Futilidad de los argumentos aducidos para demostrar los sufrimientos del duodécimo Eón, a partir de las parábolas, la traición de Judas y la pasión de nuestro Salvador
II, 20
1. Que aplican de manera impropia e ilógica tanto las parábolas como las acciones del Señor a su sistema falsamente inventado, lo demuestro del siguiente modo: Se esfuerzan, por ejemplo, en demostrar aquella pasión que, según dicen, sobrevino en el caso del duodécimo Eón, a partir del hecho de que la pasión del Salvador fue causada por el duodécimo apóstol y ocurrió en el duodécimo mes. Pues sostienen que Él predicó [solamente] durante un año después de su bautismo. Afirman también que lo mismo fue claramente manifestado en el caso de aquella que padecía el flujo de sangre. Porque la mujer padeció durante doce años, y por tocar el borde del manto del Salvador fue sanada por aquel poder que salió del Salvador, y el cual, afirman, tenía una existencia previa. Porque aquel Poder que padecía se extendía hacia fuera y fluía hacia la inmensidad, de modo que estaba en peligro de disolverse en la sustancia general [de los Eones]; pero entonces, al tocar la Tétrada primaria, que está prefigurada por el borde del manto, fue detenida y cesó de su pasión.
2. Luego, además, en cuanto a su afirmación de que la pasión del duodécimo Eón quedó probada por la conducta de Judas, ¿cómo es posible que Judas pueda ser comparado [con este Eón] como emblema de ella—él, que fue expulsado del número de los doce,3098 y nunca fue restituido a su lugar? Pues aquel Eón, cuyo tipo declaran ser Judas, después de ser separado de su Entimema, fue restaurado o llamado de nuevo [a su posición anterior]; pero Judas fue privado [de su oficio] y expulsado, mientras Matías fue ordenado en su lugar, según lo que está escrito: "Y tome otro su obispado".3099 Deberían, por tanto, sostener que el duodécimo Eón fue arrojado del Pléroma, y que otro fue producido o enviado para ocupar su lugar; si, es decir, se la señala en Judas. Además, nos dicen que fue el Eón mismo quien padeció, pero Judas fue el traidor, [y no el que padeció]. Aun ellos mismos reconocen que fue el Cristo que padecía, y no Judas, quien llegó [al sufrimiento de] la pasión. ¿Cómo, pues, pudo Judas, el traidor de Aquel que había de padecer por nuestra salvación, ser el tipo e imagen de aquel Eón que padeció?
3. Pero, en verdad, la pasión de Cristo no fue semejante a la pasión del Eón, ni tuvo lugar en circunstancias semejantes. Porque el Eón padeció una pasión de disolución y destrucción, de modo que la que padecía estaba en peligro de ser también destruida. Pero el Señor, nuestro Cristo, padeció una pasión válida, y no meramente3100 accidental; no sólo no estuvo Él mismo en peligro de ser destruido, sino que además estableció al hombre caído3101 por su propia fuerza, y lo llamó de nuevo a la incorrupción. El Eón, en cambio, padeció la pasión mientras buscaba al Padre, y no lograba hallarle; mas el Señor padeció para traer de vuelta al conocimiento y a su comunión a los que se habían extraviado lejos del Padre. La búsqueda de la grandeza del Padre se convirtió para ella en una pasión que conducía a la destrucción; pero el Señor, habiendo padecido y otorgando el conocimiento del Padre, nos confirió la salvación. Su pasión, según declaran, dio origen a una prole femenina, débil, enfermiza, informe e ineficaz; mas su pasión dio lugar a la fuerza y al poder. Porque el Señor, por medio del sufrimiento, "subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres",3102 y confirió a los que creen en Él el poder de "hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo",3103 es decir, del jefe de la apostasía. Nuestro Señor también, por su pasión, destruyó la muerte, dispersó el error, puso fin a la corrupción y destruyó la ignorancia, mientras manifestaba la vida, revelaba la verdad y otorgaba el don de la incorrupción. Pero su Eón, cuando hubo padecido, estableció3104 la ignorancia y produjo una sustancia sin forma, de la cual han sido producidas todas las obras materiales: muerte, corrupción, error y cosas semejantes.
4. Judas, pues, el duodécimo en orden de los discípulos, no fue tipo del Eón que padecía, ni tampoco lo fue la pasión del Señor; porque estas dos cosas han mostrado ser en todo aspecto mutuamente desemejantes e inarmónicas. Esto es así no sólo respecto de los puntos que ya he mencionado, sino también en cuanto al número mismo. Pues que Judas el traidor es el duodécimo en orden, es admitido por todos, habiendo doce apóstoles mencionados por nombre en el Evangelio. Pero este Eón no es el duodécimo, sino el trigésimo; porque, según las opiniones consideradas, no fueron producidos solamente doce Eones por la voluntad del Padre, ni ella fue enviada la duodécima en orden: la cuentan, [por el contrario,] como producida en el trigésimo lugar. ¿Cómo, pues, puede Judas, el duodécimo en orden, ser el tipo e imagen de aquel Eón que ocupa el trigésimo lugar?
5. Pero si dicen que Judas, al perecer, fue la imagen de su Entimema, ni aun de este modo la imagen tendrá analogía alguna con aquella verdad que [por hipótesis] le corresponde. Pues el Entimema, habiendo sido separado del Eón, y recibiendo después una forma de Cristo,3105 siendo entonces hecho partícipe de la inteligencia por el Salvador, y habiendo formado todas las cosas que están fuera del Pléroma, según la imagen de las que están dentro del Pléroma, se dice finalmente que fue recibido por ellos en el Pléroma, y que, según [el principio de] la conjunción, fue unido a aquel Salvador que fue formado de todos. Pero Judas, habiendo sido arrojado de una vez para siempre, nunca vuelve al número de los discípulos; de otro modo no se habría elegido a una persona distinta para ocupar su lugar. Además, el Señor declaró también respecto de él: "Ay del hombre por quien el Hijo del hombre será entregado";3106 y, "Mejor le fuera no haber nacido";3107 y fue llamado por Él "hijo de perdición".3108 Si, sin embargo, dicen que Judas fue tipo del Entimema, no en cuanto separado del Eón, sino de la pasión entrelazada con ella, ni aun de este modo puede considerarse el número doce como un tipo [adecuado] del número tres. Pues en el primer caso Judas fue arrojado, y Matías fue ordenado en su lugar; pero en el otro caso se dice que el Eón estuvo en peligro de disolución y destrucción, y [están también] su Entimema y su pasión: porque distinguen marcadamente el Entimema de la pasión; y representan al Eón como restaurado, y al Entimema como adquiriendo forma, pero a la pasión, al separarse de éstos, como convirtiéndose en materia. Puesto que, pues, hay así estos tres: el Eón, su Entimema y su pasión, Judas y Matías, siendo solamente dos, no pueden ser los tipos de ellos.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 20
- 3098. O "del número duodécimo": la duodécima posición entre los apóstoles.
