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  1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 10 minFicha de la obra
  2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 10 minDiscurso a Demetriano
  3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
  4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
  5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 6 minDiscurso a Demetriano
  6. Sesión 6 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la vanidad de los ídolos
  7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minSobre la vanidad de los ídolos
  8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 4 minSobre la mortalidad
  12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
  13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
  14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
  15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
  16. Sesión 16 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
  17. Sesión 17 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre la ventaja de la paciencia
  18. Sesión 18 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
  19. Sesión 19 · Parte 4 · ≈ 6 minSobre la ventaja de la paciencia
  20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre los celos y la envidia
  21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre los celos y la envidia
  22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 5 minSobre los celos y la envidia
  23. Sesión 23 · Parte 5 · ≈ 6 minExhortación al Martirio, Dirigida a Fortunato
  24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 7 minQue solo a Dios se ha de adorar
  25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 6 minQue, redimidos y vivificados por la sangre de Cristo, no debemos anteponer nada a Cristo
  26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 12 minQue las aflicciones y persecuciones surgen para que seamos probados
  27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 8 minQue fue predicho antes que el mundo nos tendría en aborrecimiento, y que suscitaría persecuciones contra nosotros, y que nada nuevo acontece a los cristianos, puesto que desde el principio del mundo los buenos han padecido, y los justos han sido oprimidos y muertos por los injustos
  28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 7 minQué esperanza y qué recompensa quedan para los justos y para los mártires después de los combates y sufrimientos de este tiempo presente
  29. Sesión 29 · Parte 6 · ≈ 7 minTres libros de testimonios contra los judíos
  30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos no entenderían las Santas Escrituras, sino que serían inteligibles en los últimos tiempos, después de que Cristo hubiera venido
  31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 6 minQue la ley anterior que fue dada por Moisés debía cesar
  32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minQue el sacerdocio antiguo debía cesar, y un sacerdote nuevo debía venir, que sería para siempre
  33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos perderían, mientras nosotros recibiríamos el pan y el cáliz de Cristo y toda su gracia, y que el nombre nuevo de cristianos sería bendito en la tierra
  34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 6 minQue Cristo es la Sabiduría de Dios; y sobre el sacramento de su encarnación y de su pasión, y del cáliz y del altar; y de los apóstoles que fueron enviados y predicaron
  35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 5 minQue Cristo es Dios
  36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humano
  37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo había de nacer de la descendencia de David, según la carne
  38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 7 minQue Él es el Justo a quien los judíos habían de dar muerte
  39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 6 minQue después esta Piedra había de hacerse un monte, y llenar toda la tierra
  40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 6 minQue los judíos fijarían a Cristo en la cruz
  41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 7 minQue había de resucitar de entre los muertos al tercer día
  42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 6 minQue reinará como Rey para siempre
  43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 1 minLibro III
  44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 10 minDel beneficio de las buenas obras y de la misericordia
  45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 6 minQue en las obras y limosnas, aun cuando por la escasez de poder se haga menos, la voluntad misma es suficiente
  46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 10 minQue todos los hombres buenos y justos sufren más, pero deben soportarlo porque son probados
  47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 9 minQue no debemos jurar
  48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 11 minQue lo que padecemos en este mundo es de menos valor que el galardón que se promete
  49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no debemos juzgar temerariamente a otro
  50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 6 minQue lo que alguien ha prometido a Dios, debe pagarlo pronto
  51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 6 minQue Dios es paciente para este fin, para que nos arrepintamos de nuestro pecado y seamos reformados
  52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 6 minQue la esperanza es de lo futuro, y por tanto que nuestra fe acerca de lo prometido debe ser paciente
  53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 11 minQue nadie está sin mancha y sin pecado
  54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no ha de desearse una excesiva gula de comida
  55. Sesión 55 · Parte 9 · ≈ 3 minQue fue predicho que los hombres despreciarían la sana disciplina
  56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minQue los siervos, cuando han creído, deben servir mejor a sus amos carnales
  57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 6 minQue cada uno es tentado tanto cuanto puede soportar
  58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 6 minQue no debemos emplear la detracción

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    TEXTOS — CIPRIANO DE CARTAGO

    Índice de la obra

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    Tratados

    Siglo III · Traducción castellana directa de la versión inglesa de Wallis (Ante-Nicene Fathers)41 minPosición: 0% de esta parteParte 7 de 10 · Que Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humanoPublicado el Actualizado el Ref. ESC-CIP-05

