Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
| Autor | Agustín de Hipona, obispo de Hipona |
| Título | Sobre el alma y su origen (en latín, De anima et eius origine; en inglés, On the Soul and its Origin) |
| Fecha | Finales de 419 según el NPNF, cuya advertencia añade «o comienzos de 420»; 419/21 según la lista de obras de Wikipedia (que cita a Fitzgerald, 1999) |
| Destinatarios | Renato, monje; Pedro, presbítero; Vicencio Víctor, el joven al que contestan los libros III y IV |
| Género | Cuatro escritos de controversia, de los cuales el segundo es una carta; el propio Agustín lo cuenta así en sus Retractaciones (II, 56) |
| Extensión | 120 capítulos (35, 23, 23 y 39), unas 50 000 palabras en esta edición |
| Traducción | Castellana, automática (Libyx, modelo DeepSeek V4 Pro) y directa del inglés del NPNF; no del latín. Sin traductor humano y sin revisión frase a frase |
| Fuente | Nicene and Post-Nicene Fathers, 1.ª serie, vol. 5 (St. Augustin: Anti-Pelagian Writings), ed. Philip Schaff |
Dirigido a Renato, el monje.Al recibir de Renato los dos libros de Vicencio Víctor, quien desaprobaba la opinión de Agustín tocante a la naturaleza del alma y su vacilación respecto de su origen, Agustín señala cómo el joven objetor, en su presunción de decidir sobre un tema tan abstruso, había caído en errores insufribles. Luego procede a mostrar que aquellos pasajes de la Escritura con los que Víctor creía poder probar que las almas humanas no se derivan por propagación, sino que son insufladas por Dios de nuevo en cada hombre al nacer, son ambiguos e inadecuados para la confirmación de su opinión.
Comentario editorial · Los cuatro escritos, por extensión

Renato le había hecho un favor enviándole los libros que le habían sido dirigidos.
I, 1
Recibe con sentimiento bondadoso y paciente los libros de un joven inexperto que escribió contra él en tono de arrogancia. Vicencio Víctor convertido de la secta de los rogatistas.
I, 2
Comentario editorial · Víctor y los rogatistas
La elocuencia de Vicencio, sus peligros y su tolerabilidad.
I, 3
Los errores contenidos en los libros de Vicencio Víctor. Dice que el alma proviene de Dios, pero que no fue hecha ni de la nada ni de ninguna cosa creada.
I, 4
Otro error de Víctor, que el alma es corpórea.
I, 5
Otro error de su segundo libro, en el sentido de que el alma mereció ser contaminada por el cuerpo.
I, 6
Víctor se enreda en una cuestión sumamente difícil. La presciencia de Dios no es causa del pecado.
I, 7
La opinión errónea de Víctor, que el alma mereció llegar a ser pecadora.
I, 8
Víctor absolutamente incapaz de explicar cómo el alma sin pecado mereció ser hecha pecadora.
I, 9
Otro error de Víctor: que los infantes que mueren sin bautizar pueden alcanzar el reino de los cielos. Otro: que el sacrificio del cuerpo de Cristo debe ofrecerse por los infantes que mueren antes de ser bautizados.
I, 10
El martirio por Cristo suple el lugar del bautismo. La fe del ladrón que fue crucificado junto con Cristo considerada martirio y, por tanto, bautismo.
I, 11
Comentario editorial · El martirio en lugar del bautismo
Se dice que Dinócrates, hermano de la mártir santa Perpetua, fue librado del estado de condenación por las oraciones de la santa.
I, 12
Comentario editorial · Dinócrates, el hermano de Perpetua
El sacrificio del cuerpo y de la sangre de Cristo no aprovechará a las personas no bautizadas, y no puede ofrecerse por la mayoría de los que mueren sin bautizar.
I, 13
El dilema de Víctor: debe decir o que todos los infantes se salvan, o que Dios mata a los inocentes.
I, 14
Dios no juzga a nadie por lo que podría haber hecho si su vida se hubiera prolongado, sino simplemente por los hechos que realmente comete.
I, 15
Dificultad en la opinión que sostiene que las almas no proceden por propagación.
I, 16
Demuestra que los pasajes de la Escritura aducidos por Víctor no prueban que las almas sean hechas por Dios de tal modo que no se deriven por propagación: Primer pasaje.
I, 17
Por «Soplo» se significa a veces el Espíritu Santo.
I, 18
El significado de «Soplo» en la Escritura.
I, 19
Comentario editorial · Soplo, espíritu, inspiración: el griego «pnoe»
Otros modos de tomar el pasaje.
I, 20
El segundo pasaje citado por Víctor.
I, 21
La tercera cita de Víctor.
I, 22
Su cuarta cita.
I, 23
Si el alma se deriva o no por descendencia natural (Ex Traduce), sus pasajes citados no logran mostrarlo.
