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  1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 7 minFicha de la obra
  2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso 1 contra los arrianos
  3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 8 minCapítulo 2. Extractos de la Talía de Arrio
  4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minCapítulo 3. Importancia de la cuestión
  5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 9 minCapítulo 4. Que el Hijo es eterno e increado
  6. Sesión 6 · Parte 1 · ≈ 8 minCapítulo 5. Continuación del tema
  7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 6. Continuación del tema
  8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minCapítulo 7. Objeciones a la prueba precedente. Si, en la generación del Hijo, Dios hizo a uno que ya existía o a uno que no existía
  9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 8. Continúan las objeciones
  10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 9. Continúan las objeciones
  11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 5 minCapítulo 9. Continúan las objeciones
  12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 6 minCapítulo 10. Continúan las objeciones
  13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minCapítulo 11. Explicación de textos; en primer lugar, Filipenses 2:9-10. Si las palabras "Por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo" prueban que hubo una prueba moral y un progreso
  14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minCapítulo 11. Explicación de textos; en primer lugar, Filipenses 2:9-10. Si las palabras "Por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo" prueban que hubo una prueba moral y un progreso
  15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 9 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
  16. Sesión 16 · Parte 3 · ≈ 9 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
  17. Sesión 17 · Parte 3 · ≈ 3 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
  18. Sesión 18 · Parte 4 · ≈ 11 minCapítulo 13. Explicación de los textos
  19. Sesión 19 · Parte 4 · ≈ 10 minCapítulo 13. Explicación de los textos
  20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 9 minCapítulo 13. Explicación de los textos
  21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 11 minDiscurso segundo contra los arrianos
  22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 10 minDiscurso segundo contra los arrianos
  23. Sesión 23 · Parte 4 · ≈ 6 minDiscurso segundo contra los arrianos
  24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 9 minCapítulo 15. Explicación de los textos; en quinto lugar, Hechos 2:36. Ha de observarse la regla de fe: "hecho" se aplica a la humanidad de nuestro Señor, a su manifestación y a su oficio respecto de nosotros; guarda asimismo relación con los judíos
  25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 8 minCapítulo 15. Explicación de los textos; en quinto lugar, Hechos 2:36. Ha de observarse la regla de fe: "hecho" se aplica a la humanidad de nuestro Señor, a su manifestación y a su oficio respecto de nosotros; guarda asimismo relación con los judíos
  26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 10 minCapítulo 16. Introducción a Proverbios 8:22: el Hijo no es una criatura
  27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 7 minCapítulo 16. Introducción a Proverbios 8:22: el Hijo no es una criatura
  28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 9 minCapítulo 17. Prosigue la introducción a Proverbios 8:22. Es absurdo suponer que el Hijo o Verbo fue creado para que fueran creadas las demás criaturas
  29. Sesión 29 · Parte 5 · ≈ 7 minCapítulo 17. Prosigue la introducción a Proverbios 8:22. Es absurdo suponer que el Hijo o Verbo fue creado para que fueran creadas las demás criaturas
  30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 10 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
  31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
  32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
  33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 10 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
  34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
  35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 1 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
  36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 20. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios viii, 22. Se dice que nuestro Señor fue creado "para las obras", es decir, con un propósito determinado, cosa que nunca se dice de las meras criaturas
  37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minCapítulo 20. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios viii, 22. Se dice que nuestro Señor fue creado "para las obras", es decir, con un propósito determinado, cosa que nunca se dice de las meras criaturas
  38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
  39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
  40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
  41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
  42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 3 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
  43. Sesión 43 · Parte 8 · ≈ 10 minCapítulo 22. Explicación de textos
  44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 9 minCapítulo 22. Explicación de textos
  45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 11 minDiscurso 3 contra los arrianos
  46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 9 minCapítulo 23. Textos explicados; séptimo: Juan 14:10. Introducción
  47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 8 minCapítulo 24. Explicación de textos: en octavo lugar, Juan 17, 3 y pasajes semejantes
  48. Sesión 48 · Parte 9 · ≈ 9 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
  49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 10 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
  50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 10 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
  51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 9 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
  52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 3 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
  53. Sesión 53 · Parte 10 · ≈ 10 minCapítulo 26. Introducción a los pasajes de los Evangelios relativos a la Encarnación
  54. Sesión 54 · Parte 10 · ≈ 11 minCapítulo 26. Introducción a los pasajes de los Evangelios relativos a la Encarnación
  55. Sesión 55 · Parte 10 · ≈ 10 minCapítulo 27. Explicación de los textos; en décimo lugar, Mateo 11:27; Juan 3:35, etc
  56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minCapítulo 27. Explicación de los textos; en décimo lugar, Mateo 11:27; Juan 3:35, etc
  57. Sesión 57 · Parte 11 · ≈ 9 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
  58. Sesión 58 · Parte 11 · ≈ 9 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
  59. Sesión 59 · Parte 11 · ≈ 10 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
  60. Sesión 60 · Parte 11 · ≈ 10 minCapítulo 29. Textos explicados; duodécimo: Mateo 26:39; Juan 12:27, etc
  61. Sesión 61 · Parte 11 · ≈ 2 minCapítulo 29. Textos explicados; duodécimo: Mateo 26:39; Juan 12:27, etc
  62. Sesión 62 · Parte 12 · ≈ 9 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
  63. Sesión 63 · Parte 12 · ≈ 10 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
  64. Sesión 64 · Parte 12 · ≈ 6 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
  65. Sesión 65 · Parte 12 · ≈ 11 minDiscurso cuarto contra los arrianos
  66. Sesión 66 · Parte 12 · ≈ 6 min6, 7. Cuando el Logos e Hijo tuvo hambre, lloró y se fatigó, obró como nuestro Mediador, tomando sobre sí lo que era nuestro para comunicarnos lo que era suyo
  67. Sesión 67 · Parte 12 · ≈ 2 minLos arrianos sitúan el comienzo del Hijo antes que Marcelo, etc
  68. Sesión 68 · Parte 13 · ≈ 8 min9, 10. A menos que el Padre y el Hijo sean dos solo de nombre, o dos como partes y, por ello, imperfecto cada uno, o bien dos dioses, son consustanciales, uno en la Divinidad, y el Hijo procede del Padre
  69. Sesión 69 · Parte 13 · ≈ 9 min13, 14. Tal doctrina excluye toda distinción real entre las personas de la naturaleza divina
  70. Sesión 70 · Parte 13 · ≈ 10 min15-24. Puesto que el Verbo procede de Dios, ha de ser Hijo
  71. Sesión 71 · Parte 13 · ≈ 10 min15-24. Puesto que el Verbo procede de Dios, ha de ser Hijo
  72. Sesión 72 · Parte 13 · ≈ 2 minIlustración marceliana tomada de 1 Corintios 12, 4, refutada
  73. Sesión 73 · Parte 14 · ≈ 9 min26-36. Que el Hijo es el Verbo que coexiste con el Padre, demostrado a partir del Nuevo Testamento
  74. Sesión 74 · Parte 14 · ≈ 10 min26-36. Que el Hijo es el Verbo que coexiste con el Padre, demostrado a partir del Nuevo Testamento
  75. Sesión 75 · Parte 14 · ≈ 4 minLo que dejaron los discursos

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    TEXTOS — ATANASIO DE ALEJANDRÍA

    Índice de la obra

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    Cuatro discursos contra los arrianos

    356–360 · Traducción castellana directa de la edición de Philip Schaff (NPNF)52 minPosición: 0% de esta parteParte 4 de 14 · Capítulo 13. Explicación de los textosPublicado el Actualizado el Ref. ESC-ATA-10

