La verdad no ha de buscarse en ningún otro lugar sino en la Iglesia católica, único depósito de la doctrina apostólica. Las herejías son de formación reciente y no pueden remontar su origen hasta los apóstoles
III, 4
1. Puesto que, pues, tenemos tales pruebas, no es necesario buscar entre otros la verdad que fácilmente se obtiene de la Iglesia; porque los apóstoles, como un hombre rico [que deposita su dinero] en un banco, dejaron en sus manos copiosísimamente todas las cosas concernientes a la verdad, de modo que todo hombre, quienquiera que lo desee, pueda sacar de ella el agua de la vida.3318 Porque ella es la entrada a la vida; todos los demás son ladrones y salteadores. Por esto estamos obligados a evitarlos ellos, y a escoger con la mayor diligencia lo que pertenece a la Iglesia, y a aferrarnos a la tradición de la verdad. Pues, ¿cómo se presenta el caso? Supongamos que surge entre nosotros una disputa sobre alguna cuestión importante3319: ¿no deberíamos recurrir a las Iglesias más antiguas, con las cuales los apóstoles tuvieron trato constante, y aprender de ellas lo que es cierto y claro respecto de la cuestión presente? Porque, ¿qué habría que hacer si los apóstoles mismos no nos hubieran dejado escritos? ¿No sería necesario, [en tal caso,] seguir el curso de la tradición que ellos transmitieron a aquellos a quienes encomendaron las Iglesias?
2. A este proceder asienten muchos pueblos de aquellos bárbaros que creen en Cristo, teniendo la salvación escrita en sus corazones por el Espíritu, sin papel ni tinta, y, guardando cuidadosamente la antigua tradición,3320 creyendo en un solo Dios, el Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas que hay en ellos, por medio de Cristo Jesús, el Hijo de Dios; quien, a causa de su sobreabundante amor hacia su creación, se dignó nacer de la virgen, uniendo él mismo al hombre consigo a Dios, y habiendo padecido bajo Poncio Pilato, y resucitado, y habiendo sido recibido arriba en esplendor, vendrá en gloria, Salvador de los que se salvan y Juez de los que son juzgados, y enviará al fuego eterno a los que transforman la verdad y desprecian a su Padre y su advenimiento. Aquellos que, en ausencia de documentos escritos,3321 han creído esta fe, son bárbaros en cuanto a nuestra lengua; mas en cuanto a doctrina, manera y tenor de vida, son, a causa de la fe, verdaderamente muy sabios; y agradan a Dios, ordenando su conversación en toda justicia, castidad y sabiduría. Si alguien predicara a estos hombres las invenciones de los herejes, hablándoles en su propia lengua, al punto se taparían los oídos y huirían lo más lejos posible, no soportando siquiera escuchar el discurso blasfemo. Así, por medio de aquella antigua tradición de los apóstoles, no permiten que su mente conciba nada de las [doctrinas sugeridas por el] portentoso lenguaje de estos maestros, entre los cuales jamás se ha establecido ni Iglesia ni doctrina.
3. Pues, antes de Valentín, no existían los que siguen a Valentín; ni existieron antes de Marción los que proceden de Marción; ni, en suma, tuvieron ser alguno, antes de los iniciadores e inventores de su perversidad, ninguna de aquellas gentes de mente maligna que he enumerado arriba. Porque Valentín vino a Roma en tiempo de Hipino, floreció bajo Pío y permaneció hasta Aniceto. También Cerdón, predecesor de Marción, llegó él mismo en tiempo de Hipino, que fue el noveno obispo.3322 Entrando con frecuencia en la Iglesia y haciendo confesión pública, permaneció así, unas veces enseñando en secreto y otras volviendo a hacer confesión pública; pero al fin, habiendo sido denunciado por doctrina corrupta, fue excomulgado3323 de la asamblea de los hermanos. Marción, pues, sucediéndole, floreció bajo Aniceto, que ocupó el décimo lugar del episcopado. Pero los demás, que se llaman gnósticos, proceden de Menandro, discípulo de Simón, como he mostrado; y cada uno de ellos pareció ser a la vez padre y sumo sacerdote de aquella doctrina en la que ha sido iniciado. Mas todos éstos (los marcosianos) irrumpieron en su apostasía mucho más tarde, incluso durante el período intermedio de la Iglesia.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 4
- 3318. Apoc. xxii. 17.
- 3319. Latín, "modica quæstione."
- 3320. [Los bárbaros sin educación deben recibir el Evangelio por testimonio. Ireneo pone las tradiciones apostólicas, genuinas e incorruptas, en esta relación con la autoridad primaria de la palabra escrita. 2 Tes. ii. 15, 2 Tes. iii. 6.]
- 3321. Literalmente, "sin letras"; equivalente a "sin papel y tinta", unas líneas más arriba.
- 3322. La antigua traducción latina dice octavo obispo; pero no hay discrepancia. Eusebio, que ha conservado el griego de este pasaje, probablemente contó a los apóstoles como el primer escalón de la sucesión episcopal. Como nos dice Ireneo en el capítulo precedente, Lino ha de contarse como el primer obispo.
- 3323. Se piensa que esto no significa excomunión propiamente dicha, sino una especie de autoexcomunión, es decir, anticipando la sentencia de la Iglesia, al abandonarla por completo. Véase la nota de Valesio en su edición de Eusebio.
Cristo y sus apóstoles, sin fraude, engaño ni hipocresía, predicaron que un solo Dios, el Padre, era el fundador de todas las cosas. No acomodaron su doctrina a las prevenciones de sus oyentes
III, 5
1. Puesto que, pues, la tradición de los apóstoles existe así en la Iglesia y permanece entre nosotros, volvamos a la prueba escriturística suministrada por aquellos apóstoles que también escribieron el Evangelio, en el cual registraron la doctrina acerca de Dios, mostrando que nuestro Señor Jesucristo es la verdad,3324 y que no hay mentira en Él. Como dice también David, profetizando su nacimiento de una virgen y la resurrección de entre los muertos: "La verdad brotó de la tierra".3325 Los apóstoles, asimismo, siendo discípulos de la verdad, están por encima de toda falsedad; porque la mentira no tiene comunión con la verdad, como las tinieblas no la tienen con la luz, sino que la presencia de la una excluye a la de la otra. Nuestro Señor, pues, siendo la verdad, no dijo mentiras; y a quien Él sabía que tenía su origen de un defecto, jamás lo habría reconocido como Dios, ni siquiera al Dios de todo, al Rey supremo también, a su propio Padre, a un ser imperfecto como si fuera perfecto, a un ser animal como si fuera espiritual, a Aquel que estaba fuera del Pléroma como si estuviera dentro de él. Ni sus discípulos mencionaron a ningún otro Dios, ni llamaron Señor a ningún otro, sino a Aquel que era verdaderamente el Dios y Señor de todos, como estos sofistas vanísimos afirman que los apóstoles hicieron con hipocresía, modelando su doctrina según la capacidad de sus oyentes, y dando respuestas conforme a las opiniones de sus interrogadores, —fabulando cosas ciegas para los ciegos, según su ceguera; para los torpes según su torpeza; para los que yerran según su error. Y a los que imaginaban que sólo el Demiurgo era Dios, le predicaban a él; pero a los capaces de comprender al Padre innombrable, les declaraban el misterio inefable por medio de parábolas y enigmas: ¡de modo que el Señor y los apóstoles ejercían el oficio de maestros no para promover la causa de la verdad, sino incluso en hipocresía, y según cada individuo era capaz de recibirla!