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    2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 10 minDiscurso a Demetriano
    3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
    4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
    5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 6 minDiscurso a Demetriano
    6. Sesión 6 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la vanidad de los ídolos
    7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minSobre la vanidad de los ídolos
    8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 4 minSobre la mortalidad
    12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
    13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
    14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
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    20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre los celos y la envidia
    21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre los celos y la envidia
    22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 5 minSobre los celos y la envidia
    23. Sesión 23 · Parte 5 · ≈ 6 minExhortación al Martirio, Dirigida a Fortunato
    24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 7 minQue solo a Dios se ha de adorar
    25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 6 minQue, redimidos y vivificados por la sangre de Cristo, no debemos anteponer nada a Cristo
    26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 12 minQue las aflicciones y persecuciones surgen para que seamos probados
    27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 8 minQue fue predicho antes que el mundo nos tendría en aborrecimiento, y que suscitaría persecuciones contra nosotros, y que nada nuevo acontece a los cristianos, puesto que desde el principio del mundo los buenos han padecido, y los justos han sido oprimidos y muertos por los injustos
    28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 7 minQué esperanza y qué recompensa quedan para los justos y para los mártires después de los combates y sufrimientos de este tiempo presente
    29. Sesión 29 · Parte 6 · ≈ 7 minTres libros de testimonios contra los judíos
    30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos no entenderían las Santas Escrituras, sino que serían inteligibles en los últimos tiempos, después de que Cristo hubiera venido
    31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 6 minQue la ley anterior que fue dada por Moisés debía cesar
    32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minQue el sacerdocio antiguo debía cesar, y un sacerdote nuevo debía venir, que sería para siempre
    33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos perderían, mientras nosotros recibiríamos el pan y el cáliz de Cristo y toda su gracia, y que el nombre nuevo de cristianos sería bendito en la tierra
    34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 6 minQue Cristo es la Sabiduría de Dios; y sobre el sacramento de su encarnación y de su pasión, y del cáliz y del altar; y de los apóstoles que fueron enviados y predicaron
    35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 5 minQue Cristo es Dios
    36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humano
    37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo había de nacer de la descendencia de David, según la carne
    38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 7 minQue Él es el Justo a quien los judíos habían de dar muerte
    39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 6 minQue después esta Piedra había de hacerse un monte, y llenar toda la tierra
    40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 6 minQue los judíos fijarían a Cristo en la cruz
    41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 7 minQue había de resucitar de entre los muertos al tercer día
    42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 6 minQue reinará como Rey para siempre
    43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 1 minLibro III
    44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 10 minDel beneficio de las buenas obras y de la misericordia
    45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 6 minQue en las obras y limosnas, aun cuando por la escasez de poder se haga menos, la voluntad misma es suficiente
    46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 10 minQue todos los hombres buenos y justos sufren más, pero deben soportarlo porque son probados
    47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 9 minQue no debemos jurar
    48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 11 minQue lo que padecemos en este mundo es de menos valor que el galardón que se promete
    49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no debemos juzgar temerariamente a otro
    50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 6 minQue lo que alguien ha prometido a Dios, debe pagarlo pronto
    51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 6 minQue Dios es paciente para este fin, para que nos arrepintamos de nuestro pecado y seamos reformados
    52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 6 minQue la esperanza es de lo futuro, y por tanto que nuestra fe acerca de lo prometido debe ser paciente
    53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 11 minQue nadie está sin mancha y sin pecado
    54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no ha de desearse una excesiva gula de comida
    55. Sesión 55 · Parte 9 · ≈ 3 minQue fue predicho que los hombres despreciarían la sana disciplina
    56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minQue los siervos, cuando han creído, deben servir mejor a sus amos carnales
    57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 6 minQue cada uno es tentado tanto cuanto puede soportar
    58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 6 minQue no debemos emplear la detracción

    7. Que Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humano

    II, 7

    En Isaías: «Consolaos, manos debilitadas; y vosotras, rodillas débiles, fortaleceos. Vosotros los de corazón tímido, no temáis. Nuestro Dios retribuirá con juicio, Él mismo vendrá, y nos salvará. Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos oirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y la lengua de los mudos será inteligible; porque en el desierto ha brotado el agua, y el torrente en la tierra sedienta.» También en aquel lugar: No un anciano ni un ángel, sino el Señor mismo los librará; porque los amará, y los perdonará, y Él mismo los redimirá. También en el mismo lugar: «Yo, el Señor Dios, te he llamado en justicia, para tenerte de la mano, y te consolaré; y te he dado por alianza de mi pueblo, por luz de las naciones; para abrir los ojos de los ciegos, para sacar de las cadenas a los atados, y de la casa de prisión a los que habitan en tinieblas. Yo soy el Señor Dios, ese es mi nombre. No daré mi gloria a otro, ni mi poder a las imágenes.» También en el salmo veinticuatro: «Muéstrame, Señor, tus caminos, y enséñame tus sendas, y guíame a tu verdad, e instrúyeme; porque Tú eres el Dios de mi salvación.» De donde, en el Evangelio según Juan, dice el Señor: «Yo soy la luz del mundo. El que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» Además, en el de Mateo, el ángel Gabriel dice a José: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa. Porque lo que en ella será engendrado es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús; porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.» También en el de Lucas: «Y Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito sea el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo.» También en el mismo lugar, el ángel dijo a los pastores: «No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo Jesús.»

    8. Que aunque desde el principio era Hijo de Dios, había de ser engendrado de nuevo según la carne

    II, 8

    En el salmo segundo: «El Señor me ha dicho: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré las naciones por herencia tuya, y los confines de la tierra por posesión tuya.» También en el Evangelio según Lucas: «Y aconteció que, cuando Isabel oyó la salutación de María, la criatura saltó en su seno; y fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí esto, que la madre de mi Señor venga a mí?» También Pablo a los Gálatas: «Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.» También en la Epístola de Juan: «Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Pero todo el que niega que ha venido en carne no es de Dios, sino del espíritu del Anticristo.»

    9. Que esta había de ser la señal de su nacimiento: que nacería de una virgen— hombre y Dios— hijo del hombre e Hijo de Dios

    II, 9

    En Isaías: «Y el Señor continuó hablando a Acaz, diciendo: Pide para ti una señal del Señor tu Dios, en lo alto arriba o en lo profundo abajo. Y Acaz dijo: No pediré, y no tentaré al Señor mi Dios. Y Él dijo: Escuchad, pues, oh casa de David: no es pequeño combate para vosotros con hombres, porque Dios suministra la lucha. Por esto Dios mismo os dará una señal. He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamaréis su nombre Emmanuel. Comerá mantequilla y miel; antes de que sepa preferir el mal, cambiará el bien.» Esta descendencia había predicho Dios que saldría de la mujer que habría de hollar la cabeza del diablo. En el Génesis: «Entonces dijo Dios a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita eres entre todos los animales de la tierra. Sobre tu pecho y tu vientre te arrastrarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ella te aplastará la cabeza, y tú le acecharás el calcañar.»

