Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
Comentario editorial · Claves del argumento
Papías encarna el pasaje de la memoria viva de apóstoles a texto fijado: sus fragmentos son oro —y enigma— para historia del canon.
Papías de Hierápolis representa una de las figuras más enigmáticas y debatidas de la literatura cristiana primitiva. Obispo de Hierápolis en Frigia (actual Turquía) durante las primeras décadas del siglo II, Papías fue autor de una obra en cinco volúmenes titulada Explicación de las Sentencias del Señor (Λογίων Κυριακῶν Ἐξήγησις), de la cual solo sobreviven fragmentos dispersos preservados principalmente por Ireneo de Lyon y Eusebio de Cesarea.
La importancia de Papías radica en tres aspectos fundamentales: primero, como testigo de la transición entre la tradición oral apostólica y los textos escritos del Nuevo Testamento; segundo, como fuente primaria sobre la composición de los evangelios de Marcos y Mateo; y tercero, como exponente del milenarismo o quiliasmo en la iglesia primitiva.
La datación precisa de Papías ha sido objeto de intenso debate académico. Eusebio lo sitúa en la época de Trajano (98-117 d.C.), floreciendo junto a Ignacio de Antioquía y Policarpo de Esmirna. Los estudiosos contemporáneos generalmente ubican la composición de su obra entre 110-130 d.C., aunque propuestas más tempranas (c. 100) y más tardías (c. 140-160) han sido defendidas.
Papías afirma haber recibido información de dos tipos de fuentes: los "ancianos" (πρεσβύτεροι) que habían escuchado a los discípulos del Señor, y dos figuras vivientes en su tiempo: Aristión y "el anciano Juan". La identificación de este "Juan el anciano" con el apóstol Juan o con otra figura homónima ha generado siglos de controversia académica. Eusebio interpretó que se trataba de dos personas distintas, usando este argumento para cuestionar la autoría apostólica del Apocalipsis. Sin embargo, Ireneo y la tradición asiática identificaron consistentemente a Papías como "oyente de Juan" refiriéndose al apóstol.
La valoración de Papías por parte de los escritores antiguos fue ambivalente. Ireneo de Lyon lo citó con respeto como "hombre antiguo" (ἀρχαῖος ἀνήρ) y testigo de la tradición apostólica. Sin embargo, Eusebio de Cesarea expresó un juicio notoriamente severo, calificándolo como "hombre de muy pequeña inteligencia" (σφόδρα σμικρὸς τὸν νοῦν), crítica que probablemente reflejaba más el disgusto de Eusebio por el milenarismo literal de Papías que una evaluación objetiva de sus capacidades intelectuales.
La presente traducción busca equilibrio entre fidelidad literal al texto griego original (donde está disponible) y legibilidad en español contemporáneo. Se han mantenido términos técnicos clave como "anciano" (πρεσβύτερος), "oráculo/sentencia" (λόγιον), e "intérprete" (ἑρμηνευτής) dado su significado teológico específico. Las citas secundarias (especialmente de Eusebio y Jerónimo) se presentan respetando la voz del autor antiguo que transmite las palabras de Papías.
Frag. 1–2
1 Ireneo y otros relatan que Juan el teólogo y apóstol permaneció con vida hasta los tiempos de Trajano. Tras él, Papías de Hierápolis y Policarpo, obispo de Esmirna, fueron conocidos como sus oyentes.
2 En aquellos días también brilló en Asia Policarpo, discípulo de los apóstoles, a quien los testigos oculares y servidores del Señor encomendaron el episcopado de la iglesia de Esmirna. En su época se hizo conocido Papías, quien también fue obispo de la comunidad en Hierápolis.
Comentario editorial · La tradición de Juan en Asia Menor
Estos testimonios iniciales no solo establecen la conexión de Papías con el círculo joánico en Asia Menor, sino que nos sitúan en un momento crucial: justo después de la muerte de Juan, cuando la generación de los testigos oculares está desapareciendo y surge la primera generación que solo ha recibido la tradición de manera indirecta. La mención conjunta de Policarpo y Papías como "oyentes" de Juan ilustra cómo la transmisión apostólica pasa de los apóstoles vivos a sus discípulos inmediatos, y de estos a quienes, como Papías, ya no conocieron personalmente a los Doce, pero sí a quienes los escucharon de primera mano. La supervivencia de Juan hasta el reinado de Trajano (98-117 d.C.), atestiguada por múltiples fuentes patrísticas, permite ubicar a Papías en ese umbral histórico: la bisagra entre la era apostólica y la generación que hereda su testimonio.
Frag. 3.1–3.17
3.1 De Papías se conservan cinco libros, titulados Explicación de las Sentencias del Señor. Ireneo los menciona como sus únicos escritos, diciendo así: "Estas cosas también las atestigua por escrito Papías, oyente de Juan y compañero de Policarpo, hombre antiguo, en el cuarto de sus libros, pues él compuso cinco libros."
3.2 Esto dice Ireneo. Pero el propio Papías, en el prefacio de sus discursos, de ninguna manera se presenta como oyente y testigo ocular de los santos apóstoles, sino que enseña haber recibido las verdades de la fe de quienes fueron conocidos de aquellos, con estas palabras:
3.3 "No dudaré en ordenar para ti, junto con mis interpretaciones, todo lo que una vez aprendí bien de los ancianos y recordé bien, confirmando su verdad. Pues no me deleitaba, como hacen muchos, en los que hablan mucho, sino en los que enseñan la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que transmiten los mandamientos dados por el Señor a la fe, y que proceden de la verdad misma. 3.4 Y si alguna vez llegaba alguien que había seguido a los ancianos, yo indagaba las palabras de los ancianos: qué había dicho Andrés, o qué Pedro, o qué Felipe, o qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo, o cualquier otro de los discípulos del Señor; y lo que decían Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Pues no consideraba que lo extraído de libros me beneficiara tanto como lo que viene de la voz viva y permanente."
3.5 Aquí vale la pena notar que él enumera dos veces el nombre de Juan: al primero lo cuenta junto con Pedro, Santiago, Mateo y los demás apóstoles, indicando claramente al evangelista; pero al otro Juan lo distingue en su discurso, clasificándolo fuera del número de los apóstoles, colocando antes de él a Aristión, 3.6 y lo llama claramente "anciano". Así queda demostrada como verdadera la historia de quienes dijeron que hubo dos con el mismo nombre en Asia, y que en Éfeso existen dos tumbas, y que cada una hasta hoy se llama de Juan. Es necesario prestar atención a esto, pues es probable que el segundo, si uno no acepta al primero, haya contemplado la Revelación que circula bajo el nombre de Juan.
3.7 Este Papías que ahora mencionamos confiesa haber recibido las palabras de los apóstoles de quienes los siguieron, pero dice que él mismo fue oyente de Aristión y del anciano Juan. En efecto, los menciona frecuentemente por nombre en sus escritos y expone sus tradiciones. Que esto no se haya dicho en vano.
3.8 Vale la pena añadir a las palabras ya citadas de Papías otras expresiones suyas, mediante las cuales relata algunas cosas extraordinarias y otras que llegaron a él por tradición. 3.9 Que Felipe el apóstol residió en Hierápolis con sus hijas ya se ha mostrado en lo anterior. Ahora debe señalarse cómo Papías, que vivió en su tiempo, cuenta haber recibido una historia maravillosa de las hijas de Felipe. Pues relata la resurrección de un muerto en sus días, y de nuevo otro evento extraordinario concerniente a Justo, llamado Barsabás: que bebió un veneno mortal y no sufrió ningún daño por la gracia del Señor.
3.10 Este Justo, después de la ascensión del Salvador, los santos apóstoles lo pusieron junto con Matías, orando y echando suertes para completar su número en lugar del traidor Judas, como el libro de Hechos relata de esta manera: "Y presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías; y orando, dijeron..."
