Sesiones de lectura

Leer por sesiones · 58 sesiones · 0 marcadas como leídas

Cada sesión lleva a un pasaje del texto completo. Puedes marcarla al terminar; el avance no se deduce de un salto en la página.

  1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 10 minFicha de la obra
  2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 10 minDiscurso a Demetriano
  3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
  4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
  5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 6 minDiscurso a Demetriano
  6. Sesión 6 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la vanidad de los ídolos
  7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minSobre la vanidad de los ídolos
  8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
  11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 4 minSobre la mortalidad
  12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
  13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
  14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
  15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
  16. Sesión 16 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
  17. Sesión 17 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre la ventaja de la paciencia
  18. Sesión 18 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
  19. Sesión 19 · Parte 4 · ≈ 6 minSobre la ventaja de la paciencia
  20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre los celos y la envidia
  21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre los celos y la envidia
  22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 5 minSobre los celos y la envidia
  23. Sesión 23 · Parte 5 · ≈ 6 minExhortación al Martirio, Dirigida a Fortunato
  24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 7 minQue solo a Dios se ha de adorar
  25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 6 minQue, redimidos y vivificados por la sangre de Cristo, no debemos anteponer nada a Cristo
  26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 12 minQue las aflicciones y persecuciones surgen para que seamos probados
  27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 8 minQue fue predicho antes que el mundo nos tendría en aborrecimiento, y que suscitaría persecuciones contra nosotros, y que nada nuevo acontece a los cristianos, puesto que desde el principio del mundo los buenos han padecido, y los justos han sido oprimidos y muertos por los injustos
  28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 7 minQué esperanza y qué recompensa quedan para los justos y para los mártires después de los combates y sufrimientos de este tiempo presente
  29. Sesión 29 · Parte 6 · ≈ 7 minTres libros de testimonios contra los judíos
  30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos no entenderían las Santas Escrituras, sino que serían inteligibles en los últimos tiempos, después de que Cristo hubiera venido
  31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 6 minQue la ley anterior que fue dada por Moisés debía cesar
  32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minQue el sacerdocio antiguo debía cesar, y un sacerdote nuevo debía venir, que sería para siempre
  33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos perderían, mientras nosotros recibiríamos el pan y el cáliz de Cristo y toda su gracia, y que el nombre nuevo de cristianos sería bendito en la tierra
  34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 6 minQue Cristo es la Sabiduría de Dios; y sobre el sacramento de su encarnación y de su pasión, y del cáliz y del altar; y de los apóstoles que fueron enviados y predicaron
  35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 5 minQue Cristo es Dios
  36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humano
  37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo había de nacer de la descendencia de David, según la carne
  38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 7 minQue Él es el Justo a quien los judíos habían de dar muerte
  39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 6 minQue después esta Piedra había de hacerse un monte, y llenar toda la tierra
  40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 6 minQue los judíos fijarían a Cristo en la cruz
  41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 7 minQue había de resucitar de entre los muertos al tercer día
  42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 6 minQue reinará como Rey para siempre
  43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 1 minLibro III
  44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 10 minDel beneficio de las buenas obras y de la misericordia
  45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 6 minQue en las obras y limosnas, aun cuando por la escasez de poder se haga menos, la voluntad misma es suficiente
  46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 10 minQue todos los hombres buenos y justos sufren más, pero deben soportarlo porque son probados
  47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 9 minQue no debemos jurar
  48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 11 minQue lo que padecemos en este mundo es de menos valor que el galardón que se promete
  49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no debemos juzgar temerariamente a otro
  50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 6 minQue lo que alguien ha prometido a Dios, debe pagarlo pronto
  51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 6 minQue Dios es paciente para este fin, para que nos arrepintamos de nuestro pecado y seamos reformados
  52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 6 minQue la esperanza es de lo futuro, y por tanto que nuestra fe acerca de lo prometido debe ser paciente
  53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 11 minQue nadie está sin mancha y sin pecado
  54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no ha de desearse una excesiva gula de comida
  55. Sesión 55 · Parte 9 · ≈ 3 minQue fue predicho que los hombres despreciarían la sana disciplina
  56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minQue los siervos, cuando han creído, deben servir mejor a sus amos carnales
  57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 6 minQue cada uno es tentado tanto cuanto puede soportar
  58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 6 minQue no debemos emplear la detracción

Glosario y contexto

Buscar en la lectura

Busca un término para ver el pasaje y su sección.

    TEXTOS — CIPRIANO DE CARTAGO

    Índice de la obra

    Estás en la parte 9. Explora las secciones. Los tiempos son estimaciones de lectura.

    Tratados

    Siglo III · Traducción castellana directa de la versión inglesa de Wallis (Ante-Nicene Fathers)41 minPosición: 0% de esta parteParte 9 de 10 · Que no debemos juzgar temerariamente a otroPublicado el Actualizado el Ref. ESC-CIP-05

    Leer por sesiones · 58 sesiones · 0 marcadas como leídas

    Cada sesión lleva a un pasaje del texto completo. Puedes marcarla al terminar; el avance no se deduce de un salto en la página.

