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  1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 9 minFicha de la obra
  2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 9 minEpístola 1. A Donato
  3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 10 minEpístola 1. A Donato
  4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 8 minEpístola 2. Del Clero Romano al Clero Cartaginés, sobre el retiro del bienaventurado Cipriano
  5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 9 minEpístola 3. A los presbíteros y diáconos que moran en Roma. A.D. 250
  6. Sesión 6 · Parte 1 · ≈ 2 minEpístola 5. A los presbíteros y diáconos
  7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minEpístola 6. A Rogaciano el presbítero y a los demás confesores. A.D. 250
  8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 10 minEpístola 7. Al clero, sobre la oración a Dios
  9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minEpístola 8. A los mártires y confesores
  10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 9. Al clero, sobre ciertos presbíteros que habían concedido temerariamente la paz a los caídos antes de que la persecución se hubiera aplacado y sin conocimiento de los obispos
  11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 10. A los mártires y confesores que pidieron que se concediera la paz a los caídos
  12. Sesión 12 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 11. Al pueblo
  13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 7 minEpístola 13. Al clero, sobre los que tienen prisa por recibir la paz. A.D. 250
  14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 7 minEpístola 15. A Moisés y Máximo, y a los demás confesores
  15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 16. Los confesores a Cipriano
  16. Sesión 16 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 20. Celerino a Luciano
  17. Sesión 17 · Parte 3 · ≈ 9 minEpístola 21. Luciano responde a Celerino
  18. Sesión 18 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 23. Al clero, sobre las cartas enviadas a Roma, y acerca del nombramiento de Saturo como lector y de Optato como subdiácono. A.D. 250
  19. Sesión 19 · Parte 3 · ≈ 9 minEpístola 25. Moisés, Máximo, Nicóstrato y los demás confesores responden a la carta precedente. A.D. 250
  20. Sesión 20 · Parte 3 · ≈ 2 minEpístola 25. Moisés, Máximo, Nicóstrato y los demás confesores responden a la carta precedente. A.D. 250
  21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 26. Cipriano a los caídos
  22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 8 minEpístola 28. A los presbíteros y diáconos que están en Roma
  23. Sesión 23 · Parte 4 · ≈ 10 minEpístola 30. El clero romano a Cipriano
  24. Sesión 24 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 31. Al clero cartaginés, sobre las cartas enviadas a Roma y recibidas de allí
  25. Sesión 25 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 33. Al clero y al pueblo, sobre la ordenación de Celerino como lector
  26. Sesión 26 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 34. A los mismos, sobre la ordenación de Numídico como presbítero
  27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 10 minEpístola 37. A Caldonio, Herculano y otros, sobre la excomunión de Felicísimo
  28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 6 minEpístola 39. Al pueblo, acerca de cinco presbíteros cismáticos de la facción de Felicísimo
  29. Sesión 29 · Parte 5 · ≈ 9 minEpístola 40. A Cornelio, sobre su negativa a recibir la ordenación de Novaciano
  30. Sesión 30 · Parte 5 · ≈ 6 minEpístola 42. Al mismo, sobre haber enviado cartas a los confesores a quienes Novaciano había seducido
  31. Sesión 31 · Parte 5 · ≈ 8 minEpístola 45. Cornelio a Cipriano, sobre el regreso de los confesores a la unidad
  32. Sesión 32 · Parte 5 · ≈ 8 minEpístola 47. Cornelio a Cipriano, sobre la facción de Novaciano con su partido
  33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minEpístola 49. Máximo y los demás confesores a Cipriano, sobre su retorno del cisma
  34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 10 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
  35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
  36. Sesión 36 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
  37. Sesión 37 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
  38. Sesión 38 · Parte 6 · ≈ 1 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