- 3099. Hechos i. 20, tomado del Sal. cix. 8.
- 3100. El texto aquí es incierto. La mayoría de las ediciones leen "et quæ non cederet", pero Harvey prefiere "quæ non accederet" (por "accideret"), y observa que el griego correspondiente sería καὶ οὐ τυχόν, que hemos traducido como arriba.
- 3101. "Corruptum hominem".
- 3102. Sal. lxviii. 18; Ef. iv. 8.
- 3103. Lc. x. 19; [Mc. xvi. 17, 18.]
- 3104. Aunque la lectura "substituit" se encuentra en todos los manuscritos. y ediciones, se la ha considerado corrupta, y se ha propuesto "sustinuit" en lugar de ella. Harvey supone que equivale a ὑπέστησε, y luego añade de un modo algo extraño "por ἀπέστησε ". No nos parece que haya dificultad en la palabra y, por consiguiente, no hay necesidad de cambio.
- 3105. Compárese, para ilustración de esta frase, el libro i. 4, 1, y i. 4, 5.
- 3106. Mt. xxvi. 24.
- 3107. Mc. xiv. 21.
- 3108. Jn. xvii. 12.
Los doce apóstoles no fueron tipo de los Eones
II, 21
1. Si, además, sostienen que los doce apóstoles fueron tipo solamente de aquel grupo de doce Eones que Anthropos, en conjunción con Ecclesia, produjo, entonces que presenten otros diez apóstoles como tipo de los diez Eones restantes, quienes, según declaran, fueron producidos por Logos y Zoe. Porque es irrazonable suponer que los Eones más recientes, y por esa razón inferiores, fueron representados por el Salvador mediante la elección de los apóstoles, mientras que sus mayores, y por ello superiores, no fueron así prefigurados; puesto que el Salvador (si, es decir, eligió a los apóstoles con este fin: para mostrar por medio de ellos a los Eones que están en el Pléroma) podría haber elegido también otros diez apóstoles, e igualmente otros ocho antes de éstos, para así manifestar la primitiva y primaria Ógdoada. Él no podría,3109 en cuanto a la segunda [dúo] Década, mostrar [emblema alguno de ella] mediante el número de los apóstoles, estando [ya] constituido un tipo. Porque [no eligió ningún otro número semejante de discípulos; sino que] después de los doce apóstoles, se halla que nuestro Señor envió a otros setenta delante de Él.3110 Ahora bien, setenta no puede ser posiblemente el tipo ni de una Ógdoada, ni de una Década ni de una Triacontada. ¿Cuál es, entonces, la razón de que los Eones inferiores estén, como he dicho, representados por medio de los apóstoles; mientras que los superiores, de quienes además los primeros derivaron su ser, no estén prefigurados en absoluto? Pero si3111 los doce apóstoles fueron elegidos con este objeto, para que el número de los doce Eones pudiera ser indicado por medio de ellos, entonces los setenta también debieron haber sido elegidos para ser el tipo de setenta Eones; y en ese caso, deben afirmar que los Eones ya no son treinta, sino ochenta y dos en número. Porque Aquel que hizo la elección de los apóstoles, para que fueran tipo de aquellos Eones que existen en el Pléroma, nunca los habría constituido tipos de algunos y no de otros; sino que, por medio de los apóstoles, habría tratado de preservar una imagen y de exhibir un tipo de los Eones que existen en el Pléroma.
2. Además, no debemos guardar silencio respecto de Pablo, sino exigirles según el tipo de qué Eón nos ha sido transmitido aquel apóstol, a menos que por ventura [afirmen que él es un representante] del Salvador compuesto de ellos [todos], que derivó su ser de los dones reunidos del conjunto, y a quien llaman Todas las cosas, como habiendo sido formado de todos ellos. Respecto de este ser, el poeta Hesíodo se ha expresado de manera sorprendente, llamándolo Pandora —esto es, "El don de todos"— por esta razón: que el mejor don en posesión de todos se centró en él. Al describir estos dones se da el siguiente relato: Hermes (pues así3112 se le llama en la lengua griega), Αἱμυλίους3113 τε λόγους καὶ ἐπίκλοπον ἦθος αὐτοὺς Κάτθετο (o, para expresarlo en español,3114 "implantó palabras de fraude y engaño en sus mentes, y hábitos ladrones"), con el fin de extraviar a los hombres necios, para que tales creyeran sus falsedades. Pues su Madre —esto es, Leto3115— secretamente los incitó (por lo cual también se la llama Leto,3116 según el significado de la palabra griega, porque secretamente incitó a los hombres), sin conocimiento del Demiurgo, a emitir misterios profundos e inefables para oídos que sienten comezón.3117 Y no sólo consiguió su Madre que este misterio fuera declarado por Hesíodo; sino que muy hábilmente también, por medio del poeta lírico Píndaro, cuando describe al Demiurgo3118 el caso de Pélope, cuya carne fue cortada en pedazos por el Padre, y luego reunida y juntada, y compactada de nuevo por todos los dioses,3119 indicó de este modo a Pandora; y estos hombres, teniendo sus conciencias cauterizadas3120 por ella, declarando, según sostienen, las mismísimas cosas, son [probados] de la misma familia y espíritu que los otros.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 21
- 3109. Este pasaje está irremediablemente corrupto. Los editores lo han torcido en todas direcciones, pero sin resultado satisfactorio. Nuestra versión dista tanto de ser ciertamente fiable como cualquier otra que se haya propuesto, pero parece algo así como el sentido de las palabras tal como están. Tanto el texto como la puntuación del latín se hallan en total confusión.
- 3110. Lc. x. 1.
- 3111. "Si" falta en los manuscritos. y en las primeras ediciones, y Harvey aboga por su exclusión, pero el sentido se vuelve más claro insertándolo.
- 3112. Esta cláusula es, por supuesto, una interpolación del traductor latino.
- 3113. Las palabras se citan libremente de memoria, como es costumbre en Ireneo. Véase Hesíodo, Trabajos y Días, i. 77, etc.
- 3114. Latín, por supuesto, en el texto.
- 3115. Hay aquí un juego de palabras entre Λητώ y ληθεῖν, suponiéndose que el primero deriva del segundo, de modo que denota secreto.
- 3116. Esta cláusula es probablemente una interpolación del traductor.