    1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 10 minFicha de la obra
    2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 10 minDiscurso a Demetriano
    3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
    4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso a Demetriano
    5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 6 minDiscurso a Demetriano
    6. Sesión 6 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la vanidad de los ídolos
    7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minSobre la vanidad de los ídolos
    8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 9 minSobre la mortalidad
    11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 4 minSobre la mortalidad
    12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
    13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
    14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minSobre las obras y la limosna
    15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 9 minSobre las obras y la limosna
    16. Sesión 16 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
    17. Sesión 17 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre la ventaja de la paciencia
    18. Sesión 18 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre la ventaja de la paciencia
    19. Sesión 19 · Parte 4 · ≈ 6 minSobre la ventaja de la paciencia
    20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 10 minSobre los celos y la envidia
    21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 9 minSobre los celos y la envidia
    22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 5 minSobre los celos y la envidia
    23. Sesión 23 · Parte 5 · ≈ 6 minExhortación al Martirio, Dirigida a Fortunato
    24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 7 minQue solo a Dios se ha de adorar
    25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 6 minQue, redimidos y vivificados por la sangre de Cristo, no debemos anteponer nada a Cristo
    26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 12 minQue las aflicciones y persecuciones surgen para que seamos probados
    27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 8 minQue fue predicho antes que el mundo nos tendría en aborrecimiento, y que suscitaría persecuciones contra nosotros, y que nada nuevo acontece a los cristianos, puesto que desde el principio del mundo los buenos han padecido, y los justos han sido oprimidos y muertos por los injustos
    28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 7 minQué esperanza y qué recompensa quedan para los justos y para los mártires después de los combates y sufrimientos de este tiempo presente
    29. Sesión 29 · Parte 6 · ≈ 7 minTres libros de testimonios contra los judíos
    30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos no entenderían las Santas Escrituras, sino que serían inteligibles en los últimos tiempos, después de que Cristo hubiera venido
    31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 6 minQue la ley anterior que fue dada por Moisés debía cesar
    32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minQue el sacerdocio antiguo debía cesar, y un sacerdote nuevo debía venir, que sería para siempre
    33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minQue los judíos perderían, mientras nosotros recibiríamos el pan y el cáliz de Cristo y toda su gracia, y que el nombre nuevo de cristianos sería bendito en la tierra
    34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 6 minQue Cristo es la Sabiduría de Dios; y sobre el sacramento de su encarnación y de su pasión, y del cáliz y del altar; y de los apóstoles que fueron enviados y predicaron
    35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 5 minQue Cristo es Dios
    36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo nuestro Dios había de venir, Iluminador y Salvador del género humano
    37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minQue Cristo había de nacer de la descendencia de David, según la carne
    38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 7 minQue Él es el Justo a quien los judíos habían de dar muerte
    39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 6 minQue después esta Piedra había de hacerse un monte, y llenar toda la tierra
    40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 6 minQue los judíos fijarían a Cristo en la cruz
    41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 7 minQue había de resucitar de entre los muertos al tercer día
    42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 6 minQue reinará como Rey para siempre
    43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 1 minLibro III
    44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 10 minDel beneficio de las buenas obras y de la misericordia
    45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 6 minQue en las obras y limosnas, aun cuando por la escasez de poder se haga menos, la voluntad misma es suficiente
    46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 10 minQue todos los hombres buenos y justos sufren más, pero deben soportarlo porque son probados
    47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 9 minQue no debemos jurar
    48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 11 minQue lo que padecemos en este mundo es de menos valor que el galardón que se promete
    49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no debemos juzgar temerariamente a otro
    50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 6 minQue lo que alguien ha prometido a Dios, debe pagarlo pronto
    51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 6 minQue Dios es paciente para este fin, para que nos arrepintamos de nuestro pecado y seamos reformados
    52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 6 minQue la esperanza es de lo futuro, y por tanto que nuestra fe acerca de lo prometido debe ser paciente
    53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 11 minQue nadie está sin mancha y sin pecado
    54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 6 minQue no ha de desearse una excesiva gula de comida
    55. Sesión 55 · Parte 9 · ≈ 3 minQue fue predicho que los hombres despreciarían la sana disciplina
    56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minQue los siervos, cuando han creído, deben servir mejor a sus amos carnales
    57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 6 minQue cada uno es tentado tanto cuanto puede soportar
    58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 6 minQue no debemos emplear la detracción

    21. Que no debemos juzgar temerariamente a otro

    III, 21

    En el Evangelio según Lucas: «No juzguéis, para que no seáis juzgados; no condenéis, para que no seáis condenados.» Sobre este mismo asunto a los Romanos: «¿Quién eres tú para juzgar al siervo ajeno? Para su propio amo está en pie o cae. Pero estará en pie; porque poderoso es Dios para hacerle estar en pie.» Y de nuevo: «Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, todo el que juzga: pues en aquello en que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque haces las mismas cosas que juzgas. Pero tú, que juzgas a los que hacen el mal y haces lo mismo, esperas que tú mismo escaparás del juicio de Dios.» También en la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Y el que piensa que está en pie, mire no caiga.» Y de nuevo: «Si alguno piensa que sabe algo, aún no sabe de qué manera debe saber.»

    22. Que cuando hayamos recibido una injuria, debemos remitirla y perdonarla

    III, 22

    En el Evangelio, en la oración cotidiana: «Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.» También según Marcos: «Y cuando os pongáis en pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestros pecados. Pero si no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestros pecados.» También en el mismo lugar: «Con la medida con que midiereis, se os medirá a vosotros.»

    23. Que no se ha de devolver mal por mal

    III, 23

    En la Epístola de Pablo a los Romanos: «No devolviendo a nadie mal por mal.» También en el mismo lugar: «No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.» De esto mismo en el Apocalipsis: «Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. Y quien daña, dañe todavía; y quien está en la inmundicia, sea inmundo todavía; mas el justo hágase todavía más justo; y asimismo el santo santifíquese todavía más. He aquí que vengo pronto, y mi galardón está conmigo, para dar a cada uno según sus obras.»

    24. Que es imposible llegar al Padre sino por su Hijo Jesucristo

    III, 24

    En el Evangelio según Juan: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» También en el mismo lugar: «Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo.»

    25. Que si un hombre no ha sido bautizado y renacido, no puede alcanzar el reino de Dios

    III, 25

    En el Evangelio según Juan: «Si un hombre no renace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Porque lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es.» También en el mismo lugar: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.»

    26. Que poco aprovecha ser bautizado y recibir la Eucaristía, si no se saca provecho de ello con hechos y obras

    III, 26

    En la primera epístola de Pablo a los Corintios: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno solo recibe el premio? Corred de tal manera que lo alcancéis. Y aquellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; pero nosotros, una incorruptible.» En el Evangelio según Mateo: «Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego.» También en el mismo lugar: «Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, los que obráis iniquidad.» También en el mismo lugar: «Brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.» También Pablo a los Filipenses: «Brillad como luminares en el mundo.»

