Refutation of the opinion, that Paul was the only apostle who had knowledge of the truth
III, 13
1. En cuanto a aquellos (los marcionitas) que alegan que Pablo solo conoció la verdad, y que a él el misterio le fue manifestado por revelación, que el propio Pablo los convenza, cuando dice que uno y el mismo Dios obró en Pedro para el apostolado de la circuncisión, y en él mismo para los gentiles.3527 Pedro, por tanto, era apóstol de aquel mismo Dios de quien también lo era Pablo; y a Aquel a quien Pedro predicaba como Dios entre los de la circuncisión, y asimismo como Hijo de Dios, lo [declaró] también Pablo entre los gentiles. Porque nuestro Señor nunca vino a salvar solo a Pablo, ni Dios es tan limitado en sus medios que haya de tener un solo apóstol que conociera la dispensación de su Hijo. Y además, cuando Pablo dice: "¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian buenas nuevas de bienes, y predican el Evangelio de la paz!",3528 muestra claramente que no era meramente uno, sino que había muchos que solían predicar la verdad. Y además, en la Epístola a los Corintios, cuando había enumerado a todos los que habían visto a Dios3529 después de la resurrección, dice en continuación: "Pero ya sea yo o ellos, así predicamos, y así creísteis",3530 reconociendo como una y la misma la predicación de todos los que vieron a Dios3531 después de la resurrección de entre los muertos.
2. Y además, el Señor respondió a Felipe, que deseaba contemplar al Padre: "¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y aún no me has conocido, Felipe? El que me ve a mí, ve también al Padre; ¿y cómo dices tú entonces: Muéstranos al Padre? Porque yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto".3532 A estos hombres, por tanto, dio el Señor testimonio de que en Él mismo habían conocido y visto al Padre (y el Padre es la verdad). Alegar, pues, que estos hombres no conocían la verdad, es obrar como falsos testigos, y como aquellos que se han alienado de la doctrina de Cristo. Porque, ¿por qué envió el Señor a los doce apóstoles a las ovejas perdidas de la casa de Israel,3533 si estos hombres no conocían la verdad? ¿Cómo también predicaron los setenta, a menos que ellos mismos hubieran conocido previamente la verdad de lo que se predicaba? ¿O cómo pudo Pedro haber estado en ignorancia, a quien el Señor dio testimonio de que no se lo había revelado carne ni sangre, sino el Padre que está en los cielos?3534 Así, pues, como "Pablo [fue] apóstol, no de hombres, ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre",3535 [así con los demás;]3536 conduciéndolos ciertamente el Hijo al Padre, pero revelándoles el Padre al Hijo.
3. Pero que Pablo accedió a [la petición de] los que le convocaron ante los apóstoles, a causa de la cuestión [que se había suscitado], y subió a ellos, con Bernabé, a Jerusalén, no sin razón, sino para que por ellos fuera confirmada la libertad de los gentiles, lo dice él mismo, en la Epístola a los Gálatas: "Entonces, catorce años después, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también a Tito. Pero subí por revelación, y les comuniqué el Evangelio que predico entre los gentiles".3537 Y de nuevo dice: "Por una hora cedimos en sujeción,3538 para que la verdad del Evangelio permaneciese con vosotros". Si, pues, alguno, a partir de los Hechos de los Apóstoles, escudriñare cuidadosamente el tiempo en que está escrito que subió a Jerusalén a causa de la cuestión antes mencionada, hallará que los años mencionados por Pablo coinciden con él. Así el relato de Pablo armoniza con, y es, por así decirlo, idéntico al, testimonio de Lucas respecto de los apóstoles.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 13
- 3527. Gál. ii. 8.
- 3528. Rom. x. 15; Isa. lii. 7.
- 3529. Todos los editores anteriores aceptan la lectura Deum sin comentario, pero Harvey sostiene que debe considerarse un error en lugar de Dominum. Sin embargo, apenas parece dar suficiente peso a la cita que sigue inmediatamente.
- 3530. 1 Cor. xv. 11.
- 3531. Véase la nota 9, p. 436.
- 3532. Juan xiv. 7, 9, 10.
- 3533. Mat. x. 6.
- 3534. Mat. xvi. 17.
- 3535. Gál. i. 1.
- 3536. Algún suplemento de este tipo parece necesario, como sugiere Grabe, aunque Harvey sostiene que no se requiere apódosis alguna.
- 3537. Gál. ii. 1, 2.
- 3538. Latín, "Ad horam cessimus subjectioni" (Gál. ii. 5). Ireneo le da un significado totalmente distinto del que tiene en el texto recibido. Jerónimo dice que en sus días había tanta variación en las copias de la Escritura con respecto a este pasaje, conservando unas la negación y rechazándola otras (Adv. Marc. v. 3).
Si Pablo hubiera conocido misterios no revelados a los otros apóstoles, Lucas, su constante compañero y compañero de viaje, no habría podido ignorarlos; ni la verdad habría podido quedar oculta de aquel por quien únicamente aprendemos muchos e importantísimos pormenores de la historia del Evangelio
III, 14
1. Pero que este Lucas era inseparable de Pablo y su colaborador en el Evangelio, lo muestra él mismo claramente, no como asunto de jactancia, sino como obligado a ello por la verdad misma. Pues dice que cuando Bernabé y Juan, llamado Marcos, se apartaron de Pablo y navegaron a Chipre, "llegamos a Tróade";3539 y cuando Pablo hubo contemplado en sueños a un hombre de Macedonia, que decía: "Pasa a Macedonia, Pablo, y ayúdanos", dice: "al instante procuramos ir a Macedonia, entendiendo que el Señor nos había llamado a predicarles el Evangelio. Por tanto, zarpando de Tróade, dirigimos el curso de nuestra nave hacia Samotracia". Y luego indica cuidadosamente todo el resto de su viaje hasta Filipos, y cómo pronunciaron su primer discurso: "pues, sentándonos", dice, "hablamos a las mujeres que se habían reunido";3540 y creyeron algunos, incluso muchísimos. Y de nuevo dice: "Pero zarpamos de Filipos después de los días de los panes sin levadura, y llegamos a Tróade, donde permanecimos siete días".3541 Y relata todos los restantes [detalles] de su recorrido con Pablo, indicando con toda diligencia tanto los lugares como las ciudades y el número de días, hasta que subieron a Jerusalén; y lo que le aconteció a Pablo allí,3542 cómo fue enviado a Roma encadenado; el nombre del centurión que lo tomó a su cargo;3543 y las enseñas de las naves, y cómo naufragaron;3544 y la isla a la que escaparon, y cómo recibieron bondad allí, sanando Pablo al hombre principal de aquella isla; y cómo navegaron de allí a Puteoli, y de allí llegaron a Roma; y por cuánto tiempo permanecieron en Roma. Como Lucas estuvo presente en todos estos sucesos, los anotó cuidadosamente por escrito, de modo que no puede ser acusado de falsedad ni de jactancia, pues todos estos [pormenores] demostraban tanto que él era anterior a todos los que ahora enseñan de otro modo, como que no ignoraba la verdad. Que él no era meramente un seguidor, sino también colaborador de los apóstoles, y especialmente de Pablo, lo ha declarado también Pablo mismo en las Epístolas, diciendo: "Demas me ha desamparado, … y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia. Sólo Lucas está conmigo".3545 Con esto muestra que estaba siempre unido e inseparable de él. Y de nuevo dice, en la Epístola a los Colosenses: "Lucas, el médico amado, os saluda".3546 Pero ciertamente si Lucas, que siempre predicaba en compañía de Pablo, y es llamado por él "el amado", y con él realizó la obra de un evangelista, y fue encargado de transmitirnos un Evangelio, no aprendió nada distinto de él (Pablo), como se ha señalado por sus palabras, ¿cómo pueden estos hombres, que nunca estuvieron unidos a Pablo, jactarse de haber aprendido misterios ocultos e indecibles?