2. Tal [línea de conducta] no pertenece a los que curan o dan vida: es más bien propia de los que provocan enfermedades y aumentan la ignorancia; y mucho más verdadera que estos hombres se hallará la ley que declara maldito a todo aquel que hace errar al ciego en el camino. Porque los apóstoles, a quienes se encomendó buscar a los extraviados y ser vista para los que no veían y medicina para los débiles, ciertamente no se dirigían a ellos según la opinión que tenían en aquel momento, sino conforme a la verdad revelada. Pues ninguna persona de ningún género obraría rectamente si aconsejara a unos ciegos, a punto de caer por un precipicio, continuar su peligrosísimo camino, como si fuera el correcto y como si pudieran avanzar seguros. ¿O qué médico, deseoso de curar a un enfermo, recetaría conforme a los caprichos del paciente y no según la medicina requerida? Pero que el Señor vino como médico de los enfermos, Él mismo lo declara diciendo: "Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a arrepentimiento".3326 ¿Cómo, pues, serán fortalecidos los enfermos, o cómo vendrán los pecadores a arrepentimiento? ¿Perseverando en los mismos caminos? ¿O, por el contrario, experimentando un gran cambio e inversión de su anterior modo de vivir, por el cual han acarreado sobre sí no poca enfermedad y muchos pecados? Pero la ignorancia, madre de todos estos males, es expulsada por el conocimiento. Por lo cual el Señor solía impartir conocimiento a sus discípulos, por cuyo medio también acostumbraba curar a los que sufrían y apartar del pecado a los pecadores. Por tanto, no se dirigía a ellos según sus nociones primitivas, ni les respondía en armonía con la opinión de sus interrogadores, sino según la doctrina que conduce a la salvación, sin hipocresía ni acepción de personas.
3. Esto se aclara también por las palabras del Señor, quien verdaderamente reveló al Hijo de Dios a los de la circuncisión —a Aquel que había sido anunciado de antemano como Cristo por los profetas—; es decir, se presentó a sí mismo Aquel que había restaurado la libertad a los hombres y les había otorgado la herencia de la incorrupción. Y además, los apóstoles enseñaron a los gentiles que debían abandonar los vanos troncos y piedras, que imaginaban ser dioses, y adorar al Dios verdadero, que había creado y hecho a toda la familia humana y que, por medio de su creación, los nutría, aumentaba, fortalecía y preservaba en el ser; y que esperaran a su Hijo Jesucristo, que nos redimió de la apostasía con su propia sangre, para que fuéramos también un pueblo santificado, —el cual descenderá asimismo del cielo en el poder de su Padre y juzgará a todos, y que dará gratuitamente los bienes de Dios a los que hayan guardado sus mandamientos. Él, apareciendo en estos últimos tiempos como la piedra angular principal, ha reunido en uno y unido a los que estaban lejos y a los que estaban cerca;3327 es decir, a la circuncisión y a la incircuncisión, ensanchando a Jafet y colocándolo en la morada de Sem.3328
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 5
- 3324. Juan xiv. 6.
- 3325. Sal. lxxxv. 11.
- 3326. Lucas v. 31, 32.
- 3327. Ef. ii. 17.
- 3328. Gén. ix. 27.
El Espíritu Santo, en todas las Escrituras del Antiguo Testamento, no mencionó a ningún otro Dios o Señor, salvo a aquel que es el Dios verdadero
III, 6
1. Por tanto, ni el Señor, ni el Espíritu Santo, ni los apóstoles habrían llamado jamás Dios, de modo definido y absoluto, a quien no era Dios, a menos que fuera verdaderamente Dios; ni habrían llamado Señor, en su propia persona, a nadie, salvo a Dios Padre que gobierna sobre todo, y a su Hijo, que ha recibido de su Padre el dominio sobre toda la creación, como lo dice este pasaje: "El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies".3329 Aquí la [Escritura] nos presenta al Padre dirigiéndose al Hijo; Aquel que le dio la herencia de las naciones y sometió a Él a todos sus enemigos. Puesto que, pues, el Padre es verdaderamente Señor, y el Hijo verdaderamente Señor, el Espíritu Santo los ha designado adecuadamente con el título de Señor. Y de nuevo, refiriéndose a la destrucción de los sodomitas, dice la Escritura: "Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra fuego y azufre de parte del Señor desde el cielo".3330 Pues aquí señala que el Hijo, que también había estado hablando con Abraham, había recibido poder para juzgar a los sodomitas por su maldad. Y este [texto siguiente] declara la misma verdad: "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; el cetro de tu reino es cetro de rectitud. Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido".3331 Pues el Espíritu designa a ambos [a los dos] con el nombre de Dios —tanto a Aquel que es ungido como Hijo, como a Aquel que unge, es decir, el Padre—. Y otra vez: "Dios se levantó en la congregación de los dioses, juzga en medio de los dioses".3332 Él [aquí] se refiere al Padre y al Hijo, y a los que han recibido la adopción; pero éstos son la Iglesia. Porque ella es la sinagoga de Dios, la cual Dios —es decir, el Hijo mismo— ha congregado por sí mismo. De la cual habla otra vez: "El Dios de los dioses, el Señor, ha hablado y ha convocado la tierra".3333 ¿Quién es designado como Dios? Aquel de quien ha dicho: "Dios vendrá abiertamente, nuestro Dios, y no guardará silencio";3334 es decir, el Hijo, que vino manifestado a los hombres y que dijo: "Me he mostrado abiertamente a los que no me buscan".3335 Pero ¿de qué dioses [habla]? [De aquellos] a quienes dice: "Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos hijos del Altísimo".3336 A aquellos, sin duda, que han recibido la gracia de la "adopción, por la cual clamamos: Abba, Padre".3337