    27. Que incluso el bautizado pierde la gracia que ha alcanzado, si no guarda la inocencia

    III, 27

    En el Evangelio según Juan: «He aquí, has quedado sano: no peques más, no sea que te acontezca algo peor.» También en la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «¿No sabéis que sois el templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno viola el templo de Dios, a él lo destruirá Dios.» De esto mismo en los Paralipómenos: «Dios está con vosotros, mientras vosotros estáis con Él: si lo abandonáis, Él os abandonará.»

    28. Que la remisión no puede ser concedida en la Iglesia a aquel que ha pecado contra Dios (es decir, el Espíritu Santo)

    III, 28

    En el Evangelio según Mateo: «Cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonada; pero quien hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este mundo ni en el mundo venidero.» También según Marcos: «Todos los pecados serán perdonados, y las blasfemias, a los hijos de los hombres; pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, sino que será reo de pecado eterno.» De esto mismo en el primer libro de los Reyes: «Si un hombre peca ofendiendo a un hombre, rogarán al Señor por él; pero si un hombre peca contra Dios, ¿quién rogará por él?»

    29. Que estaba predicho de antemano, acerca del odio del Nombre

    III, 29

    En el Evangelio según Lucas: «Y seréis aborrecidos de todos los hombres por causa de mi Nombre.» También según Juan: «Si el mundo os odia, sabed que primero me odió a mí. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo que sería suyo; mas porque no sois del mundo, y yo os he escogido del mundo, por eso el mundo os odia. Acordaos de la palabra que os dije: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.» También en Baruc: «Pues vendrá el tiempo, y me buscaréis, vosotros y los que vendrán después de vosotros, para oír la palabra de sabiduría y de entendimiento; y no me hallaréis. Mas las naciones desearán ver al sabio, y no les acontecerá; no porque la sabiduría de este mundo haya de faltar, o haya de faltar a la tierra; mas tampoco faltará la palabra de la ley al mundo. Porque la sabiduría estará en unos pocos que velan, y callan y están quietos, y que conversan entre sí; porque algunos los temerán, y los temerán como a malvados. Mas algunos no creen la palabra de la ley del Altísimo. Mas algunos, asombrados en su rostro, no creerán; y también los que contradicen creerán, y serán contrarios al espíritu de verdad y lo estorbarán. Además, otros serán sabios en el espíritu del error, y proclamarán los edictos como si fueran del Altísimo y del Fuerte. Además, otros son poseedores de la fe. Otros son poderosos y fuertes en la fe del Altísimo, y odiosos al extraño.»

    30. Que lo que alguien ha prometido a Dios, debe pagarlo pronto

    III, 30

    En Salomón: «Según has hecho un voto a Dios, no tardes en pagarlo.» Sobre esto mismo en el Deuteronomio: «Mas si has hecho un voto al Señor tu Dios, no tardarás en pagarlo; porque el Señor tu Dios lo buscará inquiriendo de ti, y te será por pecado. Guardarás aquellas cosas que salieren de tus labios, y cumplirás la ofrenda que has hablado con tu boca.» De este mismo asunto en el salmo cuarenta y nueve: «Sacrifica a Dios sacrificio de alabanza, y paga tus votos al Altísimo. Invócame en el día de la angustia, y yo te libraré, y tú me glorificarás.» De esto mismo en los Hechos de los Apóstoles: «¿Por qué ha llenado Satanás tu corazón, para que mintieses al Espíritu Santo, cuando tu hacienda estaba en tu propio poder? No has mentido a los hombres, sino a Dios.» También en Jeremías: «Maldito el que hace la obra de Dios negligentemente.»

    31. Que el que no cree ya está juzgado

    III, 31

    En el Evangelio según Juan: «El que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz.» Sobre esto también en el Salmo primero: «Por eso no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.»

    32. Del beneficio de la virginidad y de la continencia

    III, 32

    En el Génesis: «Multiplicando multiplicaré tus dolores y tus gemidos, y con dolor darás a luz a los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él te dominará.» De esto mismo en el Evangelio según Mateo: «No todos reciben la palabra, sino aquellos a quienes les es dado: porque hay eunucos que nacieron así del seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda recibirlo, que lo reciba.» También según Lucas: «Los hijos de este mundo engendran, y son engendrados. Pero los que han sido tenidos por dignos de aquel mundo, y de la resurrección de los muertos, no se casan, ni se dan en casamiento: porque ya no pueden morir: pues son iguales a los ángeles de Dios, ya que son hijos de la resurrección. Pero, que los muertos resucitan, lo da a entender Moisés cuando dice en la zarza: El Señor, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque todos viven para Él.» También en la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Es bueno para el hombre no tocar a una mujer. Pero, por causa de la fornicación, tenga cada hombre su propia mujer, y cada mujer tenga su propio marido. Pague el marido a la mujer lo que le es debido, y de igual modo la mujer al marido. La mujer no tiene poder sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y de igual manera, el marido no tiene poder sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os defraudéis el uno al otro, salvo por mutuo acuerdo por un tiempo, para que tengáis tiempo para la oración; y volved de nuevo a lo mismo, para que no os tiente Satanás por vuestra incontinencia. Esto lo digo como concesión, no como mandato. Pero quisiera que todos los hombres fuesen como yo. Pero cada uno tiene su propio don de Dios; uno de una manera, y otro de otra.» También en el mismo lugar: «El que no está casado piensa en las cosas que son del Señor, en cómo agradar a Dios; pero el que ha contraído matrimonio piensa en las cosas que son de este mundo, en cómo agradar a su mujer. Así también, tanto la mujer como la virgen no casada piensa en las cosas que son del Señor, para ser santa tanto en el cuerpo como en el espíritu; pero la que se ha casado piensa en las cosas que son de este mundo, en cómo agradar a su marido.» También en el Éxodo, cuando el Señor mandó a Moisés que santificase al pueblo para el tercer día, los santificó, y añadió: «Estad preparados, durante tres días no os acercaréis a mujeres.» También en el primer libro de los Reyes: «Y el sacerdote respondió a David, y dijo: No tengo panes profanos a mano, sino un pan sagrado. Si los jóvenes se han abstenido de mujeres, comerán.» También en el Apocalipsis: «Estos son los que no se han manchado con mujeres, pues han permanecido vírgenes; estos son los que siguen al Cordero dondequiera que Él vaya.»

