Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
| Autor | Agustín de Hipona (354–430), presbítero de Hipona desde 391, obispo desde 395 (Wikipedia) |
| Título | El sermón del Señor en el monte (en latín, De sermone Domini in monte; en inglés, Our Lord's Sermon on the Mount) |
| Fecha | Hacia 393 según una nota de D. S. Schaff en el NPNF y el artículo de Wikipedia sobre la obra; 394 según la bibliografía de Agustín en Wikipedia. Las Retractaciones la ponen «por el mismo tiempo» que Sobre la fe y el símbolo, el discurso que Agustín, presbítero, pronunció ante el concilio plenario de África en Hipona (I, 17 y 19), que Wikipedia fecha en 393 |
| Género | Comentario seguido de Mateo 5–7, en «dos volúmenes» (Retractaciones I, 19) |
| Agustín la revisa en | Retractaciones I, 19 (I, 18 en la numeración antigua), hacia 426–427 |
| Extensión | Dos libros: el primero sobre Mateo 5 (23 capítulos, 80 secciones), el segundo sobre Mateo 6–7 (25 capítulos, 87 secciones); unas 50 000 palabras en esta edición |
| Traducción | Castellana y directa, de la versión inglesa del reverendo William Findlay, revisada y anotada por el reverendo D. S. Schaff; no del latín |
| Fuente | Nicene and Post-Nicene Fathers, 1.ª serie, vol. 6 (1888), ed. Philip Schaff, en el texto revisado de New Advent; libro 40 de la Delphi Collected Works of Saint Augustine |
| Capítulos | Mateo | De qué trata |
|---|---|---|
| I, 1–5 | 5:1–12 | El monte y los preceptos mayores; las ocho bienaventuranzas como grados; los siete dones de Isaías; la bienaventuranza dicha a los presentes |
| I, 6–7 | 5:13–16 | La sal de la tierra y la luz del mundo |
| I, 8 | 5:17–19 | Cumplir la ley: la jota y la tilde |
| I, 9–11 | 5:20–26 | La justicia de los fariseos y la mayor; la ira, «Raca» y «necio»; la ofrenda y la reconciliación; el adversario en el camino |
| I, 12–13 | 5:27–30 | El adulterio en el corazón: sugestión, deleite y consentimiento; el ojo y la mano derecha |
| I, 14–16 | 5:31–32 | El divorcio, salvo por fornicación; aborrecer padre y madre; qué es fornicación; un caso de Antioquía |
| I, 17–18 | 5:33–37 | Los juramentos; vencer la costumbre |
| I, 19–20 | 5:38–42 | Ojo por ojo; la otra mejilla, la túnica y la milla; dar al que pide |
| I, 21–23 | 5:43–48 | Amar a los enemigos; el pecado de muerte; hijos del Padre que hace salir su sol sobre buenos y malos |
| II, 1–2 | 6:1–4 | El corazón limpio y la alabanza humana; la limosna y la mano izquierda |
| II, 3–11 | 6:5–15 | La oración en lo secreto; el Padrenuestro y sus siete peticiones; peticiones y bienaventuranzas |
| II, 12 | 6:16–18 | El ayuno |
| II, 13–14 | 6:19–24 | Tesoros en el cielo; el ojo sencillo; Dios y mammona |
| II, 15–17 | 6:25–34 | No afanarse por la comida y el vestido; buscar primero el reino; el día de mañana |
| II, 18–19 | 7:1–5 | No juzgar; la paja y la viga |
| II, 20 | 7:6 | Lo santo a los perros y las perlas a los puercos |
| II, 21 | 7:7–11 | Pedir, buscar, llamar |
| II, 22 | 7:12 | La regla de oro |
| II, 23 | 7:13–14 | La puerta estrecha |
| II, 24 | 7:15–20 | Los falsos profetas y sus frutos |
| II, 25 | 7:21–29 | «Señor, Señor»; la casa sobre la roca |
I, 1, 1
I, 1, 2
I, 1, 3
I, 2, 4
I, 2, 5
Comentario editorial · La Biblia latina que lee Agustín
I, 2, 6
I, 2, 7
I, 2, 8
I, 2, 9
I, 3, 10
I, 4, 11
Comentario editorial · Siete dones para ocho bienaventuranzas
I, 4, 12
Comentario editorial · Dos frases que Agustín matizó después
I, 5, 13
I, 5, 14
I, 5, 15
I, 6, 16
I, 6, 17
I, 7, 18
I, 7, 19
I, 8, 20
I, 9, 21
I, 9, 22
I, 9, 23
I, 9, 24
I, 9, 25
Comentario editorial · «Sin causa» y «Raca»
I, 10, 26
I, 10, 27
I, 10, 28
I, 11, 29
I, 11, 30
I, 11, 31
I, 11, 32
I, 12, 33
I, 12, 34
I, 12, 35
I, 12, 36
I, 13, 37
I, 13, 38
I, 14, 39
I, 15, 40
I, 15, 41
I, 15, 42
I, 16, 43
I, 16, 44
I, 16, 45
I, 16, 46
Comentario editorial · Qué es «fornicación»: una cuestión que Agustín dejó abierta
I, 16, 47
I, 16, 48
I, 16, 49
I, 16, 50
Comentario editorial · Acindino y la mujer de Antioquía
I, 17, 51
Comentario editorial · ¿Prohíbe Jesús todo juramento?