2. Por lo cual, como ya he dicho, ningún otro es nombrado Dios ni llamado Señor, sino Aquel que es Dios y Señor de todas las cosas, quien también dijo a Moisés: " Yo soy el que soy. Y así dirás a los hijos de Israel: El que es me ha enviado a vosotros";3338 y su Hijo Jesucristo nuestro Señor, que hace hijos de Dios a los que creen en su nombre. Y otra vez, cuando el Hijo habla a Moisés, dice: "He descendido para librar a este pueblo".3339 Pues es Él quien descendió y ascendió para salvación de los hombres. Por tanto, Dios ha sido declarado por medio del Hijo, que está en el Padre y tiene al Padre en sí mismo —Él que es, dando el Padre testimonio del Hijo, y el Hijo anunciando al Padre—. Como dice también Isaías: "Yo también soy testigo", declara, "dice el Señor Dios, y el Hijo a quien he escogido, para que conozcáis, y creáis, y entendáis que yo soy".3340
3. Mas cuando la Escritura los llama [dioses] que no son dioses, no los declara, como ya he notado, dioses en todo sentido, sino con cierta añadidura y significación, por la cual se muestra que no son dioses en absoluto. Como con David: "Los dioses de las naciones son ídolos de demonios";3341 y: "No seguiréis a dioses ajenos".3342 Pues al decir "los dioses de las naciones" —pero las naciones ignoran al Dios verdadero— y al llamarlos "dioses ajenos", les cierra su pretensión [de ser considerados] dioses en absoluto. Pero en cuanto a lo que son en su propia persona, habla de ellos; "porque son", dice, "ídolos de demonios". E Isaías: "Sean confundidos todos los que blasfeman de Dios y tallan cosas inútiles;3343 aun yo soy testigo, dice Dios".3344 Los aparta de [la categoría de] dioses, pero hace uso de la palabra sola, con este [propósito], para que sepamos de quién habla. Jeremías dice asimismo lo mismo: "Los dioses que no hicieron los cielos y la tierra, perezcan de la tierra que está debajo del cielo".3345 Pues, por el hecho de haber añadido su destrucción, muestra que no son dioses en absoluto. También Elías, cuando todo Israel estaba reunido en el monte Carmelo, queriendo apartarlos de la idolatría, les dice: "¿Hasta cuándo cojearéis entre dos pensamientos?3346 Si el Señor es Dios,3347 seguidle".3348 Y otra vez, en el holocausto, se dirige así a los sacerdotes idólatras: "Invocaréis el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre del Señor mi Dios; y el Señor que respondiere por fuego,3349 ése es Dios". Ahora bien, por el hecho de haber dicho el profeta estas palabras, prueba que estos dioses que entre aquellos hombres eran reputados tales, no son dioses en absoluto. Los dirigió a aquel Dios en quien él creía y que era verdaderamente Dios; a quien invocando, exclamó: " Señor Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, óyeme hoy, y sepa todo este pueblo que tú eres el Dios de Israel".3350
4. Por lo cual también te invoco a ti, Señor Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob e Israel, que eres el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Dios que, por la abundancia de tu misericordia, has tenido a bien con nosotros que te conozcamos, que hiciste el cielo y la tierra, que gobiernas sobre todas las cosas, que eres el único y verdadero Dios, por encima del cual no hay ningún otro Dios; concédenos, por nuestro Señor Jesucristo, el poder rector del Espíritu Santo; da a todo lector de este libro conocerte, que tú solo eres Dios, para ser fortalecido en ti y evitar toda doctrina herética, impía y atea.
5. Y también el apóstol Pablo, diciendo: "Porque aunque servisteis a los que no son dioses; ahora conocéis a Dios, o más bien, sois conocidos de Dios",3351 ha hecho separación entre los que no eran [dioses] y Aquel que es Dios. Y además, hablando del Anticristo, dice: "el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es adorado".3352 Señala aquí a los que son llamados dioses por los que no conocen a Dios, es decir, los ídolos. Porque el Padre de todas las cosas es llamado Dios, y lo es; y el Anticristo será exaltado, no por encima de Él, sino por encima de aquellos que ciertamente son llamados dioses, pero no lo son. Y el propio Pablo dice que esto es verdad: "Sabemos que el ídolo nada es, y que no hay otro Dios sino uno. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo sea en la tierra; sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros por Él; y un solo Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros por Él".3353 Porque ha hecho distinción y separado a aquellos que ciertamente son llamados dioses, pero que no lo son, del único Dios Padre, de quien proceden todas las cosas, y ha confesado de la manera más decidida en su propia persona a un solo Señor Jesucristo. Pero en esta [cláusula], "sea en el cielo sea en la tierra", no habla de los formadores del mundo, como estos [maestros] la exponen; sino que su sentido es semejante al de Moisés, cuando se dice: "No te harás imagen alguna de Dios, de cuantas cosas hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra".3354 Y él explica así lo que se entiende por las cosas del cielo: "No sea que cuando", dice, "mirando hacia el cielo, y observando el sol, la luna y las estrellas, y todo el ornamento del cielo, cayendo en error, los adores y les sirvas".3355 Y el propio Moisés, siendo hombre de Dios, fue ciertamente puesto como dios ante Faraón;3356 pero no es propiamente llamado Señor, ni es llamado Dios por los profetas, sino que el Espíritu habla de él como "Moisés, fiel ministro y siervo de Dios",3357 lo cual también era.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 6
- 3329. Sal. cx. 1.
- 3330. Gén. xix. 24.
- 3331. Sal. xlv. 6.
- 3332. Sal. lxxxii. 1.
- 3333. Sal. l. 1.
- 3334. Sal. l. 3.
- 3335. Isa. lxv. 1.
- 3336. Sal. lxxxii. 6.
- 3337. Rom. viii. 15.
- 3338. Éx. iii. 14.
- 3339. Éx. iii. 8.
- 3340. Isa. xliii. 10.
- 3341. Sal. xcvi. 5.
- 3342. Sal. lxxxi. 9.
- 3343. Estas palabras son una interpolación: se supone que han sido repetidas descuidadamente de la cita precedente de Isaías.
- 3344. Isa. xliv. 9.
- 3345. Jer. x. 11.
- 3346. Literalmente, "en ambas corvas", in ambabus suffraginibus.
- 3347. La antigua traducción latina tiene: "Si unus est Dominus Deus"—si el Señor Dios es uno; lo cual, según suponen los críticos, se debió a descuido del traductor.
- 3348. 1 Reyes xviii. 21, etc.
- 3349. La versión latina tiene: "que responde hoy" (hodie), —un error evidente por igne.
- 3350. 1 Reyes xviii. 36.
- 3351. Gál. iv. 8, 9.
- 3352. 2 Tes. ii. 4.
- 3353. 1 Cor. viii. 4, etc.