2. Pero que Pablo enseñaba con sencillez lo que sabía, no sólo a los que estaban [empleados] con él, sino a los que le oían, lo manifiesta él mismo. Pues cuando los obispos y presbíteros que habían venido de Éfeso y de las otras ciudades vecinas se reunieron en Mileto, ya que él mismo se apresuraba a ir a Jerusalén para observar Pentecostés, después de testificarles muchas cosas, y de declarar lo que debía acontecerle en Jerusalén, añadió: "Sé que no veréis más mi rostro. Por tanto, os tomo por testigos en este día, de que estoy limpio de la sangre de todos. Porque no he rehuido declararos todo el consejo de Dios. Mirad, pues, por vosotros mismos, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos, para regir la Iglesia del Señor,3547 la cual Él adquirió para sí mediante su propia sangre".3548 Luego, refiriéndose a los malos maestros que habrían de surgir, dijo: "Sé que después de mi partida entrarán lobos crueles entre vosotros, que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar tras sí a los discípulos". "No he rehuido", dice, "declararos todo el consejo de Dios". Así entregaban los apóstoles con sencillez, y sin acepción de personas, a todos, lo que ellos mismos habían aprendido del Señor. Así también Lucas, sin acepción de personas, nos entrega lo que había aprendido de ellos, como él mismo ha testificado, diciendo: "Tal como nos los transmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros del Verbo".3549
3. Ahora bien, si alguno descarta a Lucas, como quien no conoció la verdad, [al obrar así] rechazará manifiestamente aquel Evangelio del cual pretende ser discípulo. Porque por medio de él hemos llegado a conocer muchísimas e importantes partes del Evangelio; por ejemplo, la generación de Juan, la historia de Zacarías, la venida del ángel a María, la exclamación de Isabel, el descenso de los ángeles a los pastores, las palabras dichas por ellos, el testimonio de Ana y de Simeón con respecto a Cristo, y que a los doce años fue dejado atrás en Jerusalén; también el bautismo de Juan, el número de los años del Señor cuando fue bautizado, y que esto ocurrió en el año decimoquinto de Tiberio César. Y en su oficio de maestro esto es lo que dijo a los ricos: "¡Ay de vosotros los ricos, porque habéis recibido vuestro consuelo!";3550 y "¡Ay de vosotros los que estáis saciados, porque tendréis hambre; y vosotros los que reís ahora, porque lloraréis!"; y, "¡Ay de vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vosotros, porque así hicieron vuestros padres con los falsos profetas!". Todas las cosas del siguiente tipo las hemos conocido sólo por Lucas (y numerosas acciones del Señor hemos aprendido por medio de él, que también todos [los evangelistas] señalan): la multitud de peces que encerraron los compañeros de Pedro, cuando a la orden del Señor echaron las redes;3551 la mujer que había padecido durante dieciocho años, y fue sanada en el día de reposo;3552 el hombre que tenía hidropesía, a quien el Señor sanó en el día de reposo, y cómo se defendió de haber realizado un acto de sanidad en ese día; cómo enseñó a sus discípulos a no aspirar a los primeros asientos; cómo debemos invitar a los pobres y débiles, que no pueden recompensarnos; el hombre que llamó durante la noche para obtener panes, y los obtuvo, debido a la urgencia de su importunidad;3553 cómo, cuando [nuestro Señor] estaba sentado a la mesa con un fariseo, una mujer pecadora besó sus pies, y los ungió con ungüento, con lo que el Señor dijo a Simón a favor de ella acerca de los dos deudores;3554 también acerca de la parábola de aquel hombre rico que almacenaba los bienes que había acumulado, a quien también se le dijo: "Esta noche te pedirán tu alma; ¿de quién serán entonces las cosas que has preparado?";3555 y semejante a ésta, la del hombre rico, que se vestía de púrpura y banqueteaba espléndidamente, y el indigente Lázaro;3556 también la respuesta que dio a sus discípulos cuando dijeron: "Auméntanos la fe";3557 también su conversación con Zaqueo el publicano;3558 también acerca del fariseo y el publicano, que oraban en el templo al mismo tiempo;3559 también los diez leprosos, a quienes limpió en el camino simultáneamente;3560 también cómo mandó que se reuniera a los cojos y ciegos para las bodas desde las calles y callejones;3561 también la parábola del juez que no temía a Dios, a quien la importunidad de la viuda llevó a vengar su causa;3562 y acerca de la higuera en la viña que no producía fruto. Hay también muchos otros pormenores que se encuentran mencionados sólo por Lucas, de los cuales se sirven tanto Marción como Valentín. Y además de todos éstos, [registra] lo que [Cristo] dijo a sus discípulos en el camino, después de la resurrección, y cómo lo reconocieron al partir el pan.3563
4. Se sigue, pues, como es natural, que estos hombres deben recibir el resto de su narración, o bien rechazar también estas partes. Porque ninguna persona de sentido común puede permitirles recibir algunas cosas relatadas por Lucas como verdaderas, y descartar otras, como si él no hubiera conocido la verdad. Y si en verdad los seguidores de Marción rechazan éstas, no poseerán entonces Evangelio alguno; pues, mutilando el de Lucas, como ya he dicho, se jactan de tener el Evangelio [en lo que queda]. Pero los seguidores de Valentín deben abandonar su hablar totalmente vano; pues han tomado de ese [Evangelio] muchas ocasiones para sus propias especulaciones, para dar una interpretación malvada a lo que él ha dicho bien. Si, por otra parte, se sienten obligados a recibir también las porciones restantes, entonces, al estudiar el Evangelio perfecto y la doctrina de los apóstoles, hallarán necesario arrepentirse, para que sean salvos del peligro [al que están expuestos].
