Judit, después de soportar muchos peligros por causa de la virtud, obtuvo muchísimos y grandes beneficios.
III, 13, § 82
III, 13, § 83
III, 13, § 84
III, 13, § 85
Cuán virtuoso y útil fue lo que hizo Eliseo. Esto se compara con aquel acto tantas veces contado de los griegos. Juan entregó su vida por causa de la virtud, y Susana, por la misma razón, se expuso al peligro de muerte.
III, 14, § 86
III, 14, § 87
III, 14, § 88
III, 14, § 89
III, 14, § 90
Después de mencionar una noble acción de los romanos, el escritor muestra con los hechos de Moisés que tuvo la mayor estima por lo que es virtuoso.
III, 15, § 91
III, 15, § 92
III, 15, § 93
III, 15, § 94
III, 15, § 95
Después de decir unas pocas palabras sobre Tobit, demuestra que Ragüel superó a los filósofos en virtud.
III, 16, § 96
III, 16, § 97
Con qué sentimientos virtuosos los antiguos padres ocultaron los fuegos sagrados cuando estaban a punto de ir al cautiverio.
III, 17, § 98
III, 17, § 99
III, 17, § 100
III, 17, § 101
III, 17, § 101 (repetido en la edición)
En la narración de aquel suceso ya mencionado, y especialmente del sacrificio ofrecido por Nehemías, se tipifican el Espíritu Santo y el bautismo cristiano. El sacrificio de Moisés y de Elías y la historia de Noé se refieren también a lo mismo.
III, 18, § 102
III, 18, § 103
III, 18, § 104
III, 18, § 105
III, 18, § 106
III, 18, § 107
III, 18, § 108
III, 18, § 109
Se relata el crimen cometido por los habitantes de Guibeá contra la mujer de cierto levita, y de la venganza tomada se infiere cómo la idea de la virtud debió llenar el corazón de aquellos antiguos.
III, 19, § 110
III, 19, § 111
III, 19, § 112
III, 19, § 113
III, 19, § 114
III, 19, § 115
III, 19, § 116
Después de que el terrible asedio de Samaria terminó conforme a la profecía de Eliseo, refiere la consideración que los cuatro leprosos mostraron por lo virtuoso.
III, 20, § 117
III, 20, § 118
III, 20, § 119
III, 20, § 120
III, 20, § 121
III, 20, § 122
Ester, en peligro de su vida, siguió la gracia de la virtud; más aún, lo hizo incluso un rey pagano, cuando la muerte amenazaba a un hombre muy amigo suyo. Pues la amistad ha de ir siempre unida a la virtud, como muestran los ejemplos de Jonatán y Aquimelec.
III, 21, § 123
III, 21, § 124
La virtud nunca ha de ser abandonada por causa de un amigo. Si, no obstante, es necesario dar testimonio contra un amigo, debe hacerse con cautela. Entre amigos, ¡cuánta franqueza se necesita para abrir el corazón, cuánta magnanimidad en el sufrimiento, cuánta libertad en la corrección! La amistad es guardiana de las virtudes, las cuales no se hallan sino en hombres de carácter semejante. Debe ser suave al reprender y contraria a buscar su propio provecho; de donde resulta que los verdaderos amigos son escasos entre los ricos. ¿Cuál es la dignidad de la amistad? La traición de un amigo, cuanto peor es, tanto más odiosa es que la de otro, como se reconoce por el ejemplo de Judas y de los amigos de Job.
III, 22, § 125
III, 22, § 126
III, 22, § 127
III, 22, § 128
III, 22, § 129
III, 22, § 130
III, 22, § 131
III, 22, § 132
III, 22, § 134
III, 22, § 134 (repetido en la edición)
III, 22, § 135
III, 22, § 136
III, 22, § 137
III, 22, § 138
Notas, recepción y bibliografía
Acompañamiento editorial