    10. Que Cristo es hombre y Dios a la vez, compuesto de ambas naturalezas, para que fuese Mediador entre nosotros y el Padre

    II, 10

    En Jeremías: Y Él es hombre, ¿y quién lo conocerá? También en Números: «Una Estrella saldrá de Jacob, y un hombre se levantará de Israel.» También en el mismo lugar: «Un Hombre saldrá de su descendencia, y dominará sobre muchas naciones; y su reino será exaltado como Gog, y su reino será engrandecido; y Dios lo sacó de Egipto. Su gloria es como la del unicornio, y comerá las naciones de sus enemigos, y chupará el tuétano de sus grosuras, y traspasará con sus flechas a su enemigo. Se agazapó y se echó como león, y como cachorro de león. ¿Quién lo hará levantar? Benditos los que te bendigan, y malditos los que te maldigan.» También en Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí; por cuanto me ha ungido. Me ha enviado a anunciar buenas nuevas a los pobres; a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a proclamar el año agradable del Señor, y el día de retribución.» De donde, en el Evangelio según Lucas, Gabriel dice a María: «Y el ángel, respondiendo, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, lo santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.» También en la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «El primer hombre es del barro de la tierra; el segundo hombre es del cielo. Como fue el terreno, tales son también los terrenos; y como es el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos llevado la imagen del terrenal, llevemos también la imagen del celestial.»

    11. Que Cristo había de nacer de la descendencia de David, según la carne

    II, 11

    En el segundo libro de los Reyes: «Y vino palabra del Señor a Natán, diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así dice el Señor: No me edificarás casa para habitar; sino que sucederá que, cuando se cumplan tus días, y duermas con tus padres, levantaré después de ti a tu descendencia que saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él me edificará una casa en mi nombre, y yo afirmaré su trono para siempre; y yo seré para Él Padre, y Él será para mí Hijo; y su casa alcanzará confianza, y su reino para siempre delante de mí.» También en Isaías: «Y saldrá una vara del tronco de Jesé, y una flor subirá de su raíz; y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de piedad; y lo llenará el espíritu del temor del Señor.» También en el salmo cxxxi: «Dios ha jurado la verdad al mismo David, y no se ha arrepentido; del fruto de tu vientre pondré sobre mi trono.» También en el Evangelio según Lucas: «Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. He aquí concebirás, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» También en el Apocalipsis: «Y vi en la mano derecha de Dios, que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro, y sellado por fuera con siete sellos; y vi a un ángel fuerte que proclamaba a gran voz: ¿Quién es digno de recibir el libro, y de abrir sus sellos? Y nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni siquiera mirarlo. Y lloré mucho, porque nadie fue hallado digno de abrir el libro, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores; he aquí que el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.»

    12. Que Cristo había de nacer en Belén

    II, 12

    En Miqueas: «Y tú, Belén, casa de Efratá, no eres pequeña para ser contada entre los millares de Judá. De ti me saldrá Aquel que ha de ser príncipe en Israel, y sus orígenes son desde el principio, desde los días antiguos.» También en el Evangelio: «Y cuando Jesús nació en Belén de Judá, en los días del rey Herodes, he aquí que unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y hemos venido con dones a adorarlo.»

    13. Que Cristo había de venir en condición humilde en su primer advenimiento

    II, 13

    En Isaías: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio, y a quién se ha revelado el Brazo del Señor? Hemos declarado en su presencia como un niño, como raíz en tierra sedienta. No hay en Él forma ni gloria; y lo vimos, y no tenía forma ni hermosura; sino que su aspecto era sin honor, y menguado más que el de los hombres. Fue varón puesto en plaga, y que sabía llevar la debilidad; porque su rostro fue apartado, fue deshonrado y no estimado. Él lleva nuestros pecados, y se aflige por nosotros; y pensábamos que Él estaba en dolor, y en herida, y en aflicción; pero fue herido por nuestras transgresiones, y debilitado por nuestros pecados. La disciplina de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga somos sanados. Todos nosotros como ovejas nos descarriamos; cada cual se apartó por su camino. Y Dios lo entregó por nuestros pecados; y Él, porque fue afligido, no abrió su boca.» También en el mismo lugar: «No soy rebelde, ni contradigo. Di mi espalda a los azotes, y mis mejillas a las palmas de las manos. Además, no aparté mi rostro de la afrenta de los salivazos, y Dios fue mi auxilio.» También en el mismo lugar: «No clamará, ni nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que humea; sino que hará brotar el juicio en verdad. Resplandecerá, y no se quebrantará, hasta que establezca el juicio en la tierra, y en su nombre confiarán las naciones.» También en el Salmo veintiuno: «Pero yo soy gusano, y no hombre; maldito de los hombres, y desecho del pueblo. Todos los que me veían me despreciaban, hablaban entre sus labios, y movían la cabeza. Esperó en el Señor, líbrelo Él; sálvelo, ya que en Él se complace.» También en aquel lugar: «Mi vigor se secó como un tiesto, y mi lengua se pegó a mis mandíbulas.» También en Zacarías: «Y el Señor me mostró a Jesús, aquel gran sacerdote, de pie ante el rostro del Ángel del Señor, y el diablo estaba de pie a su diestra para oponerse a él. Y Jesús estaba vestido con vestiduras sucias, y estaba de pie ante el rostro del Ángel mismo; y Él respondió y dijo a los que estaban de pie ante su rostro: Quitadle de encima sus vestiduras sucias. Y le dijo: He aquí, he quitado tus iniquidades. Y poned sobre él una vestidura sacerdotal, y colocad una mitra hermosa sobre su cabeza.» También Pablo a los Filipenses: «El cual, subsistiendo en forma de Dios, no reputó como rapiña el ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, y fue hecho semejante a los hombres; y hallado en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual también Dios lo exaltó, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los que están en los cielos, en la tierra y en los infiernos, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.»