  39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 9 minEpístola 52. A Fortunato y a sus otros colegas, acerca de los que habían sido vencidos por los tormentos
  40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 11 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
  41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 9 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
  42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 11 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
  43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 10 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
  44. Sesión 44 · Parte 7 · ≈ 3 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
  45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 55. Al pueblo de Thibaris, exhortándolo al martirio
  46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 8 minEpístola 55. Al pueblo de Thibaris, exhortándolo al martirio
  47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 7 minEpístola 56. A Cornelio en el destierro, acerca de su confesión
  48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 57. A Lucio, obispo de Roma, de vuelta del destierro
  49. Sesión 49 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 59. A los obispos númidas, sobre la redención de sus hermanos del cautiverio entre los bárbaros
  50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 10 minEpístola 60
  51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 9 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
  52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 10 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
  53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 8 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
  54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 7 minEpístola 63. A Epicteto y a la Congregación de Asuras, sobre Fortunaciano, antes su obispo
  55. Sesión 55 · Parte 10 · ≈ 6 minEpístola 64. A Rogaciano, sobre el diácono que contendió contra el obispo
  56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 9 minEpístola 65. Al clero y al pueblo que moran en Furni, acerca de Víctor, que había hecho al presbítero Faustino tutor
  57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 10 minEpístola 67. A los clérigos y al pueblo residente en España, acerca de Basílides y Marcial
  58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 8 minEpístola 67. A los clérigos y al pueblo residente en España, acerca de Basílides y Marcial
  59. Sesión 59 · Parte 10 · ≈ 9 minEpístola 68. A Florencio Pupiano, sobre los calumniadores
  60. Sesión 60 · Parte 10 · ≈ 4 minEpístola 68. A Florencio Pupiano, sobre los calumniadores
  61. Sesión 61 · Parte 11 · ≈ 7 minEpístola 69. A Januario y a los demás obispos númidas, sobre el bautismo de los herejes
  62. Sesión 62 · Parte 11 · ≈ 6 minEpístola 70. A Quinto, sobre el bautismo de los herejes
  63. Sesión 63 · Parte 11 · ≈ 6 minEpístola 71. A Esteban, sobre un concilio
  64. Sesión 64 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
  65. Sesión 65 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
  66. Sesión 66 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
  67. Sesión 67 · Parte 11 · ≈ 4 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
  68. Sesión 68 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 73. A Pompeyo, contra la epístola de Esteban sobre el bautismo de los herejes
  69. Sesión 69 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 73. A Pompeyo, contra la epístola de Esteban sobre el bautismo de los herejes
  70. Sesión 70 · Parte 12 · ≈ 11 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
  71. Sesión 71 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
  72. Sesión 72 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
  73. Sesión 73 · Parte 12 · ≈ 7 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
  74. Sesión 74 · Parte 13 · ≈ 10 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
  75. Sesión 75 · Parte 13 · ≈ 9 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
  76. Sesión 76 · Parte 13 · ≈ 6 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
  77. Sesión 77 · Parte 13 · ≈ 9 minEpístola 76. Cipriano a Nemesiano y a los demás mártires en las minas
  78. Sesión 78 · Parte 13 · ≈ 6 minEpístola 77. Respuesta de Nemesiano, Dativo, Félix y Víctor a Cipriano
  79. Sesión 79 · Parte 13 · ≈ 3 minEpístola 78. Respuesta al mismo de Lucio y de los demás mártires
  80. Sesión 80 · Parte 14 · ≈ 15 minEpístola 79. Respuesta de Félix, Jader, Poliano y los demás mártires a Cipriano