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 14
- 3539. Hech. xvi. 8, etc.
- 3540. Hech. xvi. 13.
- 3541. Hech. xx. 5, 6.
- 3542. Hech. xxi.
- 3543. Hech. xxvii.
- 3544. Hech. xxviii. 11.
- 3545. 2 Tim. iv. 10, 11.
- 3546. Col. iv. 14.
- 3547. En este pasaje tan importante de la Escritura, Ireneo leía manifiestamente Κυρίου en lugar de Θεοῦ, que se encuentra en el text. rec. El Codex Bezæ tiene la misma lectura; pero todos los demás mss. más antiguos concuerdan con el texto recibido.
- 3548. Hech. xx. 25, etc.
- 3549. Lucas i. 2.
- 3550. Lucas vi. 24, etc.
- 3551. Lucas v.
- 3552. Lucas xiii.
- 3553. Lucas xi.
- 3554. Lucas vii.
- 3555. Lucas xii. 20.
- 3556. Lucas xvi.
- 3557. Lucas xvii. 5.
- 3558. Lucas xix.
- 3559. Lucas xviii.
- 3560. Lucas xvii.
- 3561. Lucas xviii.
- 3562. Lucas xiii.
- 3563. Lucas xxiv.
Refutación de los ebionitas, que desacreditaban la autoridad de San Pablo, a partir de los escritos de San Lucas, que deben ser recibidos en su totalidad. Exposición de la hipocresía, el engaño y la soberbia de los gnósticos. Los apóstoles y sus discípulos conocieron y predicaron a un solo Dios, el Creador del mundo
III, 15
1. Pero de nuevo alegamos lo mismo contra aquellos que no reconocen a Pablo como apóstol: que deberían rechazar las demás palabras del Evangelio que hemos llegado a conocer sólo por Lucas, y no hacer uso de ellas; o si reciben todas éstas, necesariamente habrán de admitir también aquel testimonio acerca de Pablo, cuando él (Lucas) nos dice que el Señor le habló primero desde el cielo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo soy Jesús Cristo, a quien tú persigues;"3564 y luego a Ananías, diciendo respecto a él: "Vete, porque éste me es un vaso escogido, para llevar mi nombre entre los gentiles, y reyes, y los hijos de Israel. Porque yo le mostraré, desde ahora, cuántas cosas le es necesario padecer por mi nombre."3565 Por tanto, aquellos que no lo aceptan [como maestro], a quien Dios escogió para este propósito, para que llevara audazmente su nombre, como enviado a las naciones antes mencionadas, desprecian la elección de Dios y se separan de la compañía de los apóstoles. Pues ni pueden sostener que Pablo no era apóstol, cuando fue escogido para este propósito; ni pueden probar que Lucas sea culpable de falsedad, cuando nos proclama la verdad con toda diligencia. Puede ser, en efecto, que con esta intención Dios haya expuesto muchísimas verdades evangélicas, mediante la instrumentalidad de Lucas, que todos deberían estimar necesario usar, a fin de que todas las personas, siguiendo su testimonio posterior, que trata de los hechos y la doctrina de los apóstoles, y manteniendo la regla inmaculada de la verdad, puedan ser salvas. Su testimonio, por tanto, es verdadero, y la doctrina de los apóstoles es clara y firme, sin reserva alguna; ni enseñaron un conjunto de doctrinas en privado y otro en público.
2. Pues éste es el subterfugio de las personas falsas, de los malos seductores y de los hipócritas, como actúan los que son de Valentín. Estos hombres discurren ante la multitud acerca de los que pertenecen a la Iglesia, a quienes ellos mismos llaman "vulgares" y "eclesiásticos."3566 Con estas palabras atrapan a los más simples y los seducen, imitando nuestra fraseología, para que estos [engañados] los escuchen con más frecuencia; y luego se les pregunta3567 respecto a nosotros, cómo es que, cuando ellos sostienen doctrinas similares a las nuestras, nosotros, sin causa, nos mantenemos alejados de su compañía; y [cómo es que] cuando dicen las mismas cosas y sostienen la misma doctrina, los llamamos herejes. Cuando de este modo, por medio de preguntas, han derribado la fe de algunos y los han hecho oyentes que no contradicen lo suyo propio, les describen en privado el misterio inefable de su Pléroma. Pero están completamente engañados los que imaginan que pueden aprender de los textos bíblicos aducidos por los herejes aquella [doctrina] que sus palabras enseñan plausiblemente.3568 Pues el error es plausible, y guarda semejanza con la verdad, pero necesita ser disfrazado; mientras que la verdad está sin disfraz, y por eso ha sido confiada a los niños. Y si alguno de sus oyentes les pide explicaciones o les presenta objeciones, afirman que ése no es capaz de recibir la verdad, y que no tiene de lo alto la simiente [derivada] de su Madre; y así realmente no le dan respuesta, sino que simplemente declaran que pertenece a las regiones intermedias, es decir, a las naturalezas animales. Pero si alguno se entrega a ellos como una ovejita, y sigue su práctica y su "redención", tal persona se hincha hasta tal punto que piensa que no está ni en el cielo ni en la tierra, sino que ha entrado dentro del Pléroma; y habiendo ya abrazado a su ángel, camina con paso arrogante y semblante altanero, poseyendo todo el aire pomposo de un gallo. Hay entre ellos quienes afirman que aquel hombre que viene de lo alto debe seguir un buen curso de conducta; por lo cual también fingen una gravedad [de porte] con cierta altanería. La mayoría, sin embargo, habiéndose vuelto también burladores, como si ya fueran perfectos, y viviendo sin consideración [de las apariencias], sí, en desprecio [de lo bueno], se llaman a sí mismos "los espirituales", y alegan que ya han conocido aquel lugar de refrigerio que está dentro de su Pléroma.