I, 24
Comentario editorial · Creacionismo y traducianismo
Así como la madre no sabe de dónde viene su hijo dentro de ella, así nosotros no sabemos de dónde viene el alma.
I, 25
El quinto pasaje de la Escritura citado por Víctor.
I, 26
Agustín no se atrevió a definir nada acerca de la propagación del alma.
I, 27
No se debe forzar literalmente una figura natural del lenguaje.
I, 28
El sexto pasaje de la Escritura citado por Víctor.
I, 29
El peligro de argumentar a partir del silencio.
I, 30
El argumento de los apolinaristas para probar que Cristo careció de alma humana de esta misma clase.
I, 31
Comentario editorial · Los apolinaristas y el alma de Cristo
La autocontradicción de Víctor en cuanto al origen del alma.
I, 32
Agustín no tiene objeción a que la opinión sobre la propagación de las almas sea refutada, y a que la de su insuflación sea mantenida.
I, 33
Los errores que deben evitar quienes dicen que las almas de los hombres no se derivan de sus padres, sino que son nuevamente insufladas por Dios en cada caso.
I, 34
Conclusión.
I, 35
En forma de carta dirigida al presbítero Pedro.Aconseja a Pedro que no incurra en la imputación de haber aprobado los libros que le había dirigido Víctor sobre el origen del alma, por cualquier uso que pudiera hacer de ellos, ni que tome como doctrinas católicas las afirmaciones temerarias de aquella persona contrarias a la fe cristiana. Señala y refuta brevemente los diversos errores de Víctor, y ésos, además, de carácter muy grave; y concluye aconsejando al propio Pedro que intente persuadir a Víctor de enmendar sus errores.A su Señoría, mi queridísimo hermano y copresbítero Pedro, Agustín, obispo, envía saludo en el Señor.
La elocuencia depravada, una destreza perjudicial.
II, 1
Pregunta cuál es el gran conocimiento que Víctor imparte.
II, 2
La diferencia entre los sentidos del cuerpo y del alma.
II, 3
Creer que el alma es parte de Dios es blasfemia.
II, 4
En qué sentido los seres creados son de Dios.
II, 5
¿Habrá de ser la naturaleza de Dios mudable, pecaminosa, impía, incluso condenada eternamente?
II, 6
Pensar que el alma es corpórea es un error.
II, 7
La sed del rico en el infierno no prueba que el alma sea corpórea.
II, 8
¿Cómo pudo el Dios incorpóreo exhalar de Sí mismo una sustancia corpórea?
II, 9
Los hijos pueden hallarse de disposiciones semejantes o distintas a las de sus padres.
II, 10
Víctor da a entender que el alma tenía un «estado» y un «mérito» antes de la encarnación.
II, 11
¿Cómo mereció el alma ser encarnada?
II, 12
Víctor enseña que Dios frustra su propia predestinación.
II, 13
Víctor envía a los infantes que mueren sin bautizar al paraíso y a las moradas celestiales, pero no al reino de los cielos.
II, 14
Víctor «decide» que se deben ofrecer oblaciones por aquellos que mueren sin bautizar.
II, 15
Víctor promete a los no bautizados el paraíso después de su muerte, y el reino de los cielos después de su resurrección, aunque admite que esto se opone a la declaración de Cristo.
II, 16
La compasión desobediente y la desobediencia compasiva reprobadas. El martirio en lugar del bautismo.
II, 17
El dilema y la caída de Víctor.
II, 18
Víctor se apoya en Escrituras ambiguas.
II, 19
Víctor cita las Escrituras por su silencio y descuida el uso bíblico.
II, 20
La perplejidad y el fracaso de Víctor.
II, 21
La responsabilidad de Pedro en el caso de Víctor.
II, 22
Quiénes son los que no resultan perjudicados por leer libros perjudiciales.
II, 23
Dirigido a Vicencio Víctor.Agustín señala a Vicencio Víctor las correcciones que debe hacer en sus libros acerca del origen del alma, si quiere ser católico. Aquellas opiniones también que ya habían sido refutadas en los libros precedentes dirigidos a Renato y a Pedro, Agustín las censura brevemente en este tercer libro, que está escrito al propio Víctor: además, las clasifica bajo once capítulos de error.
El propósito de Agustín al escribir.
III, 1
Por qué Víctor asumió el nombre de Vicencio. Los nombres de los hombres malvados nunca deben ser asumidos por otras personas.
III, 2
Enumera los errores que desea que se enmienden en los libros de Vicencio Víctor. El primer error.
III, 3
El símil de Víctor para mostrar que Dios puede crear soplando sin impartir de su sustancia.
III, 4
Examen del símil de Víctor: ¿No emite nada el hombre al respirar?
III, 5
El símil reformado conforme a la verdad.
III, 6
Víctor atribuye aparentemente también al hombre el soplo creador.
III, 7
El segundo error de Víctor.
III, 8
Su tercer error.
III, 9
Su cuarto error.
III, 10
Su quinto error.