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    TEXTOS — CIPRIANO DE CARTAGO

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    249–258 · Traducción castellana directa de la versión inglesa de Wallis (Ante-Nicene Fathers)15 minPosición: 0% de esta parteParte 14 de 14 · Epístola 79. Respuesta de Félix, Jader, Poliano y los demás mártires a CiprianoPublicado el Actualizado el Ref. ESC-CIP-06

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    1. Sesión 1 · Parte 1 · ≈ 9 minFicha de la obra
    2. Sesión 2 · Parte 1 · ≈ 9 minEpístola 1. A Donato
    3. Sesión 3 · Parte 1 · ≈ 10 minEpístola 1. A Donato
    4. Sesión 4 · Parte 1 · ≈ 8 minEpístola 2. Del Clero Romano al Clero Cartaginés, sobre el retiro del bienaventurado Cipriano
    5. Sesión 5 · Parte 1 · ≈ 9 minEpístola 3. A los presbíteros y diáconos que moran en Roma. A.D. 250
    6. Sesión 6 · Parte 1 · ≈ 2 minEpístola 5. A los presbíteros y diáconos
    7. Sesión 7 · Parte 2 · ≈ 7 minEpístola 6. A Rogaciano el presbítero y a los demás confesores. A.D. 250
    8. Sesión 8 · Parte 2 · ≈ 10 minEpístola 7. Al clero, sobre la oración a Dios
    9. Sesión 9 · Parte 2 · ≈ 9 minEpístola 8. A los mártires y confesores
    10. Sesión 10 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 9. Al clero, sobre ciertos presbíteros que habían concedido temerariamente la paz a los caídos antes de que la persecución se hubiera aplacado y sin conocimiento de los obispos
    11. Sesión 11 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 10. A los mártires y confesores que pidieron que se concediera la paz a los caídos
    12. Sesión 12 · Parte 2 · ≈ 6 minEpístola 11. Al pueblo
    13. Sesión 13 · Parte 3 · ≈ 7 minEpístola 13. Al clero, sobre los que tienen prisa por recibir la paz. A.D. 250
    14. Sesión 14 · Parte 3 · ≈ 7 minEpístola 15. A Moisés y Máximo, y a los demás confesores
    15. Sesión 15 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 16. Los confesores a Cipriano
    16. Sesión 16 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 20. Celerino a Luciano
    17. Sesión 17 · Parte 3 · ≈ 9 minEpístola 21. Luciano responde a Celerino
    18. Sesión 18 · Parte 3 · ≈ 6 minEpístola 23. Al clero, sobre las cartas enviadas a Roma, y acerca del nombramiento de Saturo como lector y de Optato como subdiácono. A.D. 250
    19. Sesión 19 · Parte 3 · ≈ 9 minEpístola 25. Moisés, Máximo, Nicóstrato y los demás confesores responden a la carta precedente. A.D. 250
    20. Sesión 20 · Parte 3 · ≈ 2 minEpístola 25. Moisés, Máximo, Nicóstrato y los demás confesores responden a la carta precedente. A.D. 250
    21. Sesión 21 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 26. Cipriano a los caídos
    22. Sesión 22 · Parte 4 · ≈ 8 minEpístola 28. A los presbíteros y diáconos que están en Roma
    23. Sesión 23 · Parte 4 · ≈ 10 minEpístola 30. El clero romano a Cipriano
    24. Sesión 24 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 31. Al clero cartaginés, sobre las cartas enviadas a Roma y recibidas de allí
    25. Sesión 25 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 33. Al clero y al pueblo, sobre la ordenación de Celerino como lector
    26. Sesión 26 · Parte 4 · ≈ 7 minEpístola 34. A los mismos, sobre la ordenación de Numídico como presbítero
    27. Sesión 27 · Parte 5 · ≈ 10 minEpístola 37. A Caldonio, Herculano y otros, sobre la excomunión de Felicísimo
    28. Sesión 28 · Parte 5 · ≈ 6 minEpístola 39. Al pueblo, acerca de cinco presbíteros cismáticos de la facción de Felicísimo
    29. Sesión 29 · Parte 5 · ≈ 9 minEpístola 40. A Cornelio, sobre su negativa a recibir la ordenación de Novaciano
    30. Sesión 30 · Parte 5 · ≈ 6 minEpístola 42. Al mismo, sobre haber enviado cartas a los confesores a quienes Novaciano había seducido
    31. Sesión 31 · Parte 5 · ≈ 8 minEpístola 45. Cornelio a Cipriano, sobre el regreso de los confesores a la unidad
    32. Sesión 32 · Parte 5 · ≈ 8 minEpístola 47. Cornelio a Cipriano, sobre la facción de Novaciano con su partido
    33. Sesión 33 · Parte 6 · ≈ 6 minEpístola 49. Máximo y los demás confesores a Cipriano, sobre su retorno del cisma
    34. Sesión 34 · Parte 6 · ≈ 10 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
    35. Sesión 35 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
    36. Sesión 36 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
    37. Sesión 37 · Parte 6 · ≈ 9 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
    38. Sesión 38 · Parte 6 · ≈ 1 minEpístola 51. A Antoniano, acerca de Cornelio y Novaciano