3.11 El mismo autor presenta otras cosas como llegadas a él de la tradición no escrita: ciertas parábolas extrañas del Salvador y enseñanzas suyas, y algunas otras cosas más míticas. 3.12 Entre ellas dice que habrá un período de unos mil años después de la resurrección de los muertos, cuando el reino de Cristo se establecerá corporalmente sobre esta tierra. Creo que malinterpretó los relatos apostólicos, no comprendiendo lo que ellos dijeron místicamente en figuras. 3.13 Pues evidentemente era de mente muy limitada, como puede deducirse de sus propios discursos; sin embargo, fue responsable de que muchísimos escritores eclesiásticos posteriores compartieran su opinión, apoyándose en la antigüedad del hombre, como por ejemplo Ireneo y cualquier otro que haya aparecido pensando de manera similar.
3.14 En su escrito también transmite otras explicaciones de las palabras del Señor procedentes del ya mencionado Aristión, y tradiciones del anciano Juan. A estas remitimos a los estudiosos, y ahora necesariamente añadiremos a sus palabras ya citadas una tradición que él expuso acerca de Marcos, el que escribió el Evangelio, con estas palabras:
3.15 "Y esto decía el anciano: Marcos, habiendo sido intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, aunque no en orden, de las cosas dichas o hechas por Cristo. Pues él no oyó al Señor ni lo siguió, sino que después, como dije, siguió a Pedro, quien adaptaba sus enseñanzas según las necesidades, pero no como haciendo una ordenación sistemática de las sentencias del Señor. De modo que Marcos no erró en nada al escribir algunas cosas como las recordaba, pues tuvo una sola preocupación: no omitir nada de lo que oyó ni falsear nada en ello."
Esto es lo que cuenta Papías acerca de Marcos. 3.16 Pero sobre Mateo dijo esto: "Mateo, pues, compuso las sentencias en lengua hebrea, y cada uno las interpretó como pudo."
3.17 Este mismo autor utilizó testimonios de la primera epístola de Juan y de la de Pedro igualmente. Y expuso también otra historia sobre una mujer acusada de muchos pecados ante el Señor, que contiene el Evangelio según los Hebreos. Que esto también se añada necesariamente a lo ya expuesto.
Comentario editorial · Los apóstoles «dijeron», los ancianos «dicen»
Este pasaje contiene una de las afirmaciones más debatidas en la historia de la crítica bíblica. Papías distingue entre lo que los apóstoles "habían dicho" (tiempo pasado: εἶπεν) y lo que Aristión y el anciano Juan "decían" (tiempo presente: λέγουσιν), sugiriendo que estos dos últimos aún vivían cuando Papías escribía. La famosa frase sobre la preferencia de la "voz viva y permanente" sobre los libros ha sido interpretada de múltiples formas: como desconfianza hacia textos gnósticos emergentes, como valoración de la tradición oral apostólica, o como metodología historiográfica antigua que privilegiaba el testimonio directo.
Comentario editorial · El enigma de los dos Juanes
La interpretación de Eusebio sobre la existencia de "dos Juanes" en Asia fue motivada por su deseo de atribuir el Apocalipsis no al apóstol Juan sino a un "presbítero Juan" diferente, desacreditando así su canonicidad. Esta lectura ha sido cuestionada por la mayoría de los estudiosos modernos, quienes notan que:
- Papías nunca afirma explícitamente que sean dos personas distintas
- El título "anciano" (πρεσβύτερος) puede ser honorífico aplicable al apóstol
- Ireneo, quien conocía bien la obra de Papías, identifica claramente al "Juan" de Papías con el apóstol
- La referencia a "dos tumbas" en Éfeso es tardía y probablemente legendaria
La mención del "anciano Juan" en tiempo presente podría simplemente indicar que sus enseñanzas seguían siendo transmitidas en la comunidad, no necesariamente que estuviera vivo al escribir Papías.
Comentario editorial · Tradiciones locales: Felipe y sus hijas
La referencia a Felipe el apóstol (o el evangelista) residiendo en Hierápolis con sus hijas conecta a Papías directamente con figuras mencionadas en . La historia de Justo Barsabás bebiendo veneno sin daño parece cumplir la promesa de : "tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño". Estos relatos revelan el interés de Papías por documentar el cumplimiento de las promesas escatológicas de Jesús en la generación apostólica, prefigurando su enfoque milenarista más amplio.
Comentario editorial · La «mente muy limitada» de Papías
El juicio de Eusebio sobre la "mente muy limitada" de Papías (σφόδρα σμικρὸς τὸν νοῦν) debe contextualizarse en su propia agenda teológica. Eusebio, discípulo de Orígenes, había adoptado la hermenéutica alegórica alejandrina que espiritualizaba las promesas escatológicas. El milenarismo literal de Papías le resultaba crudo y primitivo. Sin embargo, esta misma concreción escatológica era compartida por Ireneo, Justino Mártir, y otras luminarias de la iglesia primitiva. La crítica dice más sobre las preferencias exegéticas de Eusebio que sobre las capacidades intelectuales de Papías.
Comentario editorial · El testimonio sobre Marcos
Este es uno de los testimonios más importantes sobre la composición de un evangelio canónico. Papías (citando al "anciano", probablemente Juan) ofrece una defensa apologética de Marcos en tres niveles:
- Autoridad apostólica: Aunque Marcos no fue testigo ocular, su evangelio está respaldado por Pedro
- Exactitud material: Marcos registró fielmente lo que oyó, sin omisiones ni falsificaciones
- Orden no cronológico: La aparente falta de "orden" (τάξις) se explica por la naturaleza ocasional de la enseñanza de Pedro
Este testimonio sugiere que ya en tiempo de Papías había críticas sobre el orden de Marcos, posiblemente en comparación con otros evangelios (¿Mateo? ¿Lucas?). La defensa de Papías establece un principio hermenéutico crucial: la fidelidad histórica no requiere necesariamente orden cronológico estricto.
El término "intérprete" (ἑρμηνευτής) de Pedro puede implicar traducción lingüística (del arameo al griego) o interpretación teológica, o ambas. La tradición posterior identificó a este Marcos con Juan Marcos de y .
Comentario editorial · El problema del Mateo «hebreo»
La afirmación de que Mateo escribió "en lengua hebrea" (Ἑβραΐδι διαλέκτῳ) ha generado enorme debate, dado que nuestro evangelio de Mateo es claramente una composición griega original, no una traducción. Se han propuesto varias soluciones:
- Mateo primitivo perdido: Un evangelio arameo original de Mateo fue reemplazado por una versión griega ampliada
- Fuente Q: Papías se refería a una colección de dichos (λόγια) que subyace a Mateo y Lucas
- Estilo semítico: "Hebraico" se refiere al estilo semitizante, no al idioma literal
- Confusión con evangelios judeo-cristianos: Papías pudo haber conocido un evangelio apócrifo en arameo atribuido a Mateo
- Error de Papías: Simplemente se equivocó en su información
La mayoría de los estudiosos modernos favorece alguna variante de las opciones 3-5, reconociendo que incluso los testigos antiguos podían errar en detalles sobre la composición de los textos.
Comentario editorial · El Evangelio según los Hebreos
La referencia al "Evangelio según los Hebreos" es intrigante y ha sido objeto de investigación intensiva. Este texto, conocido principalmente por Clemente de Alejandría, Orígenes y Jerónimo, circulaba en comunidades judeo-cristianas. La historia de la "mujer acusada de muchos pecados" probablemente es una versión primitiva de la perícopa de la mujer adúltera (Juan 7:53-8:11), que no aparece en los manuscritos más antiguos de Juan y muestra evidencias de haber circulado independientemente antes de insertarse en el cuarto evangelio.