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    1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 7 minFicha de la obra
    2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 9 minDiscurso 1 contra los arrianos
    3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 8 minCapítulo 2. Extractos de la Talía de Arrio
    4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 9 minCapítulo 3. Importancia de la cuestión
    5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 9 minCapítulo 4. Que el Hijo es eterno e increado
    6. Sesión 6 · Parte 1 · ≈ 8 minCapítulo 5. Continuación del tema
    7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 6. Continuación del tema
    8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 9 minCapítulo 7. Objeciones a la prueba precedente. Si, en la generación del Hijo, Dios hizo a uno que ya existía o a uno que no existía
    9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 8. Continúan las objeciones
    10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 10 minCapítulo 9. Continúan las objeciones
    11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 5 minCapítulo 9. Continúan las objeciones
    12. Sesión 12 · Parte 3 · ≈ 6 minCapítulo 10. Continúan las objeciones
    13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 10 minCapítulo 11. Explicación de textos; en primer lugar, Filipenses 2:9-10. Si las palabras "Por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo" prueban que hubo una prueba moral y un progreso
    14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 10 minCapítulo 11. Explicación de textos; en primer lugar, Filipenses 2:9-10. Si las palabras "Por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo" prueban que hubo una prueba moral y un progreso
    15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 9 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
    16. Sesión 16 · Parte 3 · ≈ 9 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
    17. Sesión 17 · Parte 3 · ≈ 3 minCapítulo 12. Explicación de textos; en segundo lugar, Salmo 45:7, 8. Si las palabras "por tanto", "ungido", etc., implican que el Logos ha recibido una recompensa
    18. Sesión 18 · Parte 4 · ≈ 11 minCapítulo 13. Explicación de los textos
    19. Sesión 19 · Parte 4 · ≈ 10 minCapítulo 13. Explicación de los textos
    20. Sesión 20 · Parte 4 · ≈ 9 minCapítulo 13. Explicación de los textos
    21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 11 minDiscurso segundo contra los arrianos
    22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 10 minDiscurso segundo contra los arrianos
    23. Sesión 23 · Parte 4 · ≈ 6 minDiscurso segundo contra los arrianos
    24. Sesión 24 · Parte 5 · ≈ 9 minCapítulo 15. Explicación de los textos; en quinto lugar, Hechos 2:36. Ha de observarse la regla de fe: "hecho" se aplica a la humanidad de nuestro Señor, a su manifestación y a su oficio respecto de nosotros; guarda asimismo relación con los judíos
    25. Sesión 25 · Parte 5 · ≈ 8 minCapítulo 15. Explicación de los textos; en quinto lugar, Hechos 2:36. Ha de observarse la regla de fe: "hecho" se aplica a la humanidad de nuestro Señor, a su manifestación y a su oficio respecto de nosotros; guarda asimismo relación con los judíos
    26. Sesión 26 · Parte 5 · ≈ 10 minCapítulo 16. Introducción a Proverbios 8:22: el Hijo no es una criatura
    27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 7 minCapítulo 16. Introducción a Proverbios 8:22: el Hijo no es una criatura
    28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 9 minCapítulo 17. Prosigue la introducción a Proverbios 8:22. Es absurdo suponer que el Hijo o Verbo fue creado para que fueran creadas las demás criaturas
    29. Sesión 29 · Parte 5 · ≈ 7 minCapítulo 17. Prosigue la introducción a Proverbios 8:22. Es absurdo suponer que el Hijo o Verbo fue creado para que fueran creadas las demás criaturas
    30. Sesión 30 · Parte 6 · ≈ 10 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
    31. Sesión 31 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
    32. Sesión 32 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 18. Continúa la introducción a Proverbios 8:22. Contraste entre las operaciones del Padre, realizadas inmediata y naturalmente en el Hijo, y las realizadas instrumentalmente por medio de las criaturas; expresiones de la Escritura que ilustran esta distinción
    33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 10 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
    34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 9 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
    35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 1 minCapítulo 19. Explicación de los textos; en sexto lugar, Proverbios 8:22. Los proverbios son de naturaleza figurada y como tales deben interpretarse
    36. Sesión 36 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 20. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios viii, 22. Se dice que nuestro Señor fue creado "para las obras", es decir, con un propósito determinado, cosa que nunca se dice de las meras criaturas
    37. Sesión 37 · Parte 7 · ≈ 6 minCapítulo 20. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios viii, 22. Se dice que nuestro Señor fue creado "para las obras", es decir, con un propósito determinado, cosa que nunca se dice de las meras criaturas
    38. Sesión 38 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
    39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
    40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
    41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 9 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
    42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 3 minCapítulo 21. Explicación de los textos; sexto: continuación de Proverbios 8:22. En la Escritura no se dice que nuestro Señor haya sido "creado", ni que las obras hayan sido "engendradas"
    43. Sesión 43 · Parte 8 · ≈ 10 minCapítulo 22. Explicación de textos
    44. Sesión 44 · Parte 8 · ≈ 9 minCapítulo 22. Explicación de textos
    45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 11 minDiscurso 3 contra los arrianos
    46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 9 minCapítulo 23. Textos explicados; séptimo: Juan 14:10. Introducción
    47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 8 minCapítulo 24. Explicación de textos: en octavo lugar, Juan 17, 3 y pasajes semejantes
    48. Sesión 48 · Parte 9 · ≈ 9 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
    49. Sesión 49 · Parte 9 · ≈ 10 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
    50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 10 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
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    52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 3 minCapítulo 25. Explicación de textos; en noveno lugar, Juan 10:30; 17:11, etc
    53. Sesión 53 · Parte 10 · ≈ 10 minCapítulo 26. Introducción a los pasajes de los Evangelios relativos a la Encarnación
    54. Sesión 54 · Parte 10 · ≈ 11 minCapítulo 26. Introducción a los pasajes de los Evangelios relativos a la Encarnación
    55. Sesión 55 · Parte 10 · ≈ 10 minCapítulo 27. Explicación de los textos; en décimo lugar, Mateo 11:27; Juan 3:35, etc
    56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 6 minCapítulo 27. Explicación de los textos; en décimo lugar, Mateo 11:27; Juan 3:35, etc
    57. Sesión 57 · Parte 11 · ≈ 9 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
    58. Sesión 58 · Parte 11 · ≈ 9 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
    59. Sesión 59 · Parte 11 · ≈ 10 minCapítulo 28. Explicación de los textos; en undécimo lugar, Marcos 13:32 y Lucas 2:52. La explicación arriana del primero de estos textos es contraria a la regla de fe y al contexto
    60. Sesión 60 · Parte 11 · ≈ 10 minCapítulo 29. Textos explicados; duodécimo: Mateo 26:39; Juan 12:27, etc
    61. Sesión 61 · Parte 11 · ≈ 2 minCapítulo 29. Textos explicados; duodécimo: Mateo 26:39; Juan 12:27, etc
    62. Sesión 62 · Parte 12 · ≈ 9 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
    63. Sesión 63 · Parte 12 · ≈ 10 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
    64. Sesión 64 · Parte 12 · ≈ 6 minCapítulo 30. Prosiguen las objeciones, como en los capítulos VII-X
    65. Sesión 65 · Parte 12 · ≈ 11 minDiscurso cuarto contra los arrianos
    66. Sesión 66 · Parte 12 · ≈ 6 min6, 7. Cuando el Logos e Hijo tuvo hambre, lloró y se fatigó, obró como nuestro Mediador, tomando sobre sí lo que era nuestro para comunicarnos lo que era suyo
    67. Sesión 67 · Parte 12 · ≈ 2 minLos arrianos sitúan el comienzo del Hijo antes que Marcelo, etc
    68. Sesión 68 · Parte 13 · ≈ 8 min9, 10. A menos que el Padre y el Hijo sean dos solo de nombre, o dos como partes y, por ello, imperfecto cada uno, o bien dos dioses, son consustanciales, uno en la Divinidad, y el Hijo procede del Padre
    69. Sesión 69 · Parte 13 · ≈ 9 min13, 14. Tal doctrina excluye toda distinción real entre las personas de la naturaleza divina
    70. Sesión 70 · Parte 13 · ≈ 10 min15-24. Puesto que el Verbo procede de Dios, ha de ser Hijo
    71. Sesión 71 · Parte 13 · ≈ 10 min15-24. Puesto que el Verbo procede de Dios, ha de ser Hijo
    72. Sesión 72 · Parte 13 · ≈ 2 minIlustración marceliana tomada de 1 Corintios 12, 4, refutada
    73. Sesión 73 · Parte 14 · ≈ 9 min26-36. Que el Hijo es el Verbo que coexiste con el Padre, demostrado a partir del Nuevo Testamento
    74. Sesión 74 · Parte 14 · ≈ 10 min26-36. Que el Hijo es el Verbo que coexiste con el Padre, demostrado a partir del Nuevo Testamento
    75. Sesión 75 · Parte 14 · ≈ 4 minLo que dejaron los discursos

    Capítulo 13. Explicación de los textos

    En tercer lugar, Hebreos 1:4. Otros textos aducidos como objeciones, por ejemplo, Hebreos 1:4 y 7:22. Si la palabra "mejor" implica semejanza con los ángeles, y si "hecho" o "llegado a ser" implica creación. Necesidad de considerar las circunstancias en que habla la Escritura. Diferencia entre "mejor" y "mayor"; textos que la demuestran. "Hecho" o "llegado a ser" es una expresión general. Contraste, en Hebreos 1:4, entre el Hijo y las obras en cuanto a su naturaleza. La diferencia entre los castigos bajo las dos Alianzas muestra la diferencia entre las naturalezas del Hijo y de los ángeles. "Llegar a ser" no se refiere a la naturaleza del Logos, sino a su humanidad, a su ministerio y a su relación con nosotros. Pasajes paralelos en los que la expresión se aplica al Padre eterno

    Discurso 1, § 53

    53. Pero está escrito, dicen ellos, en los Proverbios: "El Señor me creó como principio de sus caminos, para sus obras"; y en la Epístola a los Hebreos dice el Apóstol: "Habiendo llegado a ser tanto mejor que los ángeles, cuanto más excelente es el nombre que ha heredado". Y poco después: "Por tanto, hermanos santos, partícipes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Cristo Jesús, que fue fiel a quien lo hizo". Y en los Hechos: "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha hecho Señor y Cristo a ese mismo Jesús a quien vosotros crucificasteis". Estos pasajes aducen a cada paso, equivocándose acerca de su sentido, porque imaginan que prueban que el Logos de Dios es una criatura, una obra y uno de los seres creados; y así engañan a los irreflexivos, tomando por pretexto las palabras de la Escritura, pero sembrando en ellas, en lugar de su verdadero sentido, el veneno de su propia herejía. Pues, si lo hubiesen conocido, no habrían incurrido en impiedad contra "el Señor de la gloria [
    ]", ni habrían torcido las buenas palabras de la Escritura. Si, de ahora en adelante, adoptando abiertamente el proceder de Caifás, han resuelto judaizar e ignoran el pasaje que dice que verdaderamente Dios habitará sobre la tierra, que no indaguen entonces las palabras apostólicas, pues tal no es el proceder de los judíos. Pero si, mezclándose con los impíos maniqueos, niegan que "el Verbo se hizo carne" y su presencia encarnada, que no aduzcan entonces los Proverbios, pues ello no viene al caso entre los maniqueos. Mas si, por afán de promoción, por el lucro que trae consigo la avaricia y por deseo de buena reputación, no se atreven a negar el pasaje "el Verbo se hizo carne", puesto que así está escrito, o bien interpreten rectamente las palabras de la Escritura acerca de la presencia corporal del Salvador o, si niegan su sentido, nieguen que el Señor se hizo hombre en absoluto. Pues no es decoroso confesar que "el Verbo se hizo carne" y, sin embargo, avergonzarse de lo que está escrito acerca de Él y corromper por ello su sentido.