    39. Sesión 39 · Parte 7 · ≈ 9 minEpístola 52. A Fortunato y a sus otros colegas, acerca de los que habían sido vencidos por los tormentos
    40. Sesión 40 · Parte 7 · ≈ 11 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
    41. Sesión 41 · Parte 7 · ≈ 9 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
    42. Sesión 42 · Parte 7 · ≈ 11 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
    43. Sesión 43 · Parte 7 · ≈ 10 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
    44. Sesión 44 · Parte 7 · ≈ 3 minEpístola 54. A Cornelio, acerca de Fortunato y Felicísimo, o contra los herejes
    45. Sesión 45 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 55. Al pueblo de Thibaris, exhortándolo al martirio
    46. Sesión 46 · Parte 8 · ≈ 8 minEpístola 55. Al pueblo de Thibaris, exhortándolo al martirio
    47. Sesión 47 · Parte 8 · ≈ 7 minEpístola 56. A Cornelio en el destierro, acerca de su confesión
    48. Sesión 48 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 57. A Lucio, obispo de Roma, de vuelta del destierro
    49. Sesión 49 · Parte 8 · ≈ 9 minEpístola 59. A los obispos númidas, sobre la redención de sus hermanos del cautiverio entre los bárbaros
    50. Sesión 50 · Parte 9 · ≈ 10 minEpístola 60
    51. Sesión 51 · Parte 9 · ≈ 9 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
    52. Sesión 52 · Parte 9 · ≈ 10 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
    53. Sesión 53 · Parte 9 · ≈ 8 minEpístola 62. Cecilio, sobre el Sacramento del Cáliz del Señor
    54. Sesión 54 · Parte 9 · ≈ 7 minEpístola 63. A Epicteto y a la Congregación de Asuras, sobre Fortunaciano, antes su obispo
    55. Sesión 55 · Parte 10 · ≈ 6 minEpístola 64. A Rogaciano, sobre el diácono que contendió contra el obispo
    56. Sesión 56 · Parte 10 · ≈ 9 minEpístola 65. Al clero y al pueblo que moran en Furni, acerca de Víctor, que había hecho al presbítero Faustino tutor
    57. Sesión 57 · Parte 10 · ≈ 10 minEpístola 67. A los clérigos y al pueblo residente en España, acerca de Basílides y Marcial
    58. Sesión 58 · Parte 10 · ≈ 8 minEpístola 67. A los clérigos y al pueblo residente en España, acerca de Basílides y Marcial
    59. Sesión 59 · Parte 10 · ≈ 9 minEpístola 68. A Florencio Pupiano, sobre los calumniadores
    60. Sesión 60 · Parte 10 · ≈ 4 minEpístola 68. A Florencio Pupiano, sobre los calumniadores
    61. Sesión 61 · Parte 11 · ≈ 7 minEpístola 69. A Januario y a los demás obispos númidas, sobre el bautismo de los herejes
    62. Sesión 62 · Parte 11 · ≈ 6 minEpístola 70. A Quinto, sobre el bautismo de los herejes
    63. Sesión 63 · Parte 11 · ≈ 6 minEpístola 71. A Esteban, sobre un concilio
    64. Sesión 64 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
    65. Sesión 65 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
    66. Sesión 66 · Parte 11 · ≈ 9 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
    67. Sesión 67 · Parte 11 · ≈ 4 minEpístola 72. A Jubaiano, sobre el bautismo de los herejes
    68. Sesión 68 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 73. A Pompeyo, contra la epístola de Esteban sobre el bautismo de los herejes
    69. Sesión 69 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 73. A Pompeyo, contra la epístola de Esteban sobre el bautismo de los herejes
    70. Sesión 70 · Parte 12 · ≈ 11 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
    71. Sesión 71 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
    72. Sesión 72 · Parte 12 · ≈ 9 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
    73. Sesión 73 · Parte 12 · ≈ 7 minEpístola 74. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, a Cipriano, contra la carta de Esteban. Año 256 d.C
    74. Sesión 74 · Parte 13 · ≈ 10 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
    75. Sesión 75 · Parte 13 · ≈ 9 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
    76. Sesión 76 · Parte 13 · ≈ 6 minEpístola 75. A Magno, sobre el bautismo de los novacianos y de los que obtienen la gracia en el lecho de enfermo
    77. Sesión 77 · Parte 13 · ≈ 9 minEpístola 76. Cipriano a Nemesiano y a los demás mártires en las minas
    78. Sesión 78 · Parte 13 · ≈ 6 minEpístola 77. Respuesta de Nemesiano, Dativo, Félix y Víctor a Cipriano
    79. Sesión 79 · Parte 13 · ≈ 3 minEpístola 78. Respuesta al mismo de Lucio y de los demás mártires
    80. Sesión 80 · Parte 14 · ≈ 15 minEpístola 79. Respuesta de Félix, Jader, Poliano y los demás mártires a Cipriano