Frag. 4
4 "Y cada uno se fue a su casa, pero Jesús fue al Monte de los Olivos. De madrugada volvió de nuevo al templo, y todo el pueblo venía a él. Los escribas y fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio le dijeron, tentándolo los sacerdotes para tener de qué acusarlo: 'Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Moisés en la Ley mandó apedrear a las tales. Tú, pues, ¿qué dices?' Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en la tierra. Como insistían en preguntarle, [se enderezó y les dijo: 'El que de ustedes esté sin pecado, que arroje la primera piedra contra ella'.] Y de nuevo, inclinándose, escribía con el dedo en la tierra. [Entonces cada uno de los judíos salía, comenzando desde los ancianos, de modo que todos salieron, y quedó solo], y la mujer que estaba en medio. Enderezándose, Jesús le dijo a la mujer: '¿Dónde están? ¿Nadie te condenó?' Y ella le dijo: 'Nadie, Señor'. Y él dijo: 'Ni yo te condeno. Vete, y de ahora en adelante no peques más'."
Comentario editorial · Excurso: historia textual de la perícopa de la adúltera
Este pasaje ilustra la fluidez del texto evangélico en el siglo II. La historia circulaba oralmente y en diversos evangelios antes de establecerse en . Los manuscritos griegos más antiguos (papiros P66, P75, códices Sinaítico y Vaticano) la omiten, y algunos la colocan después de o . Su estilo lingüístico es más lucano que joánico.
El testimonio de Papías es crucial porque:
- Confirma la antigüedad de la tradición (c. 110-130 d.C.)
- Muestra que circulaba en contextos judeo-cristianos (Evangelio de los Hebreos)
- Sugiere que su contenido teológico (misericordia divina, hipocresía humana) era valorado independientemente de su ubicación canónica
La escena de Jesús "escribiendo en la tierra" ha generado especulación: ¿escribía los pecados de los acusadores? ¿una referencia a sobre nombres escritos en polvo?
Frag. 5.1–5.8
5.1 Papías, obispo de Hierápolis, habiéndose convertido en oyente de Juan el teólogo y compañero de Policarpo, escribió cinco libros de sentencias del Señor. 5.2 En ellos, al hacer un recuento de los apóstoles, después de Pedro y Juan, Felipe, Tomás y Mateo, inscribió entre los discípulos del Señor a Aristión y a otro Juan, a quien llamó anciano. 5.3 De modo que algunos piensan que este Juan es el autor de las dos epístolas breves y católicas que circulan bajo el nombre de Juan, porque los antiguos aceptaban solo la primera. Algunos, equivocándose, creyeron que también la Revelación era de este.
5.4 También Papías se equivoca respecto al milenio, de donde también se equivocó Ireneo. 5.5 Papías dice en el segundo libro que Juan el teólogo y Santiago su hermano fueron muertos por judíos.
5.6 El mencionado Papías relató, habiéndolo recibido de las hijas de Felipe, que Barsabás, también llamado Justo, fue puesto a prueba por incrédulos al beber veneno de víbora en el nombre de Cristo y fue preservado sin sufrir daño. 5.7 También relata otros milagros, especialmente lo concerniente a la madre de Manaím, quien fue resucitada de los muertos. 5.8 En cuanto a los que fueron resucitados de los muertos por Cristo, afirma que vivieron hasta el tiempo de Adriano.
Comentario editorial · ¿Murió Juan a manos de los judíos?
La afirmación en 5.5 de que "Juan el teólogo y Santiago su hermano fueron muertos por judíos" contradice directamente la tradición unánime de que Juan murió de muerte natural en edad avanzada en Éfeso. Este fragmento es altamente dudoso y probablemente refleja una confusión textual o una tradición minoritaria errónea. Algunos estudiosos han propuesto que originalmente se refería a Juan el Bautista y no al apóstol Juan. La mención del martirio de Santiago concuerda con Hechos 12:2, donde Herodes Agripa lo ejecuta.
Comentario editorial · Milagros de la época apostólica
Estos relatos de milagros en la era apostólica sirven a varios propósitos teológicos en la obra de Papías:
- Cumplimiento de promesas: La inmunidad al veneno cumple
- Continuidad carismática: Los dones del Espíritu continúan después de Pentecostés
- Testimonio escatológico: Los milagros validan el mensaje sobre el reino venidero
- Cadena de transmisión: Las hijas de Felipe conectan a Papías con la generación apostólica
La afirmación de que los resucitados por Cristo "vivieron hasta el tiempo de Adriano" (117-138 d.C.) es problemática y probablemente confunde a Papías con Cuadrato, quien escribió su apología bajo Adriano mencionando a personas sanadas por Jesús que vivían "hasta nuestros días".
Frag. 6.1–6.7
6.1 Después de Domiciano reinó Nerva por un año, quien llamó a Juan de regreso de la isla y le permitió residir en Éfeso. 6.2 Siendo el único que entonces quedaba con vida de los doce discípulos, y habiendo compuesto el evangelio según él, fue considerado digno del martirio.
6.3 Pues Papías, obispo de Hierápolis, que fue testigo ocular de él, afirma en el segundo libro de las sentencias del Señor que fue muerto por judíos, cumpliendo evidentemente junto con su hermano la profecía de Cristo sobre ellos y su propia confesión y consentimiento al respecto. 6.4 Pues cuando el Señor les dijo: "¿Pueden beber la copa que yo bebo?", y ellos asintieron con prontitud y acordaron, dijo: "Mi copa beberán, y del bautismo con que yo soy bautizado, serán bautizados." 6.5 Y con razón, pues es imposible que Dios mienta.
6.6 Así también el erudito Orígenes en su comentario sobre Mateo confirma que Juan fue martirizado, indicando haberlo aprendido de los sucesores de los apóstoles. 6.7 Y ciertamente también el muy informado Eusebio en su Historia Eclesiástica dice: "A Tomás le tocó Partia, y a Juan Asia, donde permaneció y murió en Éfeso."
Comentario editorial · Una contradicción sobre el destino de Juan
Este pasaje presenta una contradicción directa: primero afirma que Juan fue "martirizado" (ἐμαρτύρησε) por los judíos (6.3), pero luego Eusebio dice que "permaneció y murió en Éfeso" (6.7), lo cual típicamente implica muerte natural. La tensión se resuelve notando que:
- El fragmento 6.3-6.6 probablemente no proviene directamente de Papías sino de una fuente posterior confusa
- La referencia a sobre beber la copa puede interpretarse metafóricamente de sufrimiento, no necesariamente muerte violenta
- Eusebio mismo contradice esta tradición del martirio en otros lugares
- La evidencia unánime y temprana apoya la muerte natural de Juan en Éfeso
El intento de hacer que Juan cumpliera literalmente la profecía de Jesús puede reflejar un deseo apologético de demostrar que todas las predicciones de Cristo se cumplieron al pie de la letra.
Frag. 7.1–7.7
7.1 Papías, oyente de Juan, obispo en Asia en Hierápolis, escribió solo cinco volúmenes, que tituló Explicación de las Sentencias del Señor. 7.2 En ellos, cuando afirma en el prefacio que no sigue opiniones diversas sino que tiene a los apóstoles como autoridades, dice:
7.3 "Consideraba qué habían dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás, qué Santiago, qué Juan, qué Mateo, o cualquier otro de los discípulos del Señor; y qué decían Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. 7.4 Pues no me benefician tanto los libros para leer como la voz viva que hasta hoy resuena en sus autores."
7.5 De esto aparece que en el mismo catálogo de nombres, uno es Juan, quien es contado entre los apóstoles, y otro es el anciano Juan, a quien enumera después de Aristión. 7.6 Esto lo hemos dicho por la opinión anterior, que relatamos haber sido transmitida por muchos: que las dos epístolas posteriores de Juan no son del apóstol sino del presbítero.
7.7 Se dice que este publicó una segunda venida judaica de mil años, a quien siguieron Ireneo, Apolinar y otros, quienes dicen que después de la resurrección el Señor reinará en la carne con los santos.