3. Pero volvamos a la misma línea de argumentación [hasta aquí seguida]. Pues cuando se ha declarado manifiestamente que los que eran predicadores de la verdad y apóstoles de la libertad no llamaron Dios a ningún otro, ni lo nombraron Señor, excepto al único Dios verdadero el Padre, y a su Verbo, que tiene la preeminencia en todas las cosas; entonces se probará claramente que ellos (los apóstoles) confesaron como Señor Dios a Aquel que era el Creador del cielo y de la tierra, quien también habló con Moisés, le dio la dispensación de la ley, y llamó a los padres; y que no conocieron a ningún otro. La opinión de los apóstoles, por tanto, y de aquellos (Marcos y Lucas) que aprendieron de sus palabras, acerca de Dios, ha quedado manifiesta.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 15
- 3564. Hechos xxii. 8, Hechos xxvi. 15.
- 3565. Hechos ix. 15, 16.
- 3566. Latín, "communes et ecclesiasticos:" καθολικούς se traduce aquí "communes," pues durante algún tiempo después la palabra catholicus no había sido añadida a la lengua latina en su sentido eclesiástico. [El Credo Romano era notable por su omisión de la palabra Católico. Véase Bingham, Antigüedades, libro x. cap. iv. secc. 11.]
- 3567. Seguimos aquí el texto de Harvey, quien imprime, sin comentario, quæruntur, en lugar de queruntur, como en la edición de Migne.
- 3568. Tal es el sentido deducido por Harvey de la antigua versión latina, que dice así: "Decipiuntur autem omnes, qui quod est in verbis verisimile, se putant posse discere a veritate." Por "omnes" él leería "omnino," y descarta la enmienda propuesta por los editores anteriores, a saber, "discernere" por "discere."
Pruebas de los escritos apostólicos, de que Jesucristo era uno y el mismo, el Hijo unigénito de Dios, perfecto Dios y perfecto hombre
III, 16
1. Pero3569 hay algunos que dicen que Jesús era meramente un receptáculo de Cristo, sobre quien el Cristo, como paloma, descendió de lo alto, y que cuando hubo declarado al Padre innombrable entró en el Pléroma de manera incomprensible e invisible: pues que no fue comprendido, no sólo por los hombres, sino ni siquiera por aquellas potestades y virtudes que están en el cielo, y que Jesús era el Hijo, pero que3570 Cristo era el Padre, y el Padre de Cristo, Dios; mientras que otros dicen que Él meramente padeció en apariencia exterior, siendo naturalmente impasible. Los valentinianos, a su vez, sostienen que el Jesús dispensacional era el mismo que pasó a través de María, sobre quien descendió aquel Salvador de la región más exaltada, que también fue llamado Pan,3571 porque poseía los nombres (vocabula) de todos los que lo habían producido; pero que [este último] compartía con Él, el dispensacional, su poder y su nombre; de modo que por medio de Él fue abolida la muerte, pero el Padre fue dado a conocer por aquel Salvador que había descendido de lo alto, a quien también alegan ser Él mismo el receptáculo de Cristo y de todo el Pléroma; confesando, en verdad, con la lengua a un solo Cristo Jesús, pero estando divididos en la opinión [real]: pues, como ya he observado, es práctica de estos hombres decir que hubo un Cristo, que fue producido por Monogenes, para la confirmación del Pléroma; pero que otro, el Salvador, fue enviado para la glorificación del Padre; y aún otro, el dispensacional, a quien representan como habiendo padecido, que también llevó [en sí mismo] a Cristo, aquel Salvador que regresó al Pléroma. Juzgo necesario, por tanto, tener en cuenta la mente entera de los apóstoles respecto a nuestro Señor Jesucristo, y mostrar que no sólo nunca tuvieron tales opiniones acerca de Él; sino, más aún, que anunciaron por el Espíritu Santo que aquellos que enseñaran tales doctrinas eran agentes de Satanás, enviados con el propósito de trastornar la fe de algunos y apartarlos de la vida.
2. Que Juan conoció al uno y mismo Verbo de Dios, y que Él era el unigénito, y que se encarnó para nuestra salvación, Jesucristo nuestro Señor, lo he probado suficientemente por la palabra del propio Juan. Y Mateo, asimismo, reconociendo a un mismo Jesucristo, exhibiendo su generación como hombre de la Virgen,3572 tal como Dios prometió a David que levantaría del fruto de su cuerpo un Rey eterno, habiendo hecho la misma promesa a Abraham mucho tiempo antes, dice: "Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham."3573 Luego, para librar nuestra mente de toda sospecha respecto a José, dice: "El nacimiento de Cristo3574 fue de esta manera: estando su madre desposada con José, antes de que se juntaran, se halló que había concebido del Espíritu Santo." Entonces, cuando José contemplaba repudiar a María, ya que resultó encinta, [Mateo nos dice] que el ángel de Dios se le apareció, diciendo: "No temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella ha sido concebido es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros;" significando claramente que tanto la promesa hecha a los padres se había cumplido, que el Hijo de Dios nació de una virgen, y que Él mismo era Cristo el Salvador que los profetas habían predicho; no, como estos hombres afirman, que Jesús era aquel que nació de María, sino que Cristo era aquel que descendió de lo alto. Mateo ciertamente podría haber dicho: "El nacimiento de Jesús fue de esta manera;" pero el Espíritu Santo, previendo a los corruptores [de la verdad], y guardándose anticipadamente contra su engaño, dice por Mateo: "El nacimiento de Cristo fue de esta manera;" y que Él es Emanuel, no sea que acaso lo consideremos como un mero hombre: pues "no por voluntad de la carne ni por voluntad de hombre, sino por voluntad de Dios fue hecho carne el Verbo;"3575 y que no imaginemos que Jesús era uno, y Cristo otro, sino que sepamos que son uno y el mismo.