    33. Que el Padre no juzga a nadie, sino el Hijo; y que el Padre no es glorificado por aquel que no glorifica al Hijo

    III, 33

    En el Evangelio según Juan: «El Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le ha enviado.» También en el salmo setenta y uno: «Oh Dios, da al rey tu juicio, y tu justicia al hijo del rey, para juzgar a tu pueblo en justicia.» También en el Génesis: «Y el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre, y fuego del cielo de parte del Señor.»

    34. Que el creyente no debe vivir como los gentiles

    III, 34

    En Jeremías: «Así dice el Señor: No andéis según el camino de los gentiles.» Sobre esto mismo, que uno debe apartarse de los gentiles, para no ser compañero de su pecado y llegar a ser partícipe de su castigo, en el Apocalipsis: «Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus crímenes, y para que no seáis heridos con sus plagas; porque sus crímenes han llegado hasta el cielo, y el Señor Dios se ha acordado de sus iniquidades. Por tanto, Él le ha devuelto el doble, y en el cáliz que ella ha mezclado se le ha mezclado el doble; y cuanto ella se ha glorificado y poseído de deleites, tanto se le da de tormento y de duelo. Porque en su corazón dice: Soy reina, y no puedo ser viuda, ni veré lamento. Por tanto, en una hora vendrán sobre ella sus plagas: muerte, duelo y hambre; y será quemada con fuego, porque el Señor Dios es fuerte, quien la juzgará. Y los reyes de la tierra llorarán y se lamentarán por ella, los que han cometido fornicación con ella, y han vivido en sus pecados.» También en Isaías: «Salid de en medio de ellos, vosotros que lleváis los vasos del Señor.»

    35. Que Dios es paciente para este fin, para que nos arrepintamos de nuestro pecado y seamos reformados

    III, 35

    En Salomón, en el Eclesiástico: «No digas: He pecado, ¿y qué tristeza me ha acontecido? Pues el Altísimo es un retribuidor paciente.» También Pablo a los Romanos: «¿O desprecias las riquezas de su bondad, y la tolerancia, y la paciencia, sin saber que la bondad de Dios te lleva al arrepentimiento? Pero, conforme a tu dureza y a tu corazón impenitente, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, que retribuirá a cada uno según sus obras.»

    36. Que la mujer no debe ataviarse a la moda del mundo

    III, 36

    En el Apocalipsis: «Y vino uno de los siete ángeles que tenían las copas, y se acercó a mí, diciendo: Ven, y te mostraré la condenación de la gran ramera, que está sentada sobre muchas aguas, con la cual fornicaron los reyes de la tierra. Y vi a una mujer sentada sobre una bestia. Y aquella mujer estaba vestida de púrpura y de escarlata; y estaba adornada de oro, y de piedras preciosas, y de perlas, teniendo en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y de inmundicia, y de la fornicación de toda la tierra.» También a Timoteo: «Sean vuestras mujeres tales que se adornen con pudor y modestia, no con cabellos trenzados, ni con oro, ni con perlas, ni con vestidos preciosos, sino como conviene a mujeres que profesan la castidad, con buena conversación.» De esto mismo en la Epístola de Pedro al pueblo del Ponto: «No sea en la mujer el adorno exterior de ornamento, ni de oro, ni de vestidos, sino el adorno del corazón.» También en el Génesis: «Tamar se cubrió con un manto y se atavió; y cuando Judá la vio, le pareció que era una ramera.»

    37. Que el creyente no debe ser castigado por otras ofensas, sino por el nombre que lleva

    III, 37

    En la Epístola de Pedro a los del Ponto: Ni que ninguno de vosotros padezca como ladrón, u homicida, o malhechor, o como curioso de los negocios ajenos, sino como cristiano.

    38. Que el siervo de Dios debe ser inocente, para no caer en castigo secular

    III, 38

    En la Epístola de Pablo a los Romanos: «¿No temerás a la potestad? Haz el bien, y tendrás alabanza de ella.»

    39. Que se nos ha dado un ejemplo de vida en Cristo

    III, 39

    En la Epístola de Pedro a los del Ponto: «Pues Cristo padeció por nosotros, dejándoos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no cometió pecado, ni en su boca se halló engaño; quien, cuando fue ultrajado, no ultrajó a su vez; cuando padeció, no amenazó, sino que se entregó al que juzga injustamente.» También Pablo a los Filipenses: «El cual, siendo en la forma de Dios, no reputó rapiña el ser igual a Dios; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, fue hecho semejante a los hombres, y hallado en la condición de hombre. Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual también Dios lo exaltó, y le dio un nombre, para que sea sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los celestiales, de los terrestres y de los infernales; y toda lengua confiese que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.» De esto mismo en el Evangelio según Juan: «Si yo os he lavado los pies, siendo vuestro Maestro y Señor, también vosotros debéis lavar los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como yo he hecho, así hagáis vosotros a los demás.»

    40. Que no debemos trabajar con ruido ni con jactancia

    III, 40

    En el Evangelio según Mateo: «Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» También en el mismo lugar: «Cuando hagas limosna, no hagas sonar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las calles y en las sinagogas, para ser glorificados por los hombres. En verdad os digo: ya han recibido su recompensa.»

    41. Que no debemos hablar necedades ni de manera ofensiva

    III, 41

    En la Epístola de Pablo a los Efesios: «La necedad y la bufonería, que no son propias de la ocasión, ni aun se nombren entre vosotros.»