- 3354. Dt. v. 8.
- 3355. Dt. iv. 19.
- 3356. Éx. vii. 1.
- 3357. Heb. iii. 5; Núm. xii. 7.
Respuesta a una objeción fundada en las palabras de San Pablo (2 Cor. iv. 4). San Pablo usa ocasionalmente palabras que no están en su secuencia gramatical
III, 7
1. En cuanto a su afirmación de que Pablo dijo claramente en la Segunda [Epístola] a los Corintios: "En quien el dios de este mundo ha cegado la mente de los que no creen",3358 y a su pretensión de que existe ciertamente un dios de este mundo, pero otro que está más allá de todo principado, y comienzo, y potestad, no somos nosotros culpables si ellos, que proclaman conocer por sí mismos misterios que superan a Dios, no saben leer a Pablo. Pues si alguien leyera el pasaje así —conforme a la costumbre de Pablo, como muestro en otra parte, y con muchos ejemplos, de que usa la transposición de palabras— "En quien Dios", y luego lo puntuara, haciendo una breve pausa, y al mismo tiempo leyera también el resto [de la frase] en una sola [cláusula], "ha cegado la mente de los de este mundo que no creen", hallaría el verdadero [sentido]; que está contenido en la expresión: "Dios ha cegado la mente de los incrédulos de este mundo". Y esto se muestra por medio de la breve pausa [entre las cláusulas]. Pues Pablo no dice "el Dios de este mundo", como si reconociera a otro más allá de Él; sino que confesó a Dios como verdaderamente Dios. Y dice "los incrédulos de este mundo", porque no heredarán la edad futura de la incorrupción. Mostraré por el propio Pablo, en el curso de esta obra, cómo es que Dios ha cegado la mente de los que no creen, para no distraer ahora nuestra atención del asunto que nos ocupa [divagando] a lo ancho.
2. Por muchos otros ejemplos también podemos descubrir que el apóstol usa frecuentemente un orden transpuesto en sus frases, debido a la rapidez de sus discursos y al ímpetu del Espíritu que está en él. Un ejemplo ocurre en la [Epístola] a los Gálatas, donde se expresa como sigue: "¿Por qué, pues, la ley de las obras?3359 Fue añadida, hasta que viniera la simiente a quien fue hecha la promesa; [y fue] ordenada por ángeles en la mano de un Mediador".3360 Pues el orden de las palabras corre así: "¿Por qué, pues, la ley de las obras? Ordenada por ángeles en la mano de un Mediador, fue añadida hasta que viniera la simiente a quien fue hecha la promesa", —el hombre haciendo así la pregunta, y el Espíritu dando la respuesta. Y de nuevo, en la Segunda a los Tesalonicenses, hablando del Anticristo, dice: "Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor Jesús Cristo3361 matará con el Espíritu de su boca, y destruirá3362 con el resplandor de su venida; [aquel] cuya venida es según la operación de Satanás, con todo poder, y señales, y prodigios mentirosos".3363 Ahora bien, en estas [frases] el orden de las palabras es éste: "Y entonces se manifestará aquel inicuo, cuya venida es según la operación de Satanás, con todo poder, y señales, y prodigios mentirosos, a quien el Señor Jesús matará con el Espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida". Pues no quiere decir que la venida del Señor sea según la operación de Satanás; sino la venida del inicuo, a quien también llamamos Anticristo. Si, pues, uno no atiende a la [debida] lectura [del pasaje], y si no exhibe las pausas de respiración tal como ocurren, resultarán no sólo incongruencias, sino también, al leer, proferirá blasfemia, como si el advenimiento del Señor pudiera tener lugar según la operación de Satanás. Así, pues, en tales pasajes, el hipérbaton debe ser exhibido por la lectura, y preservado el sentido del apóstol que sigue; y así no leemos en aquel pasaje "el dios de este mundo", sino "Dios", a quien verdaderamente llamamos Dios; y oímos [declarado de] los incrédulos y cegados de este mundo, que no heredarán el mundo de vida que ha de venir.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 7
- 3358. 2 Cor. iv. 4.
- 3359. Conforme a la lectura de la antigua versión itálica, pues no se lee así en ninguno de los manuscritos existentes del Nuevo Testamento griego.
- 3360. Gal. iii. 19.
- 3361. Este mundo no se encuentra en la segunda cita de este pasaje que sigue inmediatamente.
- 3362. Este mundo no se encuentra en la segunda cita de este pasaje que sigue inmediatamente.
- 3363. 2 Thess. ii. 8.
Respuesta a una objeción surgida de las palabras de Cristo (Matt. vi. 24). Sólo a Dios corresponde verdaderamente llamar Dios y Señor, pues Él es sin principio y sin fin
III, 8
1. Anulada, pues, esta calumnia de estos hombres, queda claramente probado que ni los profetas ni los apóstoles nombraron jamás a otro Dios, ni [le] llamaron Señor, sino al Dios verdadero y único. Mucho más [sería esto el caso respecto al] Señor mismo, que también nos mandó "dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios";3364 nombrando ciertamente a César como César, pero confesando a Dios como Dios. De igual manera también, aquel [texto] que dice: "No podéis servir a dos señores",3365 Él mismo lo interpreta, diciendo: "No podéis servir a Dios y a mamón"; reconociendo ciertamente a Dios como Dios, pero mencionando a mamón, cosa que también tiene existencia. No llama a mamón señor cuando dice: "No podéis servir a dos señores"; sino que enseña a sus discípulos, que sirven a Dios, a no estar sujetos a mamón, ni a ser gobernados por él. Pues dice: "El que comete pecado es esclavo del pecado".3366 Así como, pues, Él llama "esclavos del pecado" a los que sirven al pecado, pero ciertamente no llama al pecado mismo Dios, así también llama a los que sirven a mamón "esclavos de mamón", sin llamar a mamón Dios. Pues mamón es, según la lengua judía, que también usan los samaritanos, un hombre codicioso, y que desea tener más de lo que debiera. Pero según el hebreo, es por la adición de una sílaba (adjuntiva) llamado Mamuel,3367 y significa gulosum, es decir, aquel cuya garganta es insaciable. Por tanto, según ambas cosas indicadas, no podemos servir a Dios y a mamón.