    Epístola 79. Respuesta de Félix, Jader, Poliano y los demás mártires a Cipriano

    Texto de la fuenteEdición de las Ante-Nicene Fathers · Argumento · Epístola 79, argumento
    Argumento. Los mártires arriba mencionados reconocen con gratitud el socorro que les envió Cipriano.

    Epístola 79

    A nuestro carísimo y muy amado Cipriano, Félix, Jader, Poliano, juntamente con los presbíteros y todos los que moran con nosotros en la mina de Sigua, eterna salud en el Señor. Respondemos a vuestra salutación, hermano carísimo, por el subdiácono Hereniano, Luciano y Máximo, hermanos nuestros, fuertes y salvos por el auxilio de vuestras oraciones, de quienes hemos recibido una suma bajo el nombre de ofrenda, juntamente con vuestra carta que escribisteis, y en la que os habéis dignado consolarnos como si fuéramos hijos, con palabras celestiales. Y hemos dado y damos gracias a Dios Padre todopoderoso por medio de su Cristo, de que así hayamos sido consolados y fortalecidos por vuestro discurso, pidiendo desde la candidez de vuestra mente que os dignéis tenernos en mente en vuestras constantes oraciones, para que el Señor supla lo que falta en vuestra confesión y en la nuestra, que Él se ha dignado conferirnos. Saludad a todos los que moran con vos. Os despedimos, hermano carísimo, cordialmente en Dios. Yo, Félix, escribí esto; yo, Jader, lo suscribí; yo, Poliano, lo leí. Saludo a mi señor Eutiquiano.

    Epístola 80. Cipriano a Sergio, Rogaciano y los demás confesores en la cárcel

    Texto de la fuenteEdición de las Ante-Nicene Fathers · Argumento · Epístola 80, argumento
    Argumento. Consuela a Rogaciano y a sus colegas, los confesores en la cárcel, y les da ánimo con el ejemplo de los mártires Rogaciano el Mayor y Felicísimo. La carta misma indica que fue escrita en el destierro.

    Epístola 80, § 1

    1. Cipriano a Sergio y Rogaciano, y a los demás confesores en el Señor, salud sempiterna. Os saludo, hermanos carísimos y bienaventurados, deseando yo mismo gozar de vuestra vista, si el estado en que me hallo me permitiera ir a vosotros. Porque ¿qué cosa más deseable y más gozosa podría sucederme que estar ahora cerca de vosotros, para que me abrazaseis con aquellas manos que, puras e inocentes, y manteniendo la fe del Señor, han rechazado la obediencia profana? ¿Qué cosa más agradable y sublime que besar ahora vuestros labios, que con voz gloriosa han confesado al Señor, y ser mirado aun en presencia por vuestros ojos, que, despreciando al mundo, se han hecho dignos de mirar a Dios? Mas, como no se me concede la oportunidad de participar de este gozo, envío esta carta en mi lugar a vuestros oídos y a vuestros ojos, por la cual os felicito y exhorto a que perseveréis fuerte y firmemente en la confesión de la gloria celestial; y, habiendo entrado en el camino de la condescendencia del Señor, a que sigáis en la fortaleza del Espíritu, para recibir la corona, teniendo al Señor como protector y guía, el cual dijo: "He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." ¡Oh cárcel bienaventurada, a la que vuestra presencia ha iluminado! ¡Oh cárcel bienaventurada, que envía al cielo a los hombres de Dios! ¡Oh tiniebla, más brillante que el sol mismo y más clara que la luz de este mundo, donde ahora están colocados templos de Dios, y vuestros miembros han de ser santificados por divinas confesiones!