    14. Que Él es el Justo a quien los judíos habían de dar muerte

    II, 14

    En la Sabiduría de Salomón: «Apoderémonos del justo, porque nos es molesto, y es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara las transgresiones de la ley. Él profesa que tiene el conocimiento de Dios, y se llama a sí mismo Hijo de Dios; se ha convertido para nosotros en denuncia de nuestros pensamientos; nos es gravoso aun el mirarlo, porque su vida es distinta de la de los demás, y sus caminos son mudados. Somos estimados por Él como frívolos, y Él se aparta de nuestros caminos como de la impureza; y ensalza el fin último de los justos, y se gloría de tener a Dios por Padre. Veamos, pues, si sus palabras son verdaderas, y probemos qué le sucederá. Interroguémoslo con afrentas y tormentos, para que conozcamos su reverencia y probemos su paciencia. Condenémoslo a una muerte vergonzosa. Estas cosas consideraron, y erraron. Porque su malicia los cegó, y no conocieron los sacramentos de Dios.» También en Isaías: «Ved cómo perece el justo, y ningún hombre lo entiende; y los justos son arrebatados, y ningún hombre lo considera. Porque el justo es arrebatado de delante de la iniquidad, y su sepultura será en paz.» Acerca de esto mismo fue antes profetizado en el Éxodo: «No matarás al inocente y al justo.» También en el Evangelio: «Judas, movido por el arrepentimiento, dijo a los sacerdotes y ancianos: He pecado, entregando sangre inocente.»

    15. Que Cristo es llamado oveja y cordero que había de ser inmolado, y sobre el sacramento (misterio) de la pasión

    II, 15

    En Isaías: «Fue llevado como oveja al matadero, y como cordero mudo ante su esquilador, así no abrió su boca. En su humillación le fue quitado su juicio: ¿quién contará su generación? Porque su vida será quitada de la tierra. Por las transgresiones de mi pueblo fue llevado a la muerte; y daré a los impíos por su sepultura, y a los ricos por su muerte; porque no hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Por lo cual ganará a muchos, y repartirá los despojos de los fuertes; porque su alma fue entregada a la muerte, y fue contado entre los transgresores. Y él llevó los pecados de muchos, y fue entregado por sus ofensas.» También en Jeremías: «Señor, dame conocimiento, y lo sabré: entonces vi sus pensamientos. Fui llevado como cordero sin malicia al matadero; contra mí maquinaron un plan, diciendo: Venid, echemos leña en su pan, y borremos su vida de la tierra, y no haya más memoria de su nombre.» También en el Éxodo dijo Dios a Moisés: «Tome cada uno para sí una oveja, por las casas de las tribus, una oveja sin mancha, perfecta, macho, de un año os será. La tomaréis de entre los corderos y de entre los cabritos, y toda la congregación de la sinagoga de los hijos de Israel la degollará al atardecer; y tomarán de su sangre, y la pondrán sobre los dos postes, y sobre el umbral en las casas, en las mismas casas en que la comerán. Y comerán la carne en la misma noche, asada al fuego; y comerán panes sin levadura con hierbas amargas. No comeréis de ellas nada crudo ni cocido en agua, sino asado al fuego; la cabeza con los pies y las entrañas. No dejaréis nada de ellas para la mañana; y no quebraréis hueso suyo. Pero lo que de ella quede para la mañana será quemado al fuego. Y así lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, con vuestras sandalias en los pies, y vuestro báculo en las manos; y lo comeréis apresuradamente: porque es la Pascua del Señor.» También en el Apocalipsis: «Y vi en medio del trono, y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, un Cordero de pie como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y Él vino y tomó el libro de la diestra de Dios, que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero, teniendo cada uno de ellos arpas y copas de oro llenas de perfumes de súplicas, que son las oraciones de los santos; y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres, oh Señor, de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque fuiste inmolado, y nos has redimido con tu sangre de toda tribu, y pueblo, y nación; y nos has hecho para nuestro Dios un reino, y nos has hecho sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.» También en el Evangelio: «Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo.»

