De estas producciones no se puede dar cuenta alguna
II, 15
1. Pero volvamos a la cuestión antes mencionada acerca de la producción [de los Eones]. Y, en primer lugar, que nos digan la razón de que la producción de los Eones sea de tal naturaleza que no entran en contacto con ninguna de las cosas que pertenecen a la creación. Pues sostienen que aquellas cosas [de arriba] no fueron hechas por causa de la creación, sino la creación por causa de ellas; y que las primeras no son imágenes de las segundas, sino las segundas de las primeras. Así, pues, como dan razón de las imágenes diciendo que el mes tiene treinta días por causa de los treinta Eones, y el día doce horas, y el año doce meses, por causa de los doce Eones que están dentro del Pléroma, con otras tonterías semejantes, que nos digan ahora también la razón de aquella producción de los Eones, por qué fue de tal naturaleza, por qué razón la primera y primogénita Ógdoada fue emitida, y no una Péntada, o una Tríada, o una Septenada, o cualquier otra de las que se definen por un número diferente? Además, ¿cómo sucedió que de Logos y Zoe fueran emitidos diez Eones, ni más ni menos; mientras que, por otra parte, de Anthropos y Ecclesia procedieron doce, aunque estos podrían haber sido más o menos numerosos?
2. Y luego, de nuevo, con referencia a todo el Pléroma, ¿qué razón hay para que se divida en estas tres partes —una Ógdoada, una Década y una Duodecada— y no en algún otro número diferente de éstos? Además, respecto a la división misma, ¿por qué se ha hecho en tres partes, y no en cuatro, o cinco, o seis, o en algún otro número de los que no tienen conexión con tales números3068 que pertenecen a la creación? Pues describen a aquellos [Eones de arriba] como más antiguos que estas [cosas creadas de abajo], y les corresponde poseer su principio [de ser] en sí mismos, uno que existía antes de la creación, y no según el modelo de la creación, estando todos exactamente de acuerdo en este punto.3069
3. La explicación que damos de la creación es armoniosa con ese orden regular [de las cosas que prevalecen en el mundo], pues nuestro esquema se adapta a las cosas que han sido [realmente] hechas3070; pero es necesario que ellos, al ser incapaces de asignar razón alguna que pertenezca a las cosas mismas, respecto a aquellos seres que existían antes [de la creación] y que fueron perfeccionados por sí mismos, caigan en la mayor perplejidad. Pues, en cuanto a los puntos sobre los que nos interrogan como si nada supiéramos de la creación, ellos mismos, cuando a su vez se les pregunta respecto al Pléroma, o bien mencionan meros sentimientos humanos, o recurren a ese tipo de discurso que sólo se refiere a la armonía observable en la creación, dándonos impropiamente respuestas acerca de cosas que son secundarias, y no acerca de las que, según sostienen, son primarias. Porque no les preguntamos acerca de la armonía que pertenece a la creación, ni acerca de los sentimientos humanos; sino porque deben reconocer, en cuanto a su Pléroma octiforme, deciforme y duodeciforme (cuya imagen declaran ser la creación), que su Padre lo formó con esa figura vana e irreflexivamente, y deben atribuirle deformidad, si hizo algo sin razón. O, de nuevo, si declaran que el Pléroma fue producido así según la previsión del Padre, por causa de la creación, como si Él hubiera dispuesto simétricamente su misma esencia, entonces se sigue que el Pléroma ya no puede considerarse formado por su propia cuenta, sino por causa de aquella [creación] que había de ser su imagen por poseer su semejanza (así como el modelo de arcilla no se moldea por su propia cuenta, sino por causa de la estatua de bronce, o de oro, o de plata que está a punto de formarse), entonces la creación tendrá mayor honor que el Pléroma, si, por causa de ella, fueron producidas aquellas cosas [de arriba].
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 15
- 3068. Se refiere a números como 4, 5, 6, que no corresponden a ningún hecho importante en la creación, como 7, por ejemplo, corresponde al número de los planetas.
- 3069. El texto latino es aquí apenas inteligible, y es puntuado de diversas maneras por los editores.
- 3070. Harvey explica "his" aquí como denotando "in his", pero no sabemos cómo traduciría el pasaje. Es en sumo grado oscuro.