- 3117. 2 Tim. iv. 3.
- 3118. "Cœlet Demiurgo", tal es la lectura en todos los manuscritos. y ediciones. Harvey, sin embargo, propone leer "celet Demiurgum"; pero el cambio que sugiere, además de carecer de autoridad, no despeja la oscuridad que pesa sobre la frase.
- 3119. Comp. Píndaro, Olímp., i. 38, etc.
- 3120. "Compuncti", se supone, corresponde a κεκαυτηριασμένοι: véase 1 Tim. iv. 2. Todo el pasaje es difícil y oscuro.
Los treinta Eones no están prefigurados por el hecho de que Cristo fuera bautizado en su trigésimo año: Él no padeció en el duodécimo mes después de su bautismo, sino que tenía más de cincuenta años cuando murió
II, 22
1. He mostrado que el número treinta les falla en todo aspecto; hallándose en un momento dentro del Pléroma demasiado pocos Eones, tal como los representan, y luego demasiados [para corresponder con aquel número]. No hay, por tanto, treinta Eones, ni vino el Salvador a ser bautizado cuando tenía treinta años, por esta razón: que Él pudiera mostrar a los treinta silenciosos3121 Eones de su sistema; de lo contrario, ellos primero deben separar y expulsar [al Salvador] mismo del Pléroma de todos. Además, afirman que Él padeció en el duodécimo mes, de modo que continuó predicando durante un año después de su bautismo; y se esfuerzan por establecer este punto a partir del profeta (porque está escrito: "Proclamar el año agradable del Señor y el día de la retribución"3122), siendo verdaderamente ciegos, en cuanto afirman haber descubierto los misterios de Bythus, y sin embargo no entienden aquello que Isaías llama el año agradable del Señor, ni el día de la retribución. Porque el profeta no habla de un día que comprenda el espacio de doce horas, ni de un año cuya longitud sea de doce meses. Pues aun ellos mismos reconocen que los profetas muy a menudo se han expresado en parábolas y alegorías, y [que] no [han de entenderse] según el mero sonido de las palabras.
2. Aquel, pues, fue llamado día de la retribución, en el cual el Señor dará a cada uno según sus obras —es decir, el juicio. El año agradable del Señor, a su vez, es este tiempo presente, en el cual los que creen en Él son llamados por Él y se hacen aceptos a Dios —es decir, todo el tiempo desde su advenimiento hasta la consumación [de todas las cosas], durante el cual adquiere para sí como frutos [del plan de misericordia] a los que se salvan. Porque, según la fraseología del profeta, el día de la retribución sigue al año [agradable]; y el profeta resultará culpable de falsedad si el Señor predicó sólo por un año, y si habla de él. Porque ¿dónde está el día de la retribución? Pues el año ha pasado, y el día de la retribución no ha llegado todavía; sino que Él todavía "hace salir su sol sobre buenos y malos, y envía lluvia sobre justos e injustos".3123 Y los justos sufren persecución, son afligidos y muertos, mientras que los pecadores gozan de abundancia, y "beben al son del arpa y del salterio, pero no consideran las obras del Señor".3124 Pero, según el lenguaje [usado por el profeta], deberían combinarse, y el día de la retribución seguir al año [agradable]. Porque las palabras son: "proclamar el año agradable del Señor, y el día de la retribución". Este tiempo presente, por tanto, en el cual los hombres son llamados y salvados por el Señor, se entiende propiamente como denotado por "el año agradable del Señor"; y a éste sigue "el día de la retribución", es decir, el juicio. Y el tiempo así referido no se llama sólo "un año", sino que también es nombrado "un día", tanto por el profeta como por Pablo, de quien el apóstol, trayendo a la memoria la Escritura, dice en la Epístola dirigida a los Romanos: "Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el día; somos contados como ovejas para el matadero".3125 Pero aquí la expresión "todo el día" está puesta por todo este tiempo durante el cual sufrimos persecución y somos muertos como ovejas. Así como, pues, este día no significa uno que consta de doce horas, sino todo el tiempo durante el cual los creyentes en Cristo sufren y son muertos por causa de Él, así también el año allí mencionado no denota uno que consta de doce meses, sino todo el tiempo de fe durante el cual los hombres oyen y creen la predicación del Evangelio, y se hacen aceptos a Dios los que se unen a Él.
3. Pero es muy de admirar cómo ha llegado a suceder que, mientras afirman haber descubierto los misterios de Dios, no han examinado los Evangelios para averiguar cuántas veces, después de su bautismo, subió el Señor, en el tiempo de la pascua, a Jerusalén, conforme a lo que era la práctica de los judíos de toda tierra, y cada año, de reunirse en este período en Jerusalén y celebrar allí la fiesta de la pascua. En primer lugar, después de haber convertido el agua en vino en Caná de Galilea, subió al día festivo de la pascua, en cuya ocasión está escrito: "Porque muchos creyeron en Él, cuando vieron las señales que hacía",3126 como registra Juan, el discípulo del Señor. Luego, retirándose de nuevo [de Judea], se halla en Samaria; en cuya ocasión, además, conversó con la mujer samaritana, y a distancia curó al hijo del centurión con una palabra, diciendo: "Vete, tu hijo vive".3127 Después subió, por segunda vez, a observar el día festivo de la pascua3128 en Jerusalén; en cuya ocasión curó al hombre paralítico, que había yacido junto al estanque treinta y ocho años, mandándole levantarse, tomar su camilla y marcharse. De nuevo, retirándose de allí a la otra orilla del mar de Tiberias,3129 viendo allí que una gran multitud lo había seguido, alimentó a toda aquella muchedumbre con cinco panes, y sobraron doce cestas de fragmentos. Luego, cuando hubo resucitado a Lázaro de entre los muertos, y los fariseos tramaron asechanzas contra Él, se retiró a una ciudad llamada Efraín; y desde aquel lugar, como está escrito, "vino a Betania seis días antes de la pascua",3130 y subiendo de Betania a Jerusalén, allí comió la pascua y padeció al día siguiente. Ahora bien, que estas tres ocasiones de la pascua no están incluidas dentro de un solo año, toda persona debe reconocerlo. Y que el mes especial en que se celebraba la pascua, y en el cual también padeció el Señor, no era el duodécimo, sino el primero, aquellos hombres que se jactan de saber todas las cosas, si no lo saben, pueden aprenderlo de Moisés. Su explicación, por tanto, tanto del año como del duodécimo mes ha resultado falsa, y deberían rechazar o bien su explicación o el Evangelio; de otro modo [esta pregunta incontestable se les impone]: ¿Cómo es posible que el Señor predicara sólo por un año?