2. Pero también, cuando habló del diablo como fuerte, no absolutamente tal, sino en comparación con nosotros, el Señor se mostró bajo todo aspecto y verdaderamente como el hombre fuerte, diciendo que nadie puede de otra manera "saquear los bienes de un hombre fuerte, si no ata primero al hombre fuerte mismo, y entonces saqueará su casa".3368 Ahora bien, nosotros éramos los vasos y la casa de este [hombre fuerte] cuando estábamos en estado de apostasía; pues él nos empleaba en el uso que le placía, y el espíritu inmundo habitaba en nosotros. Pues él no era fuerte, como opuesto a Aquel que lo ató y saqueó su casa; sino contra aquellas personas que eran sus instrumentos, en cuanto hacía vagar su pensamiento lejos de Dios: a éstos los arrebató el Señor de su poder. Como también declara Jeremías: "El Señor ha redimido a Jacob, y lo ha arrebatado de la mano del que era más fuerte que él".3369 Si, pues, no hubiera señalado a Aquel que ata y saquea sus bienes, sino que hubiera hablado meramente de él como fuerte, el hombre fuerte habría quedado sin vencer. Pero también añadió a Aquel que obtiene y retiene la posesión; pues retiene quien ata, pero es retenido quien está atado. Y esto lo hizo sin comparación alguna, para que, aun siendo un esclavo apóstata, no fuera comparado al Señor: pues no él solo, sino ninguna de las cosas creadas y sujetas, será jamás comparada al Verbo de Dios, por quien todas las cosas fueron hechas, quien es nuestro Señor Jesucristo.
3. Pues que todas las cosas, ya sean Ángeles, o Arcángeles, o Tronos, o Dominaciones, fueron tanto establecidas como creadas por Aquel que es Dios sobre todo, por medio de su Verbo, Juan lo ha señalado así. Pues cuando hubo hablado del Verbo de Dios como habiendo estado en el Padre, añadió: "Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada fue hecho".3370 David también, cuando hubo enumerado [sus] alabanzas, añade por nombre todas las cosas que he mencionado, tanto los cielos como todas las potestades que en ellos hay: "Pues Él mandó, y fueron creados; Él habló, y fueron hechos". ¿A quién, pues, mandó? Al Verbo, sin duda, "por quien", dice, "fueron establecidos los cielos, y toda su potestad por el aliento de su boca".3371 Pero que Él mismo hizo todas las cosas libremente, y como le plugo, de nuevo dice David: "Mas nuestro Dios está en los cielos arriba, y en la tierra; Él ha hecho todas las cosas que quiso".3372 Pero las cosas establecidas son distintas de Aquel que las ha establecido, y lo que ha sido hecho, de Aquel que lo ha hecho. Pues Él mismo es increado, sin principio y sin fin, y de nada carece. Él mismo es suficiente para sí; y aún más, concede a todos los demás esto mismo, la existencia; pero las cosas que han sido hechas por Él han recibido un principio. Ahora bien, todo lo que ha tenido principio, y está sujeto a disolución, y está subordinado y necesitado de Aquel que lo hizo, debe necesariamente en todos los aspectos tener un término distinto [que se le aplique], incluso por parte de quienes tienen una capacidad moderada para discernir tales cosas; de modo que ciertamente Aquel que hizo todas las cosas puede únicamente, junto con su Verbo, ser propiamente llamado Dios y Señor: pero a las cosas que han sido hechas no puede aplicárseles este término, ni deben asumir justamente aquella apelación que pertenece al Creador.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 8
- 3364. Matt. xxii. 21.
- 3365. Matt. vi. 24.
- 3366. Juan viii. 34.
- 3367. Palabra de la cual se han propuesto muchas explicaciones, pero ninguna es del todo satisfactoria. Harvey parece inclinado a sospechar que la lectura es corrupta, por la ignorancia y el descuido del copista. [Ireneo se apoyó sin duda, para las críticas hebreas, en algún transmisor incompetente de refinamientos rabínicos.]
- 3368. Matt. xii. 29.
- 3369. Jer. xxxi. 11.
- 3370. Juan i. 3.
- 3371. Sal. xxxiii. 6.
- 3372. Sal. cxv. 3.
Un mismo y único Dios, el Creador del cielo y de la tierra, es Aquel a quien los profetas anunciaron, y quien fue declarado por el Evangelio. Prueba de esto, de entrada, por el Evangelio de San Mateo
III, 9
1. Habiendo sido esto, por tanto, claramente demostrado aquí (y lo será aún más claramente), que ni los profetas, ni los apóstoles, ni el Señor Cristo en su propia persona, reconocieron a otro Señor o Dios, sino al Dios y Señor supremo: los profetas y los apóstoles confesando al Padre y al Hijo; pero no nombrando a otro como Dios, y no confesando a otro como Señor: y el Señor mismo transmitiendo a sus discípulos que Él, el Padre, es el único Dios y Señor, quien solo es Dios y gobernante de todo; —nos incumbe seguir, si de verdad somos discípulos suyos, sus testimonios a este efecto. Pues Mateo el apóstol —conociendo, como uno y el mismo Dios, a Aquel que había dado la promesa a Abraham, de que haría su simiente como las estrellas del cielo,3373 y a Aquel que, por su Hijo Cristo Jesús, nos ha llamado al conocimiento de sí mismo, del culto de las piedras, de modo que los que no eran pueblo fueron hechos pueblo, y amada la que no era amada3374— declara que Juan, al preparar el camino para Cristo, dijo a los que se jactaban de su parentesco [con Abraham] según la carne, pero que tenían su mente teñida y atiborrada de toda suerte de maldad, predicando aquel arrepentimiento que debía llamarlos de vuelta de sus malas obras, dijo: "¡Oh generación de víboras! ¿Quién os ha enseñado a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. Y no penséis decir dentro de vosotros: Tenemos a Abraham [por] padre: porque os digo que Dios puede de estas piedras levantar hijos a Abraham".3375 Les predicó, pues, el arrepentimiento de la maldad, pero no les declaró otro Dios, además de Aquel que hizo la promesa a Abraham; él, el precursor de Cristo, de quien Mateo dice de nuevo, y Lucas igualmente: "Pues éste es aquel de quien fue hablado por el Señor mediante el profeta: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad las sendas de nuestro Dios. Todo valle será rellenado, y todo monte y colina abatidos; y lo torcido será enderezado, y lo áspero convertido en caminos llanos; y toda carne verá la salvación de Dios".3376 Hay, por tanto, uno y el mismo Dios, el Padre de nuestro Señor, que también prometió, mediante los profetas, que enviaría a su precursor; y su salvación —es decir, su Verbo— hizo que se manifestara a toda carne, [el Verbo] mismo hecho encarnado, para que en todas las cosas su Rey se hiciera manifiesto. Pues es necesario que aquellos [seres] que son juzgados vean al juez, y conozcan a Aquel de quien reciben el juicio; y es también propio que los que siguen a la gloria conozcan a Aquel que les otorga el don de la gloria.