    42. Que la fe es de todo provecho, y que podemos tanto cuanto creemos

    III, 42

    En el Génesis: «Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.» También en Isaías: «Y si no creyereis, no entenderéis.» También en el Evangelio según Mateo: «¡Oh hombres de poca fe!, ¿por qué dudasteis?» También en el mismo lugar: «Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.» También según Marcos: «Todo cuanto oráis y pedís, creed que lo recibiréis, y se os dará.» También en el mismo lugar: Todo es posible al que cree. En Habacuc: «Mas el justo por mi fe vivirá.» También en Daniel: «Ananías, Azarías y Misael, confiando en Dios, fueron librados de la llama del fuego.»

    43. Que quien cree puede alcanzar al instante (es decir, el perdón y la paz)

    III, 43

    En los Hechos de los Apóstoles: «He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Entonces dijo Felipe: Si crees de todo corazón, bien puedes.»

    44. Que los creyentes que tienen pleitos entre sí no deben acudir a un juez gentil

    III, 44

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «¿Se atreve alguno de vosotros, teniendo un pleito contra otro, a litigarlo ante los injustos, y no ante los santos? ¿No sabéis que los santos han de juzgar a este mundo?» Y de nuevo: «En verdad ya es del todo una falta entre vosotros el que tengáis juicios unos contra otros. ¿Por qué no sufrís más bien la injuria? ¿O por qué no preferís ser defraudados? Pero vosotros hacéis agravio, y defraudáis, y esto a vuestros hermanos. ¿No sabéis que los injustos no alcanzarán el reino de Dios?»

    45. Que la esperanza es de lo futuro, y por tanto que nuestra fe acerca de lo prometido debe ser paciente

    III, 45

    En la Epístola de Pablo a los Romanos: «Por la esperanza somos salvos. Pero la esperanza que se ve no es esperanza; pues lo que uno ve, ¿cómo lo espera? Mas si esperamos lo que no vemos, por la paciencia lo aguardamos.»

    46. Que la mujer debe guardar silencio en la iglesia

    III, 46

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Las mujeres callen en la iglesia; y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos.» También a Timoteo: «La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Mas no permito a la mujer enseñar, ni tener autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer fue engañada.»

    47. Que por culpa y merecimiento nuestro padecemos, y no sentimos en todo el auxilio de Dios

    III, 47

    En Oseas: «Oíd la palabra del Señor, hijos de Israel: porque el Señor tiene juicio contra los habitantes de la tierra, porque no hay misericordia, ni verdad, ni conocimiento de Dios en la tierra; sino que la maldición, la mentira, el homicidio, el hurto y el adulterio se han derramado sobre la tierra, y juntan sangre con sangre. Por eso hará duelo la tierra con todos sus habitantes, con las bestias del campo, con los reptiles de la tierra, con las aves del cielo; y los peces del mar desfallecerán: de modo que no haya quien juzgue, ni quien confute.» De esto mismo en Isaías: «¿Acaso no es fuerte la mano del Señor para salvar, o ha ensordecido su oído para no oír? Sino que vuestros pecados os separan de Dios; y a causa de vuestras iniquidades aparta de vosotros su rostro, para no apiadarse. Porque vuestras manos están manchadas de sangre, y vuestros dedos de pecados; vuestros labios han hablado maldad, y vuestra lengua maquina iniquidad. Nadie habla cosas verdaderas, ni es verdadero el juicio. Confían en la vanidad, y hablan vaciedad; conciben dolor, y dan a luz iniquidad.» También en Sofonías: «Faltando, falte de la faz de la tierra, dice el Señor. Falte el hombre y el ganado; falten las aves del cielo y los peces del mar; y quitaré a los impíos de la faz de la tierra.»

    48. Que no debemos practicar la usura

    III, 48

    En el salmo decimotercero: «El que no dio su dinero a usura, ni recibió dádivas contra el inocente. Quien hace estas cosas no será movido jamás.» También en Ezequiel: «Pero el hombre que sea justo no oprimirá a nadie, devolverá la prenda al deudor, no cometerá rapiña, dará su pan al hambriento, cubrirá al desnudo, y no dará su dinero a usura.» También en Deuteronomio: «No prestarás a tu hermano con usura de dinero, ni con usura de víveres.»

    49. Que aun nuestros enemigos deben ser amados

    III, 49

    En el Evangelio según Lucas: «Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? Pues también los pecadores aman a los que los aman.» También según Mateo: «Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y envía la lluvia sobre justos e injustos.»

    50. Que el sacramento de la fe no ha de ser profanado

    III, 50

    En Salomón, en los Proverbios: «No hables nada a oídos del necio; no sea que, al oírlo, se burle de tus sabias palabras.» También en el Evangelio según Mateo: «No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen con sus pies, y se vuelvan y os despedacen.»

    51. Que nadie se ensalce en su trabajo

    III, 51

    En Salomón, en el Eclesiástico: «No te ensalces al hacer tu obra.» También en el Evangelio según Lucas: «¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o que apacienta, le dice cuando vuelve del campo: Pasa pronto y recuéstate? ¿No le dice más bien: Prepárame algo para cenar, y cíñete, y sírveme hasta que yo coma y beba; y después comerás y beberás tú? ¿Acaso da gracias a aquel siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido mandado, decid: Siervos inútiles somos; hemos hecho lo que debíamos hacer.»

    52. Que la libertad de creer o de no creer está puesta en el libre albedrío

    III, 52

    En Deuteronomio: «Mira, he puesto delante de tu rostro la vida y la muerte, el bien y el mal. Escoge para ti la vida, para que vivas.» También en Isaías: «Y si queréis y me oís, comeréis lo bueno de la tierra. Pero si no queréis y no me oís, la espada os devorará; porque la boca del Señor ha hablado estas cosas.» También en el Evangelio según Lucas: «El reino de Dios está dentro de vosotros.»

