Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
| Autor | Ambrosio de Milán (Ambrosius), obispo de Milán desde 374 hasta su muerte en 397 (Wikipedia). Su autoría de este tratado fue impugnada por algunos modernos; el NPNF y la Catholic Encyclopedia la dan por segura (véase la nota a la introducción) |
| Título | Sobre los misterios (en latín De mysteriis; en inglés On the Mysteries en el NPNF). Misterios es el nombre común de los sacramentos en la Iglesia antigua |
| Lengua original | Latín. Edición crítica moderna: Sources chrétiennes 25 bis, ed. B. Botte, 2.ª ed. 1980 (McLynn, bibliografía), y Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum 73, ed. O. Faller, 1955 (Wikipedia) |
| Fecha | El texto no la da. Hacia 387 según el NPNF, a partir de una referencia a Sobre los patriarcas; el NPNF añade que el año no puede fijarse. Roza fecha el bautismo de Agustín, al que se dirigió esta catequesis, en 387 |
| Género | Catequesis mistagógica: explicación de los ritos a quienes los han recibido, sobre el bautismo, la confirmación y la eucaristía |
| Destinatarios | La introducción del NPNF habla de «los que estaban a punto de ser bautizados» y de la Cuaresma; el texto se dirige a quienes ya recibieron los ritos («recordad qué se os preguntó», § 5), y la Catholic Encyclopedia y McLynn lo describen como instrucción posterior al bautismo |
| Extensión | Nueve capítulos y cincuenta y nueve secciones, unas 7 000 palabras |
| Traducción | Castellana, automática y directa del inglés de la edición de base; no del latín |
| Fuente | Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 10, tal como la recogen New Advent y CCEL |
| Capítulos | Tema |
|---|---|
| 1 | Por qué se explican ahora los misterios y no antes; la apertura de los oídos |
| 2 | Lo que prometieron al entrar: la renuncia al diablo y la mirada hacia el oriente |
| 3–5 | El agua: presencia divina en ella, figuras del Antiguo Testamento, el Espíritu y el valor del ministro |
| 6 | La unción de la cabeza y el lavatorio de los pies |
| 7 | Las vestiduras blancas y el sello del Espíritu |
| 8 | El banquete del altar: los sacramentos de la Iglesia, más antiguos y más excelentes que los de la sinagoga |
| 9 | «Esto es mi Cuerpo»: ejemplos en que la gracia vence a la naturaleza |
El autor explica al comienzo de este tratado que su objeto era exponer, para provecho de los que estaban a punto de ser bautizados, los ritos y el significado de ese Sacramento, así como de la Confirmación y de la Sagrada Eucaristía. Pues todas estas materias eran tratadas con la mayor reserva en la Iglesia primitiva, por temor a la profanación por parte de los paganos, y era costumbre, como en el caso de las conocidas Catequesis de San Cirilo de Jerusalén, explicarlas a los catecúmenos durante la última parte de la Cuaresma.Tratados de esta índole poseen, por tanto, un interés especial, pues en ellos encontramos claramente expuesta la doctrina plena de la Iglesia en el tiempo en que fueron redactadas aquellas alocuciones que han llegado hasta nuestros días.San Ambrosio recorre y explica la mayor parte, primero de los ritos usuales en el momento del bautismo solemne, señalando las profundas verdades y misterios que subyacen a estas cosas exteriores. Trata luego de la Confirmación, refiriéndose a los siete dones del Espíritu Santo; y, por último, habla de la Sagrada Eucaristía, exponiendo especialmente la doctrina de la Presencia Real.Algunos escritores en el siglo XVI y después han intentado probar que este tratado fue falsamente atribuido a San Ambrosio, pero no puede haber verdadera duda al respecto, como lo demuestran de manera concluyente los editores benedictinos, y hoy es universalmente admitido. El tratado fue compuesto para usarse durante la Cuaresma, pero no se puede fijar en qué año, posiblemente, por la referencia hecha al tratado De Patriarchis, hacia el año 387 d. C.
Comentario editorial · Dos obras sobre los mismos ritos: Sobre los misterios y Sobre los sacramentos
Comentario editorial · El orden de los ritos, de un vistazo

San Ambrosio afirma que tras las explicaciones que ya ha dado sobre la vida santa, explicará ahora los Misterios. Después de dar sus razones para no haberlo hecho antes, explica el misterio de la apertura de los oídos y muestra cómo esto fue realizado antiguamente por Cristo mismo.