2. Luego de nuevo Mateo, al hablar del ángel, dice: "El ángel del Señor se apareció a José en sueños".3377 De qué Señor lo interpreta él mismo: "Para que se cumpliera lo que fue hablado del Señor por el profeta: De Egipto he llamado a mi hijo".3378 "He aquí, una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y le llamarán por nombre Emanuel; que es, interpretado, Dios con nosotros".3379 David habla asimismo de Aquel que, de la virgen, es Emanuel: "No apartes el rostro de tu ungido. El Señor ha jurado verdad a David, y no se apartará de él. Del fruto de tu cuerpo pondré sobre tu trono".3380 Y de nuevo: "En Judea es Dios conocido; su lugar ha sido puesto en paz, y su morada en Sión".3381 Por tanto, hay uno y el mismo Dios, que fue proclamado por los profetas y anunciado por el Evangelio; y su Hijo, que fue del fruto del cuerpo de David, es decir, de la virgen de [la casa de] David, y Emanuel; cuya estrella también profetizó así Balaam: "Saldrá una estrella de Jacob, y un caudillo se levantará en Israel".3382 Pero Mateo dice que los Magos, viniendo del oriente, exclamaron: "Pues hemos visto su estrella en el oriente, y venimos a adorarle";3383 y que, habiendo sido guiados por la estrella a la casa de Jacob, a Emanuel, mostraron, por los dones que ofrecieron, quién era el que era adorado; mirra, porque era Él quien debía morir y ser sepultado por la raza humana mortal; oro, porque era Rey, "de cuyo reino no hay fin";3384 e incienso, porque era Dios, quien también "fue conocido en Judea",3385 y fue "declarado a los que no le buscaban".3386
3. Y luego, [hablando de su] bautismo, Mateo dice: "Los cielos se abrieron, y vio al Espíritu de Dios, como paloma, descender sobre Él: y he aquí una voz del cielo, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia".3387 Pues Cristo no descendió en aquel momento sobre Jesús, ni era Cristo uno y Jesús otro: sino que el Verbo de Dios —quien es el Salvador de todos, y el gobernante del cielo y de la tierra, quien es Jesús, como ya he señalado, quien también tomó sobre sí carne, y fue ungido por el Espíritu del Padre— fue hecho Jesucristo, como también dice Esaias: "Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y una flor brotará de su raíz; y el Espíritu de Dios reposará sobre Él: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de conocimiento y piedad, y espíritu del temor de Dios, le llenará. No juzgará según la gloria,3388 ni reprenderá según el modo de hablar; sino que dispensará juicio al hombre humilde, y reprenderá a los altivos de la tierra".3389 Y de nuevo Esaias, señalando de antemano su unción, y la razón por la cual fue ungido, dice él mismo: "El Espíritu de Dios está sobre mí, porque Él me ha ungido: me ha enviado a predicar el Evangelio a los humildes, a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a anunciar el año aceptable del Señor, y el día de la venganza; a consolar a todos los que lloran".3390 Pues en cuanto el Verbo de Dios era hombre de la raíz de Jesé, e hijo de Abraham, en este respecto el Espíritu de Dios reposó sobre Él, y le ungió para predicar el Evangelio a los humildes. Pero en cuanto era Dios, no juzgó según la gloria, ni reprendió según el modo de hablar. Pues "no necesitaba que nadie le diera testimonio del hombre,3391 porque Él mismo sabía lo que había en el hombre".3392 Pues llamó a todos los hombres que lloran; y concediendo el perdón a los que habían sido llevados en cautividad por sus pecados, los soltó de sus cadenas, de los cuales dice Salomón: "Cada uno será aprisionado con las cuerdas de sus propios pecados".3393 Por tanto descendió el Espíritu de Dios sobre Él, [el Espíritu] de Aquel que había prometido por los profetas que le ungiría, para que nosotros, recibiendo de la abundancia de su unción, podamos ser salvos. Tal es, pues, [el testimonio] de Mateo.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 9
- 3373. Gén. xv. 5.
- 3374. Rom. ix. 25.
- 3375. Matt. iii. 7.
- 3376. Matt. iii. 3.
- 3377. Matt. i. 20.
- 3378. Matt. ii. 15.
- 3379. Matt. i. 23.
- 3380. Sal. cxxxii. 11.
- 3381. Sal. lxxvi. 1.
- 3382. Núm. xxiv. 17.
- 3383. Matt. ii. 2.
- 3384. Lucas i. 33.
- 3385. Sal. lxxvi. 1.
- 3386. Isa. lxv. 1. [Una bella idea para poetas y oradores, pero que no debe presionarse dogmáticamente.]
- 3387. Matt. iii. 16.
- 3388. Conforme a la versión de la Septuaginta, οὐ κατὰ τὴν δόξαν: pero la palabra δόξα puede tener el significado opinio así como gloria. Si esto se admite aquí, el pasaje tendría más o menos el mismo sentido que en la versión autorizada: "No juzgará según la vista de sus ojos".
- 3389. Isa. xi. 1, etc.
- 3390. Isa. lxi. 1.
- 3391. Conforme a la versión siríaca Peschito.
- 3392. Juan ii. 25.
- 3393. Prov. v. 22.
Pruebas de lo anterior, tomadas de los Evangelios de Marcos y Lucas
III, 10
1. Lucas también, el seguidor y discípulo de los apóstoles, refiriéndose a Zacarías e Isabel, de quienes, según la promesa, nació Juan, dice: "Y ambos eran justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor de manera intachable".3394 Y de nuevo, hablando de Zacarías: "Y aconteció que, mientras ejercía el oficio sacerdotal delante de Dios en el orden de su turno, según la costumbre del oficio sacerdotal, le tocó en suerte quemar incienso";3395 y vino a sacrificar, "entrando en el templo del Señor".3396 A quien el ángel Gabriel, que está de pie prominentemente en la presencia del Señor, simple, absoluta y decididamente confesó en su propia persona como Dios y Señor, a Aquel que había escogido a Jerusalén e instituido el oficio sacerdotal. Pues él no conocía a ningún otro por encima de Él; ya que, si hubiera tenido conocimiento de algún otro Dios y Señor más perfecto además de Él, ciertamente nunca —como ya he mostrado— le habría confesado a Aquel, a quien sabía fruto de un defecto, como absoluta y enteramente Dios y Señor. Y luego, hablando de Juan, dice así: "Porque será grande a los ojos del Señor, y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios. E irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para preparar un pueblo dispuesto para el Señor".3397 ¿Para quién, pues, preparó el pueblo, y ante los ojos de qué Señor fue hecho grande? Verdaderamente de Aquel que dijo que Juan tenía algo aun "más que profeta",3398 y que "entre los nacidos de mujer ninguno es mayor que Juan el Bautista"; quien también preparó al pueblo para el advenimiento del Señor, amonestando a sus consiervos y predicándoles el arrepentimiento, para que recibieran la remisión del Señor cuando Él estuviera presente, habiéndose convertido a Aquel de quien se habían alejado a causa de los pecados y transgresiones. Como también dice David: "Los alejados son pecadores desde el vientre: se extravían apenas nacen".3399 Y fue a causa de esto que él, convirtiéndolos a su Señor, preparó, en el espíritu y poder de Elías, un pueblo perfecto para el Señor.