    Discurso 1, § 54

    54. Pues está escrito: "Tanto mejor que los ángeles". Examinemos, entonces, esto en primer lugar. Ahora bien, es justo y necesario, aquí como en toda la divina Escritura, discernir fielmente el tiempo al que se refería el Apóstol al escribir, la persona de quien hablaba y el asunto que trataba; no sea que el lector, por ignorar alguno de estos extremos u otro semejante, se aparte del verdadero sentido. Así lo comprendió aquel eunuco que indagaba cuando rogó a Felipe: "Te ruego que me digas: ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo o de algún otro [
    ]?". Temía, en efecto, que, al aplicar la lectura a una persona indebida, se desviase de su recto sentido. Y los discípulos, deseosos de conocer el tiempo de lo anunciado, rogaron al Señor: "Dinos —le dijeron— cuándo serán estas cosas, y cuál será la señal de tu venida [
    ]". Y de nuevo, al oír del Salvador los acontecimientos del fin, quisieron saber cuándo ocurrirían, para no caer ellos mismos en error y poder enseñar a otros; así, por ejemplo, una vez instruidos, corrigieron a los tesalonicenses, que se estaban extraviando. Cuando alguien conoce debidamente estos extremos, su comprensión de la fe es recta y sana; pero, si se equivoca en cualquiera de ellos, al punto cae en herejía. Así, Himeneo, Alejandro y sus compañeros erraron acerca del tiempo al decir que la resurrección ya había tenido lugar; y los gálatas se quedaron en un tiempo ya pasado al dar ahora tanta importancia a la circuncisión. En cuanto a equivocarse acerca de la persona, esa fue, y sigue siendo, la suerte de los judíos, quienes creen que de uno de los suyos se dice: "He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y llamarán su nombre Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros [
    ;
    ]"; y que "Un profeta os levantará el Señor vuestro Dios [
    ]" se dice de uno de los profetas; y quienes, acerca de las palabras "Fue llevado como oveja al matadero [
    ]", en vez de aprender de Felipe, conjeturan que se dijeron de Isaías o de alguno de los antiguos profetas.

    Discurso 1, § 55

    55. (3.) Tal es la disposición de ánimo con que los enemigos de Cristo han caído en su execrable herejía. Pues, si hubiesen conocido la persona, el asunto y el tiempo a que se refieren las palabras del Apóstol, no habrían aplicado a la divinidad de Cristo lo que pertenece a su humanidad, ni cometido en su insensatez tan grave impiedad. Esto se verá fácilmente si se interpreta como es debido el comienzo de esta lectura. Pues dice el Apóstol: "Dios, que muchas veces y de diversas maneras habló en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo [
    ]"; y poco después añade: "Habiendo efectuado por sí mismo la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, habiendo llegado a ser tanto mejor que los ángeles, cuanto más excelente es el nombre que ha heredado". Es manifiesto, pues, que las palabras del Apóstol se refieren al tiempo en que Dios nos habló por el Hijo y tuvo lugar la purificación de los pecados. Ahora bien, ¿cuándo nos habló por el Hijo y cuándo tuvo lugar la purificación de los pecados? ¿Y cuándo se hizo hombre? ¿Cuándo, sino después de los profetas, en los últimos días? Luego, al proseguir su relato de la Economía que nos atañe y hablar de los últimos tiempos, se ve llevado naturalmente a observar que tampoco en los tiempos antiguos guardó Dios silencio ante los hombres, sino que les habló por los profetas. Y puesto que los profetas ejercían su ministerio y la Ley fue comunicada por ángeles, mientras que también el Hijo vino a la tierra, y ello para ejercer un ministerio, se vio obligado a añadir: "Llegado a ser tanto mejor que los ángeles", queriendo mostrar que, cuanto aventaja un hijo a un siervo, tanto mejor es también el ministerio del Hijo que el de los siervos. Así, al contraponer el antiguo ministerio al nuevo, el Apóstol habla con libertad a los judíos cuando escribe: "Llegado a ser tanto mejor que los ángeles". Por esta razón no emplea en todo el pasaje una comparación como "llegado a ser mayor" o "más honorable", no sea que pensemos que Él y ellos son de una misma especie; antes bien, dice "mejor", para señalar la diferencia entre la naturaleza del Hijo y la de los seres creados. Y de ello tenemos prueba en la divina Escritura: David, por ejemplo, dice en el salmo: "Mejor es un día en tus atrios que mil"; y Salomón exclama: "Recibid mi enseñanza y no plata, y conocimiento antes que oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, y ninguna de las cosas deseables puede compararse con ella [
    ]". ¿No difieren en esencia la sabiduría y las piedras de la tierra, y no están separadas por naturaleza? ¿Tienen acaso los atrios celestiales parentesco alguno con las casas terrenas? ¿O hay semejanza entre lo eterno y espiritual y lo temporal y mortal? Y esto es lo que dice Isaías: "Así dice el Señor a los eunucos que guardan mis sábados, escogen lo que me agrada y abrazan mi Alianza: les daré en mi casa y dentro de mis muros un lugar y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré un nombre eterno que no será borrado [
    ]". Del mismo modo, nada hay de una misma especie entre el Hijo y los ángeles; de suerte que la palabra "mejor" no se emplea para comparar, sino para contraponer, por la diferencia entre su naturaleza y la de ellos. Por ello, el propio Apóstol, al explicar la palabra "mejor", cifra toda su fuerza en la excelencia del Hijo sobre los seres creados: llama al uno Hijo y a los otros siervos; al uno lo presenta, como Hijo, sentado a la diestra junto al Padre, y a los otros, como siervos, de pie ante Él, enviados y cumpliendo sus ministerios.

    Discurso 1, § 56

    56. Al hablar así, la Escritura da a entender, oh arrianos, no que el Hijo sea creado, sino, por el contrario, que es distinto de los seres creados y propio del Padre, pues está en su seno. (4.) Tampoco la expresión "llegado a ser", que aquí aparece, demuestra que el Hijo sea creado, como suponéis. Si dijera simplemente "llegado a ser" y nada más, los arrianos quizá tendrían algún argumento; pero, puesto que se les cierra el paso con la palabra "Hijo" a lo largo de todo el pasaje, la cual muestra que Él es distinto de los seres creados, tampoco la expresión "llegado a ser" aparece sin más, sino que inmediatamente se le añade "mejor". Pues el autor juzgó indiferente esa expresión, sabiendo que, tratándose de quien se reconoce como Hijo genuino, decir "llegado a ser" equivale a decir que ha sido hecho, y es, "mejor". Porque, aun respecto de lo engendrado, nada importa que digamos "llegado a ser" o "hecho"; por el contrario, los seres creados no pueden ser llamados engendrados, puesto que son obra de las manos de Dios, salvo en la medida en que, después de haber sido hechos, participan del Hijo engendrado, y por ello se dice también que han sido engendrados, no en absoluto por su propia naturaleza, sino por su participación del Hijo en el Espíritu. Y esto también lo reconoce la divina Escritura: pues acerca de los seres creados dice: "Todas las cosas llegaron a ser por medio de Él, y sin Él nada llegó a ser [
    ]", y: "Todas las hiciste con sabiduría"; pero acerca de los hijos que son engendrados, dice: "A Job le nacieron siete hijos y tres hijas [
    ]", y: "Era Abraham de cien años cuando le nació Isaac, su hijo [
    ]"; y Moisés dijo [
    ]: "Si a alguno le nacieren hijos". Por tanto, puesto que el Hijo es distinto de los seres creados y la única prole propia de la esencia del Padre, nada vale este alegato de los arrianos acerca de la expresión "llegado a ser".
    (5.) Si, desconcertados hasta aquí, todavía insistieran con violencia en que se trata de una comparación y en que esta, por consiguiente, implica pertenencia a una misma especie, de modo que el Hijo sería de la naturaleza de los ángeles, incurrirían ante todo en el oprobio de emular y repetir las doctrinas de Valentín, de Carpócrates y de aquellos otros herejes, el primero de los cuales decía que los ángeles eran de la misma especie que Cristo, mientras que Carpócrates afirmaba que los ángeles son los hacedores del mundo. Quizá sea bajo la enseñanza de tales maestros como comparan al Logos de Dios con los ángeles.