III, 11
Su sexto error.
III, 12
Su séptimo error.
III, 13
Su octavo error.
III, 14
Su noveno error.
III, 15
Dios reina en todas partes: y, sin embargo, el «reino de los cielos» puede no estar en todas partes.
III, 16
Dónde puede entenderse que está el reino de Dios.
III, 17
Su décimo error. .
III, 18
Su undécimo error.
III, 19
Agustín llama a Víctor a corregir sus errores.
III, 20
Agustín elogia los talentos y la diligencia de Víctor.
III, 21
Recapitulación sumaria de los errores de Víctor.
III, 22
La obstinación hace al hereje.
III, 23
Dirigido a Vicencio Víctor.Primero muestra que su vacilación sobre el tema del origen de las almas fue indebidamente censurada, y que fue injustamente comparado con el ganado, porque se había abstenido de sacar conclusiones precipitadas sobre el asunto. Luego, de nuevo, con respecto a su propia afirmación inequívoca de que el alma era espíritu, no cuerpo, señala cuán temerariamente Víctor desaprobó esta aserción, especialmente cuando vanamente expendía sus esfuerzos para probar que el alma era corpórea en su propia naturaleza, y que el espíritu en el hombre era distinto del alma misma.
El carácter personal de este libro.
IV, 1
Los puntos que Víctor consideró censurables en Agustín.
IV, 2
¿Cuánto sabemos de la naturaleza del cuerpo?
IV, 3
¿Es la cuestión del soplo algo que concierne al alma, al cuerpo o a qué?
IV, 4
Sólo Dios puede enseñar de dónde vienen las almas.
IV, 5
Las cuestiones sobre la naturaleza del cuerpo son suficientemente misteriosas, y sin embargo no son más altas que las del alma.
IV, 6
A menudo necesitamos más enseñanza acerca de lo que nos es más íntimo que acerca de lo que está más lejos de nosotros.
IV, 7
No tenemos memoria de nuestra creación.
IV, 8
Nuestra ignorancia de nosotros mismos ilustrada por la notable memoria de un tal Simplicio.
IV, 9
La fidelidad de la memoria; el tesoro insondable de la memoria; los poderes del entendimiento del hombre suficientemente comprendidos por nadie.
IV, 10
El apóstol Pedro no mintió cuando dijo estar dispuesto a dar su vida por el Señor, sino que sólo ignoraba su voluntad.
IV, 11
El apóstol Pablo pudo conocer el tercer cielo y el paraíso, pero no si estaba en el cuerpo o no.
IV, 12
En qué sentido se dice que el Espíritu Santo intercede por nosotros.
IV, 13
Es más excelente saber que la carne resucitará y vivirá para siempre, que aprender cuanto los hombres de ciencia han podido enseñarnos acerca de su naturaleza.
IV, 14
No debemos ser sabios más allá de lo que está escrito.
IV, 15
La ignorancia es mejor que el error. La predestinación a la vida eterna y la predestinación a la muerte eterna.
IV, 16
Una doble cuestión a tratar acerca del alma; ¿es «cuerpo»? y ¿es «espíritu»? Qué es el cuerpo.
IV, 17
La primera cuestión: si el alma es corpórea; el soplo y el viento, nada más que aire en movimiento.
IV, 18
Si el alma es un espíritu.
IV, 19
El cuerpo no recibe la imagen de Dios.
IV, 20
El reconocimiento y la forma pertenecen tanto a las almas como a los cuerpos.
IV, 21
Los nombres no implican corporeidad.
IV, 22
El lenguaje figurado no debe tomarse literalmente.
IV, 23
El seno de Abraham— qué significa.
IV, 24
El alma separada del cuerpo puede pensarse a sí misma bajo forma corporal.
IV, 25
Santa Perpetua le pareció a sí misma, en sueños, haberse convertido en hombre y luego haber luchado con un egipcio.
IV, 26
¿Es herida el alma cuando es herido el cuerpo?
IV, 27
¿Es deformada el alma por las imperfecciones del cuerpo?
IV, 28
¿Se lleva también el alma consigo las vestiduras del cuerpo?
IV, 29
¿Es necesaria la corporeidad para el reconocimiento?
IV, 30
Se distinguen los modos de conocimiento en el alma.
IV, 31
Inconsistencia de dar al alma todas las partes del sexo y sin embargo ningún sexo.
IV, 32
El fénix que después de la muerte vuelve a la vida.
IV, 33
Comentario editorial · El fénix
Visiones proféticas.
IV, 34
¿Aparecen los ángeles a los hombres en cuerpos reales?
IV, 35
Pasa a la segunda cuestión sobre el alma, si es llamada espíritu.
IV, 36
Sentido amplio y restringido de la palabra «Espíritu.»
IV, 37
De nuevo se señalan los principales errores de Víctor.
IV, 38
Amonestación final.
IV, 39
Notas, recepción y bibliografía
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