31. Pero no debe ocultarse la verdad acerca de este asunto, sino proclamarse en alta voz. Pues el Logos de Dios no fue hecho por nosotros; antes bien, nosotros fuimos hechos para Él, y "en Él fueron creadas todas las cosas [
]". Tampoco fue Él fuerte y hecho únicamente por el Padre porque nosotros fuésemos débiles, a fin de que el Padre nos formase por medio de Él como de un instrumento. ¡Lejos de nosotros tal pensamiento! No es así. Pues, aunque a Dios le hubiese parecido bien no hacer existir las cosas creadas, no por ello habría dejado el Logos de estar con Dios, ni el Padre en Él. Al mismo tiempo, las cosas creadas no podían llegar a existir sin el Logos; por eso fueron hechas por medio de Él, y con razón. Porque, siendo el Logos el Hijo de Dios por naturaleza, propio de su esencia, y procediendo de Él y estando en Él, como Él mismo dijo, las criaturas no podían llegar a existir sino por medio de Él. Pues así como la luz ilumina todas las cosas con su resplandor, y sin su resplandor nada quedaría iluminado, así también el Padre obró todas las cosas en el Logos, como por una mano, y sin Él nada hace. Así, según refiere Moisés, Dios dijo: "Sea la luz"; "Júntense las aguas"; "Aparezca la tierra seca"; y "Hagamos al hombre"; como dice también el santo David en el salmo: "Él habló, y fueron hechas; mandó, y fueron creadas". Y habló, no para que, como sucede entre los hombres, algún operario subordinado oyese y, enterado de la voluntad de quien hablaba, fuese a ejecutarla; pues esto es propio de las criaturas, pero sería impropio pensar o hablar así del Logos. Porque el Logos de Dios es Hacedor y Artífice, y Él es la Voluntad del Padre. De ahí que la divina Escritura no diga que alguien oyó y respondió preguntando por el modo o la naturaleza de las cosas que Él quería hacer; sino que Dios dijo solamente: "Sea", y añade: "Y fue"; pues lo que Él juzgó bueno y dispuso, eso comenzó inmediatamente el Logos a realizar y llevar a término. Porque cuando Dios manda a otros, ya sean los ángeles, o conversa con Moisés, o da órdenes a Abraham, entonces responde quien escucha: uno dice "¿En qué conoceré [
]?"; otro, "Envía a algún otro [
]"; y también: "Si me preguntan cuál es su nombre, ¿qué les diré?". Y el ángel dijo a Zacarías: "Así dice el Señor"; y este preguntó al Señor: "Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás misericordia de Jerusalén?", y aguardó palabras buenas y consoladoras. Pues cada uno de estos tiene por mediador al Logos, la Sabiduría de Dios, que da a conocer la voluntad del Padre. Pero cuando obra y crea el Logos mismo, no hay pregunta ni respuesta, porque el Padre está en Él y el Logos en el Padre; basta querer, y la obra queda hecha. Así, "dijo" es, por nosotros, señal de la voluntad, y "así fue" indica la obra realizada por medio del Logos y la Sabiduría, en la cual está también la Voluntad del Padre. Y "Dios dijo" se explica por "en el Logos", pues se dice: "Todas las cosas hiciste con Sabiduría"; y "Por el Logos del Señor fueron afirmados los cielos"; y "Hay un solo Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros por Él".