    53. Que los secretos de Dios no pueden ser escudriñados, y por tanto que nuestra fe debe ser sencilla

    III, 53

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Ahora vemos por espejo, en enigma; mas entonces cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.» También en Salomón, en la Sabiduría: «Y en la sencillez del corazón buscadlo.» También en el mismo: «El que anda con sencillez, anda con confianza.» También en el mismo: «No busques lo que es más alto que tú, ni escudriñes lo que es más fuerte que tú.» También en Salomón: «No seas excesivamente justo, ni razones más de lo necesario.» También en Isaías: «¡Ay de los que se condenan a sí mismos!» También en los Macabeos: «Daniel por su sencillez fue librado de la boca de los leones.» También en la Epístola de Pablo a los Romanos: «¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le sea recompensado? Porque de Él, y por Él, y en Él, son todas las cosas: a Él sea la gloria por los siglos de los siglos.» También a Timoteo: «Evita las cuestiones necias e ignorantes, sabiendo que engendran contiendas. Pero el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino apacible para con todos.»

    54. Que nadie está sin mancha y sin pecado

    III, 54

    En Job: «¿Quién es puro de mancha? Nadie; aun cuando su vida sobre la tierra sea de un solo día.» También en el salmo quincuagésimo: «He aquí, en iniquidades fui concebido, y en pecados me concibió mi madre.» También en la Epístola de Juan: «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.»

    55. Que no hemos de agradar a los hombres, sino a Dios

    III, 55

    En el salmo quincuagésimo segundo: «Los que agradan a los hombres son confundidos, porque Dios los ha reducido a nada.» También en la Epístola de Pablo a los Gálatas: «Si quisiera agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.»

    56. Que nada de lo que se hace está oculto a Dios

    III, 56

    En la Sabiduría de Salomón: «En todo lugar los ojos de Dios ven a buenos y malos.» También en Jeremías: «Yo soy Dios cercano, y no Dios lejano, dice el Señor. ¿Podrá alguien ocultarse en lugar secreto, y yo no verlo? ¿No lleno yo el cielo y la tierra? dice el Señor.» También en el primero de los Reyes: «El hombre mira el rostro, pero Dios mira el corazón.» También en el Apocalipsis: «Y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y el corazón; y daré a cada uno de vosotros conforme a sus obras.» También en el salmo decimoctavo: «¿Quién entiende sus yerros? Límpiame de mis pecados ocultos, oh Señor.» También en la segunda Epístola de Pablo a los Corintios: «Todos nosotros hemos de ser manifestados ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hizo mientras estaba en el cuerpo, bueno o malo.»

    57. Que el creyente es corregido y guardado

    III, 57

    En el salmo ciento diecisiete: «El Señor, corrigiendo, me ha corregido, y no me ha entregado a la muerte.» También en el salmo octogésimo octavo: «Visitaré con vara sus transgresiones, y con azotes sus pecados; mas no apartaré de ellos mi misericordia.» También en Malaquías: «Y se sentará como quien funde y purifica la plata y el oro; y purificará a los hijos de Leví.» También en el Evangelio: «No saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante.»

    58. Que nadie debe entristecerse por la muerte; pues en la vida hay trabajo y peligro, y en la muerte paz y la certeza de la resurrección

    III, 58

    En el Génesis: «Entonces dijo el Señor a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer, y has comido de aquel árbol del cual solo yo te mandé que no comieras, maldita será la tierra por tu obra; con tristeza y gemido comerás de ella todos los días de tu vida: espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo con el sudor de tu frente. Comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra de la cual fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo volverás.» También en el mismo lugar: «Y Enoc agradó a Dios, y no fue hallado después, porque Dios lo trasladó.» Y en Isaías: «Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor de la hierba. La hierba se secó, y la flor se cayó; mas la palabra del Señor permanece para siempre.» En Ezequiel: «Dicen: Nuestros huesos se han secado, nuestra esperanza ha perecido: hemos expirado. Por tanto profetiza, y di: Así dice el Señor: He aquí, yo abro vuestros sepulcros, y os sacaré de vuestros sepulcros, y os llevaré a la tierra de Israel; y pondré mi Espíritu sobre vosotros, y viviréis; y os colocaré en vuestra tierra; y sabréis que yo, el Señor, he hablado, y lo haré, dice el Señor.» También en la Sabiduría de Salomón: «Fue arrebatado, para que la maldad no cambiara su entendimiento; porque su alma era agradable a Dios.» También en el salmo octogésimo tercero: «¡Cuán amadas son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma desea y se apresura hacia los atrios de Dios.» Y en la Epístola de Pablo a los Tesalonicenses: «Mas no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús.» También en la primera Epístola a los Corintios: «Necio, lo que tú siembras no cobra vida si antes no muere.» Y de nuevo: «Una estrella difiere de otra en gloria: así también la resurrección. El cuerpo se siembra en corrupción, resucita sin corrupción; se siembra en ignominia, resucita en gloria; se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual.» Y de nuevo: «Porque es necesario que esto corruptible se revista de incorrupción, y esto mortal se revista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya revestido de incorrupción, y esto mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido absorbida por la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?» También en el Evangelio según Juan: «Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo esté, y vean mi gloria, la que me has dado antes de la fundación del mundo.» También según Lucas: «Ahora, Señor, deja ir en paz a tu siervo, conforme a tu palabra; porque mis ojos han visto tu salvación.» También según Juan: «Si me amarais, os alegraríais de que yo vaya al Padre; porque el Padre es mayor que yo.»