    Epístola 80, § 2

    2. Ni se piense ahora en vuestros corazones y mentes en otra cosa sino en los divinos preceptos y celestiales mandatos, con los que el Espíritu Santo os ha animado siempre a la paciencia en el sufrimiento. Nadie piense en la muerte, sino en la inmortalidad; ni en el castigo temporal, sino en la gloria eterna; pues está escrito: "Preciosa a los ojos del Señor es la muerte de sus santos"; y también: "Un espíritu quebrantado es un sacrificio a Dios; un corazón contrito y humillado, Dios no lo desprecia." Y de nuevo, donde la sagrada Escritura habla de los tormentos que consagran a los mártires de Dios y los santifican en la misma prueba del sufrimiento: "Y aunque hayan padecido tormentos a la vista de los hombres, su esperanza está llena de inmortalidad; y habiendo sido castigados un poco, serán grandemente recompensados; porque Dios los probó y los halló dignos de sí. Como a oro en el horno los probó, y los recibió como sacrificio de holocausto, y a su tiempo se tendrá consideración con ellos. Los justos resplandecerán y correrán de un lado a otro como chispas entre la paja. Juzgarán a las naciones y dominarán sobre los pueblos; y su Señor reinará para siempre." Por tanto, cuando reflexionéis en que habéis de juzgar y reinar con Cristo el Señor, es necesario que os regocijéis y pisoteéis los sufrimientos presentes, en el gozo de lo que ha de venir; sabiendo que desde el principio del mundo se ha dispuesto así, que la justicia padezca allí en el conflicto del mundo, ya que al principio, aun el primero, el justo Abel fue muerto, y después todos los justos, y los profetas, y los apóstoles que fueron enviados. A todos los cuales el Señor también en sí mismo les ha dado ejemplo, enseñando que ninguno alcanzará su reino sino aquellos que le han seguido por su propio camino, diciendo: "El que ama su vida en este mundo, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna." Y de nuevo: "No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno." Pablo también nos exhorta a que nosotros, que deseamos alcanzar las promesas del Señor, debemos imitar al Señor en todas las cosas. "Somos," dice, "hijos de Dios; y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; si es que padecemos con Él, para que también seamos glorificados juntamente." Además, añadió la comparación del tiempo presente y de la gloria futura, diciendo: "Los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que ha de revelarse en nosotros." De cuyo resplandor, cuando consideramos la gloria, nos conviene soportar todas las aflicciones y persecuciones; porque, aunque muchas son las aflicciones de los justos, de todas ellas son librados los que confían en Dios.

    Epístola 80, § 3

    3. ¡Bienaventuradas también las mujeres que están establecidas con vosotros en la misma gloria de la confesión, las cuales, manteniendo la fe del Señor, y más valientes que su sexo, no solo ellas mismas están cerca de la corona de la gloria, sino que han dado ejemplo a otras mujeres con su constancia! Y para que nada faltara a la gloria de vuestro número, para que cada sexo y toda edad estuviera también con vosotros en el honor, la divina condescendencia ha asociado también con vosotros a unos jóvenes en una gloriosa confesión; representándonos algo semejante a lo que antaño hicieron Ananías, Azarías y Misael, los ilustres jóvenes a quienes, encerrados en el horno, los fuegos cedieron y las llamas dieron refrigerio, estando el Señor presente con ellos, y probando que contra sus confesores y mártires el ardor del infierno no podía tener poder alguno, sino que los que confían en Dios permanecerían siempre incólumes y salvos en todos los peligros. Y os ruego que consideréis con más cuidado, conforme a vuestra religión, cuál debió de ser la fe en estos jóvenes que pudo merecer tan pleno reconocimiento del Señor. Porque, preparados para toda suerte, como todos debemos estarlo, dicen al rey: "Oh rey Nabucodonosor, no tenemos cuidado de responderte en este asunto; porque nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y Él nos librará de tu mano, oh rey. Mas si no, sábete, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni adoraremos la imagen de oro que has levantado." Aunque creían, y conforme a su fe sabían que podían incluso ser librados de su presente castigo, no por eso se jactaban de ello, ni lo reclamaban para sí, diciendo: "Mas si no." Para que la virtud de su confesión no fuera menor sin el testimonio de su sufrimiento, añadieron que Dios podía todas las cosas; pero no confiaban en esto de modo que desearan ser librados en el momento, sino que pensaban en aquella gloria de eterna libertad y seguridad.