El Creador del mundo o produjo de Sí mismo las imágenes de las cosas que habían de ser hechas, o el Pléroma fue formado según la imagen de algún sistema anterior; y así hasta el infinito
II, 16
1. Pero si no quieren asentir a ninguna de estas conclusiones, puesto que en ese caso quedarían demostrados por nosotros como incapaces de dar razón alguna de tal producción de su Pléroma, se verán necesariamente reducidos a esto: a confesar que, por encima del Pléroma, existía algún otro sistema más espiritual y más poderoso, según cuya imagen fue formado su Pléroma. formado. Pues si el Demiurgo no construyó por sí mismo esa figura de la creación que existe, sino que la hizo según la forma de aquellas cosas que están arriba, entonces ¿de quién recibió su Bitos —quien, ciertamente, hizo que el Pléroma poseyera una configuración de esta clase— la figura de aquellas cosas que existían antes de Él mismo? Pues es necesario, o bien que la intención [de crear] habitara en aquel dios que hizo el mundo, de modo que por su propio poder, y de sí mismo, obtuvo el modelo de su formación; o, si se hace alguna desviación de este ser, entonces surgirá la necesidad de preguntar constantemente de dónde vino a aquel que está por encima de él la configuración de aquellas cosas que han sido hechas; cuál fue también el número de las producciones; y cuál la sustancia del modelo mismo. Si, sin embargo, estaba en el poder de Bitos impartir de sí mismo tal configuración al Pléroma, entonces ¿por qué no habría estado en el poder del Demiurgo formar de sí mismo un mundo como el que existe? Y luego, de nuevo, si la creación es una imagen de aquellas cosas [de arriba], ¿por qué no afirmar que aquéllas son, a su vez, imágenes de otras por encima de ellas, y las de arriba de éstas, a su vez, de otras, y así seguir suponiendo innumerables imágenes de imágenes?
2. Esta dificultad se presentó a Basílides después de haber errado completamente la verdad, y concebía que, mediante una sucesión infinita de aquellos seres que se formaban unos de otros, podría escapar a tal perplejidad. Cuando proclamó que trescientos sesenta y cinco cielos fueron formados mediante sucesión y semejanza unos por otros, y que una prueba manifiesta [de la existencia] de éstos se encontraba en el número de los días del año, como dije antes; y que por encima de éstos había un poder al que también llaman Innombrable, y su dispensación —no escapó ni siquiera de esta manera a tal perplejidad. Pues, cuando se le pregunta de dónde vino la imagen de su configuración a aquel cielo que está por encima de todos, y del cual desea que se considere que el resto ha sido formado por medio de sucesión, dirá: de aquella dispensación que pertenece al Innombrable. Debe entonces decir, o bien que el Inefable lo formó de sí mismo, o se verá en la necesidad de reconocer que hay algún otro poder por encima de este ser, del cual su Uno innombrable derivó tan vastos números de configuraciones como, según él, existen.
3. ¿Cuánto más seguro y más exacto es, entonces, confesar de una vez lo que es verdad: que este Dios, el Creador, que formó el mundo, es el único Dios, y que no hay otro Dios además de Él —recibiendo Él mismo de Sí mismo el modelo y la figura de aquellas cosas que han sido hechas— que, después de fatigarnos con una descripción tan impía y tortuosa, vernos obligados, en algún punto u otro, a fijar la mente en algún Uno, y a confesar que de Él procedió la configuración de las cosas creadas?
4. En cuanto a la acusación presentada contra nosotros por los seguidores de Valentín, cuando declaran que seguimos en aquella Hebdómada que está abajo, como si no pudiéramos elevar nuestras mentes a lo alto, ni comprender aquellas cosas que están arriba, porque no aceptamos sus monstruosas afirmaciones: este mismo cargo presentan a su vez contra ellos los seguidores de Basílides, en cuanto que ellos (los valentinianos) siguen dando vueltas en torno a aquellas cosas que están abajo, [llegando] hasta la primera y segunda Ógdoada, y porque imaginan torpemente que, inmediatamente después de los treinta Eones, han descubierto a Aquel que es Padre sobre todas las cosas, sin seguir con el pensamiento sus investigaciones hasta aquel Pléroma que está por encima de los trescientos sesenta y cinco cielos, que3071 está por encima de cuarenta y cinco Ógdoadas. Y cualquiera, a su vez, podría presentar contra ellos el mismo cargo, imaginando cuatro mil trescientos ochenta cielos, o Eones, ya que los días del año contienen ese número de horas. Si, además, alguien añade también las noches, duplicando así las horas que se han mencionado, imaginando que [de esta manera] ha descubierto una gran multitud de Ógdoadas, y una especie de innumerable compañía3072 de Eones, y así, en oposición a Aquel que es Padre sobre todas las cosas, concibiéndose más perfecto que todos [los demás], presentará el mismo cargo contra todos, en cuanto que no son capaces de elevarse a la concepción de tal multitud de cielos o Eones como ha anunciado, sino que son tan deficientes que permanecen entre aquellas cosas que están abajo, o continúan en el espacio intermedio.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 16
- 3071. El texto es aquí dudoso: Harvey propone leer "qui" en lugar de "quæ", pero preferimos "quod" con Grabe. El significado es que trescientos sesenta y cinco es más que cuarenta y cinco Ógdoadas (45 × 8 = 360).