3. Pablo, al escribir a los romanos, ha explicado este mismo punto: "Pablo, apóstol de Jesucristo, predestinado al Evangelio de Dios, que Él había prometido por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, que le fue hecho de la simiente de David según la carne, que fue predestinado Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos de nuestro Señor Jesucristo."3576 Y de nuevo, escribiendo a los romanos acerca de Israel, dice: "De quienes son los padres, y de los cuales proviene Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos."3577 Y otra vez, en su Epístola a los Gálatas, dice: "Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción;"3578 indicando claramente a un solo Dios, que por los profetas hizo la promesa del Hijo, y a un solo Jesucristo nuestro Señor, que era de la simiente de David según su nacimiento de María; y que Jesucristo fue constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, como siendo el primogénito de toda la creación;3579 el Hijo de Dios hecho Hijo del hombre, para que por medio de Él recibamos la adopción, —la humanidad3580 sosteniendo, recibiendo y abrazando al Hijo de Dios. Por lo cual también Marcos dice: "Principio del Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios; como está escrito en los profetas."3581 Conociendo a un mismo Hijo de Dios, Jesucristo, que fue anunciado por los profetas, que del fruto del cuerpo de David era Emanuel, "el mensajero del gran consejo del Padre;"3582 por medio del cual Dios hizo que el amanecer y el Justo se levantaran para la casa de David, y levantó para él un cuerno de salvación, "y estableció un testimonio en Jacob;"3583 como dice David al discurrir sobre las causas de su nacimiento: "Y Él estableció una ley en Israel, para que otra generación pudiera conocerle, los hijos que nacerían de éstos, y ellos levantándose lo declararán a sus hijos, para que pongan su esperanza en Dios y busquen sus mandamientos."3584 Y de nuevo, el ángel dijo, al traer buenas nuevas a María: "Él será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor le dará el trono de su padre David;"3585 reconociendo que Aquel que es el Hijo del Altísimo, el mismo es también el Hijo de David. Y David, conociendo por el Espíritu la dispensación del advenimiento de esta Persona, por la cual Él es supremo sobre todos los vivos y los muertos, lo confesó como Señor, sentado a la mano derecha del Padre Altísimo.3586
4. Pero Simeón también —aquel que había recibido una revelación del Espíritu Santo de que no vería la muerte hasta que primero hubiera contemplado a Cristo Jesús— tomándolo, el primogénito de la Virgen, en sus brazos, bendijo a Dios y dijo: "Señor, ahora dejas ir a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel;"3587 confesando así que el infante que sostenía en sus manos, Jesús, nacido de María, era Cristo mismo, el Hijo de Dios, la luz de todos, la gloria del mismo Israel, y la paz y el refrigerio de los que habían dormido. Pues Él ya estaba despojando a los hombres, quitándoles su ignorancia, confiriéndoles su propio conocimiento, y dispersando a los que lo reconocían, como dice Isaías: "Llamad su nombre: Pronto al despojo, Rápido al reparto."3588 Ahora bien, éstas son las obras de Cristo. Él, por tanto, era Cristo mismo, a quien Simeón llevando [en sus brazos] bendijo al Altísimo; al contemplarlo los pastores glorificaron a Dios; a quien Juan, aún en el vientre de su madre, y Él (Cristo) en el de María, reconociendo como el Señor, saludó con saltos; a quien los Magos, cuando lo vieron, adoraron y ofrecieron sus dones [a Él], como ya he dicho, y se postraron ante el Rey eterno, partieron por otro camino, no volviendo ya por el camino de los asirios. "Porque antes que el niño sepa clamar: Padre o madre, recibirá el poder de Damasco y los despojos de Samaria, contra el rey de los asirios;"3589 declarando, de una manera misteriosa en verdad, pero enfática, que el Señor peleó con mano oculta contra Amalec.3590 Por esta causa, también, Él quitó de repente a aquellos niños pertenecientes a la casa de David, cuya feliz suerte fue haber nacido en aquel tiempo, para enviarlos delante a su reino; Él, siendo Él mismo un infante, disponiéndolo de tal manera que los infantes humanos fueran mártires, muertos, según las Escrituras, por causa de Cristo, que nació en Belén de Judá, en la ciudad de David.3591
5. Por eso el Señor también dijo a sus discípulos después de la resurrección: "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han hablado! ¿No era necesario que Cristo padeciera estas cosas, y entrara en su gloria?"3592 Y de nuevo les dice: "Éstas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos acerca de mí. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, y así era necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento para el perdón de los pecados entre todas las naciones."3593 Ahora bien, éste es el que nació de María; pues Él dice: "Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea rechazado, y crucificado, y resucite al tercer día."3594 El Evangelio, por tanto, no conoció otro hijo del hombre sino al que era de María, que también padeció; ni a ningún Cristo que huyera de Jesús antes de la pasión; sino que conoció como Jesucristo Hijo de Dios al que nació, y que este mismo padeció y resucitó, como Juan, el discípulo del Señor, lo verifica, diciendo: "Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida eterna en su nombre,"3595 —previendo estos sistemas blasfemos que dividen al Señor, en cuanto está en su poder, diciendo que Él fue formado de dos sustancias diferentes. Por esta razón también nos ha testificado así en su Epístola: "Hijitos, ya es el último tiempo; y como habéis oído que el Anticristo viene, así ahora han aparecido muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero [salieron] para que se manifestara que no todos son de nosotros. Sabed, pues, que toda mentira es de fuera, y no es de la verdad. ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es el Anticristo."3596
6. Pero en cuanto que todos los antes mencionados, aunque ciertamente confiesan con su lengua a un solo Jesucristo, se hacen necios a sí mismos, pensando una cosa y diciendo otra;3597 pues sus hipótesis varían, como ya he mostrado, alegando [como hacen] que un Ser padeció y nació, y que éste era Jesús; pero que hubo otro que descendió sobre Él, y que éste era Cristo, el cual también ascendió de nuevo; y argumentan que el que procedió del Demiurgo, o el que era dispensacional, o el que surgió de José, era el Ser sujeto a padecimiento; pero sobre este último descendió de los [lugares] invisibles e inefables el primero, a quien afirman ser incomprensible, invisible e impasible: así se extravían de la verdad, porque su doctrina se aparta de Aquel que es verdaderamente Dios, ignorando que su Verbo unigénito, que está siempre presente con la raza humana, unido y mezclado con su propia creación, según el beneplácito del Padre, y que se hizo carne, es Él mismo Jesucristo nuestro Señor, quien también padeció por nosotros, y resucitó en favor nuestro, y que vendrá otra vez en la gloria de su Padre, para resucitar toda carne, y para la manifestación de la salvación, y para aplicar la regla del justo juicio a todos los que fueron hechos por Él. Hay, por tanto, como he señalado, un solo Dios Padre, y un solo Cristo Jesús, que vino por medio de todos los arreglos dispensacionales [relacionados con Él], y reunió todas las cosas en Sí mismo.3598 Pero en todo aspecto, también, Él es hombre, la formación de Dios; y así tomó al hombre en Sí mismo, el invisible haciéndose visible, el incomprensible siendo hecho comprensible, el impasible volviéndose capaz de padecer, y el Verbo haciéndose hombre, resumiendo así todas las cosas en Sí mismo: de modo que así como en las cosas supercelestiales, espirituales e invisibles, el Verbo de Dios es supremo, así también en las cosas visibles y corpóreas pudiera poseer la supremacía, y, tomando para Sí la preeminencia, así como constituyéndose a Sí mismo Cabeza de la Iglesia, pudiera atraer todas las cosas a Sí mismo en el tiempo oportuno.