Comentario editorial · Jerónimo y los dos Juanes
Jerónimo, escribiendo a finales del siglo IV, perpetúa la interpretación de Eusebio sobre los "dos Juanes" y conecta el milenarismo de Papías con una interpretación "judaica" (judaica) de la escatología. Para Jerónimo, influenciado por la alegoría origenista, el milenarismo literal era una regresión a categorías judías materiales incompatibles con la espiritualidad cristiana madura. Esta valoración refleja el cambio teológico entre el cristianismo del siglo II (donde el milenarismo era común) y el del siglo IV (donde había sido marginalizado).
Frag. 8–13
8 Un falso rumor te ha llegado de que he traducido los libros de Josefo y los volúmenes de los santos Papías y Policarpo, porque no es propio ni de mi tiempo ni de mis fuerzas expresar tales obras con igual elegancia en otra lengua.
9 Ireneo relata... discípulo de Papías, oyente del evangelista Juan.
10 Consideramos superfluo alargar el discurso sobre el carácter inspirado del libro [es decir, de la Revelación de Juan], cuando los bienaventurados Gregorio el Teólogo y Cirilo, y además los más antiguos Papías, Ireneo, Metodio e Hipólito atestiguan su credibilidad.
11 Papías dice así textualmente: "A algunos de ellos, es decir, de los antiguos ángeles divinos, les dio autoridad para gobernar sobre el ordenamiento de la tierra, y les mandó gobernar bien." Y continúa diciendo: "Aconteció sin razón que su orden llegara a la nada. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, llamado diablo y Satanás, el que engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles con él."
12 Tomando los puntos de partida de Papías el famoso de Hierápolis, quien estudió con el discípulo amado, y de Clemente, Panteno el sacerdote de los alejandrinos y el sapientísimo Amonio, los antiguos y primeros intérpretes armónicos, quienes entendieron toda la obra de los seis días en relación con Cristo y la Iglesia.
13 Los más antiguos de los intérpretes eclesiásticos, me refiero a Filón el filósofo y contemporáneo de los apóstoles, y Papías el grande, discípulo de Juan el evangelista de Hierápolis, Ireneo de Lyon, Justino el mártir y filósofo, Panteno de Alejandría, Clemente el autor de los Stromata y sus contemporáneos, contemplaron espiritualmente las cosas concernientes al paraíso en relación con la Iglesia de Cristo.
Comentario editorial · Ángeles y demonios en Papías
El fragmento 11 revela la cosmología de Papías, profundamente arraigada en la apocalíptica judía. La referencia a ángeles con autoridad sobre la tierra que "gobernaron mal" conecta con varias tradiciones:
- El mito de los "vigilantes" (ángeles caídos) de 1 Enoc 6-11
- La interpretación de sobre los "hijos de Dios"
- La teología paulina de "principados y potestades" ()
- La visión de sobre la guerra en el cielo
Esta perspectiva sitúa a Papías en continuidad con la apocalíptica judía del Segundo Templo, donde la historia se entiende como conflicto cósmico entre fuerzas angélicas buenas y malas, culminando en la victoria definitiva de Cristo.
Comentario editorial · Papías entre los antiguos intérpretes
Estos testimonios catalogan a Papías entre los "antiguos intérpretes" que establecieron la hermenéutica tipológica cristiana, donde:
- Los seis días de la creación prefiguran etapas de la historia salvífica
- El paraíso anticipa la Iglesia
- Las promesas del Antiguo Testamento se cumplen en Cristo
Es notable que Papías es ubicado junto a figuras como Filón (filósofo judío alejandrino), Justino Mártir, y Clemente de Alejandría. Aunque su milenarismo literal parecería contradecir la alegoría alejandrina, estos catálogos reconocen que Papías también practicaba exégesis tipológica, buscando en el Antiguo Testamento prefiguraciones de Cristo y la Iglesia.
Frag. 14.1–14.8
14.1 La bendición predicha pertenece sin contradicción a los tiempos del reino, cuando los justos reinarán resucitados de los muertos, cuando también la creación, renovada y liberada, producirá abundancia de todo alimento, del rocío del cielo y de la fertilidad de la tierra, como recordaban los ancianos que vieron a Juan, discípulo del Señor, haber oído de él cómo el Señor enseñaba sobre aquellos tiempos y decía:
14.2 "Vendrán días en que crecerán vides, cada una con diez mil sarmientos, y en cada sarmiento diez mil ramas, y en cada rama diez mil brotes, y en cada brote diez mil racimos, y en cada racimo diez mil uvas, y cada uva exprimida dará veinticinco metretas de vino. 14.3 Y cuando alguno de los santos tome un racimo, otro racimo clamará: 'Yo soy mejor, tómame a mí, por mí bendice al Señor'.
14.4 Similarmente, un grano de trigo producirá diez mil espigas, y cada espiga tendrá diez mil granos, y cada grano cinco libras de harina fina y limpia. 14.5 Y los demás frutos, semillas y hierbas producirán en proporción similar, y todos los animales que se alimentan de estos productos de la tierra se volverán pacíficos y armoniosos entre sí, sujetos a los humanos con toda sumisión."
14.6 "Estas cosas también Papías, oyente de Juan y compañero de Policarpo, hombre antiguo, atestigua por escrito en el cuarto de sus libros, pues él compuso cinco libros."
14.7 Y añadió diciendo: "Estas cosas son creíbles para los creyentes." 14.8 "Y Judas, dice, el traidor, no creyendo y preguntando: '¿Cómo, pues, el Señor perfeccionará tales crecimientos?', dijo el Señor: 'Lo verán los que lleguen a aquellos tiempos'."
Comentario editorial · Fuentes apocalípticas de la bendición milenaria
Esta profecía de fertilidad sobrenatural tiene paralelos notables en la literatura apocalíptica judía:
2 Baruc 29:5-6 (apocalipsis judío, c. 80-100 d.C.):
"La tierra dará su fruto diez mil veces... En una vid habrá mil ramas, y cada rama producirá mil racimos, y cada racimo producirá mil uvas, y cada uva producirá un cor de vino."
1 Enoc 10:18-19:
"Toda la tierra será cultivada en justicia... Todas las vides que se planten en ella darán mil medidas por viña, y de cada semilla sembrada saldrá una medida de diez mil."
Las similitudes verbales sugieren una fuente común o influencia directa. El juego de palabras hebreo en (rob "abundancia" / ribbō "diez mil") probablemente subyace a esta tradición. Papías no inventó esta imagen sino que la tomó de tradiciones apocalípticas judías que interpretaban las bendiciones patriarcales escatológicamente.
La imagen de los racimos de uva "compitiendo" por ser elegidos añade un toque vívido y casi cómico a la descripción, subrayando la superabundancia del reino mesiánico donde la creación misma se deleita en servir a los redimidos.
Comentario editorial · Judas, el escéptico
La introducción de Judas Iscariote como figura escéptica que cuestiona la promesa milenarista es fascinante. Papías utiliza a Judas como prototipo del incrédulo que rechaza las promesas escatológicas de Jesús. La respuesta de Jesús ("Lo verán los que lleguen a aquellos tiempos") establece un criterio de verificación futura: la verdad de la profecía se confirmará empíricamente en el reino venidero. Este recurso narrativo sirve para deslegitimar a quienes cuestionaban el milenarismo literal en la época de Papías, equiparándolos implícitamente con el arquetipo del traidor.
Frag. 15–17
15 Llamaban niños a aquellos que ejercitaban la inocencia según Dios, como lo muestra claramente Papías en el primer libro de las Explicaciones del Señor, y Clemente de Alejandría en el Pedagogo.
16 Esto dice aludiendo, pienso, a Papías, quien entonces fue obispo de Hierápolis en Asia y floreció junto con el divino evangelista Juan. Este Papías en el cuarto libro de sus Explicaciones del Señor habló de los deleites a través de alimentos en la resurrección, dogma en el cual posteriormente creyó Apolinar, lo que algunos llaman el milenio... E Ireneo de Lyon en el quinto libro Contra las herejías dice lo mismo y presenta como testigo de lo dicho por él al mencionado Papías.