    16. Que Cristo es llamado también Piedra

    II, 16

    En Isaías: «Así dice el Señor: He aquí, pongo en los cimientos de Sión una piedra preciosa, escogida, principal, piedra angular, honorable; y el que confía en Él no será confundido.» También en el Salmo 117: «La piedra que rechazaron los constructores, esta ha venido a ser cabeza del ángulo. Esto ha sido hecho por el Señor, y es admirable ante nuestros ojos. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Oh Señor, salva, pues; oh Señor, prospera, pues. Bendito el que viene en el nombre del Señor.» También en Zacarías: «He aquí, yo hago venir a mi siervo. El Oriente es su nombre, porque la piedra que he puesto ante el rostro de Jesús; sobre aquella única piedra hay siete ojos.» También en Deuteronomio: «Y escribirás sobre la piedra toda esta ley, muy claramente.» También en Jesús, hijo de Nave: «Y tomó una gran piedra, y la colocó allí delante del Señor; y Jesús dijo al pueblo: He aquí, esta piedra os será por testimonio, porque ha oído todas las palabras que el Señor ha hablado, las que hoy os ha dicho; y os será por testimonio en los últimos días, cuando os hayáis apartado de vuestro Dios.» También en los Hechos de los Apóstoles, Pedro: «Príncipes del pueblo y ancianos de Israel, escuchad: He aquí, hoy somos interrogados por vosotros acerca del bien hecho a un hombre enfermo, por medio del cual ha sido sanado. Sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis, a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él este está sano en vuestra presencia, y por ningún otro. Esta es la piedra que fue despreciada por vosotros los constructores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Porque no hay otro nombre dado a los hombres bajo el cielo en el cual debamos ser salvos.» Esta es la piedra en el Génesis, que Jacob coloca a su cabecera, porque la cabeza del hombre es Cristo; y mientras dormía vio una escalera que llegaba al cielo, sobre la cual estaba puesto el Señor, y ángeles que subían y descendían. Y esta piedra, que figuraba a Cristo, la consagró y ungió con el sacramento de la unción. Esta es la piedra en el Éxodo sobre la cual Moisés se sentó en la cumbre de un collado cuando Jesús, hijo de Nave, luchaba contra Amalec; y por el sacramento de la piedra, y la firmeza con que estaba sentado, Amalec fue vencido por Jesús, es decir, el diablo fue vencido por Cristo. Esta es la gran piedra en el primer libro de los Reyes, sobre la cual fue puesta el arca del pacto cuando los bueyes la trajeron de vuelta en la carreta, devuelta y regresada por los extranjeros. También, esta es la piedra en el primer libro de los Reyes, con la cual David golpeó la frente de Goliat y lo mató; significando que por ella son derribados el diablo y sus siervos; es vencida, a saber, aquella parte de la cabeza que no han tenido sellada. Y por este sello también nosotros estamos siempre seguros y vivimos. Esta es la piedra que, cuando Israel hubo vencido a los extraños, Samuel erigió y llamó su nombre Ebenezer; es decir, la piedra que ayuda.

    17. Que después esta Piedra había de hacerse un monte, y llenar toda la tierra

    II, 17

    En Daniel: «Y he aquí una imagen muy grande; y el aspecto de esta imagen era terrible, y estaba erguida delante de ti; su cabeza era de oro fino, su pecho y sus brazos de plata, su vientre y sus muslos de bronce, y sus pies en parte de hierro, y en parte de barro, hasta que una piedra fue cortada del monte, sin manos de quien la cortara, y golpeó la imagen en los pies de hierro y barro, y los desmenuzó. Y el hierro, y el barro, y el bronce, y la plata, y el oro, se hicieron todos juntos; y se volvieron como el tamo de la era en verano; y el viento se los llevó, de modo que nada quedó de ellos. Y la piedra que golpeó la imagen se hizo un gran monte, y llenó toda la tierra.»

    18. Que en los últimos tiempos el mismo monte había de manifestarse, y a él habían de venir los gentiles, y a él habían de subir todos los justos

    II, 18

    En Isaías: «En los últimos tiempos será revelado el monte del Señor, y la casa de Dios sobre las cumbres de los montes; y será exaltado sobre los collados, y todas las naciones vendrán a él, y muchos caminarán y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos enseñará su camino, y andaremos en él. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor; y Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; y no aprenderán más a guerrear.» También en el Salmo veintitrés: «¿Quién subirá al monte del Señor, o quién estará en su lugar santo? El que es inocente de manos, y limpio de corazón; el que no ha recibido su alma en vanidad, y no ha jurado con engaño a su prójimo. Este recibirá la bendición del Señor, y misericordia del Dios que lo salva. Esta es la generación de los que lo buscan, de los que buscan el rostro del Dios de Jacob.»