    Epístola 80, § 4

    4. Y vosotros también, reteniendo esta fe, y meditando día y noche, con todo vuestro corazón preparado para Dios, pensad solo en el futuro, con desprecio del presente, para que podáis llegar al fruto del reino eterno, y al abrazo y beso y a la vista del Señor, para que sigáis en todo a Rogaciano el presbítero, el glorioso anciano que, para gloria de nuestro tiempo, os abre camino con su religioso valor y divina condescendencia; el cual, con nuestro hermano Felicísimo, siempre tranquilo y moderado, recibiendo el ataque de un pueblo feroz, os preparó primero una morada en la cárcel y, señalándoos en cierta medida el camino, ahora también va delante de vosotros. Para que esto se consume en vosotros, rogamos al Señor en constantes oraciones, para que, de los comienzos avanzando hasta los más altos resultados, haga que aquellos a quienes ha hecho confesar, sean también coronados. Os despedimos cordialmente en el Señor, hermanos carísimos y muy amados; y alcancéis la corona de la gloria celestial. El diácono Víctor, y los que están conmigo, os saludan.

    Epístola 81. A Suceso, sobre las noticias llegadas de Roma, que anunciaban la persecución

    Texto de la fuenteEdición de las Ante-Nicene Fathers · Argumento · Epístola 81, argumento
    Argumento. — Cipriano comunica al obispo Suceso que, en la cruel persecución decretada por el emperador Valeriano, el obispo Sixto había padecido en Roma el octavo día de los idus de agosto; y le ruega que lo haga saber a los demás colegas, para que cada uno anime a su grey al martirio.

    Epístola 81, § 1

    1. Cipriano a su hermano Suceso, salud. La razón por la que no pude escribiros inmediatamente, hermano carísimo, fue que todo el clero, puesto en el ardor mismo del certamen, no podía de ningún modo partir de aquí, estando todos preparados, según la devoción de su ánimo, para la gloria divina y celestial. Pero sabed que han llegado aquellos a quienes había enviado a la Ciudad con el fin de que averiguasen y nos trajesen la verdad, de cualquier modo que se hubiese decretado respecto a nosotros. Pues corren entre las opiniones de los hombres muchas cosas varias e inciertas. Pero la verdad acerca de ellas es la siguiente: que Valeriano había enviado un rescripto al Senado, en el sentido de que los obispos, los presbíteros y los diáconos fuesen castigados inmediatamente; pero que los senadores, los hombres ilustres y los caballeros romanos perdiesen su dignidad y, además, fuesen privados de sus bienes; y si, quitados sus medios, persistiesen en ser cristianos, perdiesen también la cabeza; y que las matronas fuesen privadas de sus bienes y enviadas al destierro. A más de esto, que los de la casa del César que antes hubiesen confesado o confesasen ahora, fuesen despojados de sus bienes y enviados encadenados, por disposición, a las posesiones del César. El emperador Valeriano añadió también a este discurso una copia de las cartas que envió a los gobernadores de las provincias acerca de nosotros; cartas que esperamos diariamente que lleguen, aguardando, según la fortaleza de nuestra fe, la paciencia del sufrimiento y esperando del auxilio y de la misericordia del Señor la corona de la vida eterna. Pero sabed que Sixto fue martirizado en el cementerio el octavo día de los idus de agosto, y con él cuatro diáconos. Además, los prefectos de la Ciudad apremian diariamente esta persecución; de suerte que, si algunos les son presentados, son martirizados, y sus bienes reclamados por el erario.

    Epístola 81, § 2

    2. Ruego que estas cosas se hagan saber por vuestro medio a los demás colegas, para que en todas partes, por su exhortación, la fraternidad sea fortalecida y preparada para el combate espiritual; para que cada uno de nosotros piense menos en la muerte que en la inmortalidad; y, consagrado al Señor, con plena fe y entero valor, se goce más bien que tema en esta confesión, en la que saben que los soldados de Dios y de Cristo no son muertos, sino coronados. Os despedimos cordialmente en el Señor, hermano carísimo.

    Epístola 82. Al clero y al pueblo, acerca de su retiro, poco antes de su martirio

    Texto de la fuenteEdición de las Ante-Nicene Fathers · Argumento · Epístola 82, argumento
    Argumento. — Cuando, cerca del fin de su vida, Cipriano, al volver a sus jardines, fue informado de que se enviaban emisarios para llevarlo al suplicio en Útica, se retiró. Y para que no se creyera que lo había hecho por temor de la muerte, da la razón en esta carta, a saber: que no debía padecer el martirio en otro lugar que en Cartago, a la vista de su propio pueblo. A.D. 258.