17 Pero [Esteban] no acepta ni a Papías, obispo de Hierápolis y mártir, ni a Ireneo, el santo obispo de Lyon, en lo que dicen sobre el disfrute de ciertos alimentos sensibles como el reino de los cielos.
Comentario editorial · El rechazo medieval del milenarismo
El fragmento 17 refleja el rechazo medieval del milenarismo literal de Papías. La frase "disfrute de ciertos alimentos sensibles como el reino de los cielos" subraya el materialismo que escandalizaba a teólogos posteriores influenciados por el platonismo.
Este desarrollo ilustra un cambio teológico mayor:
- Siglos I-II: Escatología inminente, corporalidad valorada, milenarismo común
- Siglos III-IV: Alegoría origenista, espiritualización, rechazo del milenarismo
- Siglo V en adelante: Agustín reinterpreta el "milenio" como la era de la Iglesia (De Civitate Dei XX)
La referencia a Papías como "mártir" es dudosa históricamente pero significativa: incluso sus críticos medievales reconocían su antigüedad venerable, aunque rechazaran su escatología.
Frag. 18.1–18.7
18.1 Según Apolinar: Judas no murió por ahorcamiento, sino que vivió después de ser bajado antes de asfixiarse. 18.2 Y esto lo muestran los Hechos de los Apóstoles, que cayendo de cabeza se reventó por la mitad y se derramaron todas sus entrañas.
18.3 Esto lo relata más claramente Papías, el discípulo de Juan, diciendo así en el cuarto libro de la Explicación de las sentencias del Señor: 18.4 "Judas anduvo en este mundo como un gran ejemplo de impiedad, hinchándose tanto en la carne que donde un carro pasaba fácilmente, él no podía pasar, ni siquiera la masa de su cabeza sola.
18.5 Pues dicen que sus párpados se hincharon tanto que él mismo no podía ver la luz en absoluto, y sus ojos ni siquiera podían ser vistos por un médico con un instrumento óptico, tan profundo se habían hundido desde la superficie externa. 18.6 Y su miembro privado apareció más repugnante y grande que toda indecencia, y a través de él fluían de todo su cuerpo secreciones purulentas y gusanos para vergüenza de él, solo por sus necesidades básicas.
18.7 Después de muchos tormentos y castigos, dicen, murió en su propio terreno, y por el hedor el lugar quedó desierto y deshabitado hasta hoy; todavía hasta este día nadie puede pasar por aquel lugar sin taparse la nariz con las manos. Tan grande fue la efusión que se extendió a través de su carne sobre la tierra."
Comentario editorial · La leyenda de la muerte de Judas
Este grotesco relato intenta reconciliar dos tradiciones aparentemente contradictorias sobre la muerte de Judas:
- : "fue y se ahorcó"
- : "cayendo de cabeza, se reventó por la mitad y todas sus entrañas se derramaron"
La solución de Papías: Judas intentó ahorcarse pero sobrevivió, desarrollando una enfermedad repugnante (¿hidropesía? ¿lepra?), y finalmente murió al caer y reventar.
Las características de este relato legendario incluyen:
- Amplificación folklórica: Detalles cada vez más grotescos (gusanos, hedores)
- Justicia poética: El castigo físico refleja la traición espiritual
- Paralelismo con otros relatos: Similar a la muerte de Antíoco Epífanes (2 Macabeos 9:5-12) y el emperador Galerio
- Etiología local: Explica por qué cierto lugar en Jerusalén era evitado
Eusebio desestimó este relato como "más mítico" (μυθικώτερα), reflejando el juicio de muchos críticos modernos que ven aquí un relato tipo leyenda más que historia confiable.
Frag. 19–20
19 "El Evangelio de Juan fue manifestado y dado a las iglesias por Juan cuando aún estaba en el cuerpo... como lo relató Papías, de nombre Hierapolitano, discípulo amado de Juan, en los cinco libros exegéticos, es decir, finales. En verdad, escribió el evangelio al dictado correcto de Juan."
20 Pues el último de estos, Juan, llamado hijo del trueno, cuando ya era muy anciano, como nos transmitieron Ireneo y Eusebio y otros historiadores fieles y sucesivos, cuando en aquel tiempo surgieron herejías terribles, dictó el Evangelio a su propio discípulo Papías, hombre virtuoso de Hierápolis, para completar el mensaje de quienes antes habían predicado la palabra a las naciones por todo el mundo habitado.
Frag. 21.1–21.2
21.1 Tan brillante resplandeció la luz de la piedad en las mentes de los oyentes de Pedro, que no les bastaba con escucharlo una sola vez ni con la enseñanza no escrita de la proclamación divina, sino que con toda clase de súplicas insistieron a Marcos, cuyo evangelio circula y que era seguidor de Pedro, para que también les dejara por escrito un memorial de la enseñanza que les había sido transmitida oralmente, y no cesaron hasta que lo llevaron a cabo. Así se convirtieron en la causa de la escritura del llamado Evangelio según Marcos.
21.2 Dicen que el apóstol, conociendo lo sucedido por revelación del Espíritu, se alegró del celo de aquellos hombres y ratificó el escrito para su lectura en las iglesias. Clemente presenta esta historia en el sexto libro de las Hipotiposis, y el obispo de Hierápolis de nombre Papías lo confirma. Pedro menciona a Marcos en su primera epístola, la cual dicen que compuso en la propia Roma, y que él mismo lo indica al llamar a la ciudad tropológicamente Babilonia mediante estas palabras: "Los saluda la que está en Babilonia, elegida juntamente con ustedes, y Marcos mi hijo."
Comentario editorial · La tradición romana sobre Marcos
Este testimonio complementa el fragmento 3.15 pero añade elementos nuevos sobre el contexto de composición:
- Audiencia exigente: Los cristianos romanos demandaron un registro escrito
- Autorización apostólica: Pedro, por revelación divina, aprobó el evangelio
- Uso litúrgico: Se ratificó "para su lectura en las iglesias"
- Identificación de "Babilonia": se lee como código para Roma
La mención de Clemente de Alejandría como fuente paralela muestra que esta tradición circulaba ampliamente en el siglo II-III. La triple atestación (Papías, Clemente, tradición romana) fortalece la credibilidad del núcleo histórico: que Marcos escribió basándose en la predicación de Pedro en Roma, aunque los detalles específicos (la revelación de Pedro, su aprobación explícita) pueden ser embellecimientos piadosos.
La interpretación de "Babilonia" como Roma en 1 Pedro refleja el uso apocalíptico del término (como en Apocalipsis 17-18) donde Babilonia simboliza el poder imperial opresor.
Frag. 22
22 ...y al gran Metodio... y además a Ireneo, obispo de Lyon, y a Papías de Hierápolis, el primero coronado con el martirio, los otros hombres apostólicos... Pero si en algo descuidaron la verdad y se dejaron llevar a hablar contrariamente al dogma común y eclesiástico, en esto no los seguimos; sin embargo, de ninguna manera les recortamos el honor y la gloria paternos.
Comentario editorial · Cómo leer la autoridad de los Padres
Este pasaje articula un principio crucial para leer a los Padres de la Iglesia:
Autoridad limitada: Incluso los "hombres apostólicos" pueden errar en puntos doctrinales específicos
Discernimiento selectivo: Se puede honrar su antigüedad y testimonio general sin aceptar cada enseñanza
Ortodoxia evolutiva: Existe un "dogma común y eclesiástico" posterior que sirve como criterio para evaluar enseñanzas primitivas
Este enfoque permite a teólogos posteriores valorar el testimonio histórico de Papías (sobre los evangelios, la tradición oral) mientras rechazan su milenarismo literal. Es el mismo principio que Agustín aplicaría al distinguir entre tradiciones apostólicas vinculantes y opiniones teológicas opinables.