- 3072. "Operositatem." correspondiente a πραγματείαν, lit. manufactura.
Investigación sobre la producción de los Eones: cualquiera que sea su supuesta naturaleza, es en todos los aspectos inconsistente; y según la hipótesis de los herejes, incluso el Nous y el Padre mismo quedarían manchados con ignorancia
II, 17
1. Estando, pues, aquel sistema que se refiere a su Pléroma, y especialmente aquella parte suya que se refiere a la Ógdoada primaria, cargado con tan grandes contradicciones y perplejidades, permíteme ahora pasar a examinar el resto de su esquema. [Al hacerlo] a causa de su locura, estaré investigando cosas que no tienen existencia real; sin embargo, es necesario hacer esto, puesto que se me ha confiado el tratamiento de este tema, y puesto que deseo que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad, y también porque tú mismo has pedido recibir de mí medios plenos y completos para refutar [las opiniones de] estos hombres.
2. Pregunto, pues, ¿de qué manera fueron producidos los demás Eones? ¿Fue de manera que estuvieran unidos con Aquel que los produjo, como los rayos solares están unidos al sol; o fue realmente3073 y separadamente, de modo que cada uno de ellos poseyera una existencia independiente y su propia forma especial, como un hombre de otro hombre, y un rebaño de ganado de otro? ¿O fue a la manera de la germinación, como ramas de un árbol? ¿Y eran de la misma sustancia que quienes los produjeron, o derivaban su sustancia de alguna otra [clase de] sustancia? Además, ¿fueron producidos al mismo tiempo, de modo que fueran contemporáneos; o según un cierto orden, de modo que algunos de ellos fueran mayores y otros menores? Y, de nuevo, ¿son simples y uniformes, y totalmente iguales y semejantes entre sí, como se produce el espíritu y la luz; o son compuestos y diferentes, desemejantes [entre sí] en sus miembros?
3. Si cada uno de ellos fue producido, a la manera de los hombres, realmente y según su propia generación, entonces o bien los así generados por el Padre serán de la misma sustancia que Él, y semejantes a su Autor; o si3074 aparecen desemejantes, entonces será necesario reconocer que están [formados] de alguna sustancia diferente. Ahora bien, si los seres generados por el Padre son semejantes a su Autor, entonces los que han sido producidos deben permanecer para siempre impasibles, como lo es Aquel que los produjo; pero si, por el contrario, son de una sustancia diferente, que es capaz de pasión, entonces ¿de dónde vino esta sustancia desemejante a encontrar lugar dentro del Pléroma incorruptible? Además, según este principio, cada uno de ellos debe entenderse como completamente separado de todos los demás, así como los hombres no se mezclan ni se unen unos con otros, sino que cada uno tiene una forma propia y distinta, y una esfera definida de acción, mientras que cada uno de ellos, también, está formado de un tamaño particular, —cualidades características de un cuerpo, y no de un espíritu. Por tanto, que ya no hablen del Pléroma como espiritual, ni de sí mismos como "espirituales", si en verdad sus Eones se sientan a banquetear con el Padre, como si fueran hombres, y Él mismo es de tal configuración como lo revelan quienes fueron producidos por Él.
4. Si, de nuevo, los Eones derivaron de Logos, Logos de Nous, y Nous de Bitos, así como las luces se encienden de una luz —como, por ejemplo, las antorchas de una antorcha—, entonces pueden sin duda diferir en generación y tamaño entre sí; pero puesto que son de la misma sustancia que el Autor de su producción, deben o bien permanecer todos para siempre impasibles, o su Padre mismo debe participar de la pasión. Pues la antorcha que ha sido encendida posteriormente no puede poseer un tipo de luz diferente de la que la precedió. Por lo cual también sus luces, cuando se mezclan en una, vuelven a la identidad original, puesto que entonces se forma aquella única luz que ha existido desde el principio. Pero no podemos hablar, respecto a la luz misma, de que una parte sea más reciente en su origen y otra más antigua (pues el todo es una sola luz); ni podemos hablar así incluso respecto a aquellas antorchas que han recibido la luz (pues éstas son todas contemporáneas en cuanto a su sustancia material, ya que la sustancia de las antorchas es una y la misma), sino simplemente en cuanto al [tiempo de] su encendido, ya que una fue encendida hace un poco, y otra acaba de encenderse ahora.