4. Teniendo treinta años cuando vino a ser bautizado, y poseyendo entonces la plena edad de un Maestro,3131 vino a Jerusalén, para que pudiera ser propiamente reconocido3132 por todos como Maestro. Porque no parecía una cosa mientras era otra, como afirman quienes lo describen como hombre sólo en apariencia; sino que lo que era, eso también parecía ser. Siendo, pues, Maestro, poseía también la edad de Maestro, no despreciando ni evadiendo condición alguna de humanidad, ni aboliendo en sí mismo aquella ley que Él había3133 designado para el género humano, sino santificando cada edad, por aquel período correspondiente que le pertenecía. Porque vino a salvar a todos por medio de sí mismo —a todos, digo, que por medio de Él nacen de nuevo para Dios3134— a los infantes,3135 y a los niños, y a los muchachos, y a los jóvenes, y a los ancianos. Pasó, por tanto, por toda edad, haciéndose infante para los infantes, santificando así a los infantes; niño para los niños, santificando así a los de esta edad, siendo al mismo tiempo hecho para ellos ejemplo de piedad, justicia y sumisión; joven para los jóvenes, haciéndose ejemplo para los jóvenes, y santificándolos así para el Señor. Del mismo modo fue anciano para los ancianos, para ser Maestro perfecto para todos, no meramente en cuanto a la exposición de la verdad, sino también en cuanto a la edad, santificando al mismo tiempo también a los ancianos, y haciéndose igualmente ejemplo para ellos. Luego, al fin, llegó a la muerte misma, para ser "el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia",3136 el Príncipe de la vida,3137 existiendo antes que todos, y precediendo a todos.3138
5. Ellos, sin embargo, para establecer su falsa opinión acerca de aquello que está escrito: "proclamar el año agradable del Señor", sostienen que Él predicó por un año solamente, y luego padeció en el duodécimo mes. [Al hablar así,] son olvidadizos para su propio perjuicio, destruyendo toda su obra, y robándole aquella edad que es más necesaria y más honorable que cualquier otra; aquella edad más avanzada, quiero decir, durante la cual también, como maestro, superó a todos los demás. Porque ¿cómo podría haber tenido discípulos, si no enseñaba? ¿Y cómo podría haber enseñado, a menos que hubiera alcanzado la edad de Maestro? Pues cuando vino a ser bautizado, aún no había completado su trigésimo año, sino que comenzaba a tener unos treinta años (pues así lo ha expresado Lucas, quien ha mencionado sus años: "Jesús, era, por así decirlo, de como treinta años",3139 cuando vino a recibir el bautismo); y, [según estos hombres,] Él predicó sólo un año contando desde su bautismo. Al completar su trigésimo año padeció, siendo de hecho aún un joven, y que de ningún modo había alcanzado la edad avanzada. Ahora bien, que la primera etapa de la edad temprana abarca treinta años,3140 y que ésta se extiende hasta el año cuadragésimo, todos lo admitirán; pero desde el año cuadragésimo y el quincuagésimo un hombre comienza a declinar hacia la vejez, la cual poseía nuestro Señor mientras cumplía todavía el oficio de Maestro, como dan testimonio el Evangelio y todos los presbíteros; aquellos que conversaron en Asia con Juan, el discípulo del Señor, [afirmando] que Juan les transmitió aquella información.3141 Y él permaneció entre ellos hasta los tiempos de Trajano.3142 Algunos de ellos, además, vieron no sólo a Juan, sino también a los otros apóstoles, y oyeron de ellos el mismísimo relato, y dan testimonio en cuanto a la [validez de] la declaración. ¿A quiénes, pues, deberíamos creer más bien? ¿A hombres como éstos, o a Ptolomeo, que nunca vio a los apóstoles, y que ni siquiera en sueños alcanzó la más leve huella de un apóstol?
6. Pero, además de esto, aquellos mismos judíos que entonces disputaban con el Señor Jesucristo han indicado clarísimamente la misma cosa. Porque cuando el Señor les dijo: "Abraham vuestro padre se regocijó de ver mi día; y lo vio, y se gozó", ellos le respondieron: "¿Aún no tienes cincuenta años, y has visto a Abraham?"3143 Ahora bien, tal lenguaje se aplica adecuadamente a uno que ya ha pasado la edad de cuarenta, sin haber alcanzado todavía su quincuagésimo año, aunque no está lejos de este último período. Pero a uno que sólo tiene treinta años se le diría indudablemente: "Aún no tienes cuarenta años". Porque los que querían convencerlo de falsedad ciertamente no extenderían el número de sus años mucho más allá de la edad que veían que había alcanzado; sino que mencionaron un período cercano a su edad real, ya sea que lo hubieran averiguado verdaderamente a partir del asiento en el registro público, o que simplemente hicieran una conjetura por lo que observaron: que Él tenía más de cuarenta años, y que ciertamente no era uno de sólo treinta años de edad. Porque es del todo irrazonable suponer que se equivocaron en veinte años, cuando querían probar que Él era más joven que los tiempos de Abraham. Pues lo que veían, eso expresaban; y Aquel a quien contemplaban no era un mero fantasma, sino un ser real3144 de carne y sangre. No le faltaba, pues, mucho para tener cincuenta años;3145 y, de acuerdo con ese hecho, le dijeron: "¿Aún no tienes cincuenta años, y has visto a Abraham?" Por tanto, Él no predicó solamente por un año, ni padeció en el duodécimo mes del año. Pues el período comprendido entre el trigésimo y el quincuagésimo año nunca puede considerarse un año, a menos, ciertamente, que entre sus Eones se asignen años tan largos a los que se sientan en sus rangos con Bythus en el Pléroma; de los cuales seres también el poeta Homero ha hablado, inspirado sin duda por la Madre de su [sistema de] error:—
Οἱ δὲ θεοὶ πὰρ Ζηνὶ καθήμενοι ἠγορόωντο
Χρυσέῳ ἐν δαπέδῳ:3146
que podemos verter así al español:3147—
"Sentados en derredor los dioses, Jove presidiendo,
y conversaban sobre el áureo pavimento."
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 22
- 3121. Harvey desea, sin autoridad alguna, sustituir "tacitus" por "tacitos", pero no hay necesidad de alteración. Ireneo juega aquí con la palabra, según una práctica en la que se deleita, y se burla calladamente del Sige (Silencio) de los herejes llamando silenciosos a aquellos Eones que derivaban de ella.
- 3122. Is. lxi. 2.
- 3123. Mt. v. 45.
- 3124. Is. v. 12.
- 3125. Rom. viii. 36.
- 3126. Jn. ii. 23.
