73.3 Y puesto que Dios, siendo bueno, tiene misericordia abundantemente, dando los mandamientos mediante la ley, mediante los profetas, y más cercanamente ya mediante la presencia del Hijo, salvando y teniendo misericordia, como se ha dicho, de los que han recibido misericordia —y en sentido propio tiene misericordia el superior del inferior, y no podría haber un hombre superior a otro en tanto es humano por naturaleza, pero Dios es superior al ser humano en todo—, si, pues, el superior tiene misericordia del menor, solo Dios tendrá misericordia de nosotros. 73.4 Pues el ser humano se vuelve solidario mediante la justicia y comparte lo que recibió de Dios tanto por benevolencia natural y relación como por los mandamientos a los que obedece.
74.1 Pero Dios no tiene ninguna relación natural con nosotros, como quieren los creadores de herejías —ni si crea desde lo no-existente ni si fabrica desde la materia, puesto que lo primero no es en absoluto, y la segunda es completamente otra que Dios—, 74.2 a menos que alguien se atreva a decir que somos parte de él y consustanciales con Dios. Y no sé cómo alguien soportará escuchar esto conociendo a Dios, mirando a nuestra vida, en cuántos males estamos mezclados. 74.3 Pues así sería, lo cual ni siquiera es lícito decir, que Dios peca parcialmente, si es que las partes del todo son partes y completivas del todo; pero si no son completivas, no serían partes.
74.4 Sino que Dios, siendo rico por naturaleza en misericordia, cuida de nosotros a causa de su propia bondad, aunque no somos ni partes de él ni hijos por naturaleza. 75.1 Y he aquí que esta es precisamente la mayor demostración de la bondad de Dios: que siendo nosotros así en relación con él y totalmente enajenados por naturaleza, sin embargo, cuida de nosotros. 75.2 Pues natural es el afecto hacia los hijos en los seres vivos, y la amistad que surge de la convivencia entre quienes son del mismo parecer; pero la misericordia de Dios hacia nosotros es abundante hacia quienes en nada nos relacionamos con él —hablo de nuestra esencia o naturaleza o poder propio de nuestra esencia—, sino solo por ser obra de su voluntad. Y ciertamente, llama a la adopción como hijos al que voluntariamente, con ejercicio y enseñanza, ha tomado el conocimiento (gnosis) de la verdad, lo cual es el mayor de todos los progresos.
75.3 "Las iniquidades cazan al hombre, y con las cuerdas de sus propios pecados cada uno es estrangulado", y Dios es inocente. Y en verdad, bienaventurado el hombre que teme todo por reverencia.