2. Y de nuevo, hablando en referencia al ángel, dice: "Pero en aquel tiempo el ángel Gabriel fue enviado de Dios, quien también dijo a la virgen: No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios".3400 Y dice acerca del Señor: "Será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de su padre David: y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y de su reino no habrá fin".3401 Pues ¿quién más hay que pueda reinar ininterrumpidamente sobre la casa de Jacob para siempre, excepto Jesucristo nuestro Señor, el Hijo del Dios Altísimo, que prometió por la ley y los profetas que haría visible su salvación a toda carne; de modo que se haría Hijo del hombre con este propósito, para que el hombre también pudiera llegar a ser hijo de Dios? Y María, exultando a causa de esto, clamó, profetizando en favor de la Iglesia: "Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se ha regocijado en Dios mi Salvador. Porque ha acogido a su siervo Israel, en memoria de su misericordia, como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre".3402 Por estos y semejantes [pasajes] el Evangelio señala que fue Dios quien habló a los padres; que fue Él quien, por Moisés, instituyó la dispensación legal, por la cual entrega de la ley sabemos que habló a los padres. Este mismo Dios, según su gran bondad, derramó su compasión sobre nosotros, por la cual compasión "el Oriente de lo alto nos ha visitado, y apareció a los que estaban sentados en tinieblas y sombra de muerte, y ha guiado nuestros pies por el camino de la paz";3403 como también Zacarías, recobrándose del estado de mudez que había sufrido a causa de la incredulidad, habiendo sido lleno de un espíritu nuevo, bendijo a Dios de una manera nueva. Pues todas las cosas habían entrado en una fase nueva, disponiendo el Verbo de una manera nueva el advenimiento en la carne, para ganar de vuelta3404 para Dios aquella naturaleza humana (hominem) que se había apartado de Dios; y por tanto los hombres fueron enseñados a adorar a Dios según una nueva manera, pero no a otro dios, porque en verdad no hay sino "un Dios, que justifica la circuncisión por la fe, y la incircuncisión mediante la fe".3405 Pero Zacarías, profetizando, exclamó: "Bendito sea el Señor Dios de Israel; porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha levantado un cuerno de salvación para nosotros en la casa de su siervo David; como habló por boca de sus santos profetas, que han sido desde el principio del mundo; salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos odian; para cumplir la misericordia [prometida] a nuestros padres, y acordarse de su santa alianza, el juramento que juró a nuestro padre Abraham, que nos concedería, que nosotros, librados de la mano de nuestros enemigos, pudiéramos servirle sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días".3406 Luego dice a Juan: "Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo: porque irás delante del rostro del Señor para preparar sus caminos; para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para la remisión de sus pecados".3407 Pues este es el conocimiento de salvación que les faltaba, el del Hijo de Dios, que Juan dio a conocer, diciendo: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es de quien dije: Después de mí viene un hombre que fue hecho antes que yo;3408 porque era antes que yo: y de su plenitud todos hemos recibido".3409 Este, por tanto, era el conocimiento de salvación; pero [no consistía en] otro Dios, ni otro Padre, ni Bythus, ni el Pléroma de treinta Eones, ni la Madre de la Ógdoada (inferior): sino que el conocimiento de salvación era el conocimiento del Hijo de Dios, que es a la vez llamado y realmente es, salvación, y Salvador, y saludable. Salvación, en efecto, como sigue: "He esperado tu salvación, oh Señor".3410 Y luego, Salvador: "He aquí mi Dios, mi Salvador, en Él pondré mi confianza".3411 Pero como trayendo salvación, así: "Dios ha dado a conocer su salvación (salutare) a la vista de las naciones".3412 Pues Él es ciertamente Salvador, como siendo el Hijo y Verbo de Dios; pero saludable, puesto que [Él es] Espíritu; pues dice: "El Espíritu de nuestro rostro, Cristo el Señor".3413 Pero salvación, como siendo carne: pues "el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros".3414 Este conocimiento de salvación, por tanto, Juan lo impartió a los que se arrepentían, y creían en el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
3. Y el ángel del Señor, dice, se apareció a los pastores, proclamándoles alegría: "Porque3415 os ha nacido en la casa de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Entonces [apareció] una multitud del ejército celestial, alabando a Dios y diciendo: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, a los hombres de buena voluntad".3416 Los falsamente llamados gnósticos dicen que estos ángeles vinieron de la Ógdoada, e hicieron manifiesto el descenso del Cristo superior. Pero yerran de nuevo, al decir que el Cristo y Salvador de lo alto no nació, sino que además, después del bautismo del Jesús dispensacional, él, [el Cristo del Pléroma,] descendió sobre él como una paloma. Por tanto, según estos hombres, los ángeles de la Ógdoada mintieron, cuando dijeron: "Porque os ha nacido hoy un Salvador, que es Cristo el Señor, en la ciudad de David". Pues ni Cristo ni el Salvador nació en aquel tiempo, según su relato; sino que fue él, el Jesús dispensacional, que es del formador del mundo, el [Demiurgo], y sobre quien, después de su bautismo, es decir, después de [el transcurso de] treinta años, sostienen que el Salvador de lo alto descendió. Pero ¿por qué añadieron [los ángeles], "en la ciudad de David", si no proclamaban las buenas nuevas del cumplimiento de la promesa de Dios hecha a David, de que del fruto de su cuerpo habría un Rey eterno? Pues el Formador [Demiurgo] del universo entero hizo promesa a David, como el propio David declara: "Mi ayuda viene de Dios, que hizo el cielo y la tierra";3417 y de nuevo: "En su mano están los confines de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. Porque el mar es suyo, y Él mismo lo hizo; y sus manos fundaron la tierra seca. Venid, adoremos y postrémonos delante de Él, y lloremos en la presencia del Señor que nos hizo; porque Él es el Señor nuestro Dios".3418 El Espíritu Santo evidentemente declara así por David a los que le oyen, que habrá quienes desprecien a Aquel que nos formó, y que es el único Dios. Por lo cual pronunció también las palabras anteriores, queriendo decir: Mirad que no erréis; además de Él o por encima de Él no hay otro Dios, a quien debáis más bien extender [vuestras manos], haciéndonos así piadosos y agradecidos hacia Aquel que nos hizo, estableció y [todavía] nos nutre. ¿Qué, pues, sucederá a aquellos que han sido los autores de tanta blasfemia contra su Creador? Esta verdad idéntica era también lo que los ángeles [proclamaron]. Pues cuando exclaman: "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz", han glorificado con estas palabras a Aquel que es el Creador de lo más alto, es decir, de las cosas supracelestiales, y el Fundador de todo lo que hay en la tierra: que ha enviado a su propia obra de sus manos, es decir, a los hombres, la bendición de su salvación desde el cielo. Por lo cual añade: "Los pastores volvieron, glorificando a Dios por todo lo que habían oído y visto, como les había sido dicho".3419 Pues los pastores israelitas no glorificaron a otro dios, sino a Aquel que había sido anunciado por la ley y los profetas, el Hacedor de todas las cosas, a quien también los ángeles glorificaron. Pero si los ángeles que eran de la Ógdoada acostumbraban glorificar a otro, diferente de Aquel a quien los pastores [adoraban], estos ángeles de la Ógdoada les trajeron error y no verdad.