- 3127. Jn. iv. 50.
- 3128. Jn. v. 1, etc. Es bien sabido que determinar qué se entiende por la ἑορτή, referida en este pasaje de San Juan, es uno de los puntos más difíciles de la crítica del Nuevo Testamento. Algunos eruditos modernos piensan que el Evangelista se refiere a la fiesta de Purim; pero, en conjunto, la corriente de opinión que ha prevalecido siempre en la Iglesia ha estado a favor de la afirmación hecha aquí por Ireneo. Cristo, por tanto, estaría presente en cuatro pascuas después de su bautismo: (1) Jn. ii. 13; (2) Jn. v. 1; (3) Jn. vi. 4; (4) Jn. xiii. 1.
- 3129. Jn. vi. 1, etc.
- 3130. Jn. xi. 54; Jn. xii. 1.
- 3131. O "maestro", magistri.
- 3132. Harvey observa aquí extrañamente que "la lectura audiret, seguida por Massuet, no tiene sentido". Da audiretur en su texto, pero propone leer ordiretur. El pasaje, sin embargo, puede traducirse como arriba, sin apartarse de la lectura benedictina audiret.
- 3133. "Neque solvens suam legem in se humani generis". Massuet suprimiría "suam"; pero, como bien observa Harvey, "tiene un significado peculiar, ni abrogando su propia ley".
- 3134. "Renascuntur in Deum". La referencia en estas palabras es sin duda al bautismo, como aparece claramente al comparar el libro iii. 17, 1.
- 3135. Wall y otros han observado que tenemos aquí la declaración de un hecho valioso en cuanto al bautismo de infantes en la Iglesia primitiva.
- 3136. Col. i. 18.
- 3137. Hechos iii. 15.
- 3138. [Que nuestro Señor era prematuramente viejo puede inferirse del texto que Ireneo considera como prueba de que vivió literalmente hasta ser viejo. San Juan viii. 56, 57; comp. Is. liii. 2.]
- 3139. Lucas iii. 23.
- 3140. El texto latino de esta cláusula es, "Quia autem triginta annorum ætas prima indolis est juvenis" —palabras que parece casi imposible traducir. Grabe consideraba "indolis" como nominativo, mientras que Massuet sostiene que está en genitivo; y considerándolo así, podríamos traducir: "Ahora que la edad de treinta es la primera edad de la mente de la juventud", etc. Pero Harvey retraduce la cláusula al griego como sigue: Ὃτι δὲ ἡ τῶν τριάκοντα ἐτῶν ἡλικία ἡ πρώτη τῆς διαθέσεώς ἐστι νέας — palabras que hemos procurado verter como arriba. El sentido claramente es que la edad de treinta marcaba el punto de transición de la juventud a la madurez.
- 3141. Con respecto a esta extraordinaria afirmación de Ireneo, Harvey observa: "El lector puede percibir aquí el carácter insatisfactorio de la tradición cuando se trata de un mero hecho. Tanto por razonamientos fundados en la historia evangélica como por la preponderancia del testimonio externo, es de toda certeza que el ministerio de nuestro Señor se extendió apenas algo más de tres años; sin embargo, aquí Ireneo afirma que abarcó más de diez años, y apela a una tradición derivada, según dice, de quienes habían conversado con un apóstol"
- 3142. El reinado de Trajano comenzó en el 98 d. C., y se dice que san Juan vivió hasta la edad de cien años.
- 3143. Juan viii. 56, 57.
- 3144. "Sed veritas" —literalmente, "la verdad".
- 3145. [Esta afirmación es sencillamente asombrosa, y podría parecer una ilustración providencial de la inutilidad de la mera tradición no sustentada por la Palabra escrita. Ninguna mera tradición podría estar más acreditadamente autorizada que ésta.]
- 3146. Ilíada, iv. 1.
- 3147. Latín, por supuesto, en el texto.
La mujer que padecía flujo de sangre no era tipo del Eón que padeció
II, 23
1. Además, su ignorancia se pone de manifiesto con claridad respecto del caso de aquella mujer que, padeciendo un flujo de sangre, tocó el borde del manto del Señor y quedó sana; pues ellos sostienen que por medio de ella se manifestó aquella duodécima potencia que padeció la pasión y fluyó hacia la inmensidad, es decir, el duodécimo Eón. [Esta ignorancia suya aparece] primero, porque, como he mostrado, según su propio sistema, aquél no era el duodécimo Eón. Pero aun concediéndoles este punto [por el momento], habiendo doce Eones, se dice que once de éstos permanecieron impasibles, mientras que el duodécimo padeció la pasión; mas la mujer, por su parte, habiendo sido sanada en el año duodécimo, es manifiesto que había continuado padeciendo durante once años y fue sanada en el duodécimo. En verdad, si dijeran que once Eones estuvieron envueltos en pasión, pero que el duodécimo fue sanado, sería entonces plausible decir que la mujer era un tipo de éstos. Pero puesto que ella padeció durante once años, y [todo ese tiempo] no obtuvo curación, sino que fue sanada en el año duodécimo, ¿de qué manera puede ser tipo del duodécimo de los Eones, once de los cuales, [según la hipótesis,] no padecieron en absoluto, y sólo el duodécimo participó del sufrimiento? Porque un tipo y emblema es, sin duda, a veces diverso de la verdad [significada] en cuanto a la materia y la sustancia; pero debe, en cuanto a la forma y los rasgos generales, mantener una semejanza [con lo tipificado], y de esta manera prefigurar, por medio de las cosas presentes, las que están por venir.
2. Y no sólo en el caso de esta mujer se han mencionado los años de su enfermedad (los cuales, afirman, se ajustan a su ficción), sino que, ¡he aquí! también otra mujer fue sanada, después de padecer de manera semejante durante dieciocho años; acerca de la cual dijo el Señor: "¿Y no debía ser libertada en el día de sábado esta hija de Abraham, a quien Satanás había atado durante dieciocho años?"3148 Si, pues, la primera era un tipo del duodécimo Eón que padeció, la segunda debería ser también un tipo del decimoctavo Eón en sufrimiento. Pero no pueden sostener esto; de lo contrario, su primaria y original Ógdoada quedaría incluida en el número de los Eones que padecieron juntos. Además, hubo también cierta otra persona3149 sanada por el Señor, después de haber padecido durante treinta y ocho años: deberían, por tanto, afirmar que el Eón que ocupa el trigésimo octavo lugar padeció. Pues si afirman que las cosas hechas por el Señor fueron tipos de lo que tuvo lugar en el Pléroma, el tipo debería conservarse en todo. Pero no pueden adaptar a su sistema ficticio ni el caso de la que fue curada después de dieciocho años, ni el de aquel que fue curado después de treinta y ocho años. Ahora bien, es en todo punto absurdo e inconsistente declarar que el Salvador conservó el tipo en ciertos casos, mientras que no lo hizo en otros. Por tanto, el tipo de la mujer, [con el flujo de sangre,] se muestra que no tiene analogía alguna con su sistema de Eones.3150
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 23
- 3148. Lucas xiii. 16.