Frag. 23
23 En este tiempo vivía en Hierápolis un maestro prominente, autor de muchos tratados; escribió cinco tratados sobre el Evangelio. En uno de estos tratados, que escribió concerniente al Evangelio de Juan, relata que en el libro de Juan el Evangelista hay un relato sobre una mujer que era adúltera. Cuando la gente la condujo ante nuestro Señor Cristo (a él sea la gloria), él habló a los judíos que la habían traído: "Quien entre ustedes esté seguro de ser inocente de aquello de lo que ella es acusada, que ahora dé testimonio contra ella." Después de que él dijo esto, ninguno de ellos le dio respuesta alguna, y se marcharon.
Comentario editorial · La versión árabe
Esta versión árabe de la tradición sobre la mujer adúltera simplifica la narrativa pero preserva su núcleo teológico: el desafío de Jesús a la autojustificación humana. La variación textual ("estar seguro de ser inocente" vs. "estar sin pecado") puede reflejar una tradición siríaca independiente. El testimonio árabe confirma que la asociación de esta historia con Papías y el evangelio de Juan era conocida incluso en tradiciones orientales tardías.
Frag. 24.1–24.11
24.1 Y Papías habló de la siguiente manera en sus tratados: 24.2 "El cielo no soportó sus intenciones terrenales, porque es imposible que la luz se comunique con las tinieblas. 24.3 Cayó a la tierra, aquí para vivir; y cuando la humanidad vino aquí, donde él estaba, no les permitió vivir en pasiones naturales; al contrario, los desvió hacia muchas maldades.
24.4 Pero Miguel y sus legiones, quienes son guardianes del mundo, estaban ayudando a la humanidad, como Daniel aprendió; ellos dieron leyes e hicieron sabios a los profetas. 24.5 Y todo esto era guerra contra el dragón, quien ponía tropiezos a los hombres. 24.6 Entonces su batalla se extendió hasta el cielo, hasta Cristo mismo.
24.7 Sin embargo, Cristo vino; y la ley, que era imposible para cualquier otro, él la cumplió en su cuerpo, según el apóstol. 24.8 Derrotó al pecado y condenó a Satanás, y mediante su muerte extendió su justicia sobre todos. 24.9 Cuando esto ocurrió, la victoria de Miguel y sus legiones, los guardianes de la humanidad, se completó, y el dragón ya no pudo resistir más, porque la muerte de Cristo lo expuso al ridículo y lo arrojó a la tierra. 24.10 Concerniente a esto, Cristo dijo: 'Vi a Satanás caer del cielo como un rayo'."
24.11 En este sentido el maestro entendió no su primera caída, sino la segunda, que fue mediante la cruz; y esta no consistió en una caída espacial, como al principio, sino más bien de juicio y expectativa de un poderoso castigo...
Comentario editorial · Excurso: recapitulación y victoria cósmica
Este pasaje expone una soteriología cósmica que conecta a Papías con tradiciones que Ireneo desarrollaría más plenamente:
Estructura del conflicto cósmico:
- Caída primordial de Satanás del cielo a la tierra
- Corrupción de la humanidad por influencia satánica
- Ayuda angélica limitada (Miguel, ley mosaica, profetas)
- Encarnación como invasión divina del territorio enemigo
- Cumplimiento perfecto de la ley por Cristo
- Derrota definitiva de Satanás en la cruz
- Segunda "caída" satánica: de poder a impotencia
Fuentes bíblicas entretejidas:
- : "Vi a Satanás caer del cielo como un rayo"
- : Miguel como príncipe protector
- : Guerra en el cielo
- : Cristo condenó al pecado en su carne
- : Cristo despojó a los principados y potestades
Esta interpretación distingue dos "caídas" de Satanás: la caída ontológica primordial (del cielo como lugar) y la caída jurídica en la cruz (derrota de poder). Cristo no simplemente restaura el orden pre-caída sino establece una nueva creación donde Satanás está definitivamente derrotado. El milenarismo de Papías debe entenderse como la manifestación plena de esta victoria ya ganada pero aún no consumada.
Frag. 25
25 Pero concerniente al áloe que la gente trajo [a la tumba de Jesús], algunos dicen que era una mezcla de aceite y miel, pero el áloe es ciertamente una clase de incienso. El Geógrafo y Papías reportan que hay quince clases de áloe en India...
Comentario editorial · Interés por los detalles concretos
Este breve fragmento revela otro aspecto del método exegético de Papías: el interés en detalles concretos del mundo material mencionado en las Escrituras. La referencia es a : "También Nicodemo... trajo un compuesto de mirra y de áloes".
Papías investiga:
- La naturaleza botánica exacta del "áloe" (ἀλόη)
- Sus variedades geográficas (quince tipos en India)
- Sus usos (¿ungüento? ¿incienso?)
Este enfoque contrasta con la alegoría alejandrina que buscaría el significado "espiritual" del áloe. Papías practica exégesis literal-histórica, preocupándose por el significado concreto de los términos bíblicos. Su curiosidad geográfica refleja el método de estudiosos helenísticos como Estrabón y anticipa las preocupaciones de comentaristas medievales sobre la realia bíblica.
Frag. 26
26 La historia de la mujer adúltera, que los otros cristianos han escrito en su evangelio, fue escrita por un cierto Papías, discípulo de Juan, quien fue declarado y condenado como hereje. Eusebio dijo esto.
Comentario editorial · Una atribución problemática
Esta atribución es históricamente problemática. Eusebio nunca califica a Papías de "hereje" (αἱρετικός) en sus escritos auténticos; su crítica se limita a llamarlo de "pequeña inteligencia" por su milenarismo. La asociación de Papías con herejía formal es posterior y puede reflejar confusión con grupos judeo-cristianos heterodoxos o el esfuerzo de escribas posteriores por desacreditar tradiciones textuales consideradas apócrifas. El uso del término "hereje" como categoría formal no estaba plenamente desarrollado en tiempo de Eusebio como lo estaría en siglos posteriores.
Frag. 27
27 Por tanto, Apolinar el hereje, junto con sus compañeros, abandonó todo este brillante esplendor de las palabras vivas. Se volvió tan ciego a la verdad como los judíos. Se atrevió a decir, particularmente como los fariseos, que después de la resurrección de los muertos viviría de nuevo por mil años en la tierra en Jerusalén con el Mesías, disfrutando placeres físicos y ofreciendo sacrificios infantiles y libaciones terrenales ante él. Cuando tales eventos se hayan completado, entonces, en aquel tiempo, seremos llevados al cielo. Además, no se avergonzó de la voz de Pablo, quien dijo: "El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo."
Comentario editorial · La polémica antimilenarista posterior
Este fragmento representa la culminación de siglos de desarrollo teológico que rechazó el milenarismo literal. Varios elementos merecen análisis:
Estrategias polémicas:
- Asociación con herejía (Apolinar de Laodicea, condenado en 381 d.C.)
- Equiparación con judaísmo ("ciego como los judíos", "como los fariseos")
- Acusación de contradicción con Pablo ()
- Caracterización como "carnalidad" vs. "espiritualidad"
Trasfondo histórico del rechazo:
- Orígenes (s. III): Desarrolla alegoría exhaustiva, el milenio es la era presente de la Iglesia
- Agustín (s. IV-V): En De Civitate Dei XX, el milenio es el período entre las dos venidas de Cristo
- Concilio de Éfeso (431): Rechaza implícitamente el milenarismo corpóreo al condenar a Nestorio
- Era medieval: Milenarismo asociado con movimientos "heréticos" (joaquinitas, taboritas)
La ironía histórica:
Figuras respetadas del siglo II (Papías, Justino, Ireneo) sostuvieron lo que se consideraría "error judaizante" en siglos posteriores. Esto ilustra cómo la ortodoxia es diacrónica: lo que es normativo en una era puede ser marginal o herético en otra. La continuidad cristiana no reside en mantener todas las opiniones teológicas primitivas, sino en fidelidad al kerygma central sobre Cristo mientras se desarrolla la comprensión doctrinal.