    19. Que Cristo es el Esposo, teniendo a la Iglesia como su esposa, de la cual habían de nacer hijos espirituales

    II, 19

    En Joel: «Tocad la trompeta en Sión; santificad un ayuno, y convocad una asamblea solemne; congregad al pueblo, santificad la Iglesia, reunid a los ancianos, recoged a los pequeños que maman el pecho; salga el Esposo de su cámara, y la esposa de su aposento.» También en Jeremías: «Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría; la voz del esposo y la voz de la esposa.» También en el Salmo dieciocho: «Y él es como un esposo que sale de su cámara; se regocijó como un gigante para correr su carrera. Desde la altura del cielo es su salida, y su recorrido hasta el extremo de él; y no hay nada que se esconda de su calor.» También en el Apocalipsis: «Ven, te mostraré la nueva esposa, la mujer del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un gran monte, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios, teniendo la gloria de Dios.» También en el Evangelio según Juan: «Vosotros sois mis testigos, de que dije a los que fueron enviados desde Jerusalén a mí, que yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de Él. Porque el que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo es el que está de pie y lo oye con gozo, y se regocija por la voz del esposo.» El misterio de este asunto fue mostrado en Jesús, hijo de Nave, cuando se le mandó quitar el calzado de sus pies, sin duda porque él mismo no era el esposo. Porque estaba en la ley, que quien rehusara el matrimonio se quitara el calzado, pero que fuera calzado quien había de ser el esposo: «Y sucedió que, estando Jesús en Jericó, alzó los ojos y vio a un hombre de pie delante de él, con una espada desenvainada en la mano, y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y él dijo: Soy el príncipe del ejército del Señor; acércate ahora. Y Jesús cayó rostro en tierra, y le dijo: Señor, ¿qué mandas a tu siervo? Y el príncipe del ejército del Señor dijo: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es tierra santa.» Asimismo, en el Éxodo, se manda a Moisés que se quite el calzado, porque él tampoco era el esposo: «Y se le apareció el ángel del Señor en llama de fuego en medio de una zarza; y vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía. Y Moisés dijo: Me acercaré y veré esta gran visión, por qué la zarza no se consume. Mas cuando Él vio que se acercaba para mirar, el Señor Dios lo llamó desde la zarza, diciendo: Moisés, Moisés. Y él respondió: ¿Qué hay? Y Él dijo: No te acerques aquí, sin antes quitarte el calzado de los pies; porque el lugar en que estás es tierra santa. Y le dijo: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob.» Esto se manifestó también en el Evangelio según Juan: «Y Juan les respondió: Yo a la verdad bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien no conocéis: Él es de quien dije: El hombre que viene después de mí es antes de mí, la correa de cuyo calzado no soy digno de desatar.» También según Lucas: «Tened ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas, y sed semejantes a hombres que esperan a su señor cuando vuelva de las bodas, para que, cuando venga y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a quienes su Señor, cuando venga, halle velando.» También en el Apocalipsis: «El Señor Dios todopoderoso reina: alegrémonos y regocijémonos, y démosle el honor de la gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.»

    20. Que los judíos fijarían a Cristo en la cruz

    II, 20

    En Isaías: «He extendido mis manos todo el día a un pueblo desobediente y que me contradice, que anda por caminos que no son buenos, tras sus propios pecados.» También en Jeremías: «Venid, echemos el leño en su pan, y borremos su vida de la tierra.» También en Deuteronomio: «Y tu vida estará como pendiente ante tus ojos; temerás día y noche, y no confiarás en tu vida.» También en el Salmo vigésimo primero: «Han taladrado mis manos y mis pies; han contado todos mis huesos. Me miraron y me vieron; repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi túnica echaron suertes. Pero tú, oh Señor, no alejes tu ayuda de mí; atiende a mi socorro. Libra mi alma de la espada, y mi única de la garra del perro. Sálvame de la boca del león, y mi humildad de los cuernos de los unicornios. Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la Iglesia te alabaré.» También en el Salmo cxviii: «Traspasa mi carne con clavos por temor de Ti.» También en el Salmo cxl: «La elevación de mis manos es el sacrificio de la tarde.» De este sacrificio dijo Sofonías: «Temed ante la presencia del Señor Dios, porque su día está cerca, porque el Señor ha preparado su sacrificio, ha santificado a sus elegidos.» También en Zacarías: «Y mirarán hacia mí, a quien traspasaron.» También en el Salmo ochenta y siete: «A Ti he clamado, oh Señor, todo el día; he extendido mis manos hacia Ti.» También en Números: «No como hombre es Dios suspendido, ni como hijo de hombre sufre amenazas.» De donde en el Evangelio dice el Señor: «Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo el que crea en el Hijo tenga vida eterna.»

    21. Que en la pasión y en el signo de la cruz está toda virtud y poder

    II, 21

    En Habacuc: «Su virtud cubrió los cielos, y la tierra está llena de su alabanza, y su esplendor será como la luz; habrá cuernos en sus manos. Y allí se estableció la virtud de su gloria, y fundó su amor fuerte. Delante de su rostro irá la Palabra, y saldrá a las llanuras según sus pasos.» También en Isaías: «He aquí, un niño nos ha nacido, y un Hijo nos ha sido dado; sobre sus hombros estará el principado; y su nombre será llamado Mensajero de un pensamiento poderoso.» Por este signo de la cruz también Amalec fue vencido por Jesús mediante Moisés. En Éxodo dijo Moisés a Jesús: «Elígete hombres, y sal, y ordena batalla contra Amalec hasta mañana. He aquí, yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. Y aconteció que cuando Moisés alzaba sus manos, Israel prevalecía; pero cuando Moisés bajaba sus manos, Amalec cobraba fuerza. Pero las manos de Moisés estaban pesadas; y tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, uno de un lado y otro del otro; y las manos de Moisés se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol. Y Jesús derrotó a Amalec y a todo su pueblo. Y dijo el Señor a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y hazlo saber a los oídos de Jesús; que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo.»

    22. Que en este signo de la Cruz está la salvación para todos los pueblos que son marcados en sus frentes

    II, 22

    En Ezequiel dice el Señor: «Pasa por en medio de Jerusalén, y marca la señal sobre las frentes de los hombres que gimen y se afligen por las iniquidades que se hacen en medio de ellos.» También en el mismo lugar: «Id y herid, y no perdonen vuestros ojos. No tengáis piedad del anciano, ni del joven, ni de la virgen; matad a los niños y a las mujeres, para que sean totalmente destruidos. Pero no toquéis a ninguno sobre quien esté escrita la señal; y comenzad por mis mismos lugares santos.» También en Éxodo dice Dios a Moisés: «Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y miraré la sangre, y os protegeré; y no habrá en vosotros plaga de destrucción cuando yo hiera la tierra de Egipto.» También en el Apocalipsis: «Y vi un Cordero de pie sobre el monte Sión, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil; y tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en sus frentes.» También en el mismo lugar: «Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que tengan poder sobre el árbol de la vida.»