7. Con Él no hay nada incompleto ni fuera de sazón, así como con el Padre no hay nada incongruente. Pues todas estas cosas fueron conocidas de antemano por el Padre; pero el Hijo las realiza en el tiempo oportuno en perfecto orden y secuencia. Ésta fue la razón por la cual, cuando María lo instaba a [realizar] el maravilloso milagro del vino, y deseaba antes del tiempo participar3599 de la copa de significado emblemático, el Señor, frenando su apresuramiento intempestivo, dijo: "Mujer, ¿qué tengo yo contigo? Aún no ha llegado mi hora"3600 —esperando aquella hora que era conocida de antemano por el Padre. Ésta es también la razón por la cual, cuando los hombres a menudo deseaban prenderlo, se dice: "Nadie le echó mano, porque aún no había llegado la hora de ser prendido;"3601 ni el tiempo de su pasión, que había sido conocido de antemano por el Padre; como también dice el profeta Habacuc: "Por esto serás conocido cuando los años se hayan acercado; serás manifestado cuando venga el tiempo; porque mi alma está turbada por la ira, te acordarás de tu misericordia."3602 Pablo también dice: "Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo."3603 Por lo cual se hace manifiesto, que todas las cosas que habían sido conocidas de antemano por el Padre, nuestro Señor las realizó en su orden, sazón y hora, conocidas de antemano y apropiadas, siendo en verdad uno y el mismo, pero rico y grande. Pues Él cumple la voluntad generosa y comprensiva de su Padre, en cuanto que Él mismo es el Salvador de los que son salvos, y el Señor de los que están bajo autoridad, y el Dios de todas las cosas que han sido formadas, el unigénito del Padre, Cristo que fue anunciado, y el Verbo de Dios, que se encarnó cuando llegó la plenitud del tiempo, en la cual el Hijo de Dios había de llegar a ser el Hijo del hombre.
8. Todos, por tanto, están fuera de la [cristiana] dispensación quienes, bajo pretexto de conocimiento, entienden que Jesús era uno, y Cristo otro, y el Unigénito otro, del cual a su vez procede el Verbo, y que el Salvador es otro, a quien estos discípulos del error alegan ser una producción de aquellos que fueron hechos Eones en estado de degeneración. Tales hombres son, por apariencia exterior, ovejas; pues parecen semejantes a nosotros por lo que dicen en público, repitiendo las mismas palabras que nosotros; mas por dentro son lobos. Su doctrina es homicida, conjurando, como hace, una multitud de dioses, y simulando muchos Padres, mas rebajando y dividiendo al Hijo de Dios de muchas maneras. Éstos son aquellos contra quienes el Señor nos ha prevenido de antemano; y su discípulo, en su Epístola ya mencionada, nos manda evitarlos, cuando dice: "Porque muchos engañadores han entrado en el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Éste es un engañador y un anticristo. Mirad por ellos, que no perdáis lo que habéis obrado".3604 Y de nuevo dice en la Epístola: "Muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios; y todo espíritu que separa a Jesucristo no es de Dios, sino del anticristo".3605 Estas palabras concuerdan con lo dicho en el Evangelio, que "el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros". Por lo cual exclama de nuevo en su Epístola: "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios";3606 sabiendo que Jesucristo es uno y el mismo, a quien las puertas del cielo fueron abiertas, a causa de haber tomado sobre sí carne: quien también vendrá en la misma carne en que padeció, revelando la gloria del Padre.
9. Concordando con estas afirmaciones, Pablo, hablando a los romanos, declara: "Mucho más los que reciben la abundancia de gracia y justicia para vida [eterna], reinarán por uno solo, Cristo Jesús".3607 De esto se sigue que él nada sabía de aquel Cristo que se alejó volando de Jesús; ni del Salvador de arriba, al que ellos tienen por impasible. Porque si, en verdad, el uno padeció, y el otro permaneció incapaz de padecer, y el uno nació, pero el otro descendió sobre el que nació, y luego lo abandonó, no es uno, sino dos, los que se muestran. Mas que el apóstol sí lo conoció como uno solo, tanto el que nació como el que padeció, a saber, Cristo Jesús, lo dice de nuevo en la misma Epístola: "¿No sabéis que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Para que, como Cristo resucitó de entre los muertos, así también nosotros andemos en novedad de vida".3608 Y de nuevo, mostrando que Cristo sí padeció, y que era Él mismo el Hijo de Dios, que murió por nosotros, y nos redimió con su sangre en el tiempo señalado de antemano, dice: "Porque ¿cómo es que Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos? Mas Dios recomienda su amor hacia nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Mucho más, pues, siendo ya justificados por su sangre, seremos salvados de la ira por medio de Él. Porque si, siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo; mucho más, ya reconciliados, seremos salvos por su vida".3609 Declara del modo más claro que el mismo Ser que fue aprehendido, y padeció sufrimiento, y derramó su sangre por nosotros, era a la vez Cristo y el Hijo de Dios, que también resucitó, y fue llevado al cielo, como él mismo [Pablo] dice: "Pero al mismo tiempo, [es] Cristo [el que] murió, más aún, el que resucitó, que está aun a la mano derecha de Dios".3610 Y de nuevo: "Sabiendo que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere".3611 Porque, como previendo él mismo, por el Espíritu, las subdivisiones de los malos maestros [en cuanto a la persona del Señor], y deseando cortarles toda ocasión de cavilación, dice lo ya expuesto [y también declara:] "Pero si el Espíritu de Aquel que levantó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a vuestros cuerpos mortales".3612 Esto no lo dice solo a los que desean oír: No erréis, [dice a todos:] Jesucristo, el Hijo de Dios, es uno y el mismo, el que por el sufrimiento nos reconcilió con Dios, y resucitó de entre los muertos; el que está a la mano derecha del Padre, y es perfecto en todas las cosas; "el que, cuando fue abofeteado, no devolvió el golpe; el que, cuando padeció, no amenazó;"3613 y cuando padeció tiranía, oró a su Padre que perdonara a los que lo habían crucificado. Porque Él mismo verdaderamente trajo la salvación: puesto que Él mismo es el Verbo de Dios, Él mismo el Unigénito del Padre, Cristo Jesús nuestro Señor.