    Discurso 1, § 57

    57. Aunque sin duda, en medio de tales especulaciones, los conmoverán las palabras del poeta sagrado: "¿Quién entre los dioses será semejante al Señor?", y: "Entre los dioses no hay ninguno como Tú, Señor". Con todo, es preciso responderles, por si acaso les aprovecha, que la comparación, ciertamente, corresponde a cosas de una misma especie, no a las que difieren. Nadie, por ejemplo, compararía a Dios con el hombre, ni al hombre con las bestias, ni la madera con la piedra, porque sus naturalezas son distintas; Dios, en cambio, está por encima de toda comparación, y al hombre se lo compara con el hombre, la madera con la madera y la piedra con la piedra. Ahora bien, en tales casos no diríamos "mejor", sino "más" o "en mayor grado": así, José era más hermoso que sus hermanos, y Raquel más que Lía; una estrella no es mejor que otra estrella, sino más excelente en gloria. En cambio, cuando se ponen en relación cosas que difieren en especie, se emplea "mejor" para señalar la diferencia, como ya se ha dicho en el caso de la sabiduría y las piedras preciosas. Si, pues, el Apóstol hubiese dicho "tanto aventaja el Hijo a los ángeles" o "tanto mayor es", tendríais un argumento, como si se comparase al Hijo con los ángeles; pero, al decir, como dice, que Él es "mejor" y que difiere de ellos tanto como un Hijo de los siervos, el Apóstol muestra que es distinto de los ángeles por naturaleza.
    (6.) Además, al decir que Él es quien "puso los cimientos de todas las cosas [
    ]", muestra que es distinto de todos los seres creados. Pero, si es distinto y su esencia difiere de la naturaleza de estos, ¿qué comparación puede haber entre su esencia y ellos, o qué semejanza con ellos? Aunque, aun si abrigan tales pensamientos, los refutará Pablo, que habla precisamente de esto: "Porque ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy? Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego [
    ]".

    Discurso 1, § 58

    58. Observad que aquí la palabra "hace" corresponde a los seres creados, y que los llama cosas hechas; pero del Hijo no habla de hechura ni de llegar a ser, sino de eternidad, de realeza y de la obra propia del Hacedor, al exclamar: "Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos"; y: "Tú, Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos; ellos perecerán, mas Tú permaneces". De estas palabras podrían comprender incluso ellos, si quisieran, que el Hacedor es distinto de lo hecho: el primero es Dios; lo segundo, seres creados, hechos de la nada. Pues las palabras "ellos perecerán" no se dicen como si la creación estuviese destinada a la destrucción, sino para expresar la naturaleza de los seres creados por el fin al que tienden. Porque las cosas capaces de perecer, aunque por la gracia de su Hacedor no perezcan, han salido, sin embargo, de la nada y atestiguan por sí mismas que hubo un tiempo en que no existían. Y por esta causa, puesto que tal es su naturaleza, del Hijo se dice "Tú permaneces", para mostrar su eternidad; pues, al no tener la capacidad de perecer que tienen los seres creados, sino una duración eterna, es ajeno a Él que se diga "no existía antes de ser engendrado", y propio de Él existir siempre y permanecer juntamente con el Padre. Y aunque el Apóstol no lo hubiese escrito así en su Epístola a los Hebreos, sus demás epístolas y la Escritura entera les impedirían, ciertamente, abrigar semejantes ideas acerca del Logos. Pero, puesto que aquí lo ha escrito expresamente y, como se ha mostrado más arriba, el Hijo es prole de la esencia del Padre, y Él es Hacedor, mientras que las demás cosas son hechas por Él, y es el Resplandor, el Verbo, la Imagen y la Sabiduría del Padre, mientras que los seres creados ocupan su lugar y sirven por debajo de la Trinidad, el Hijo difiere, por tanto, en especie y en esencia de los seres creados y, por el contrario, es propio de la esencia del Padre y de una misma naturaleza con ella. De ahí que el Hijo tampoco diga: "Mi Padre es mejor que yo [
    ]", no sea que lo creamos ajeno a su naturaleza, sino "mayor"; no, ciertamente, por tamaño ni por tiempo, sino porque es engendrado por el Padre mismo; más aún, al decir "mayor", muestra una vez más que es propio de su esencia.

    Discurso 1, § 59

    59. (7.) Y la razón del propio Apóstol para decir "tanto mejor que los ángeles" no fue, en primer término, deseo alguno de comparar la esencia del Logos con los seres creados —pues no cabe compararlos; antes bien, son inconmensurables—, sino que, considerando la venida del Logos en la carne y la Economía que entonces llevó a cabo, quiso mostrar que no era como quienes lo habían precedido: de modo que, cuanto aventajaba por naturaleza a los que antes habían sido enviados por Él, tanto mejor era también la gracia que vino de Él y por medio de Él que el ministerio ejercido por los ángeles. Pues corresponde a los siervos exigir los frutos y nada más; pero al Hijo y Señor corresponde perdonar las deudas y transferir la viña.
    (8.) Ciertamente, lo que el Apóstol dice a continuación muestra la excelencia del Hijo sobre los seres creados: "Por tanto, es necesario que prestemos mayor atención a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque, si la palabra dicha por medio de ángeles permaneció firme y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande, anunciada primeramente por el Señor y confirmada para nosotros por quienes lo oyeron [
    ]?". Pero, si el Hijo se contase entre los seres creados, no sería mejor que ellos, ni la desobediencia acarrearía por causa de Él un castigo mayor; como tampoco, bajo el ministerio de los ángeles, la culpa de los transgresores era mayor o menor según el ángel de que se tratase, sino que una era la Ley y uno su castigo para los transgresores. Pero, puesto que el Logos no se cuenta entre los seres creados, sino que es Hijo del Padre, así como Él mismo es mejor y sus obras son mejores y superiores, también el castigo es más severo. Contemplen, pues, la gracia que viene por medio del Hijo, y reconozcan el testimonio que Él da incluso mediante sus obras: que es distinto de los seres creados y, Él solo, el Hijo verdadero en el Padre, y el Padre en Él. La Ley fue comunicada por ángeles y no perfeccionó a nadie [
    ], pues necesitaba la venida del Logos, como ha dicho Pablo; pero esa venida ha perfeccionado la obra del Padre. Y entonces, desde Adán hasta Moisés, reinó la muerte [
    ]; mas la presencia del Logos abolió la muerte [
    ]. Y ya no morimos todos en Adán [
    ], sino que en Cristo todos volvemos a la vida. Entonces se proclamaba la Ley desde Dan hasta Berseba, y solo en Judea era conocido Dios; mas ahora su voz ha salido por toda la tierra, y toda la tierra se ha llenado del conocimiento de Dios, y los discípulos han hecho discípulos de todas las naciones [
    ], y ahora se cumple lo que está escrito: "Todos serán enseñados por Dios [
    ;
    ]". Entonces lo revelado no era sino una figura; ahora, en cambio, se ha manifestado la verdad. Y esto mismo lo expone después el propio Apóstol con mayor claridad, diciendo: "Por tanto, Jesús ha sido hecho fiador de un testamento mejor"; y también: "Pero ahora ha obtenido un ministerio tanto más excelente cuanto que es Mediador de una alianza mejor, establecida sobre mejores promesas". Y: "Porque la Ley nada perfeccionó, sino que se introdujo una esperanza mejor". Y de nuevo dice: "Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estos sacrificios; pero las cosas celestiales mismas, con sacrificios mejores que estos". Así pues, tanto en el versículo que nos ocupa como a lo largo de su exposición, atribuye la palabra "mejor" al Señor, que es mejor que los seres creados y distinto de ellos. Pues mejor es el sacrificio ofrecido por medio de Él, mejor la esperanza puesta en Él y mejores también las promesas que vienen por medio de Él; no solo como lo grande comparado con lo pequeño, sino porque unas y otras difieren por naturaleza, ya que quien lleva a cabo esta Economía es "mejor" que los seres creados.

    Discurso 1, § 60

    60. (9.) Además, las palabras "ha llegado a ser fiador" designan la garantía que Él ha provisto en favor nuestro. Pues así como, siendo el "Logos", "se hizo carne [
    ]", y atribuimos ese "hacerse" a la carne, porque es creada, así también interpretamos aquí la expresión "ha llegado a ser" conforme a un segundo sentido, a saber: porque se ha hecho hombre. Y sepan estos hombres pendencieros que fracasan en su perverso propósito; sepan que Pablo no quiere decir que su esencia haya llegado a ser, pues sabía que Él es el Hijo, la Sabiduría, el Resplandor y la Imagen del Padre; también aquí refiere "llegar a ser" al ministerio de aquella alianza, en la cual queda abolida la muerte que antes reinaba. Pues también aquí el ministerio ejercido por medio de Él ha llegado a ser mejor, ya que "lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil a causa de la carne, Dios, enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó el pecado en la carne [
    ]", librándola de la transgresión que la mantenía continuamente cautiva y le impedía acoger la mente divina. Y, habiendo hecho a la carne capaz de recibir al Logos, hizo que caminásemos ya no conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, y que dijésemos una y otra vez: "Pero nosotros no estamos en la carne, sino en el Espíritu", y: "Porque el Hijo de Dios vino al mundo no para juzgar al mundo, sino para redimir a todos los hombres y para que el mundo fuese salvo por medio de Él [
    ]". Antes, el mundo, por ser culpable, estaba sometido al juicio de la Ley; pero ahora el Logos ha tomado sobre sí el juicio y, habiendo padecido en el cuerpo por todos, ha otorgado a todos la salvación. A esto se refería Juan cuando exclamó: "La Ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo [
    ]". Mejor es la gracia que la Ley, y mejor la verdad que la sombra.