    23. Que en su pasión, al mediodía, hubo tinieblas

    II, 23

    En Amós: «Y acontecerá en aquel día, dice el Señor, que el sol se pondrá al mediodía, y el día de luz se oscurecerá; y convertiré vuestras fiestas en duelo, y todos vuestros cantos en lamentación.» También en Jeremías: «Está aterrorizada la que ha dado a luz hijos, y su alma se ha fatigado; su sol se ha puesto cuando aún era mediodía; ha sido confundida y maldita: entregaré el resto de ellos a la espada ante sus enemigos.» También en el Evangelio: «Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.»

    24. Que no había de ser vencido por la muerte, ni permanecer en el Hades

    II, 24

    En el Salmo vigésimo noveno: «Oh Señor, has sacado mi alma del infierno.» También en el Salmo decimoquinto: «No dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.» También en el Salmo tercero: «Me acosté y dormí, y me levanté de nuevo, porque el Señor me ayudó.» También según Juan: «Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mí mismo. Tengo poder para darla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandato recibí de mi Padre.»

    25. Que había de resucitar de entre los muertos al tercer día

    II, 25

    En Oseas: «Después de dos días nos dará vida; al tercer día resucitaremos.» También en Éxodo: «Y dijo el Señor a Moisés: Desciende y advierte al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y que laven sus vestidos, y estén preparados para el día después de mañana. Porque al tercer día el Señor descenderá sobre el monte Sinaí.» También en el Evangelio: «Una generación mala y adúltera pide una señal; y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás: porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.»

    26. Que después de haber resucitado recibiría de su Padre todo poder, y su poder sería eterno

    II, 26

    En Daniel: «Miré en una visión de noche, y he aquí como un Hijo de hombre, que venía en las nubes del cielo, llegó hasta el Anciano de días, y se presentó ante Él. Y los que estaban junto a Él lo presentaron delante de Él; y le fue dado poder real, y todos los reyes de la tierra según sus generaciones, y toda gloria le obedece; y su poder es eterno, que no le será quitado, y su reino no será destruido.» También en Isaías: «Ahora me levantaré, dice el Señor; ahora seré glorificado, ahora seré exaltado, ahora veréis, ahora comprenderéis, ahora seréis confundidos. Vana será la fuerza de vuestro espíritu: el fuego os consumirá.» También en el Salmo cix: «Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. El Señor enviará desde Sión la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos.» También en el Apocalipsis: «Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo. Y vi siete candeleros de oro, y en medio de los candeleros a uno semejante al Hijo del hombre, vestido con una túnica larga, y ceñido a la altura del pecho con un cinturón de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como lana o nieve, y sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al bronce fino salido de un horno de fuego, y su voz como el ruido de muchas aguas. Tenía en su mano derecha siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro brillaba como el sol en su fuerza. Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Y puso su mano derecha sobre mí, y dijo: No temas; yo soy el primero y el último, y el que vive y estuvo muerto; y he aquí, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.» Igualmente en el Evangelio, dice el Señor después de su resurrección a sus discípulos: «Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.»

    27. Que es imposible llegar a Dios Padre, sino por su Hijo Jesucristo

    II, 27

    En el Evangelio: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» También en el mismo lugar: «Yo soy la puerta; el que por mí entre, se salvará.» También en el mismo lugar: «Muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.» También en el mismo lugar: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que no obedece de palabra al Hijo no tiene vida; sino que la ira de Dios permanece sobre él.» También Pablo a los Efesios: «Y vino y anunció la paz a vosotros que estabais lejos, y la paz a los que estaban cerca; porque por medio de Él, ambos tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu.» También a los Romanos: «Porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios; pero son justificados por su don y gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.» También en la Epístola del apóstol Pedro: «Porque también Cristo murió una sola vez por nuestros pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.» También en el mismo lugar: «Pues también a los muertos se les predicó esto, para que resucitaran.» También en la Epístola de Juan: «Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.»

    28. Que Jesucristo vendrá como Juez

    II, 28

    En Malaquías: «He aquí viene el día del Señor, ardiente como un horno; y todos los extraños y todos los malvados serán como paja; y el día que viene los quemará, dice el Señor.» También en el Salmo cuadragésimo noveno (o quincuagésimo): «Dios, el Señor de los dioses, ha hablado y ha convocado la tierra, desde la salida del sol hasta su ocaso. Desde Sión, la hermosura de su gloria. Dios vendrá manifiestamente, nuestro Dios, y no callará. Un fuego arderá delante de Él, y a su alrededor habrá una gran tempestad. Ha convocado al cielo arriba y a la tierra, para separar a su pueblo. Reunid a sus santos ante Él, a los que ordenan su pacto con sacrificios. Y los cielos anunciarán su justicia, porque Dios es el juez.» También en Isaías: «El Señor Dios de la fortaleza saldrá, y quebrantará la guerra; despertará el combate, y clamará con fuerza sobre sus enemigos. He callado; ¿callaré siempre?» También en el Salmo sexagésimo séptimo: «Levántese Dios, y sean dispersados sus enemigos; y huyan de su rostro los que le odian. Como se disipa el humo, disípense ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perezcan los pecadores ante el rostro de Dios. Y alégrense los justos, y regocíjense ante Dios; y gocen con alegría. Cantad a Dios, cantad alabanzas a su nombre; abrid paso al que cabalga hacia el occidente. Dios es su nombre. Serán confundidos ante el rostro de aquel que es Padre de los huérfanos y Juez de las viudas. Dios está en su lugar santo: Dios, que hace habitar en una casa a los de un mismo ánimo, sacando a los cautivos con poder, e igualmente a los que provocan a ira, que habitan en los sepulcros: Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, al pasar por el desierto.» También en el Salmo ochenta y uno: «Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque tú exterminarás entre todas las naciones.» También en el Evangelio según Mateo: «¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de David? ¿Por qué has venido aquí a castigarnos antes de tiempo?» Igualmente según Juan: «El Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.» Así también en la segunda Epístola de Pablo a los Corintios: «Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno lleve lo propio de su cuerpo, según lo que haya hecho, sea bueno o malo.»