    Epístola 82, § 1

    1. Cipriano a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo, salud. Cuando se nos dijo, hermanos carísimos, que los carceleros habían sido enviados para llevarme a Útica, y fui persuadido por el consejo de los más allegados a mí a retirarme por un tiempo de mis jardines, como se me ofrecía una razón justa, consentí. Pues la razón es que es propio de un obispo, en aquella ciudad en la que preside la Iglesia del Señor, confesar allí al Señor, y que todo el pueblo sea glorificado por la confesión de su prelado en su presencia. Porque cuanto, en aquel instante de la confesión, habla el obispo confesor, lo habla en boca de todos, por inspiración de Dios. Pero el honor de nuestra Iglesia, glorioso como es, quedará mutilado si yo, obispo puesto al frente de otra iglesia, recibiendo mi sentencia o mi confesión en Útica, partiera de allí como mártir al Señor; cuando en verdad, tanto por mi causa como por la vuestra, pido con continuas súplicas y con todos mis deseos ruego que pueda confesar entre vosotros, y allí padecer, y de allí partir al Señor como es debido. Por tanto, aquí en un retiro oculto aguardo la llegada del procónsul que vuelve a Cartago, para oír de él lo que los emperadores han mandado sobre el asunto de los laicos cristianos y de los obispos, y decir lo que el Señor querrá que se diga en aquella hora.

    Epístola 82, § 2

    2. Pero vosotros, hermanos carísimos, según la disciplina que siempre habéis recibido de mí conforme a los mandatos del Señor, y según lo que tantas veces habéis aprendido de mi predicación, guardad la paz y la tranquilidad; y ninguno de vosotros promueva tumulto alguno por causa de los hermanos, ni se ofrezca voluntariamente a los gentiles. Pues cuando fuere aprehendido y entregado, le corresponde hablar, en cuanto el Señor que habita en nosotros habla en aquella hora, el cual quiso que más bien confesemos que profesemos. Por lo demás, lo que conviene que observemos antes de que el procónsul pronuncie sentencia contra mí por la confesión del nombre de Dios, lo dispondremos en común con la instrucción del Señor. Que nuestro Señor os haga, hermanos carísimos, permanecer incólumes en su Iglesia, y se digne manteneros. Así se haga por su misericordia.
    Comentario editorial · Del rescripto a la espada
    La epístola 81 transmite lo que sus enviados trajeron de Roma sobre el rescripto de Valeriano: castigo inmediato a obispos, presbíteros y diáconos; pérdida de dignidad y bienes para senadores y caballeros, y de la cabeza si persistían; bienes y destierro para las matronas (§ 1). Según Wikipedia, Cipriano fue encarcelado el 13 de septiembre de 258 por orden del procónsul Galerio Máximo, interrogado el día 14, y decapitado en un lugar abierto cerca de la ciudad. La última epístola, en la que explica su retiro poco antes de su martirio, cierra la serie.
    Notas, recepción y bibliografía

    Acompañamiento editorial

    Lo que dejan las cartas

    Dos de las disputas de estas epístolas siguieron abiertas después de Cipriano. La de los caídos: según Wikipedia, la iglesia que Novaciano fundó en 251 duró varios siglos, y el canon octavo del concilio de Nicea trató de los novacianos. La del bautismo: la postura de Esteban, contraria a la de Cipriano, acabó imponiéndose en la Iglesia latina (Wikipedia); en torno al año 400 los donatistas aún invocaban a Cipriano y el concilio de Cartago de 256 para rebautizar, y Agustín les respondió.
    Para seguir leyendo en Eusebeia: el tratado Sobre los caídos, con que Cipriano ordenó por escrito lo que estas cartas discuten caso a caso; Sobre la unidad de la Iglesia; los otros Tratados; el compendio Autoridad y ministerio, que sitúa estas cartas en la historia del episcopado; el de Persecución y martirio; y el libro de Agustín Sobre el bautismo, contra los donatistas.
    Límites. La traducción es automática y ninguna persona la ha revisado frase a frase; los defectos conocidos están en «La fuente y su traducción». No se ha cotejado con el latín. La numeración es la del ANF. Las fechas son las que da esa edición y no se han contrastado con otras. Las notas de comentario se apoyan en Wikipedia y en las notas del ANF, no en una revisión de la bibliografía especializada.
    Comentario editorial · Para reflexionar sobre la lectura
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