    59. De los ídolos que los gentiles piensan que son dioses

    III, 59

    En la Sabiduría de Salomón: «Todos los ídolos de las naciones los contaron por dioses, los cuales ni tienen uso de los ojos para ver, ni narices para recibir aliento, ni oídos para oír, ni dedos en las manos para palpar; y aun sus pies son tardos para andar. Porque el hombre los hizo; y el que tomó prestado su aliento, los modeló. Mas ningún hombre podrá modelar un dios semejante a sí. Pues siendo mortal, modela cosa muerta con manos impías. Pero él mismo es mejor que aquellos a quienes adora, puesto que él ciertamente vivió, mas ellos nunca.» Sobre esto mismo: «Ni siquiera quienes consideraron las obras conocieron quién era el artífice, sino que pensaron que el fuego, o el viento, o el aire veloz, o el círculo de las estrellas, o el agua abundante, o el sol y la luna, eran los dioses que gobiernan el mundo; y si por la hermosura de estas cosas así pensaron, sepan cuánto más hermoso que ellas es el Señor; o si admiraron sus poderes y operaciones, entiendan por estas mismas cosas que Aquel que estableció estas obras poderosas es más fuerte que ellas.» También en el salmo ciento treinta y cuatro: «Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen oídos, y no oyen; y ni siquiera hay aliento en su boca. Sean semejantes a ellos quienes los hacen, y todos los que confían en ellos.» También en el salmo noventa y cinco: «Todos los dioses de las naciones son demonios, mas el Señor hizo los cielos.» También en el Éxodo: «No os haréis dioses de plata ni de oro.» Y de nuevo: «No te harás ídolo, ni semejanza de cosa alguna.» También en Jeremías: «Así dice el Señor: No andéis según los caminos de los gentiles; porque temen aquellas cosas en sí mismas, porque las cosas de la ley de los gentiles son vanas. La madera cortada del bosque es hecha obra del carpintero, y la plata y el oro fundidos se disponen hermosamente: los refuerzan con martillos y clavos, y no se moverán, porque están fijos. La plata es traída de Tarsis, el oro viene de Moab. Todas las cosas son obras de los artífices; las vestirán de azul y púrpura; alzándolas, las llevarán, porque no avanzarán. No les temáis, porque no hacen mal, ni hay en ellas bien. Decid así: Los dioses que no hicieron el cielo y la tierra perezcan de la tierra, y de debajo de este cielo. El cielo ha temblado por esto, y se ha estremecido mucho más vehementemente, dice el Señor. Estas maldades ha hecho mi pueblo. Han abandonado la fuente de agua viva, y han cavado para sí cisternas rotas, que no pueden retener agua. Tu amor te ha herido, y tu maldad te acusará. Y sabed y ved que será cosa amarga para ti el haberme abandonado, dice el Señor tu Dios, y no haber esperado en mí, dice tu Señor. Porque desde antiguo has resistido mi yugo, y has roto tus ataduras, y has dicho: No serviré, sino que iré sobre todo monte elevado, y sobre toda colina alta, y bajo todo árbol frondoso: allí seré confundido con fornicación. A la madera y a la piedra han dicho: Tú eres mi padre; y a la piedra: Tú me has engendrado: y me han vuelto la espalda, y no el rostro.» En Isaías: «El dragón ha caído o se ha disuelto; sus obras talladas se han vuelto como bestias y ganado. Trabajando, hambrientos y sin fuerzas, las llevaréis atadas sobre vuestro cuello como carga pesada.» Y de nuevo: «Reunidos, no podrán salvarse de la guerra; sino que ellos mismos han sido llevados cautivos contigo.» Y de nuevo: «¿A quién me habéis asemejado? Ved y entended que erráis en vuestro corazón, los que sacáis oro de la bolsa, y pesáis plata en la balanza, subiéndola al peso. Los artífices han hecho con su mano las cosas hechas; e inclinándose, las adoraron, y las levantaron sobre sus hombros: y así caminaron. Pero si las ponen en el suelo, permanecerán en su lugar, y no se moverán; y no oirán a quienes claman a ellas: no los salvarán de los males.» También en Jeremías: «El Señor, que hizo el cielo y la tierra, con su fuerza ordenó el mundo, con su sabiduría extendió el cielo, y la multitud de las aguas en el cielo. Sacó las nubes del extremo de la tierra, los relámpagos en las nubes; y sacó los vientos de sus tesoros. Todo hombre se hace necio por su ciencia, todo artífice es confundido por sus imágenes de fundición; porque fundió una mentira: no hay aliento en ellas. Las obras encerradas en ellas son vanas; en el tiempo de su consideración perecerán.» Y en el Apocalipsis: «Y el sexto ángel tocó la trompeta. Y oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro, que está en la presencia de Dios, que decía al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles, que estaban preparados para una hora, y un día, y un mes, y un año, para matar a la tercera parte de los hombres; y el número del ejército de los jinetes era de doscientos millones: oí su número. Y entonces vi en la visión los caballos, y a los que estaban sentados sobre ellos, que tenían corazas de fuego, de jacinto y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salía fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Y su poder está en su cola: porque sus colas eran semejantes a serpientes, y tenían cabezas, y con ellas dañan. Y el resto de los hombres, que no fueron muertos por estas plagas, ni se arrepintieron de las obras de sus manos, para no adorar a los demonios y a los ídolos, es decir, imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver ni andar, tampoco se arrepintieron de sus homicidios.» También en el mismo lugar: «Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en la frente o en la mano, éste beberá del vino de la ira de Dios, y será atormentado con fuego y azufre, delante de los ojos de los santos ángeles, y delante de los ojos del Cordero; y el humo de sus tormentos subirá por los siglos de los siglos.»

    60. Que no ha de desearse una excesiva gula de comida

    III, 60

    En Isaías: «Comamos y bebamos, porque mañana moriremos. Este pecado no se os perdonará ni siquiera hasta que muráis.» También en el Éxodo: «Y el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugar.» Pablo, en la primera a los Corintios: «La comida no nos encomienda a Dios; ni si comemos abundaremos, ni si no comemos padeceremos necesidad.». Y de nuevo: «Cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros. Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que no os reunáis para juicio.» También a los Romanos: «El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo.» En el Evangelio según Juan: «Yo tengo una comida que vosotros no conocéis. Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.»

