hay alguna otra derivación de la palabra que sea incompatible con la verdadera religión, no quise hacer referencia alguna a ella; limité mi empleo al sentido arriba indicado. Esta obra mía comienza así: "Después de leer el breve tratado que recientemente redacté para ti, amadísimo hijo mío Marcelino", etc.
Capítulo 1 [I.] — Ocasión de escribir esta obra; una cosa puede ser posible de hacerse y, no obstante, no hacerse jamás
Cap. 1
Comentario editorial · Marcelino, el destinatario
Cap. 2
Capítulo 3. — El error de quienes dicen que un hombre vive aquí sin pecado es comparativamente inofensivo
Cap. 3
Comentario editorial · Dos errores, y lo que vino después

Capítulo 4. — Es un error mucho más grave, que exige una refutación muy enérgica, el de quienes niegan que la gracia de Dios sea necesaria
Cap. 4
Capítulo 5 [III.] — La verdadera gracia es el don del Espíritu Santo, que enciende en el alma el gozo y el amor del bien
Cap. 5
Cap. 6
Comentario editorial · Dos sentidos de «la letra»
Cap. 7
Cap. 8
Cap. 9
Cap. 10
Cap. 11
Cap. 12
Capítulo 13 [VIII.]— El cumplimiento de la ley; la jactancia de los judíos; el temor del castigo; la circuncisión del corazón
Cap. 13
Cap. 14
Pero», dicen, «nosotros alabamos a Dios como autor de nuestra justicia, en cuanto nos dio la ley, por cuya enseñanza hemos aprendido cómo debemos vivir.» Pero no prestan atención a lo que leen: «Por la ley ninguna carne será justificada delante de Dios.» [] Esto puede, ciertamente, ser posible delante de los hombres, pero no delante de Aquel que mira nuestro mismo corazón y nuestra voluntad más íntima, donde ve que, aunque el hombre que teme la ley guarda cierto precepto, preferiría, sin embargo, hacer otra cosa si se le permitiera. Y para que nadie suponga que, en el pasaje que se acaba de citar de él, el apóstol quiso decir que nadie es justificado por aquella ley, que contiene muchos preceptos, bajo la figura de los antiguos sacramentos, y entre ellos aquella circuncisión de la carne misma, que se mandaba a los niños recibir al octavo día después del nacimiento; añade inmediatamente a qué ley se refería, y dice, «Porque por la ley es el conocimiento del pecado.» [] Se refiere, pues, a aquella ley de la cual después declara, «No conocí el pecado sino por la ley; porque no habría conocido la concupiscencia, si la ley no hubiera dicho: No codiciarás.» [] Pues ¿qué significa esto sino que «por la ley viene el conocimiento del pecado?
Cap. 15
Cap. 16
Cap. 17
Cap. 18
Cap. 19
Cap. 20
Cap. 21
Cap. 22
Cap. 23
Cap. 24
Cap. 25
Cap. 26
Cap. 27
Cap. 28
Comentario editorial · El dedo de Dios y los cincuenta días
Cap. 29
Cap. 30
Cap. 31
Cap. 32
Cap. 33
Cap. 34
Cap. 35
Cap. 36
Comentario editorial · «Ceremonias de ciertos alimentos»
Cap. 37
Capítulo 38 [XXIII.]— La reforma que ahora se efectúa, comparada con la perfección de la vida por venir
Cap. 38
Capítulo 39 [XXIV.]— El galardón eterno que se declara especialmente en el Nuevo Testamento, anunciado de antemano por el profeta
Cap. 39
Capítulo 40.— Cómo ha de ser aquello la recompensa de todos; el Apóstol defiende con empeño la gracia
Cap. 40
Capítulo 41.— La ley escrita en el corazón, y la recompensa de la contemplación eterna de Dios, pertenecen a la nueva alianza; quiénes entre los santos son los más pequeños y los más grandes
Cap. 41
Cap. 42
Capítulo 43 [XXVI.]— Una cuestión acerca del pasaje del Apóstol sobre los gentiles que se dice hacen por naturaleza lo que la ley manda, y que también se dice tienen escrito en sus corazones
Cap. 43
Cap. 44
Capítulo 45.— No es por sus obras, sino por la gracia, que los hacedores de la ley son justificados; los santos de Dios y el nombre de Dios son santificados en sentidos diferentes
Cap. 45
Cap. 46
Capítulo 47 [XXVII.]— La ley "Hacer por naturaleza" significa, hacer por la naturaleza restaurada por la gracia
Cap. 47
Cap. 48
Cap. 49
Cap. 50
Cap. 51
Cap. 52
Cap. 53
Cap. 54
Cap. 55
Cap. 56
Cap. 57
Cap. 58
Comentario editorial · La voluntad como facultad y como uso
Cap. 59
Cap. 60
Cap. 61
Cap. 62
Cap. 63
Cap. 64
Cap. 65
Capítulo 66.— Aunque la justicia perfecta no se halle aquí en la tierra, no es sin embargo imposible
Cap. 66
Notas, recepción y bibliografía
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