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 16
- 3569. Aquí omitimos puesto que, e insertamos por tanto después, para evitar la extrema longitud de la frase tal como está en la versión latina. La apódosis no aparece hasta que se llega a las palabras: "juzgo necesario".
- 3570. Véase libro i. 12, 4.
- 3571. El texto latino tiene "Christum", lo que se supone ser una lectura errónea. Véase también libro ii. c. xii. s. 6.
- 3572. Sal. cxxxii. 11.
- 3573. Mat. i. 1.
- 3574. Mat. i. 18. Ha de observarse que Ireneo lee aquí Cristo en lugar de Jesucristo, como en el text. rec., concordando así con la lectura de la Vulgata en el pasaje.
- 3575. Juan i. 13, 14. De esto, y también de una cita del mismo pasaje en el cap. xix. de este libro, se deduce que Ireneo debió haber leído ὃς … ἐγεννήθη aquí, y no οἳ … ἐγεννήθησαν. Tertuliano cita el versículo en el mismo sentido (Lib. de Carne Christi, cap. 19 y 24).
- 3576. Rom. i. 1–4.
- 3577. Rom. ix. 5.
- 3578. Gál. iv. 4, 5.
- 3579. Col. i. 14, 15.
- 3580. "Homine".
- 3581. Marcos i. 1.
- 3582. Isa. ix. 6 (LXX).
- 3583. Lucas i. 69.
- 3584. Sal. lxxviii. 5.
- 3585. Lucas i. 32.
- 3586. Sal. cx. 1.
- 3587. Lucas ii. 29.
- 3588. Isa. viii. 3.
- 3589. Isa. viii. 4.
- 3590. Éx. xvii. 16 (LXX).
- 3591. Mat. ii. 16.
- 3592. Lucas xxiv. 25.
- 3593. Lucas xxiv. 44, etc.
- 3594. Marcos viii. 31 y Lucas ix. 22.
- 3595. Juan xx. 31.
- 3596. 1 Juan ii. 18, etc., citado libremente.
- 3597. El texto que aquí se sigue es el de dos mss. siríacos, que prueban la pérdida de varias palabras consecutivas en la antigua versión latina, y aclaran el sentido de una frase confusa, mostrando que la palabra "autem" es aquí, como probablemente lo es en otras partes, una mera contracción de "aut eum".
- 3598. Efes. i. 10.
- 3599. "Participare compendii poculo", es decir, la copa que recapitula el padecimiento de Cristo, y que, como piensa Harvey, se refiere al carácter simbólico de la copa de la Eucaristía, en cuanto expone la pasión de Cristo.
- 3600. Juan ii. 4.
- 3601. Juan vii. 30.
- 3602. Hab. iii. 2.
- 3603. Gál. iv. 4.
- 3604. 2 Juan 7, 8. Ireneo parece haber leído αὐτούς en lugar de ἑαυτούς, como en el texto recibido.
- 3605. 1 Juan iv. 1, 2. Hay una diferencia sustancial con el texto recibido del pasaje: "Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne". La traducción de la Vulgata y Orígenes concuerdan con Ireneo, y Tertuliano parece reconocer ambas lecturas (Adv. Marc., v. 16). Sócrates nos dice (vii. 32, p. 381) que el pasaje había sido corrompido por quienes deseaban separar la humanidad de Cristo de su divinidad, y que los antiguos ejemplares leen: πᾶν πνεῦμα ὃ λύει τὸν ᾽Ιησοῦν ἀπὸ τοῦ Θεοῦ οὐκ ἔστι, lo que concuerda exactamente con la cita de Orígenes, y muy de cerca con la de Ireneo que tenemos ante nosotros. Policarpo (Ep., c. vii.) parece aludir al pasaje tal como lo tenemos ahora, y así también Ignacio (Ep. Smyr., c. v.). Véase la cuestión discutida por Burton, en sus Ante-Nicene Testimonies [to the Div. of Christ. Otra obra de Burton tiene un nombre semejante. Véase British Critic, vol. ii. (de 1827), p. 265].
- 3606. 1 Juan v. 1.
- 3607. Rom. v. 17.
- 3608. Rom. vi. 3, 4.
- 3609. Rom. v. 6–10. Ireneo parece haber leído, como hace la Vulgata, εἰς τί γάρ, por ἔτι γάρ en el text. rec.
- 3610. Rom. viii. 34.
- 3611. Rom. vi. 9.
- 3612. Rom. viii. 11.
- 3613. 1 Pedro ii. 23.
Los apóstoles enseñan que no fue ni Cristo ni el Salvador, sino el Espíritu Santo, quien descendió sobre Jesús. La razón de este descenso
III, 17
1. Ciertamente estaba en poder de los apóstoles declarar que Cristo descendió sobre Jesús, o que el así llamado Salvador superior [bajó] sobre el dispensacional, o el que viene de los lugares invisibles sobre aquel del Demiurgo; mas ni conocieron ni dijeron nada semejante: pues, de haberlo conocido, ciertamente lo habrían declarado. Mas lo que realmente sucedió, eso registraron, [a saber,] que el Espíritu de Dios como paloma descendió sobre Él; este Espíritu, de quien fue declarado por Isaías: "Y el Espíritu de Dios reposará sobre Él",3614 como ya he dicho. Y de nuevo: "El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque me ha ungido".3615 Éste es el Espíritu de quien el Señor declara: "Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros".3616 Y de nuevo, dando a los discípulos el poder de la regeneración en Dios,3617 les dijo: "Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".3618 Pues [Dios] prometió que en los últimos tiempos lo derramaría [el Espíritu] sobre [sus] siervos y siervas, para que profetizaran; por lo cual también descendió sobre el Hijo de Dios, hecho Hijo del hombre, acostumbrándose en comunión con Él a habitar en el género humano, a reposar con los seres humanos, y a morar en la obra de las manos de Dios, obrando la voluntad del Padre en ellos, y renovándolos de sus viejos hábitos a la novedad de Cristo.