4. Y aún más dice Lucas en referencia al Señor: "Cuando se cumplieron los días de la purificación, le subieron a Jerusalén, para presentarle ante el Señor, como está escrito en la ley del Señor, Que todo varón que abre el vientre será llamado santo para el Señor; y que ofrecieran un sacrificio, como se dice en la ley del Señor, un par de tórtolas, o dos palominos":3420 en su propia persona llamándole clarísimamente Señor, a Aquel que instituyó la dispensación legal. Pero "Simeón", dice también, "bendijo a Dios, y dijo: Señor, ahora dejas ir a tu siervo en paz; porque mis ojos han visto tu salvación, la cual has preparado ante el rostro de todos los pueblos; luz para revelación de las naciones, y gloria de tu pueblo Israel".3421 Y "Ana"3422 también, "la profetisa", dice, de igual manera glorificó a Dios cuando vio a Cristo, "y habló de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén".3423 Ahora, por todos estos un solo Dios es mostrado, revelando a los hombres la nueva dispensación de libertad, la alianza, mediante el nuevo advenimiento de su Hijo.
5. Por lo cual también Marcos, el intérprete y seguidor de Pedro, comienza así su narración evangélica: "Principio del Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios; como está escrito en los profetas: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu rostro, el cual preparará tu camino.3424 Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad las sendas delante de nuestro Dios". Claramente el comienzo del Evangelio cita las palabras de los santos profetas, y señala a Aquel enseguida, a quien confesaron como Dios y Señor; a Él, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que también le había hecho la promesa, de que enviaría su mensajero delante de su rostro, que fue Juan, clamando en el desierto, en "el espíritu y poder de Elías",3425 "Preparad el camino del Señor, enderezad las sendas delante de nuestro Dios". Pues los profetas no anunciaron a un Dios y a otro, sino a uno y el mismo; bajo diversos aspectos, sin embargo, y muchos títulos. Pues variado y rico en atributos es el Padre, como ya he mostrado en el libro precedente3426 a este; y mostraré [la misma verdad] a partir de los profetas mismos en el curso ulterior de esta obra. También, hacia la conclusión de su Evangelio, Marcos dice: "Así pues, después de que el Señor Jesús les hubo hablado, fue recibido arriba en el cielo, y está sentado a la mano derecha de Dios";3428 confirmando lo que había sido dicho por el profeta: "El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi mano derecha, hasta que haga de tus enemigos estrado de tus pies".3428 Así Dios y el Padre son verdaderamente uno y el mismo; Aquel que fue anunciado por los profetas, y transmitido por el verdadero Evangelio; a quien nosotros los cristianos adoramos y amamos con todo el corazón, como el Hacedor del cielo y de la tierra, y de todas las cosas que hay en ellos.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 10
- 3394. Lucas i. 6.
- 3395. Literalmente, "que él debía colocar el incienso". La cláusula siguiente es muy probablemente una interpolación con fines explicativos.
- 3396. Lucas i. 8, etc.
- 3397. Lucas i. 15, etc.
- 3398. Mateo xi. 9, 11.
- 3399. Sal. lviii. 3.
- 3400. Lucas i. 26, etc.
- 3401. Lucas i. 32, 33.
- 3402. Lucas i. 46, 47.
- 3403. Lucas i. 78.
- 3404. "Ascriberet Deo"—hacer propiedad de Dios.
- 3405. Rom. iii. 30.
- 3406. Lucas i. 68, etc.
- 3407. Lucas i. 76.
- 3408. Harvey observa que el siríaco, coincidiendo aquí con el latín, expresa prioridad en punto de tiempo; pero nuestra traducción, sin razón, lo convierte en precedencia de honor, a saber, fue preferido antes que yo. El griego es πρῶτός μου.
- 3409. Juan i. 29, Juan i. 15, 16.
- 3410. Gén. xlix. 18.
- 3411. Isa. xii. 2.
- 3412. Sal. xcviii. 2.
- 3413. Lam. iv. 20, según LXX.
- 3414. Juan i. 14.
- 3415. Lucas ii. 11, etc.
- 3416. Así se halla también en la Vulgata. Harvey supone que el original de Ireneo leía según nuestro textus receptus, y que la versión de la Vulgata fue adoptada en este pasaje por los transcriptores de la versión latina de nuestro autor. [Sin duda una observación justa.] No cabe duda, sin embargo, de que la lectura εὐδοκίας está apoyada por muchas y muy autorizadas fuentes antiguas. [Pero sobre este punto véanse los hechos tal como los presenta Burgon, en su refutación de la versión adoptada por los revisores tardíos, Revision Revised, p. 41. Londres, Murray, 1883.]
- 3417. Sal. cxxiv. 8.
- 3418. Sal. xcv. 4.
- 3419. Lucas ii. 20.
- 3420. Lucas ii. 22.
- 3421. Lucas ii. 29, etc.
- 3422. Lucas ii. 38.
- 3423. El texto parece estar corrupto en la antigua traducción latina. La versión aquí sigue la restauración conjetural de Harvey del griego original del pasaje.
- 3424. El griego de este pasaje en San Marcos i. 2 lee τὰς τρίβους αὐτοῦ, es decir, sus sendas, lo cual varía del original hebreo, al que el texto de Ireneo parece volver, a menos que su copia de los Evangelios contuviera la lectura del Codex Bezæ. [Véase libro iii. cap. xii. 3, 14, más adelante; también, xiv. 2 y xxiii. 3. Sobre este Codex, véase Burgon, Revision Revised, p. 12, etc., y referencias.]
- 3425. Lucas i. 17.
- 3426. Véase ii. 35, 3.
- 3428. Sal. cx. 1.
- 3428. Sal. cx. 1.