    Discurso 1, § 61

    61. (10.) Así pues, lo "mejor", como se ha dicho, no podía venir por medio de otro sino del Hijo, que está sentado a la diestra del Padre. ¿Y qué significa esto sino que el Hijo es genuino y que la Divinidad del Padre es la misma que la del Hijo? Pues, dado que el Hijo reina en el reino de su Padre, está sentado en el mismo trono que el Padre y es contemplado en la Divinidad del Padre, el Logos es Dios, y quien contempla al Hijo contempla al Padre; y así hay un solo Dios. Sentado, pues, a la diestra, no coloca por ello al Padre a la izquierda; antes bien, cuanto hay de recto y precioso en el Padre, lo tiene también el Hijo, y dice: "Todas las cosas que tiene el Padre son mías [
    ]". Por eso también el Hijo, aunque está sentado a la diestra, ve asimismo al Padre a su diestra, si bien es como hombre hecho carne como dice: "Veía siempre al Señor delante de mi rostro, porque está a mi diestra; por tanto, no vacilaré". Esto muestra, además, que el Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo; pues, estando el Padre a la diestra, el Hijo está a la diestra; y mientras el Hijo está sentado a la diestra del Padre, el Padre está en el Hijo. Los ángeles, ciertamente, ejercen su ministerio subiendo y bajando; pero acerca del Hijo se dice: "Y adórenlo todos los ángeles de Dios [
    ]". Y cuando los ángeles cumplen su ministerio, dicen: "Soy enviado a ti" y "El Señor lo ha mandado"; pero el Hijo, aunque diga a la manera humana "Soy enviado", y venga a consumar la obra y a ejercer su ministerio, dice, sin embargo, en cuanto Verbo e Imagen: "Yo estoy en el Padre y el Padre en mí"; y: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre"; y: "El Padre que permanece en mí, Él hace las obras"; pues lo que contemplamos en aquella Imagen son las obras del Padre.
    (11.) Lo ya dicho debería avergonzar a quienes combaten contra la verdad misma; sin embargo, si, porque está escrito "llegado a ser mejor", se niegan a entender "llegado a ser", dicho del Hijo, como "ha sido y es", o bien como referido a la aparición de la alianza mejor, según hemos dicho, y de esta expresión infieren que el Logos es llamado criatura, que oigan de nuevo lo mismo en forma breve, puesto que han olvidado lo ya dicho.

    Discurso 1, § 62

    62. Si el Hijo se cuenta entre los ángeles, aplíquesele entonces "llegado a ser" como a ellos, y no difiera de ellos en absoluto por naturaleza; sean ellos hijos juntamente con Él, o sea Él un ángel juntamente con ellos; siéntense todos juntos a la diestra del Padre, o permanezca el Hijo de pie con todos ellos como espíritu ministrante, enviado para ejercer su ministerio igual que ellos. Pero si, por el contrario, Pablo distingue al Hijo de los seres creados cuando dice: "¿A cuál de los ángeles dijo jamás: Tú eres mi Hijo?"; y aquel hace el cielo y la tierra, mientras que ellos son hechos por Él; y Él se sienta con el Padre, mientras que ellos permanecen de pie para servir, ¿quién no ve que no ha empleado "llegado a ser" con referencia a la esencia del Logos, sino al ministerio que vino por medio de Él? Pues, así como, siendo el "Logos", "se hizo carne", también, una vez hecho hombre, llegó a ser tanto mejor en su ministerio que el ministerio ejercido por los ángeles, cuanto aventaja el Hijo a los siervos y el Hacedor a las cosas hechas. Dejen, por tanto, de aplicar "llegado a ser" a la sustancia del Hijo, pues Él no es uno de los seres creados, y reconozcan que se refiere a su ministerio y a la Economía que tuvo lugar.
    (12.) Pero cómo llegó a ser mejor en su ministerio, siendo por naturaleza mejor que los seres creados, resulta manifiesto por lo dicho anteriormente, que, a mi juicio, basta por sí solo para avergonzarlos. Mas, si prosiguen la contienda, convendrá responder a su temerario atrevimiento y oponerles aquellas expresiones semejantes que se emplean acerca del Padre mismo. Tal vez esto los avergüence hasta el punto de refrenar su lengua del mal, o les enseñe cuán honda es su insensatez. Ahora bien, está escrito: "Sé para mí roca fuerte y casa de defensa, para que me salves". Y también: "El Señor llegó a ser defensa para el oprimido", y otras expresiones semejantes que se hallan en la divina Escritura. Si, pues, aplican estos pasajes al Hijo, lo cual quizá se aproxime más a la verdad, reconozcan entonces que los autores sagrados le piden, precisamente porque no es un ser creado, que llegue a ser para ellos "roca fuerte y casa de defensa"; y de aquí en adelante entiendan "llegar a ser", "hizo" y "creó" como referidos a su presencia encarnada. Pues entonces llegó Él a ser "roca fuerte y casa de defensa", cuando llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero y dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar [
    ]".

    Discurso 1, § 63

    63. Pero, si refieren estos pasajes al Padre, ¿osarán afirmar que Dios es creado, puesto que también aquí está escrito "Sé" y "llegó a ser"? Sí, osarán hacerlo, pues así razonan acerca de su Verbo; porque el curso de su argumento los lleva a conjeturar acerca del Padre las mismas cosas que discurren acerca de su Verbo. ¡Pero lejos esté jamás semejante idea del pensamiento de todos los fieles! Pues ni el Hijo se cuenta entre los seres creados, ni las palabras de la Escritura que nos ocupan, "Sé" y "llegó a ser", designan un comienzo de la existencia, sino el auxilio que se dio a los necesitados. Porque Dios existe siempre y es uno y el mismo; los hombres, en cambio, llegaron a ser después por medio del Verbo, cuando el Padre mismo lo quiso; y Dios es invisible e inaccesible a los seres creados, y especialmente a los hombres que habitan en la tierra. Cuando, pues, los hombres lo invocan en su debilidad, cuando piden ayuda en la persecución y cuando oran bajo el peso de las injurias, entonces el Invisible, por su amor a los hombres, resplandece sobre ellos con la beneficencia que obra por medio de su propio Verbo y en Él. Y al instante se manifiesta Dios a cada cual según su necesidad, y llega a ser salud para el débil, y para el perseguido "refugio" y "casa de defensa"; y al agraviado le dice: "Mientras tú hablas, yo diré: Heme aquí [
    ]". Sea cual fuere, pues, la defensa que llega a cada uno por medio del Hijo, cada cual dice que Dios ha llegado a ser eso para él, porque el auxilio viene de Dios mismo por medio del Verbo. Además, el uso entre los hombres reconoce esto, y todos admitirán que es apropiado. A menudo llega el auxilio de un hombre a otro: uno ha afrontado trabajos por el agraviado, como Abraham por Lot; otro ha abierto su casa a los perseguidos, como Abdías a los hijos de los profetas; otro ha acogido a un extranjero, como Lot a los ángeles; y otro ha socorrido a los necesitados, como Job a quienes le suplicaban. Y si alguno de estos beneficiados dijera: "Tal hombre llegó a ser para mí una ayuda", y otro: "Y para mí, un refugio", y un tercero: "Para mí, un sustento", ninguno, al hablar así, se referiría al origen ni a la esencia de sus bienhechores, sino al beneficio que de ellos recibió. Así también, cuando los santos dicen acerca de Dios "Llegó a ser" y "Sé Tú", no designan comienzo alguno de su existencia, pues Dios no tiene principio y es increado, sino la salvación que de Él viene a los hombres.

    Discurso 1, § 64

    64. Entendido esto así, ocurre otro tanto respecto del Hijo: cuanto se diga, y por muchas veces que se diga, como "llegó a ser" y "sé", debe tener siempre el mismo sentido. De manera que, cuando oímos las expresiones que nos ocupan, "llegado a ser mejor que los ángeles" y "llegó a ser", no debemos concebir comienzo alguno de la existencia del Logos, ni imaginar en modo alguno, por tales términos, que Él es creado; antes bien, debemos entender las palabras de Pablo acerca de su ministerio y de la Economía que llevó a cabo cuando se hizo hombre. Pues cuando "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros [
    ]", y vino para ejercer su ministerio y conceder la salvación a todos, entonces llegó a ser para nosotros salvación, llegó a ser vida y llegó a ser propiciación; entonces su Economía en favor nuestro llegó a ser mucho mejor que la de los ángeles, y Él llegó a ser el Camino y llegó a ser la Resurrección. Y así como las palabras "Sé para mí roca fuerte" no significan que la esencia de Dios mismo haya llegado a ser, sino que manifiestan su amorosa bondad, según se ha dicho, así también aquí "habiendo llegado a ser mejor que los ángeles", "llegó a ser" y "por tanto Jesús ha llegado a ser un fiador mejor" no significan que la esencia del Logos sea creada —¡lejos de nosotros tal pensamiento!—, sino la beneficencia que nos vino por medio de Él al hacerse hombre, aunque los herejes sean ingratos y se obstinen en sostener su impiedad.