- 3149. Juan v. 5.
- 3150. El texto de esta frase es muy incierto. Seguimos la lectura de Massuet, "negotio Æonum", con preferencia a la sugerida por Harvey.
Necedad de los argumentos derivados por los herejes de números, letras y sílabas
II, 24
1. Esto mismo, además, demuestra todavía más que su opinión es falsa y su sistema ficticio insostenible, pues se esfuerzan por aportar pruebas del mismo, a veces por medio de números y de las sílabas de los nombres, a veces también por medio de la letra de las sílabas, y aun asimismo por medio de aquellos números que, según la práctica seguida por los griegos, están contenidos en [diferentes] letras;—[esto, digo,] demuestra de la manera más clara su derrocamiento o confusión,3151 así como el carácter insostenible y perverso de su [profesada] ciencia. Pues, trasladando el nombre Jesús, que pertenece a otra lengua, a la numeración de los griegos, a veces lo llaman "Episemon",3152 por tener seis letras, y otras veces "la Plenitud de las Ógdoadas", por contener el número ochocientos ochenta y ocho. Pero su [correspondiente] nombre griego, que es "Soter", es decir, Salvador, por no ajustarse a su sistema, ni en cuanto al valor numérico ni en cuanto a sus letras, lo pasan por alto en silencio. Sin embargo, ciertamente, si consideran los nombres del Señor como, conforme al propósito preconcebido del Padre, por medio de su valor numérico y de sus letras indican número en el Pléroma, Soter, por ser un nombre griego, debería, por medio de sus letras y de los números [expresados por éstas], en virtud de su ser griego, mostrar el misterio del Pléroma. Pero no es así, porque es una palabra de cinco letras, y su valor numérico es mil cuatrocientos ocho.3153 Pero estas cosas no corresponden en manera alguna a su Pléroma; por tanto, el relato que dan de las transacciones en el Pléroma no puede ser verdadero.
2. Además, Jesús, que es una palabra perteneciente a la lengua propia de los hebreos, contiene, como declaran los doctos entre ellos, dos letras y media,3154 y significa aquel Señor que contiene el cielo y la tierra;3155 pues Jesús en la antigua lengua hebrea significa "cielo", mientras que la "tierra" se expresa con las palabras sura usser.3156 Por tanto, la palabra que contiene cielo y tierra es justamente Jesús. Su explicación, pues, del Episemon es falsa, y también queda manifiestamente derrocado su cálculo numérico. Pues, en su propia lengua, Soter es una palabra griega de cinco letras; pero, por otra parte, en la lengua hebrea, Jesús contiene sólo dos letras y media. El total que calculan, a saber, ochocientos ochenta y ocho, por tanto, cae por tierra. Y en todo, las letras hebreas no corresponden en número con las griegas, aunque éstas especialmente, por ser las más antiguas e invariables, deberían sostener el cálculo relacionado con los nombres. Porque estas antiguas, originales y generalmente llamadas sagradas letras3157 de los hebreos son diez en número (pero se escriben por medio de quince3158), la última letra unida a la primera. Y así escriben algunas de estas letras según su secuencia natural, como hacemos nosotros, pero otras en dirección inversa, de la mano derecha hacia la izquierda, trazando así las letras al revés. También el nombre Cristo debería poder ser computado en armonía con los Eones de su Pléroma, en tanto que, según sus afirmaciones, Él fue producido para el establecimiento y la rectificación de su Pléroma. Asimismo el Padre, del mismo modo, debería, tanto por medio de las letras como del valor numérico, contener el número de aquellos Eones que fueron producidos por Él; Bitos, de igual manera, y no menos Monógenes; pero de manera preeminente el nombre que está sobre todos los demás, con el que se llama a Dios, y que en la lengua hebrea se expresa por Baruch,3159 [palabra] que también contiene dos letras y media. De este hecho, por tanto, de que los nombres más importantes, tanto en la lengua hebrea como en la griega, no se conforman a su sistema, ya sea respecto del número de letras o del cálculo que de ellas se saca, se hace claramente manifiesto el carácter forzado de sus cálculos respecto de los demás.
3. Pues, escogiendo de la ley cuanto concuerda con el número adoptado en su sistema, se esfuerzan así violentamente por obtener pruebas de su validez. Pero si en verdad fue el propósito de su Madre, o del Salvador, presentar, por medio del Demiurgo, tipos de las cosas que están en el Pléroma, deberían haberse cuidado de que los tipos se hallaran en cosas más exactamente correspondientes y más santas; y, sobre todo, en el caso del Arca de la Alianza, por causa de la cual fue formado todo el tabernáculo del testimonio. Ahora bien, fue construida así: su longitud3160 era de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, su altura de un codo y medio; pero tal número de codos en ningún respecto corresponde con su sistema, y sin embargo, por él el tipo debería haberse mostrado claramente, por encima de todo lo demás. El propiciatorio3161 tampoco armoniza en absoluto, de manera semejante, con sus exposiciones. Además, la mesa de los panes de la proposición3162 tenía dos codos de largo, mientras que su altura era de un codo y medio. Éstas estaban delante del lugar santísimo, y sin embargo, en ellas no hay un solo número de tal cantidad que contenga una indicación de la Tétrada, o de la Ógdoada, o del resto de su Pléroma. ¿Y qué decir del candelabro,3163 que tenía siete3164 brazos y siete lámparas? mientras que, si éstos hubieran sido hechos según el tipo, debería haber tenido ocho brazos y un número igual de lámparas, según el tipo de la Ógdoada primaria, que resplandece de manera preeminente entre los Eones e ilumina todo el Pléroma. Han enumerado cuidadosamente las cortinas3165 como siendo diez, declarando que éstas son un tipo de los diez Eones; pero han olvidado contar las cubiertas de piel, que eran once3166 en número. Ni tampoco han medido el tamaño de estas mismas cortinas, pues cada cortina3167 tenía veintiocho codos de longitud. Y presentan la longitud de las columnas como de diez codos, con referencia a la Década de Eones. "Pero la anchura de cada columna era de un codo y medio";3168 y esto no lo explican, como tampoco el número total de las columnas o de sus travesaños, porque eso no conviene al argumento. Pero ¿qué decir del óleo de la unción,3169 que santificaba todo el tabernáculo? Quizá escapó a la atención del Salvador, o, mientras su Madre dormía, el Demiurgo por sí mismo dio instrucciones sobre su peso; y por esta razón está fuera de armonía con su Pléroma, pues consistía,3170 como lo hacía, en quinientos siclos de mirra, quinientos de casia, doscientos cincuenta de canela, doscientos cincuenta de cálamo y aceite además, de modo que estaba compuesto de cinco ingredientes. El incienso3171 también, de manera semejante, [estaba compuesto] de estacte, ónice, gálbano, menta e incienso, todo lo cual en ningún respecto, ya sea en cuanto a su mezcla o peso, armoniza con su argumento. Es, por tanto, irrazonable y del todo absurdo [sostener] que los tipos no se conservaron en las disposiciones sublimes y más imponentes de la ley; pero que en otros puntos, cuando cualquier número coincide con sus afirmaciones, se afirme que era un tipo de las cosas del Pléroma; mientras que [la verdad es que] todo número ocurre con la mayor variedad en las Escrituras, de modo que, si alguien lo desea, podría formar no sólo una Ógdoada, una Década y una Duodecada, sino cualquier clase de número a partir de las Escrituras, y luego sostener que éste era un tipo del sistema de error ideado por él mismo.
