Argumento. El argumento de esta carta se halla más abajo en la carta XXVII. "Me escribieron —dice— no pidiendo que se les concediera la paz, sino reclamándola para sí como ya concedida, porque dicen que Paulo ha dado la paz a todos; como leeréis en su carta, de la cual os he enviado copia, junto con lo que brevemente les respondí". Pero falta la carta de los caídos a la que él responde.
Epístola 26, § 1
Epístola 26, § 2
Argumento. El argumento de esta carta concuerda suficientemente con la anterior, y parece que es aquella de la que habla en la carta siguiente; pues alaba a su clero por haber apartado de la comunión a Gayo de Didda, presbítero, y a su diácono, que comunicaron temerariamente con los caídos; y los exhorta a hacer lo mismo con algunos otros.
Epístola 27, § 1
Epístola 27, § 2
Epístola 27, § 3
Argumento. El clero romano es informado de la temeridad de los caídos que reclamaban la paz.
Epístola 28
Argumento. La Iglesia romana declara que su juicio acerca de los caídos concuerda con los decretos cartagineses. Toda indulgencia mostrada a los caídos debe estar conforme con la ley del Evangelio. Que la paz concedida por los confesores depende solo de la gracia y de la buena voluntad, es manifiesto por el hecho de que los caídos son remitidos a los obispos. La sediciosa demanda de paz hecha por Felicísimo debe atribuirse a la facción.
Epístola 29, § 1
Epístola 29, § 2
Epístola 29, § 3
Epístola 29, § 4
Argumento. El clero romano entra en los asuntos de que había hablado en la carta anterior, más plena y sustancialmente en la presente; respondiendo, además, a otra carta de Cipriano, que se cree no se ha conservado, y de la que citan unas pocas palabras. Agradecen a Cipriano sus cartas enviadas a los confesores y mártires romanos.
Epístola 30, § 1
Epístola 30, § 2
Epístola 30, § 3
Epístola 30, § 4
Epístola 30, § 5
Epístola 30, § 6
Epístola 30, § 7
Epístola 30, § 8
Argumento. Se pide al clero cartaginés que cuide de que se comuniquen las cartas del clero romano y la respuesta de Cipriano.
Epístola 31
Argumento. Cipriano comunica al clero y al pueblo que Aurelio, confesor, ha sido ordenado lector por él, y encomia de paso la constancia de su virtud y de su espíritu, por la cual era merecedor incluso de un grado más alto en la Iglesia.
Epístola 32, § 1
Epístola 32, § 2
Argumento. Esta carta trata del mismo asunto que la anterior, salvo que encomia ampliamente la constancia de Celerino en su confesión de la fe. Además, que ambas cartas fueron escritas durante su retiro, se indica suficientemente por las circunstancias del contexto.
Epístola 33, § 1
Epístola 33, § 2
Epístola 33, § 3
Epístola 33, § 4
Epístola 33, § 5
Argumento. Cipriano comunica al clero y al pueblo que Numídico ha sido ordenado por él presbítero; y encomia brevemente su mérito.
Epístola 34
Argumento. Les advierte que no descuiden a las viudas, a los enfermos, a los pobres o a los extranjeros.
Epístola 35
Argumento. Exhorta a su clero a que se ejerza toda bondad y cuidado hacia los confesores, tanto hacia los que estaban vivos como hacia los que murieron en prisión; que se anoten cuidadosamente los días de su muerte, con el propósito de celebrar su memoria anualmente; y, finalmente, que no olviden tampoco a los pobres.
Epístola 36, § 1
Epístola 36, § 2