    Discurso segundo contra los arrianos

    Discurso 2, § 1

    1. Pensaba yo, ciertamente, que ya se había dicho bastante contra los vanos profesantes de la locura de Arrio, tanto para refutarlos como en defensa de la verdad, y que ello bastaría para que cesaran y se arrepintieran de sus malos pensamientos y palabras acerca del Salvador. Ellos, sin embargo, por la razón que fuere, todavía no se rinden; antes bien, como los cerdos y los perros se revuelcan en su propio vómito y en su propio cieno, inventan nuevos recursos para su impiedad. Así, entienden mal el pasaje de los Proverbios: "El Señor me creó como principio de sus caminos para sus obras", y las palabras del Apóstol: "El cual fue fiel al que lo hizo [
    ]", y al punto arguyen que el Hijo de Dios es una obra y una criatura. Pero aunque, de no haber perdido por completo la capacidad de comprender, podrían haber aprendido de lo dicho arriba que el Hijo no procede de la nada ni se cuenta en absoluto entre los seres creados —como lo atestigua la Verdad, pues, siendo Dios, no puede ser una obra, y es impío llamarlo criatura, ya que de las criaturas y las obras decimos "de la nada" y "no existía antes de su generación"—, puesto que, como si temieran abandonar su propia ficción, acostumbran aducir los citados pasajes de la divina Escritura, cuyo sentido es recto, pero que ellos tergiversan, volvamos a examinar el sentido de estos, para recordar a los fieles la verdad y mostrar por cada uno de esos pasajes que aquellos no tienen conocimiento alguno del cristianismo. De otro modo, no se habrían encerrado en la incredulidad de los judíos de hoy, sino que habrían indagado y aprendido que, si bien "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios", cuando, conforme al beneplácito del Padre, el Verbo se hizo hombre, se dijo de él, según Juan: "El Verbo se hizo carne [
    ]"; según Pedro: "Dios lo ha hecho Señor y Cristo [
    ]"; por boca de Salomón, en la persona del Señor mismo: "El Señor me creó como principio de sus caminos para sus obras [
    ]"; y según Pablo: "Hecho tanto mejor que los ángeles [
    ]"; y también: "Se despojó de sí mismo y tomó forma de siervo [
    ]"; y asimismo: "Por tanto, hermanos santos, partícipes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Jesús, el cual fue fiel al que lo hizo". Pues todos estos textos tienen una misma fuerza y un mismo sentido piadoso, que proclama la divinidad del Logos, incluso aquellos que hablan de él en términos humanos, por haberse hecho Hijo del Hombre. Mas, aunque esta distinción basta para refutarlos, puesto que, por entender mal las palabras del Apóstol —para ocuparnos primero de ellas—, consideran al Logos de Dios una de las obras, porque está escrito: "El cual fue fiel al que lo hizo", he juzgado necesario acallar este otro argumento suyo, tomando de nuevo, como antes, su propia afirmación.

    Discurso 2, § 2

    2. Si, pues, no es Hijo, llámeselo obra, y dígase de él cuanto se dice de las obras; ni sea llamado él, y solo él, Hijo, ni Verbo, ni Sabiduría; ni sea Dios llamado Padre, sino únicamente Hacedor y Creador de las cosas que por él llegan a ser; y sea la criatura Imagen e impronta de su voluntad hacedora; y sea él, como pretenden ellos, carente de naturaleza generadora, de suerte que no haya ni Verbo, ni Sabiduría, ni tampoco Imagen de su propia sustancia. Pues si no es Hijo, tampoco es Imagen. Pero si no hay Hijo, ¿cómo decís entonces que Dios es Creador? Puesto que todas las cosas que llegan a ser lo hacen por medio del Verbo y en la Sabiduría, y sin él nada puede existir, mientras que vosotros decís que Dios no tiene a aquel en quien y por quien hace todas las cosas. Pues si la Esencia divina no es fecunda en sí misma, sino estéril, como ellos sostienen, cual luz que no alumbra y fuente seca, ¿no se avergüenzan de hablar de su energía hacedora? Y, mientras niegan lo que es por naturaleza, ¿no se ruborizan de anteponerle lo que es por voluntad? Mas, si hace las cosas exteriores a él, que antes no existían, queriendo que existan, y llega a ser su Hacedor, con mucha mayor razón será ante todo Padre de un vástago procedente de su propia Esencia. Pues, si atribuyen a Dios el querer respecto de las cosas que no existen, ¿por qué no reconocen en Dios aquello que está por encima de la voluntad? Ahora bien, que sea Padre por naturaleza y Padre de su propio Verbo es algo que sobrepasa la voluntad. Si, pues, no existiera lo primero, que es según la naturaleza, como pretenden en su insensatez, ¿cómo podría llegar a existir lo segundo, que es según la voluntad? Porque primero es el Verbo, y después la creación. Por el contrario, el Logos existe, digan lo que digan esos impíos; pues por medio de él llegó a ser la creación, y Dios, por ser Hacedor, tiene manifiestamente también su Verbo hacedor, no exterior a él, sino propio suyo; porque es preciso repetirlo. Si tiene el poder de querer, y su voluntad es eficaz y basta para dar consistencia a las cosas que llegan a ser, y su Verbo es eficaz y Hacedor, ese Verbo ha de ser, sin duda, la Voluntad viviente del Padre, una energía esencial y un Verbo real, en quien todas las cosas subsisten y son gobernadas excelentemente. Nadie puede siquiera dudar de que quien ordena es anterior al orden y a las cosas ordenadas. Y así, como he dicho, el crear de Dios es posterior a su engendrar; pues Hijo implica algo propio de él y verdaderamente procedente de aquella Esencia bienaventurada y eterna; pero lo que procede de su voluntad adquiere consistencia desde fuera y es formado por medio de su propio vástago, que procede de ella.

    Discurso 2, § 3

    3. Como hemos mostrado, incurren, pues, en gran desvarío quienes dicen que el Señor no es Hijo de Dios, sino una obra; y de ello se sigue que todos hemos de confesar necesariamente que es Hijo. Y si es Hijo, como en verdad lo es, y se reconoce que un hijo no es exterior a su padre, sino que procede de él, no pongan en cuestión, como dije antes, los términos que los autores sagrados emplean acerca del Logos mismo, a saber, no "al que lo engendró", sino "al que lo hizo"; pues, una vez reconocida cuál es su naturaleza, la palabra empleada en tales casos no debe suscitar cuestión alguna. Porque los términos no rebajan su Naturaleza; antes bien, esa Naturaleza los atrae hacia sí y los transforma. Los términos no son anteriores a las esencias, sino que primero son las esencias y después los términos. Por eso, cuando la esencia es una obra o una criatura, las palabras "lo hizo", "llegó a ser" y "lo creó" se usan propiamente de ella y designan la obra. Pero cuando la Esencia es vástago e Hijo, "lo hizo", "llegó a ser" y "lo creó" ya no le corresponden propiamente ni designan una obra; antes bien, empleamos sin reparo "lo hizo" por "lo engendró". Así, los padres llaman a menudo siervos a los hijos nacidos de ellos, sin negar por ello que sean genuinamente de su naturaleza; y a menudo llaman con afecto hijos a sus propios siervos, sin perder por ello de vista que en un principio los compraron; pues usan la primera denominación en virtud de la autoridad que tienen como padres, mientras que en la segunda hablan movidos por el afecto. Así, Sara llamó señor a Abraham, aunque no era sierva, sino esposa; y, mientras que el Apóstol unió como hermano a Onésimo, el siervo, con Filemón, su amo, Betsabé, aunque era madre, llamó siervo a su hijo, diciendo a su padre: "Tu siervo Salomón [
    ]"; después también vino el profeta Natán y repitió a David las palabras de ella: "Salomón, tu siervo". Y no tuvieron reparo en llamar siervo al hijo, pues David, al oírlo, reconocía su "naturaleza", y ellos, al decirlo, no olvidaban que era "hijo genuino", ya que pedían que fuese constituido heredero de su padre aquel a quien daban el nombre de siervo; pues para David era hijo por naturaleza.