4. Pero que este punto es verdadero, a saber, que aquel número que se llama cinco, que en ningún respecto concuerda con su argumento, y no armoniza con su sistema, ni es apto para una manifestación típica de las cosas del Pléroma, [sin embargo tiene amplia prevalencia,3172] se probará como sigue a partir de las Escrituras. Soter es un nombre de cinco letras; Pater también contiene cinco letras; Agape (amor) también consta de cinco letras; y nuestro Señor, después de3173 bendecir los cinco panes, alimentó con ellos a cinco mil hombres. Cinco vírgenes3174 fueron llamadas prudentes por el Señor; y, de la misma manera, cinco fueron calificadas de necias. Además, se dice que cinco hombres estaban con el Señor cuando obtuvo testimonio3175 del Padre—a saber, Pedro, Santiago, Juan, Moisés y Elías. El Señor también, como quinta persona, entró en la habitación de la doncella muerta, y la resucitó; pues, dice [la Escritura], "No permitió que entrara nadie, salvo Pedro y Santiago,3176 y el padre y la madre de la doncella."3177 El hombre rico en el infierno3178 declaró que tenía cinco hermanos, a los cuales deseaba que fuera uno que resucitara de entre los muertos. El estanque desde el cual el Señor mandó al paralítico ir a su casa, tenía cinco pórticos. La propia forma de la cruz, también, tiene cinco extremidades,3179 dos a lo largo, dos a lo ancho, y una en el medio, sobre la cual [esta última] descansa la persona que está fijada por los clavos. Cada una de nuestras manos tiene cinco dedos; tenemos también cinco sentidos; nuestros órganos internos también pueden contarse como cinco, a saber, el corazón, el hígado, los pulmones, el bazo y los riñones. Además, incluso toda la persona puede dividirse en este número [de partes]: la cabeza, el pecho, el vientre, los muslos y los pies. La raza humana pasa por cinco edades: primero la infancia, luego la niñez, luego la juventud, luego la madurez,3180 y luego la vejez. Moisés entregó la ley al pueblo en cinco libros. Cada tabla que recibió de Dios contenía cinco3181 mandamientos. El velo que cubría3182 el lugar santísimo tenía cinco columnas. El altar del holocausto también tenía cinco codos de anchura.3183 Cinco sacerdotes fueron elegidos en el desierto—a saber, Aarón,3184 Nadab, Abiud, Eleazar e Itamar. El efod y el pectoral, y otras vestiduras sacerdotales, estaban formados de cinco3185 materiales; pues combinaban en sí mismos oro, azul, púrpura, escarlata y lino fino. Y hubo cinco3186 reyes de los amorreos, a quienes Josué, hijo de Nun, encerró en una cueva, y ordenó al pueblo que pisoteara sus cabezas. Cualquiera, de hecho, podría reunir muchos millares de otras cosas de la misma clase, tanto respecto de este número como de cualquier otro que eligiera fijar, ya sea de las Escrituras o de las obras de la naturaleza que están bajo su observación.3187 Mas aunque tal sea el caso, no afirmamos por ello que haya cinco Eones por encima del Demiurgo; ni consagramos la Péntada, como si fuera algo divino; ni nos esforzamos por establecer cosas insostenibles, ni desvaríos [como los que ellos cometen], por medio de esa vana clase de trabajo; ni forzamos perversamente a una creación bien adaptada por Dios [para los fines que se pretendía servir], a cambiarse en tipos de cosas que no tienen existencia real; ni buscamos presentar doctrinas impías y abominables, cuya detección y derrocamiento son fáciles para todos los que poseen inteligencia.
5. Pues ¿quién puede concederles que el año tenga sólo trescientos sesenta y cinco días, para que haya doce meses de treinta días cada uno, según el tipo de los doce Eones, cuando de hecho el tipo está del todo fuera de armonía [con el antitipo]? Porque, en un caso, cada uno de los Eones es una trigésima parte de todo el Pléroma, mientras que en el otro declaran que un mes es la duodécima parte de un año. Si, en verdad, el año se dividiera en treinta partes, y el mes en doce, entonces se podría considerar que se ha hallado un tipo adecuado para su sistema ficticio. Pero, por el contrario, como realmente están las cosas, su Pléroma se divide en treinta partes, y una porción del mismo en doce; mientras que, a su vez, el año entero se divide en doce partes, y una cierta porción del mismo en treinta. El Salvador, por tanto, obró imprudentemente al constituir el mes un tipo de todo el Pléroma, y el año un tipo sólo de aquella Duodecada que existe en el Pléroma; pues era más adecuado dividir el año en treinta partes, así como todo el Pléroma está dividido, y el mes en doce, tal como los Eones están en su Pléroma. Además, ellos dividen todo el Pléroma en tres porciones—a saber, en una Ógdoada, una Década y una Duodecada. Pero nuestro año se divide en cuatro partes—a saber, primavera, verano, otoño e invierno. Y además, ni siquiera los meses, de los que sostienen que son un tipo de la Triacontada, constan precisamente de treinta días, sino que algunos tienen más y otros menos, por cuanto les quedan cinco días como sobrante.3188 Tampoco el día consta siempre precisamente de doce horas, sino que sube de nueve3189 a quince, y luego vuelve a bajar de quince a nueve. No puede, por tanto, sostenerse que los meses de treinta días cada uno fueran formados así por causa de [tipificar] los Eones; pues, en tal caso, habrían constado precisamente de treinta días: ni tampoco, a su vez, los días de estos meses, para que por medio de doce horas simbolizaran los doce Eones; pues, en tal caso, habrían constado siempre precisamente de doce horas.