    29. Que reinará como Rey para siempre

    II, 29

    En Zacarías: «Decid a la hija de Sión: He aquí tu Rey viene a ti, justo y salvador; manso, montado sobre un asno no domado.» También en Isaías: «¿Quién os declarará el lugar eterno? El que camina en justicia, y retira sus manos de los regalos; tapándose los oídos para no oír el juicio de sangre; y cerrando los ojos para no ver la iniquidad: este habitará en la caverna excelsa de la roca fuerte; se le dará pan, y su agua será segura. Verás al Rey con gloria.» Igualmente en Malaquías: «Yo soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es ilustre entre las naciones.» También en el Salmo segundo: «Pero yo he sido establecido como Rey por Él sobre su santo monte de Sión, anunciando su imperio.» También en el Salmo vigésimo primero: «Todos los confines del mundo se acordarán y se volverán al Señor; y todas las familias de las naciones adorarán en tu presencia. Porque del Señor es el reino, y Él dominará sobre todas las naciones.» También en el Salmo vigésimo tercero: «Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; y alzaos, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El Señor fuerte y poderoso, el Señor fuerte en la batalla. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; y alzaos, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria.» También en el Salmo cuadragésimo cuarto: «Mi corazón ha exhalado un buen discurso: yo digo mis obras al rey; mi lengua es pluma de escritor que escribe con inteligencia. Eres hermoso en belleza sobre los hijos de los hombres; la gracia se derrama en tus labios, porque Dios te ha bendecido para siempre. Cíñete tu espada sobre tu muslo, oh poderosísimo. Atiende a tu honor y a tu belleza, avanza prósperamente, y reina, por causa de la verdad, la mansedumbre y la justicia.» También en el Salmo quinto: «Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, por la mañana oirás mi voz; por la mañana me presentaré ante ti y te contemplaré.» También en el Salmo nonagésimo sexto: «El Señor ha reinado; alégrese la tierra; regocíjense las muchas islas.» Además, en el Salmo cuadragésimo cuarto: «La reina está de pie a tu diestra con vestido de oro, vestida de diversos colores. Oye, hija, y mira, e inclina tu oído, y olvida tu pueblo y la casa de tu padre; porque el Rey ha deseado tu hermosura, pues Él es tu Señor Dios.» También en el Salmo septuagésimo tercero: «Pero Dios es nuestro Rey desde antes del mundo; ha obrado salvación en medio de la tierra.» También en el Evangelio según Mateo: «Cuando Jesús nació en Belén de Judá, en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y hemos venido a adorarle.» También, según Juan, dijo Jesús: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero ahora mi reino no es de aquí. Pilato dijo: ¿Luego eres tú rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz.»

    30. Que Él mismo es a la vez Juez y Rey

    II, 30

    En el salmo setenta y uno: «Oh Dios, da tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey, para juzgar a tu pueblo en justicia.» También en el Apocalipsis: «Y vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero; y juzga con justicia y rectitud, y hace la guerra. Y sus ojos eran como llama de fuego, y sobre su cabeza había muchas coronas; y llevaba escrito un nombre que nadie conocía sino Él mismo; y estaba vestido con una vestidura salpicada de sangre, y su nombre es llamado la Palabra de Dios. Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino blanco y limpio. Y de su boca salía una espada de dos filos, para herir con ella a las naciones, a las que pastoreará con vara de hierro; y él pisará el lagar del furor de la ira de Dios Todopoderoso. Tiene además escrito en su vestidura y en su muslo el nombre: Rey de reyes y Señor de señores.» Asimismo en el Evangelio: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria; y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos; y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros desde el principio del mundo; porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me acogisteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces le responderán los justos, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te alimentamos; sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te acogimos; desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, y en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: En verdad os digo que, en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá a los que estén a su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles; porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me acogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces responderán también ellos, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Y él les responderá: En verdad os digo que, en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al suplicio eterno, pero los justos a la vida eterna.»

    Libro III

    III, prólogo

    Cipriano a su hijo Quirino, salud. De tu fe y devoción, que manifiestas al Señor Dios, hijo amado, me pediste que recogiera para tu instrucción de las Santas Escrituras algunos puntos concernientes a la enseñanza religiosa de nuestra escuela; buscando un curso sucinto de lectura sagrada, para que tu mente, entregada a Dios, no se fatigue con largos o numerosos volúmenes de libros, sino que, instruida con un compendio de preceptos celestiales, tenga un resumen saludable y abundante para alimentar su memoria. Y porque te debo una obediencia abundante y amorosa, he hecho lo que deseabas. He trabajado una vez, para que tú no trabajes siempre. Por tanto, en cuanto mi pequeña capacidad pudo abarcar, he recogido ciertos preceptos del Señor y enseñanzas divinas, que puedan ser fáciles y útiles a los lectores, en cuanto que unas pocas cosas resumidas en breve espacio se leen pronto y se repiten con frecuencia. Te saludo, hijo amado, siempre de todo corazón.
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