    Discurso 2, § 4

    4. Así como, al leer esto, lo interpretamos rectamente, sin tener a Salomón por siervo porque oigamos llamarlo así, sino por hijo natural y genuino, así también, si acerca del Salvador, de quien se confiesa que es en verdad el Hijo y el Verbo por naturaleza, dicen los santos: "El cual fue fiel al que lo hizo", o si él dice de sí mismo: "El Señor me creó", y "Yo soy tu siervo e hijo de tu sierva", y otras cosas semejantes, que nadie niegue por ello que es propio del Padre y procede de él; antes bien, como en el caso de Salomón y David, tengan una idea recta del Padre y del Hijo. Pues si, aunque oyen llamar siervo a Salomón, reconocen que es hijo, ¿no merecen morir mil veces quienes, en vez de mantener la misma explicación en el caso del Señor, cada vez que oyen "vástago", "Verbo" y "Sabiduría", interpretan torcidamente y niegan la generación natural y genuina del Hijo a partir del Padre; pero, al oír palabras y términos propios de una obra, caen de inmediato en la idea de que él es por naturaleza una obra y niegan al Verbo, aun cuando, por haberse hecho hombre, es posible referir todos esos términos a su humanidad? ¿Y no queda probado también que son "abominación" "ante el Señor", por llevar consigo "pesas desiguales [
    ]", y medir con una las otras cosas y con la otra blasfemar contra el Señor? Pero acaso admitan que la palabra "siervo" se emplea en un determinado sentido, y pongan el acento en "el que lo hizo", como si fuese un gran apoyo para su herejía. Mas también este sostén suyo no es sino una caña quebrada; porque, si conocen el modo de expresarse de la Escritura, habrán de dictar sentencia inmediatamente contra sí mismos. Pues, así como Salomón, aunque hijo, es llamado siervo, del mismo modo —para repetir lo dicho arriba— los padres llaman "hechos", "creados" y "llegados a ser" a los hijos que proceden de ellos mismos, sin negar por eso su naturaleza. Así, Ezequías, según está escrito en Isaías, dijo en su oración: "Desde este día haré hijos que anunciarán tu justicia, oh Dios de mi salvación". Dijo, pues, "haré"; pero el Profeta, en ese mismo libro y en el Cuarto Libro de los Reyes, habla así: "Y los hijos que saldrán de ti [
    ;
    ]". Emplea, por tanto, "hacer" en lugar de "engendrar", y llama "hechos" a los que habían de proceder de él, sin que nadie dude de que el término se refiere a una prole natural. También Eva, al dar a luz a Caín, dijo: "He adquirido un varón del Señor"; así también ella empleó "adquirido" por "dado a luz". Primero vio al niño y, sin embargo, dijo luego: "He adquirido". Ni nadie consideraría, por causa de ese "he adquirido", que Caín fue comprado fuera, en vez de haber nacido de ella. Asimismo, el patriarca Jacob dijo a José: "Y ahora, tus dos hijos, Efraín y Manasés, que te nacieron en Egipto antes de que yo llegara a ti a Egipto, son míos". Y la Escritura dice acerca de Job: "Y le nacieron siete hijos y tres hijas". También Moisés dijo en la Ley: "Si a alguno le nacen hijos", y "Si engendra un hijo". También aquí hablan de los engendrados como de quienes "llegaron a ser" y fueron "hechos", sabiendo que, una vez reconocidos como hijos, no necesitamos poner en cuestión "llegaron a ser", "he adquirido" o "hice". Pues la naturaleza y la verdad atraen hacia sí el sentido de las palabras.

    Discurso 2, § 5

    5. Siendo esto así, cuando algunos preguntan si el Señor es criatura u obra, conviene preguntarles primero si es Hijo, Verbo y Sabiduría. Porque, si esto se demuestra, la conjetura acerca de la obra y la creación cae por tierra al instante y queda zanjada. Pues una obra jamás podría ser Hijo y Verbo; ni el Hijo podría ser una obra. Y, siendo así las cosas, resulta manifiesto para todos que la frase "Al que lo hizo" no sirve a su herejía, sino que más bien la condena. Porque se ha mostrado que la expresión "lo hizo" se aplica en la divina Escritura incluso a los hijos genuinos y naturales; de donde, una vez probado que el Señor es natural y genuinamente Hijo del Padre, y Verbo y Sabiduría, aunque se emplee de él "lo hizo" o "llegó a ser", no se dice esto de él como si fuese una obra, sino que los santos no ponen reparo en usar tal expresión, como ocurre, por ejemplo, con Salomón y con los hijos de Ezequías. Pues, aunque sus padres los habían engendrado de sí mismos, está escrito, sin embargo: "He hecho", "He adquirido" y "Llegó a ser". Por tanto, los enemigos de Dios, pese a alegar una y otra vez tales frases, deberían ya, aunque tarde, después de lo dicho, renunciar a sus pensamientos impíos y concebir al Señor como verdadero Hijo, Verbo y Sabiduría del Padre, no como obra ni como criatura. Pues si el Hijo es criatura, ¿por medio de qué verbo y de qué sabiduría fue hecho él mismo? Porque todas las obras fueron hechas por medio del Verbo y de la Sabiduría, como está escrito: "Con sabiduría las hiciste todas" y "Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho". Pero si él es el Verbo y la Sabiduría por quienes todas las cosas llegan a ser, se sigue que no se cuenta entre las obras ni, en suma, entre los seres creados, sino que es vástago del Padre.

    Discurso 2, § 6

    6. Considerad, pues, cuán grave error es llamar obra al Logos de Dios. Dice Salomón en un pasaje del Eclesiastés que "Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala [
    ]". Si, pues, el Verbo es una obra, ¿queréis decir que también él, como los demás, será llevado a juicio? ¿Y qué lugar queda para el juicio cuando el Juez está sometido a él? ¿Quién dará a los justos su bendición y a los indignos su castigo, si el Señor, según habéis de suponer, comparece a juicio con los demás? ¿Según qué ley será juzgado él mismo, el Legislador? A las obras les corresponde ser juzgadas, bendecidas y castigadas por el Hijo. Temed, pues, ahora al Juez, y dejaos convencer por las palabras de Salomón. Porque si Dios ha de traer a juicio todas y cada una de las obras, pero el Hijo no está entre las cosas sometidas a juicio, sino que él mismo es el Juez de todas y cada una de las obras, ¿no es más clara que el sol la prueba de que el Hijo no es una obra, sino el Verbo del Padre, en quien todas las obras llegan a ser y son llevadas a juicio? Además, si la expresión "el cual fue fiel" les ofrece dificultad, porque piensan que "fiel" se dice de él como de los demás, cual si ejerciera la fe y recibiera así su recompensa, tendrán, siguiendo ese razonamiento, que censurar a Moisés por decir "Dios fiel y verdadero", y a san Pablo por escribir: "Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados más de lo que podéis soportar [
    ]". Pero cuando los santos hablaron así, no pensaban de Dios a la manera humana, sino que reconocían dos sentidos de la palabra "fiel" en la Escritura: uno, "que cree"; otro, "digno de confianza". El primero corresponde al hombre, el segundo a Dios. Así, Abraham fue fiel porque creyó la palabra de Dios; y Dios es fiel porque, como dice David en el salmo, "El Señor es fiel en todas sus palabras", esto es, digno de confianza e incapaz de mentir. Asimismo, "Si alguna mujer fiel tiene viudas [
    ]", se la llama así por su recta fe; pero "Palabra fiel es esta", porque lo que él ha dicho merece nuestra fe, pues es verdadero y no puede ser de otra manera. Por consiguiente, las palabras "El cual es fiel al que lo hizo" no establecen paralelo alguno con los demás ni significan que, por tener fe, llegó a serle grato; significan, antes bien, que, siendo Hijo del Dios verdadero, también él es fiel y merece ser creído en todo cuanto dice y hace, permaneciendo él mismo inmutable y sin mudanza en su Economía humana y en su presencia en la carne.

    Discurso 2, § 7

    7. Así, pues, podemos responder a estos hombres desvergonzados y mostrarles, a partir de la sola expresión "lo hizo", que yerran al pensar que el Logos de Dios es una obra. Pero, además, puesto que el sentido del contexto es también ortodoxo y muestra el tiempo y la relación a que apunta esta expresión, debo mostrar asimismo, por medio de él, cuán faltos de razón están los herejes; a saber, considerando, como hicimos antes, en qué ocasión se empleó y con qué propósito. Ahora bien, cuando el Apóstol habla así, no trata de las cosas anteriores a la creación, sino del tiempo en que "el Verbo se hizo carne"; pues así está escrito: "Por tanto, hermanos santos, partícipes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Jesús, el cual fue fiel al que lo hizo". ¿Cuándo llegó a ser "Apóstol", sino cuando se revistió de nuestra carne? ¿Y cuándo llegó a ser "Sumo Sacerdote de nuestra confesión", sino cuando, después de ofrecerse a sí mismo por nosotros, levantó su Cuerpo de entre los muertos y, como hace ahora, acerca y presenta él mismo al Padre a quienes se llegan a él con fe, redimiendo a todos y haciendo propicio a Dios por todos? No dijo, pues, el Apóstol "El cual fue fiel al que lo hizo" para significar la Esencia del Verbo ni su generación natural a partir del Padre —¡lejos de nosotros tal pensamiento! Pues el Verbo no es hecho, sino que hace—, sino para significar su venida a los hombres y su sumo sacerdocio, que sí "llegó a ser", como puede verse fácilmente por lo que se cuenta de la Ley y de Aarón. Quiero decir que Aarón no nació sumo sacerdote, sino hombre; y, andando el tiempo, cuando Dios quiso, llegó a ser sumo sacerdote. Pero no llegó a serlo sin más ni por sus vestidos ordinarios, sino poniéndose sobre ellos el efod, el pectoral [
    ] y la túnica que las mujeres confeccionaron por mandato de Dios; y, entrando con ellos en el lugar santo, ofrecía el sacrificio por el pueblo. Y, revestido de ellos, mediaba, por así decirlo, entre la visión de Dios y los sacrificios de los hombres. Así también el Señor: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios"; pero cuando el Padre quiso que se pagara el rescate por todos y se concediera a todos la gracia, entonces verdaderamente el Verbo, así como Aarón tomó su vestidura, tomó él carne terrena, teniendo a María por Madre de su Cuerpo, como si fuese tierra virgen, para que, como Sumo Sacerdote, teniendo también él una ofrenda, al igual que los demás, se ofreciese a sí mismo al Padre, nos limpiase a todos de los pecados con su propia sangre y resucitase de entre los muertos.