2. Este Espíritu pidió David para el género humano, diciendo: "Y afiánzame con tu Espíritu que todo lo gobierna";3619 el cual también, como dice Lucas, descendió el día de Pentecostés sobre los discípulos después de la ascensión del Señor, teniendo poder para admitir a todas las naciones a la entrada de la vida, y a la apertura de la nueva alianza; de donde también, con un solo acuerdo en todas las lenguas, proferían alabanza a Dios, llevando el Espíritu a las tribus lejanas a la unidad, y ofreciendo al Padre las primicias de todas las naciones. Por lo cual también el Señor prometió enviar al Parácletos,3620 que nos uniera a Dios. Porque así como de trigo seco no puede formarse una masa compacta sin humedad, ni el pan puede poseer unidad, así también nosotros, siendo muchos, no podríamos ser hechos uno en Cristo Jesús sin el agua venida del cielo. Y como la tierra seca no produce fruto si no recibe humedad, del mismo modo nosotros, siendo originalmente un árbol seco, jamás habríamos podido producir fruto para vida sin la lluvia voluntaria de arriba. Pues nuestros cuerpos han recibido unidad entre sí por medio de aquel lavacro que conduce a la incorrupción; mas nuestras almas, por medio del Espíritu. Por lo cual ambos son necesarios, pues ambos contribuyen a la vida de Dios, compadeciéndose nuestro Señor de aquella mujer samaritana errante3621—que no permaneció con un solo marido, sino que fornicó [contrayendo] muchos matrimonios—señalándole y prometiéndole agua viva, para que ya no tuviera sed, ni se ocupara en adquirir el agua refrescante obtenida con trabajo, teniendo en sí misma agua que brota para vida eterna. El Señor, recibiendo esto como don de su Padre, lo confiere también Él mismo a quienes participan de Él, enviando el Espíritu Santo sobre toda la tierra.
3. Gedeón,3622 aquel israelita a quien Dios eligió, para que salvara al pueblo de Israel del poder de los extranjeros, previendo este don de gracia, cambió su petición, y profetizó que habría sequedad sobre el vellón de lana (un tipo del pueblo), sobre el cual solo al principio había habido rocío; indicando así que ya no tendrían el Espíritu Santo de Dios, como dice Isaías: "Mandaré también a las nubes que no lluevan lluvia sobre ella",3623 sino que el rocío, que es el Espíritu de Dios, que descendió sobre el Señor, sería difundido por toda la tierra, "espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de piedad, espíritu del temor de Dios".3624 Este Espíritu, de nuevo, lo confirió a la Iglesia, enviando por todo el mundo al Parácletos desde el cielo, de donde también nos dice el Señor que el diablo, como relámpago, fue arrojado.3625 Por lo cual tenemos necesidad del rocío de Dios, para que no seamos consumidos por el fuego, ni seamos hechos infructuosos, y para que donde tenemos un acusador tengamos también un Abogado,3626 encomendando el Señor al Espíritu Santo a su propio hombre,3627 que había caído entre ladrones,3628 a quien Él mismo compadeció, y vendó sus heridas, dando dos denarios reales; para que nosotros, recibiendo por el Espíritu la imagen y la inscripción del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que se nos ha confiado, contando al Señor el aumento [del mismo].3629
4. Descendiendo, pues, el Espíritu bajo la dispensación predestinada, y viniendo el Hijo de Dios, el Unigénito, que es también el Verbo del Padre, en la plenitud de los tiempos, habiéndose encarnado en hombre por causa del hombre, y cumpliendo todas las condiciones de la naturaleza humana, siendo nuestro Señor Jesucristo uno y el mismo, como Él mismo el Señor testifica, como los apóstoles confiesan, y como los profetas anuncian, —todas las doctrinas de estos hombres que han inventado supuestas Ógdoadas y Tétradas, e imaginado subdivisiones [de la persona del Señor], han sido probadas como falsedades. Estos3630 hombres, de hecho, dejan enteramente de lado al Espíritu; entienden que Cristo era uno y Jesús otro; y enseñan que no hubo un Cristo, sino muchos. Y si hablan de ellos como unidos, de nuevo los separan: pues muestran que el uno ciertamente sufrió padecimientos, mas que el otro permaneció impasible; que el uno verdaderamente ascendió al Pléroma, mas el otro permaneció en el lugar intermedio; que el uno verdaderamente banquetea y se regocija en lugares invisibles y por encima de todo nombre, mas el otro está sentado con el Demiurgo, vaciándole de poder. Será, por tanto, incumbencia tuya, y de todos los demás que presten atención a este escrito, y estén ansiosos por su propia salvación, no expresar fácilmente aquiescencia cuando oigan en el extranjero los discursos de estos hombres: pues, diciendo cosas semejantes a la [doctrina de los] fieles, como ya he observado, no sólo sostienen opiniones que son diferentes, sino absolutamente contrarias, y en todos los puntos llenas de blasfemias, con las cuales destruyen a aquellas personas que, por razón de la semejanza de las palabras, imbiben un veneno que no concuerda con su constitución, así como si alguien, dando cal mezclada con agua en lugar de leche, engañara por la similitud del color; como un hombre3631 superior a mí ha dicho, acerca de todos los que de cualquier modo corrompen las cosas de Dios y adulteran la verdad: "La cal se mezcla inicuamente con la leche de Dios".
Comentario editorial · Notas de la edición · III, 17
- 3614. Isa. xi. 2.
- 3615. Isa. lxi. 1.
- 3616. Mat. x. 20.
- 3617. Harvey observa sobre esto: "El sacramento del bautismo es, por tanto, ἡ δύμανις τῆς ἀναγεννήσεως εἰς Θεόν ". [Comp. libro i. cap. xxi.]
- 3618. Mat. xxviii. 19.
- 3619. Sal. li. 12.
- 3620. Juan xvi. 7.
- 3621. Ireneo se refiere a esta mujer como un tipo del mundo pagano: pues, entre los judíos, samaritano e idólatra eran términos intercambiables.
- 3622. Juec. vi. 37, etc.
- 3623. Isa. v. 6.
- 3624. Isa. xi. 2.
- 3625. Lucas x. 18.
- 3626. 1 Juan ii. 1.
- 3627. "Suum hominem", es decir, el género humano.
- 3628. Lucas x. 35.
- 3629. Mateo xxv. 14.
- 3630. El siguiente período está traducido de un fragmento siríaco (véase el Ireneo de Harvey, vol. ii, p. 439), ya que aporta algunas palabras inconvenientemente omitidas en la antigua versión latina.
- 3631. Compárese con el libro i, prefacio, nota 4.