I, 17, 52
I, 17, 53
I, 18, 54
I, 18, 55
I, 19, 56
I, 19, 57
I, 19, 58
Comentario editorial · La mejilla «derecha»
I, 19, 59
I, 19, 60
I, 19, 61
I, 20, 62
I, 20, 63
I, 20, 64
I, 20, 65
Comentario editorial · El apóstol Tomás y el copero: un libro de los maniqueos
I, 20, 66
I, 20, 67
I, 20, 68
I, 21, 69
I, 21, 70
I, 21, 71
I, 21, 72
I, 22, 73
I, 22, 74
I, 22, 75
I, 22, 76
I, 22, 77
I, 23, 78
I, 23, 79
I, 23, 80
II, 1, 1
II, 1, 2
II, 1, 3
II, 1, 4
II, 2, 5
II, 2, 6
II, 2, 7
II, 2, 8
II, 2, 9
II, 3, 10
II, 3, 11
II, 3, 12
II, 3, 13
II, 3, 14
II, 4, 15
Comentario editorial · Un Padrenuestro de siete peticiones y sin doxología
II, 4, 16
II, 5, 17
II, 5, 18
Comentario editorial · Orar vuelto hacia el oriente
II, 5, 19
II, 6, 20
II, 6, 21
II, 6, 22
II, 6, 23
II, 6, 24
II, 7, 25
II, 7, 26
II, 7, 27
Comentario editorial · Pan «de cada día» o «supersustancial»
II, 8, 28
Comentario editorial · Herodes, donde Lucas dice Pilato
II, 8, 29
II, 9, 30
Comentario editorial · «No nos metas» o «no nos dejes caer»
II, 9, 31
II, 9, 32
II, 9, 33
II, 9, 34
II, 9, 35
II, 10, 36
II, 10, 37
II, 11, 38
Comentario editorial · Dones, bienaventuranzas y peticiones, en una tabla
| Don (Isaías 11) | Bienaventuranza (Mateo 5) | Petición (Mateo 6) |
|---|---|---|
| Temor de Dios | Los pobres de espíritu | Santificado sea tu nombre |
| Piedad | Los mansos | Venga tu reino |
| Conocimiento | Los que lloran | Hágase tu voluntad |
| Fortaleza | Los que tienen hambre y sed de justicia | El pan de cada día |
| Consejo («prudencia») | Los misericordiosos | Perdónanos, como perdonamos |
| Entendimiento | Los limpios de corazón | No nos metas en tentación |
| Sabiduría | Los pacificadores | Líbranos del mal |
II, 11, 39
II, 12, 40
II, 12, 41
II, 12, 42
II, 12, 43
II, 13, 44
II, 13, 45
II, 13, 46
II, 14, 47
Comentario editorial · Mammona en púnico
II, 14, 48
II, 15, 49
II, 15, 50
II, 15, 51
II, 15, 52
II, 16, 53
II, 16, 54
II, 16, 55
II, 17, 56
II, 17, 57
II, 17, 58
II, 18, 59
II, 18, 60
II, 18, 61
II, 18, 62
II, 19, 63
II, 19, 64
II, 19, 65
II, 19, 66
II, 20, 67
II, 20, 68
II, 20, 69
II, 20, 70
II, 21, 71
II, 21, 72
II, 21, 73
II, 22, 74
Comentario editorial · La regla de oro con «bueno»
II, 22, 75
II, 22, 76
II, 23, 77
II, 24, 78
II, 24, 79
II, 24, 80
II, 24, 81
II, 25, 82
II, 25, 83
II, 25, 84
II, 25, 85
II, 25, 86
II, 25, 87
Notas, recepción y bibliografía
Acompañamiento editorial
| Retract. I, 19 | Pasaje | Lo que corrige o precisa |
|---|---|---|
| 1 | I, 4, 11 | Que en los pacificadores «ninguna pasión se rebela contra la razón»: en esta vida nadie está del todo libre de la ley de los miembros que lucha contra la de la mente; la frase vale para quienes van domando la concupiscencia hacia aquella paz plena |
| 2 | I, 4, 12 | Que las promesas «se cumplieron en los apóstoles»: en la medida de perfección que cabe en esta vida, no como si en ellos ningún movimiento de la carne resistiera al espíritu |
| 3 | I, 6, 17; I, 8, 20 | «Dios no da el Espíritu por medida» se dice propiamente de Cristo. Y si la jota y la tilde expresan la perfección de la ley, ¿quién la cumple? Todos los mandamientos se tienen por cumplidos cuando se perdona lo que no se cumple: por eso la Iglesia entera dice «perdónanos nuestras deudas» |
| 4 | I, 8, 20 – I, 9, 25 | Mateo 5:19–20 lo explicó mejor en otros sermones posteriores: la justicia mayor es la de los que dicen y hacen. Y «sin causa» no está en los códices griegos, aunque el sentido sea el mismo |
| 5 | I, 15, 41 | Que se aborrece en los parientes «lo que el género humano recibió por nacer y morir»: habría parentesco aunque nadie hubiera pecado; se aborrece en los próximos lo que aparta del reino de Dios |
| 6 | I, 16, 43–50 | Qué fornicación permite despedir a la esposa es «una cuestión oscurísima»; que lo permite el adulterio, no hay duda. Pide al lector que no se dé por satisfecho con estas páginas |
| 7 | I, 22, 73 | El pecado de muerte: debió añadir «si acaba esta vida en esa perversidad», porque de nadie se ha de desesperar mientras vive |
| 8 | II, 6, 20; II, 14, 48 | Llamar a Cristo «hombre del Señor» (homo dominicus, que la traducción inglesa vierte «Hombre Divino»): preferiría no haberlo dicho. Y que «casi ninguna conciencia puede aborrecer a Dios»: hay quienes lo aborrecen |
| 9 | II, 17, 56; II, 19, 66; II, 21, 71–72 | «Basta a cada día su mal» no se explica bien por la necesidad penal de comer, pues los primeros hombres comían en el paraíso; la Iglesia «sin mancha ni arruga» lo será en la gloria; pedir, buscar y llamar se refieren mejor, los tres, a la petición insistente |