Cap. 1, § 1
Cap. 1, § 2
Cap. 1, § 3
Cap. 1, § 4
Comentario editorial · Explicar después de recibir: la disciplina del secreto
Qué prometían los que iban a ser iniciados al entrar en la Iglesia, de los testigos de estas promesas, y por qué entonces se volvían hacia el Oriente.
Cap. 2, § 5
Cap. 2, § 6
Cap. 2, § 7
Comentario editorial · El «Santo de los santos»: el baptisterio de Milán
San Ambrosio señala que debemos considerar la presencia y la acción divinas en el agua y en los sagrados ministros, y aduce luego muchas figuras del Antiguo Testamento del bautismo.
Cap. 3, § 8
Cap. 3, § 9
Cap. 3, § 10
Cap. 3, § 11
Cap. 3, § 12
Cap. 3, § 13
Cap. 3, § 14
Cap. 3, § 15
Cap. 3, § 16
Cap. 3, § 17
Cap. 3, § 18
Que el agua no limpia sin el Espíritu lo muestran el testimonio de Juan y la forma misma de la administración del sacramento. Y se declara también que esto está significado por la piscina del Evangelio y por el hombre que allí fue sanado. En el mismo pasaje se muestra además que el Espíritu Santo verdaderamente descendió sobre Cristo en su bautismo, y se explica el significado de este misterio.
Cap. 4, § 19
Cap. 4, § 20
Cap. 4, § 21
Cap. 4, § 22
Cap. 4, § 23
Cap. 4, § 24
Cap. 4, § 25
Cristo mismo está presente en el Bautismo, de modo que no hemos de considerar la persona de sus ministros. Breve explicación de la confesión de la Trinidad tal como suelen pronunciarla quienes van a ser bautizados.
Cap. 5, § 26
Cap. 5, § 27
Cap. 5, § 28
Por qué quienes salen del baño del bautismo son ungidos en la cabeza; por qué, además, después del bautismo, se les lavan los pies, y qué pecados se perdonan en cada caso.
Cap. 6, § 29
Cap. 6, § 30
Cap. 6, § 31
Cap. 6, § 32
Cap. 6, § 33
Comentario editorial · El lavatorio de los pies: una costumbre de Milán
El lavado de los pecados es indicado por las vestiduras blancas de los catecúmenos, por lo cual la Iglesia habla de sí misma como negra y hermosa. Los ángeles se maravillan de su resplandor como del de la carne del Señor. Además, Cristo mismo encomendó su belleza a su Esposa bajo muchas figuras. Se describe el afecto mutuo del uno por la otra.
Cap. 7, § 34
Cap. 7, § 35
Cap. 7, § 36
Cap. 7, § 37
Cap. 7, § 38
Cap. 7, § 39
Cap. 7, § 40
Cap. 7, § 41
Cap. 7, § 42
Comentario editorial · El sello y los siete espíritus
Del festín místico del altar del Señor. Para que nadie lo tenga en poco, San Ambrosio muestra que es de mayor antigüedad que los ritos sagrados de los judíos, puesto que fue prefigurado en el sacrificio de Melquisedec, y muy superior al maná, por ser el Cuerpo de Cristo.
Cap. 8, § 43
Cap. 8, § 44
Cap. 8, § 45
Cap. 8, § 46
Cap. 8, § 47
Cap. 8, § 48 (impreso «49»)
Cap. 8, § 49
Para que nadie, al observar la parte exterior, vacile en la fe, se aducen muchos ejemplos en los que la naturaleza exterior ha sido cambiada, y así se prueba que el pan se hace verdadero Cuerpo de Cristo. El tratado se concluye luego con ciertas observaciones acerca de los efectos del sacramento, la disposición de quienes lo reciben y cosas semejantes.
Cap. 9, § 50
Cap. 9, § 51
Cap. 9, § 52
Cap. 9, § 53
Cap. 9, § 54
Comentario editorial · «Esto es mi Cuerpo»: una lectura y lo que dice el texto
Cap. 9, § 55
Cap. 9, § 56
Cap. 9, § 57
Cap. 9, § 58
Cap. 9, § 59
Notas, recepción y bibliografía
Acompañamiento editorial