    61. Que no se han de buscar el afán de poseer ni el dinero

    III, 61

    En Salomón, en el Eclesiástico: «Quien ama la plata no se saciará de plata.» También en los Proverbios: «Quien retiene el grano es maldecido entre el pueblo; pero la bendición está sobre la cabeza del que lo reparte.» También en Isaías: ¡Ay de los que juntan casa con casa y añaden campo a campo, hasta quitar algo a su prójimo! ¿Habitaréis vosotros solos sobre la tierra? También en Sofonías: «Edificarán casas y no las habitarán; plantarán viñas y no beberán su vino, porque el día del Señor está cerca.» También en el Evangelio según Lucas: «Porque ¿qué aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?» Y de nuevo: «Pero el Señor le dijo: Necio, esta noche te reclamarán el alma. Entonces, ¿de quién será lo que has preparado?» Y de nuevo: «Acuérdate de que recibiste tus bienes en esta vida, y Lázaro igualmente los males. Pero ahora él es consolado, y tú atormentado.» Y en los Hechos de los Apóstoles: «Pero Pedro le dijo: No tengo plata ni oro; pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y, tomándolo de la mano derecha, lo levantó.» También en la primera a Timoteo: «Nada trajimos a este mundo, pero tampoco podemos llevarnos nada. Por tanto, teniendo sustento y vestido, contentémonos con esto. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y en lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en perdición y destrucción. Porque la raíz de todos los males es la avaricia; algunos, por codiciarla, naufragaron en la fe y se traspasaron con muchos dolores.»

    62. Que no ha de contraerse matrimonio con los gentiles

    III, 62

    En Tobías: «Toma mujer de la descendencia de tus padres, y no tomes mujer extranjera que no sea de la tribu de tus padres.» También en el Génesis, Abraham envía a su siervo a tomar de su linaje a Rebeca, para su hijo Isaac. También en Esdras, no le bastó a Dios cuando los judíos fueron devastados, a menos que abandonaran a sus mujeres extranjeras, y también a los hijos que de ellas habían engendrado. También en la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «La mujer está ligada mientras vive su marido; pero si él muere, queda libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero será más feliz si permanece así.» Y de nuevo: «¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que el que se une a una ramera se hace un solo cuerpo con ella? Porque serán, dice, los dos una sola carne. Pero el que se une al Señor es un solo espíritu con Él.» También en la segunda a los Corintios: «No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Porque ¿qué participación tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?» También acerca de Salomón en el tercer libro de los Reyes: «Y las mujeres extranjeras apartaron su corazón tras sus dioses.»

    63. Que el pecado de fornicación es grave

    III, 63

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Todo pecado que el hombre comete está fuera del cuerpo; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. No sois vuestros, pues habéis sido comprados por gran precio. Glorificad, pues, y llevad al Señor en vuestro cuerpo.»

    64. Cuáles son las cosas carnales que engendran muerte, y cuáles las espirituales que conducen a la vida

    III, 64

    Pablo a los Gálatas: «La carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne; pues son contrarios el uno al otro, de modo que no podéis hacer lo que quisierais. Pero las obras de la carne son manifiestas, y son: adulterios, fornicaciones, impurezas, lascivias, idolatrías, hechicerías, homicidios, odios, contiendas, emulaciones, animosidades, provocaciones, odios, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías, y cosas semejantes; sobre las cuales os declaro que quienes hacen tales cosas no poseerán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es caridad, gozo, paz, magnanimidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia, castidad. Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus vicios y concupiscencias.»

    65. Que en el bautismo se quitan todos los pecados

    III, 65

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se acuestan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los rapaces, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y en el Espíritu de nuestro Dios.»

    66. Que la disciplina de Dios ha de observarse en los preceptos de la Iglesia

    III, 66

    En Jeremías: «Y os daré pastores según mi corazón, y apacentarán las ovejas apacentándolas con disciplina.» También en Salomón, en los Proverbios: «Hijo mío, no descuides la disciplina de Dios, ni desmayes cuando seas reprendido por Él. Porque a quien Dios ama, lo reprende.» También en el salmo segundo: «Abrazad la disciplina, no sea que el Señor se enoje, y perezcáis del camino recto, cuando su ira se encienda de pronto contra vosotros. Bienaventurados todos los que en Él confían.» También en el salmo cuadragésimo noveno: «Pero al pecador le dice Dios: ¿Por qué publicas mis juicios, y tomas mi alianza en tu boca? Pero tú aborreces la disciplina, y has echado mis palabras tras de ti.» También en la Sabiduría de Salomón: «El que desecha la disciplina es miserable.» ]

    67. Que fue predicho que los hombres despreciarían la sana disciplina

    III, 67

    Pablo, en la segunda a Timoteo: «Vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina; antes bien, según sus propias concupiscencias, se amontonarán maestros que les hagan cosquillas en los oídos, y apartarán de la verdad el oído, y se convertirán a las fábulas.» ]

    68. Que hemos de apartarnos del que vive desordenadamente y contra la disciplina

    III, 68

    Pablo a los Tesalonicenses: «Pero os hemos mandado, en el nombre de Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente, y no según la tradición que recibieron de nosotros.» También en el salmo cuadragésimo noveno: «Si veías a un ladrón, corrías al instante con él, y con los adúlteros ponías tu parte.» ]

    69. Que el reino de Dios no está en la sabiduría del mundo, ni en la elocuencia, sino en la fe de la cruz y en la virtud de la conversación

    III, 69

    En la primera Epístola de Pablo a los Corintios: «Cristo me envió a predicar, no con sabiduría de discurso, para que no se haga vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden; mas para los que se salvan es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y reprobaré la prudencia de los prudentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de este mundo? ¿No ha entontecido Dios la sabiduría de este mundo? Pues ya que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por la sabiduría, plugo a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente escándalo, y para los gentiles locura; mas para los llamados, judíos y griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios.» Y de nuevo «Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura ante Dios. Pues está escrito: Él prende a los sabios en su propia astucia.» Y de nuevo: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.»

    70. Que hemos de obedecer a los padres

    III, 70

    En la Epístola de Pablo a los Efesios: «Hijos, obedeced a vuestros padres: porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.»

    71. Y que los padres tampoco han de ser ásperos con sus hijos

    III, 71

    También en el mismo lugar: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en la disciplina y en la reprensión del Señor.»
    0 comentarios
    0 vistas

    Comentarios

    Inicia sesión para dejar un comentario

    No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!
    Fin de la parte 9 de 10