6. Pero además, en cuanto a que llaman a las sustancias materiales "de la mano izquierda", y sostienen que las cosas que están así a la mano izquierda por necesidad caen en la corrupción, mientras también afirman que el Salvador vino a la oveja perdida, para transferirla a la mano derecha, es decir, a las noventa y nueve ovejas que estaban a salvo y no perecieron, sino que permanecieron dentro del redil, aunque eran de la mano izquierda,3190 se sigue que deben reconocer que el disfrute3191 del descanso no implicaba salvación. Y aquello que no tiene de manera semejante el mismo número, se verán compelidos a reconocerlo como perteneciente a la mano izquierda, es decir, a la corrupción. Esta palabra griega Agape (amor), pues, según las letras de los griegos, por medio de las cuales se lleva a cabo el cálculo entre ellos, teniendo un valor numérico de noventa y tres,3192 se asigna de manera semejante al lugar de descanso a la mano izquierda. Aletheia (verdad), también, teniendo de manera semejante, según el principio indicado arriba, un valor numérico de sesenta y cuatro,3193 existe entre las sustancias materiales. Y así, en fin, se verán compelidos a reconocer que todos aquellos nombres sagrados que no alcanzan un valor numérico de cien, sino que sólo contienen los números sumados por la mano izquierda, son corruptibles y materiales.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 24
- 3151. "Sive confusionem" es muy probablemente una glosa marginal que se ha introducido en el texto. Toda la cláusula es difícil y oscura.
- 3152. Comp. i. 14, 4.
- 3153. Así: Σωτήρ ( σ = 200, ω = 800, τ = 300, η = 8, ρ = 100 ) = 1408.
- 3154. Escrito así, ישו, y la pequeña י siendo aparentemente considerada como sólo media letra. Harvey propone una solución diferente que parece menos probable.
- 3155. Éste es uno de los pasajes más oscuros de toda la obra de Ireneo, y los editores han logrado arrojar muy poca luz sobre él. Podemos limitarnos a afirmar que ישו parece ser considerado como conteniendo en sí las iniciales de las tres palabras יְהֹוָה, Jehová; שְמַיִם, cielo; y וְאָרָץ, y tierra.
- 3156. Nada puede sacarse de estas palabras; probablemente han sido corrompidas por copistas ignorantes, y ahora son del todo ininteligibles.
- 3157. "Literæ sacerdotales", —otro enigma que nadie puede resolver. Massuet supone que la referencia es a los caracteres hebreos arcaicos, todavía usados por los sacerdotes después de que las letras caldaicas cuadradas hubieran sido adoptadas generalmente. Harvey piensa que sacerdotales representa el griego λειτουργικά, "significando letras tal como se usaban popularmente en el cálculo común".
- 3158. Los editores tienen de nuevo largas notas sobre este pasaje sumamente oscuro. Massuet suprime "quæque", y da una explicación extensa de la cláusula, a la cual sólo podemos remitir al lector curioso.
- 3159. בָרוּךְ, Baruch, bendito, uno de los títulos más comunes del Todopoderoso. La ך final parece ser contada sólo como media letra, por ser diferente en forma de lo que es cuando va acompañada de una vocal al principio o en medio de una palabra.
- 3160. Éx. xxv. 10.
- 3161. Éx. xxv. 17.
- 3162. Éx. xxv. 23.
- 3163. Éx. xxv. 31, etc.
- 3164. Sólo se mencionan seis brazos en Éx. xxv. 32.
- 3165. Éx. xxvi. 1.
- 3166. Éx. xxvi. 7.
- 3167. Éx. xxvi. 2.
- 3168. Éx. xxvi. 16.
- 3169. Éx. xxvi. 26.
- 3170. Éx. xxx. 23, etc.
- 3171. Éx. xxx. 34.
- 3172. Algún suplemento de este tipo parece necesario, pero la sintaxis del texto latino es muy confusa.
- 3173. Mt. xiv. 19, 21; Mc. vi. 41, 44; Lc. ix. 13, 14; Jn. vi. 9, 10, 11.
- 3174. Mt. xxv. 2, etc.
- 3175. Mt. xvii. 1.
- 3176. San Juan es aquí extrañamente pasado por alto.
- 3177. Lc. viii. 51.
- 3178. Lc. xvi. 28.
- 3179. "Fines et summitates"; cf. Justino Mártir, Dial. c. Tryph., 91.
- 3180. "Juvenis", uno en la flor de la vida.
- 3181. Ha sido usual en la Iglesia cristiana contar cuatro mandamientos en la primera tabla, y seis en la segunda; pero la anterior era la antigua división judía. Véase Josefo, Antiq., iii. 6.
- 3182. Éx. xxvi. 37.
- 3183. Éx. xxvii. 1; en el texto, "altitudo" debe cambiarse por "latitudo".
- 3184. Éx. xxviii. 1.
- 3185. Éx. xxviii. 5.
- 3186. Jos. x. 17.
- 3187. [Nótese el varonil desprecio con que nuestro autor despacha una clase de semejanzas que, aun en nuestros días, parecen tener grandes atractivos para algunas mentes no por lo demás estrechas.]
- 3188. 365 (los días del año)—12 × 30 + 5.
- 3189. Estas horas de luz diurna, en el solsticio de invierno y de verano respectivamente, corresponden a la latitud de Lyon, 45° 45´ N., donde residía Ireneo.
- 3190. "Aludiendo", dice Harvey, "a una costumbre entre los antiguos de sumar los números inferiores a 100 mediante diversas posiciones de la mano izquierda y sus dedos; los de 100 en adelante se contaban mediante gestos correspondientes de la mano derecha. Por tanto, las noventa y nueve ovejas que permanecían tranquilamente en el redil se sumaban con la mano izquierda, y los gnósticos profesaban que eran típicas de la verdadera simiente espiritual; pero la Escritura coloca siempre a los obradores de iniquidad a la mano izquierda, y en la teoría gnóstica el principio malo de la materia era siniestro; por tanto", etc., como arriba.
- 3191. "Levamen", correspondiente probablemente al griego ἀνάπαυσιν.
- 3192. ᾽Αγάπη ( α = 1, γ = 3, α = 1, π = 80, η = 8 ) = 93.
- 3193. ᾽Αλήθεια ( α = 1, λ = 30, η = 8, θ = 9, ε = 5, ι = 10, α = 1 ) = 64.