Notas, recepción y bibliografía
Acompañamiento editorial
La recepción de Papías en la tradición patrística presenta una paradoja fascinante: respetado como testigo antiguo de la tradición apostólica, pero criticado por su escatología concreta. Esta tensión revela dinámicas cruciales en la formación de la identidad cristiana.
El testimonio de Papías sobre Marcos y Mateo representa el primer comentario patrístico sobre la autoría evangélica. Su importancia para la historia del canon es múltiple:
-
Establece la conexión apostólica: Los evangelios no son anónimos sino están vinculados a testigos oculares (Pedro vía Marcos) o apóstoles directos (Mateo)
-
Explica características literarias: La "falta de orden" de Marcos se justifica por la naturaleza ocasional de la predicación petrina
-
Distingue géneros: Los λόγια ("oráculos") implican autoridad divina comparable al Antiguo Testamento
-
Refleja preocupaciones apologéticas: Ya en c. 120 d.C. había necesidad de defender la confiabilidad histórica de los evangelios
La influencia de Papías es visible en prácticamente todos los testimonios patrísticos posteriores sobre los evangelios: Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría, Orígenes, y Eusebio de Cesarea todos dependen directa o indirectamente de sus afirmaciones.
El tratamiento del milenarismo de Papías ilustra cómo las fronteras de la ortodoxia se renegocian con el tiempo:
Siglo II: Milenarismo Mainstream
- Justino Mártir (Diálogo con Trifón 80-81): "Yo y muchos otros somos de esta opinión [milenarista], y sabemos que así será"
- Ireneo de Lyon (Adversus Haereses V.32-36): Cita extensamente a Papías como autoridad
- Apocalipsis de Juan: Texto canónico que enseña sobre un reino milenario ()
Siglo III: Transición
- Orígenes: Pionero de la interpretación alegórica, rechaza milenarismo literal
- Dionisio de Alejandría: Cuestiona autoría apostólica del Apocalipsis por su milenarismo
- Debate sobre si el Apocalipsis es canónico (especialmente en iglesias orientales)
Siglo IV en adelante: Marginalización
- Eusebio de Cesarea: Clasifica Apocalipsis entre libros "disputados" por su milenarismo
- Agustín de Hipona: De Civitate Dei XX reinterpreta el milenio como era presente de la Iglesia
- Concilios ecuménicos: Silencio sobre milenarismo = aceptación de su abandono
- Asociación con movimientos "fanáticos": como los joaquinitas (siglo XIII, seguidores de Joaquín de Fiore, que esperaban una inminente era espiritual), los taboritas (siglo XV, rama radical de los husitas en Bohemia, que defendían la instauración del Reino de Dios en la tierra), y los anabaptistas radicales (siglo XVI, especialmente en Münster, que promovían la comunidad de bienes y la llegada del milenio).
El caso de Papías ilustra un principio hermenéutico fundamental: la autoridad de los Padres de la Iglesia no es absoluta, sino que debe ser evaluada y puesta en contexto. Vicente de Lérins, en su obra Commonitorium (434 d.C.), lo expresó con su célebre fórmula latina: "En la misma Iglesia católica hay que poner gran cuidado en sostener lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos" (quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est). Es decir, para que una doctrina sea considerada verdaderamente universal, debe haber sido aceptada por toda la Iglesia (ubique: en todas partes), a lo largo de toda la historia (semper: siempre), y por todos los creyentes (ab omnibus: por todos).
Desde la perspectiva protestante, este principio se matiza aún más: la autoridad suprema y absoluta reside únicamente en la Escritura, la cual se considera cerrada con la muerte del último apóstol (Juan). Los Padres de la Iglesia, por valiosos que sean como testigos históricos y guías en la interpretación, sólo tienen autoridad en la medida en que sus enseñanzas concuerdan con la fuente primaria de la fe cristiana, es decir, la Escritura misma (sola Scriptura). Así, la expresión de Vicente de Lérins puede ser apreciada en tanto refleje la universalidad y continuidad de la fe, pero siempre subordinada a la norma apostólica y bíblica.
En el caso de Papías, su creencia en el milenarismo no cumple con el criterio de "siempre" (semper), ya que no fue sostenida por la Iglesia en todas las épocas; mientras que su testimonio sobre los evangelios sí cumple con el criterio de "en todas partes" (ubique), pues fue ampliamente aceptado en la Iglesia primitiva. Sin embargo, tanto para la tradición católica como para la protestante, la evaluación última de cualquier doctrina debe hacerse a la luz de la Escritura.
En general, como entendemos y apreciamos a Papías será muy decidor acerca de nuestra forma interpretativa y visión de la autoridad divina, inspiración y temas afines.
La preferencia declarada de Papías por la "voz viva y permanente" sobre los "libros" presenta un testimonio invaluable sobre la transición de cultura oral a textual en el cristianismo primitivo. Este fenómeno ha sido explorado extensamente por estudiosos como:
- Werner Kelber: The Oral and the Written Gospel (1983) - analiza la transformación del mensaje en la textualización Amazon
- Birger Gerhardsson: Memory and Manuscript (1961) - compara transmisión cristiana con métodos rabínicos Amazon
- Richard Bauckham: Jesus and the Eyewitnesses (2017) - defiende la confiabilidad de la tradición oral controlada Amazon
La preferencia de Papías por testimonios orales no era idiosincrásica sino reflejaba convenciones historiográficas greco-romanas:
Tucídides (Historia de la Guerra del Peloponeso I.22): Privilegia testigos oculares sobre informes escritos
Luciano de Samosata (Cómo Debe Escribirse la Historia 47): "El historiador... debe buscar con cuidado la verdad, especialmente informándose de testigos oculares"
Polibio (Historias XII.27): Critica a historiadores de escritorio que nunca han viajado o entrevistado participantes
Papías opera dentro de esta tradición historiográfica que valoraba:
- Proximidad temporal al evento
- Cadena de transmisión verificable (Pedro → Marcos → ancianos → Papías)
- Testimonios múltiples e independientes
- Acceso a participantes directos
Sin embargo, Papías también reconoce la necesidad de fijación textual, razón por la cual escribió su Explicación de las Sentencias del Señor. Su obra representa precisamente el momento de transición donde la tradición oral está siendo canonizada en forma textual permanente.
Desde el siglo XIX, el testimonio de Papías ha sido objeto de escrutinio crítico por parte de la erudición liberal, que generalmente ha concluido que sus afirmaciones sobre Marcos y Mateo son históricamente inexactas. Sin embargo, ha habido una revalorización reciente:
Posiciones críticas clásicas:
- F. C. Baur y la Escuela de Tubinga: Papías refleja tendencias apologéticas del siglo II, por lo cual no es una memoria confiable
- Rudolf Bultmann: Los evangelios son creaciones comunitarias anónimas; Papías impone nombres apostólicos retroactivamente
- Willi Marxsen: El testimonio de Papías sobre Marcos es una construcción teológica, no un dato histórico
Revaloraciones recientes:
- Martin Hengel: Studies in the Gospel of Mark (2003) - defiende tradición petrina detrás de Marcos Amazon
- Richard Bauckham: Jesus and the Eyewitnesses (2017) - Papías preserva convenciones de autoría antigua confiables Amazon
- Craig Keener: Christobiography (2019) - Los evangelios siguen convenciones biográficas greco-romanas donde autoría apostólica era crucial Amazon
La observación de Papías sobre el "orden" (τάξις) de Marcos ha jugado un papel curioso en el debate sobre el Problema Sinóptico:
Argumento de prioridad de Mateo (teoría de Griesbach):
Si Papías critica el "orden" de Marcos, quizás es porque Marcos está resumiendo/reordenando a Mateo y Lucas
Argumento de prioridad de Marcos (teoría de las dos fuentes):
Papías explica por qué Marcos, siendo el más antiguo, tiene un orden menos pulido que Mateo y Lucas que lo editaron
Teoría de Farrer:
Papías reconoce que Marcos no tiene el "orden" didáctico de Mateo porque Mateo lo está mejorando
Lo interesante es que Papías es invocado por defensores de las tres principales soluciones al Problema Sinóptico. Esto sugiere que su testimonio es más ambiguo de lo que a menudo se reconoce. Papías no estaba intentando resolver el Problema Sinóptico (que no existía en su tiempo) sino explicar características literarias que sus lectores habían notado.