    Discurso 2, § 8

    8. Pues lo que sucedió antiguamente era sombra de esto; y lo que hizo el Salvador a su venida, Aarón lo prefiguró según la Ley. Así, Aarón seguía siendo el mismo y no mudaba al ponerse las vestiduras sumosacerdotales, sino que, permaneciendo el mismo, tan solo quedaba revestido; de suerte que, si alguien lo hubiese visto ofrecer el sacrificio y hubiera dicho: "He aquí que Aarón se ha hecho hoy sumo sacerdote", no habría dado a entender que entonces había nacido como hombre, pues hombre era ya antes de llegar a ser sumo sacerdote, sino que había sido constituido sumo sacerdote para su ministerio al ponerse las vestiduras hechas y preparadas para el sumo sacerdocio. Del mismo modo, también en el caso del Señor es posible entender rectamente que no llegó a ser otro distinto de sí mismo al tomar la carne, sino que, siendo el mismo de antes, se revistió de ella; y las expresiones "llegó a ser" y "fue hecho" no deben entenderse como si el Verbo, considerado en cuanto Verbo, hubiera sido hecho, sino que el Verbo, Hacedor de todas las cosas, fue después hecho Sumo Sacerdote al revestirse de un cuerpo creado y hecho, tal que pudiera ofrecerlo por nosotros; por eso se dice que fue hecho. Si, pues, el Señor no se hizo hombre, ese es un punto que pueden disputar los arrianos; pero, si "el Verbo se hizo carne", ¿qué habría debido decirse de él al hacerse hombre sino "El cual fue fiel al que lo hizo"? Porque, así como es propio del Verbo que se diga de él "En el principio era el Verbo", es propio del hombre "llegar a ser" y "ser hecho". ¿Quién, al ver al Señor andar como hombre y, sin embargo, manifestarse como Dios por sus obras, no habría preguntado: "¿Quién lo hizo hombre?"? Y ¿quién, ante tal pregunta, no habría respondido que el Padre lo hizo hombre y nos lo envió como Sumo Sacerdote? Este sentido, y el tiempo y el carácter de lo dicho, nos los aclarará mejor el Apóstol mismo, autor de las palabras "El cual es fiel al que lo hizo", si atendemos a lo que las precede. Porque hay un solo hilo de pensamiento, y toda la lectura trata de uno y el mismo. Escribe, pues, así en la Epístola a los Hebreos: "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, él también participó igualmente de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a los que, por el temor de la muerte, estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no tomó sobre sí la naturaleza de los ángeles, sino que tomó la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser hecho en todo semejante a sus hermanos, para ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, a fin de expiar los pecados del pueblo. Pues, por cuanto él mismo padeció siendo tentado, puede socorrer a los que son tentados. Por tanto, hermanos santos, partícipes de un llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Jesús, el cual fue fiel al que lo hizo".

    Discurso 2, § 9

    9. ¿Quién puede leer todo este pasaje sin condenar a los arrianos y admirar al bienaventurado Apóstol, que tan bien ha hablado? Pues ¿cuándo fue Cristo "hecho", cuándo llegó a ser "Apóstol", sino cuando, como nosotros, "participó de carne y sangre"? ¿Y cuándo llegó a ser "Sumo Sacerdote misericordioso y fiel", sino cuando "fue hecho en todo semejante a sus hermanos"? Y fue "hecho semejante" cuando se hizo hombre, habiéndose revestido de una carne como la nuestra. Por eso Pablo hablaba de la Economía humana del Logos, y no de su Esencia, cuando dijo: "El cual fue fiel al que lo hizo". No tengáis, pues, nunca más la locura de decir que el Logos de Dios es una obra; siendo como es Hijo por naturaleza, Unigénito, tuvo "hermanos" cuando tomó una carne como la nuestra; y, al ofrecerse él mismo, fue llamado y llegó a ser "misericordioso y fiel": misericordioso porque, por misericordia para con nosotros, se ofreció por nosotros; y fiel, no porque comparta con nosotros la fe ni porque tenga fe en alguien como la tenemos nosotros, sino porque merece que se crea en todo cuanto dice y hace, y porque ofrece un sacrificio fiel, que permanece y no queda reducido a la nada. Los sacrificios ofrecidos según la Ley no tenían esa fidelidad, pues pasaban con el día y necesitaban una nueva purificación; pero el sacrificio del Salvador, realizado una sola vez, lo ha perfeccionado todo y ha llegado a ser fiel por permanecer para siempre. Y Aarón tuvo sucesores y, en una palabra, el sacerdocio bajo la Ley cambiaba a sus primeros ministros al correr del tiempo y sobrevenir la muerte; mas el Señor, cuyo sumo sacerdocio no conoce transmisión ni sucesión, ha llegado a ser "Sumo Sacerdote fiel", por permanecer para siempre; y fiel también a su promesa, de suerte que escucha y no engaña a quienes acuden a él. Esto puede aprenderse asimismo de la Epístola del gran Pedro, que dice: "Los que padecen según la voluntad de Dios encomienden sus almas a un Creador fiel [
    ]". Pues él es fiel porque no cambia, sino que permanece siempre y cumple lo que ha prometido.

    Discurso 2, § 10

    10. Ahora bien, los supuestos dioses de los griegos, indignos de tal nombre, no son fieles ni en su esencia ni en sus promesas; pues no son los mismos en todas partes; antes bien, las divinidades locales quedan reducidas a la nada con el paso del tiempo y sufren una disolución natural. Por eso clama el Verbo contra ellos que "la fe no es firme en ellos", sino que son "aguas que faltan" y "no hay fidelidad en ellos". Pero el Dios de todas las cosas, que es uno real, verdadero y ciertamente, es fiel: siempre es el mismo y dice: "Ved ahora que yo, yo soy", y "no cambio"; y por eso su Hijo es "fiel", porque es siempre el mismo e inmutable, y no engaña ni en su esencia ni en su promesa. Así dice también el Apóstol, escribiendo a los tesalonicenses: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará [
    ]"; pues, al hacer lo que promete, "es fiel a sus palabras". Y así escribe a los hebreos en el sentido de "inmutable": "Si no creemos, él permanece fiel; no puede negarse a sí mismo [
    ]". Por tanto, con razón el Apóstol, al hablar de la presencia corporal del Verbo, lo llama "Apóstol y fiel al que lo hizo", mostrándonos que, aun hecho hombre, "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos [
    ]", inmutable. Y así como el Apóstol menciona en su Epístola que se hizo hombre al hablar de su sumo sacerdocio, tampoco guarda largo silencio acerca de su Divinidad; antes bien, la menciona inmediatamente, ofreciéndonos una salvaguardia por todos lados, y sobre todo cuando habla de su humillación, para que conozcamos al punto su excelsitud y su majestad, que es la del Padre. Dice, por ejemplo: "Moisés como siervo, pero Cristo como Hijo [
    ]"; y el primero fue "fiel en su casa", mientras que el segundo está "sobre la casa", pues él mismo la edificó y es su Señor y Hacedor, y, como Dios, la santifica. Porque Moisés, hombre por naturaleza, llegó a ser fiel al creer a Dios, que le hablaba por medio de su Verbo; pero el Logos no estaba como uno de los seres creados en un cuerpo, ni como criatura en una criatura, sino como Dios en la carne, y como Hacedor de todo y Edificador en aquello que él mismo había edificado. Y los hombres se revisten de carne para ser y subsistir; pero el Logos de Dios se hizo hombre para santificar la carne y, aunque era Señor, estuvo en forma de siervo; pues toda la creación es sierva del Verbo, por quien llegó a ser y fue hecha.

    Discurso 2, § 11

    11. De ahí se sigue que la expresión del Apóstol, "lo hizo", no prueba que el Verbo sea hecho, sino que lo fue el cuerpo que tomó, semejante al nuestro; y, en consecuencia, se le llama hermano nuestro por haberse hecho hombre. Pero si se ha mostrado que, aun cuando la palabra "hecho" se refiera al Verbo mismo, se emplea en lugar de "engendrado", ¿a qué otro recurso perverso podrán acudir, ahora que la presente discusión ha aclarado la palabra desde todos los puntos de vista y mostrado que el Hijo no es una obra, sino que en su Esencia es verdaderamente vástago del Padre, mientras que, en la Economía, conforme al beneplácito del Padre, fue hecho por nosotros y subsiste como hombre? Por esta razón, pues, dice el Apóstol: "El cual fue fiel al que lo hizo"; y en los Proverbios se habla incluso de creación. Porque, mientras confesemos que se hizo hombre, no hay dificultad, como se observó antes, en decir de él "llegó a ser", "fue hecho", "creado", "formado", "siervo", "hijo de una sierva", "hijo de hombre", "fue constituido", "emprendió su camino", "esposo", "hijo del hermano" o "hermano". Todos estos términos son propios de la condición humana; y expresiones semejantes no designan la Esencia del Verbo, sino el hecho de que se hizo hombre.
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