Papías representa un eslabón crucial en la tradición teológica de Asia Menor, que incluye:
- Juan el Apóstol (tradición) →
- Papías →
- Policarpo de Esmirna →
- Ireneo de Lyon →
- Teología de la "recapitulación"
La tradición representada por Papías contrasta marcadamente con la escuela alejandrina:
Escuela Asiática (Papías, Ireneo):
- Énfasis en tradición oral apostólica
- Escatología inminente y milenarismo
- Hermenéutica literal-tipológica (no alegórica)
- Preocupación por sucesión apostólica física
- Combate contra gnosticismo con apocalíptica judía
- Corporalidad valorada (resurrección de la carne)
Escuela Alejandrina (Clemente, Orígenes):
- Énfasis en filosofía y alegoría
- Escatología espiritualizada
- Hermenéutica alegórica exhaustiva
- Gnosis cristiana vs. gnosis herética
- Combate contra materialismo con platonismo
- Espiritualidad valorada (alma inmortal)
Esta polaridad ayuda a explicar por qué Eusebio (discípulo de Orígenes) fue tan crítico con Papías: no era simplemente sobre milenarismo, sino sobre paradigmas hermenéuticos incompatibles. Papías representa una forma de cristianismo que Eusebio consideraba primitiva y superada.
En el siglo XXI, Papías continúa siendo relevante para varios debates:
1. Historicidad de los Evangelios
- El testimonio de Papías sobre la conexión apostólica de Marcos y Mateo sigue siendo invocado en debates sobre la confiabilidad histórica de los evangelios
- Críticos como Bart Ehrman vs. defensores como Craig Evans
2. Tradición Oral vs. Crítica de Fuentes
- El énfasis de Papías en tradición oral ha inspirado el movimiento de "memoria social" (James Dunn, Richard Bauckham)
- Cuestionamiento de la sobre-dependencia en fuentes escritas hipotéticas (Q, Proto-Marcos)
3. Escatología Cristiana
- Resurgimiento de interés en milenarismo en círculos evangélicos/pentecostales
- Debate sobre interpretación literal vs. simbólica del Apocalipsis 20
- Teologías de la "ya" y "todavía no" del reino
4. Metodología Patrística
- ¿Cómo usar a los Padres en teología contemporánea?
- Papías ejemplifica tanto la utilidad (testimonio histórico temprano) como las limitaciones (puede errar en interpretación teológica) de fuentes patrísticas
La figura de Papías nos recuerda que el cristianismo primitivo era mucho más diverso, fluido y en desarrollo de lo que categorías posteriores de "ortodoxia" y "herejía" sugieren. Los fragmentos supervivientes nos dan un vistazo a un momento de transición crucial: cuando la memoria viva de la era apostólica estaba desapareciendo, cuando los textos escritos estaban comenzando a cristalizarse como "Escritura", y cuando las comunidades cristianas estaban negociando qué tradiciones preservar y cómo interpretarlas.
Papías de Hierápolis permanece como una figura paradójica: venerado y criticado, citado y cuestionado, antiguo pero aparentemente primitivo. Su obra perdida, de la cual solo fragmentos dispersos sobreviven, representa un testigo invaluable del cristianismo en un momento crucial de transición.
Su importancia perdurable reside en tres áreas principales:
Testimonio Histórico: Papías ofrece la primera ventana externa a la composición de los evangelios sinópticos. Su información sobre Marcos como intérprete de Pedro y Mateo escribiendo en hebreo, aunque históricamente problemática en detalles, refleja tradiciones del siglo II sobre la autoría evangélica que influyeron profundamente en la canonización del Nuevo Testamento.
Metodología Historiográfica: La preferencia de Papías por testimonios orales directos sobre textos escritos ilustra la tensión entre oralidad y textualidad en el cristianismo primitivo. Su obra representa el momento crítico cuando la tradición viva estaba siendo fijada en forma textual permanente.
Desarrollo Doctrinal: El milenarismo concreto de Papías, aunque posteriormente rechazado por la mayoría de la tradición cristiana, revela la escatología vívida e inminente del cristianismo del siglo II. Su transformación de ortodoxia a heterodoxia ilustra cómo las fronteras de la fe cristiana se negocian y renegocian a través del tiempo.
Los fragmentos de Papías nos recuerdan que el cristianismo "ortodoxo" no emergió completamente formado, sino que se desarrolló orgánicamente a través de debate, reflexión y, a veces, rechazo de posiciones anteriormente aceptadas. En Papías vemos tanto la continuidad (fidelidad al testimonio apostólico, defensa de los evangelios, expectativa del reino) como la discontinuidad (milenarismo literal, preferencia por tradición oral, posible error sobre Mateo) que caracterizan el desarrollo de la tradición cristiana.
Finalmente, Papías nos confronta con una pregunta fundamental: ¿Cómo distinguimos entre el núcleo inmutable del evangelio y las expresiones culturalmente condicionadas que asume en cada generación? Su testimonio sugiere que esta distinción no es siempre evidente, que figuras veneradas pueden equivocarse en puntos importantes, y que la tradición cristiana es más dinámica, compleja y fascinante de lo que esquemas simplificados sugieren.
Los fragmentos de Papías, modestos en cantidad pero inmensos en significado, continúan desafiando, informando y enriqueciendo nuestra comprensión del cristianismo primitivo. En sus palabras rotas y transmitidas a través de intermediarios a menudo hostiles, escuchamos ecos de una era cuando la fe cristiana era joven, esperanzada y expectante del inminente reino de Dios.
Ediciones Críticas:
- Holmes, Michael W. (ed.). The Apostolic Fathers: Greek Texts and English Translations. 3rd ed. Baker Academic, 2007.
- Lightfoot, J.B., J.R. Harmer, y Michael W. Holmes. The Apostolic Fathers. 2nd ed. Baker Books, 1989.
- Schoedel, William R. The Apostolic Fathers: A New Translation and Commentary, Vol. 5: Polycarp, Martyrdom of Polycarp, Fragments of Papias. Nelson, 1967.
- Papias of Hierapolis. Exposition of Dominical Oracles: The Fragments, Testimonia, and Reception of a Second-Century Commentator (Oxford Early Christian Texts), editado por Stephen C. Carlson (2021) Amazon (la mas completa y actualizada)
Estudios Académicos:
- Bauckham, Richard. Jesus and the Eyewitnesses. Eerdmans, 2006. [Capítulo sobre Papías]
- Hill, Charles E. "What Papias Said about John (and Luke): A 'New' Papian Fragment." Journal of Theological Studies 49 (1998): 582-629.
- Körtner, Ulrich H.J. Papias von Hierapolis: Ein Beitrag zur Geschichte des frühen Christentums. Vandenhoeck & Ruprecht, 1983.
- Norelli, Enrico. Papia di Hierapolis: Esposizione degli oracoli del Signore. Paoline, 2005.
Enlaces Relacionados:
- Ireneo de Lyon: Principal transmisor de las tradiciones de Papías
- Policarpo de Esmirna: Contemporáneo de Papías en Asia Menor
- Eusebio de Cesarea: Principal fuente patrística sobre Papías
- El Canon del Nuevo Testamento: Contexto de las referencias de Papías a los evangelios
- Milenarismo en la Iglesia Primitiva: Contexto de la escatología de Papías