5. El defecto, por tanto, de aquella pasión que se refiere a la ignorancia, se unirá por igual a todo su Pléroma, puesto que [todos sus miembros] son de la misma sustancia; y el Propátor compartirá este defecto de ignorancia —es decir, se ignorará a Sí mismo—; o, por otra parte, todas aquellas luces que están dentro del Pléroma permanecerán por igual para siempre impasibles. ¿De dónde, pues, viene la pasión del Eón más joven, si la luz del Padre es aquella de la cual se han formado todas las demás luces, y que es por naturaleza impasible? ¿Y cómo se puede hablar de un Eón como más joven o más viejo entre ellos, puesto que no hay más que una luz en todo el Pléroma? Y si alguien los llama estrellas, todas aparecerán sin embargo participar de la misma naturaleza. Pues si "una estrella difiere de otra estrella en gloria",3075 pero no en cualidades, ni en sustancia, ni en el hecho de ser pasible o impasible; así todos éstos, puesto que derivan igualmente de la luz del Padre, deben ser o bien naturalmente impasibles e inmutables, o deben todos, en común con la luz del Padre, ser pasibles, y son capaces de las fases variadas de la corrupción.
6. La misma conclusión se seguirá, aunque afirmen que la producción de los Eones brotó de Logos, como ramas de un árbol, ya que Logos tiene su generación de su Padre. Pues todos [los Eones] están formados de la misma sustancia que el Padre, difiriendo entre sí sólo en tamaño, y no en naturaleza, y llenando la grandeza del Padre, como los dedos completan la mano. Si, por tanto, Él existe en pasión e ignorancia, así también deben existir aquellos Eones que han sido generados por Él. Pero si es impío atribuir ignorancia y pasión al Padre de todos, ¿cómo pueden describir a un Eón producido por Él como pasible; y mientras atribuyen la misma impiedad a la misma sabiduría (Sofía) de Dios, cómo pueden aún llamarse a sí mismos hombres religiosos?
7. Si, de nuevo, declaran que sus Eones fueron emitidos como los rayos del sol, entonces, puesto que todos son de la misma sustancia y brotan de la misma fuente, todos deben o bien ser capaces de pasión junto con Aquel que los produjo, o todos permanecerán impasibles para siempre. Pues ya no pueden sostener que, de seres así producidos, algunos sean impasibles y otros pasibles. Si, entonces, declaran a todos impasibles, destruyen ellos mismos su propio argumento. Pues ¿cómo podría el Eón más joven haber sufrido pasión si todos eran impasibles? Si, por otra parte, declaran que todos participaron de esta pasión, como en efecto algunos de ellos se atreven a sostener, entonces, en cuanto que se originó en Logos,3076 pero fluyó hacia Sofía, serán así convencidos de remontar la pasión a Logos, que es el3077 Nous de este Propátor, y de reconocer así que el Nous del Propátor y el Padre mismo experimentaron pasión. Pues el Padre de todos no debe considerarse como una especie de Ser compuesto, que puede separarse de su Nous (mente), como ya he mostrado; sino que el Nous es el Padre, y el Padre el Nous. Se sigue necesariamente, por tanto, tanto que aquel que brota de Él como Logos, o más bien el Nous mismo, puesto que es Logos, debe ser perfecto e impasible, como que aquellas producciones que proceden de él, viendo que son de la misma sustancia que él mismo, deben ser perfectas e impasibles, y deben permanecer siempre semejantes a aquel que las produjo.
8. Ya no se puede, por tanto, sostener, como enseñan estos hombres, que Logos, ocupando el tercer lugar en la generación, ignoraba al Padre. Tal cosa podría quizás considerarse probable en el caso de la generación de los seres humanos, en cuanto que éstos con frecuencia nada saben de sus padres; pero es del todo imposible en el caso del Logos del Padre. Pues si, existiendo en el Padre, conoce a Aquel en quien existe —es decir, no se ignora a sí mismo—, entonces aquellas producciones que de él proceden, siendo sus potencias (facultades), y siempre presentes con él, no ignorarán a aquel que las emitió, como tampoco los rayos [puede suponerse que ignoran] al sol. Es imposible, por tanto, que la Sofía (sabiduría) de Dios, la que está dentro del Pléroma, en cuanto que ha sido producida de tal manera, haya caído bajo la influencia de la pasión y concebido tal ignorancia. Pero es posible que aquella Sofía (sabiduría) que pertenece [al sistema] de Valentín, en cuanto que es una producción del diablo, caiga en todo tipo de pasión y exhiba la ignorancia más profunda. Pues cuando ellos mismos dan testimonio acerca de su madre, en el sentido de que era la descendencia de un Eón errante, ya no necesitamos buscar una razón por la que los hijos de tal madre estén siempre nadando en las profundidades de la ignorancia.
9. No sé que, además de estas producciones [que se han mencionado], puedan hablar de alguna otra; en verdad, no se me ha conocido (aunque he tenido discusiones muy frecuentes con ellos acerca de formas de esta clase) que hayan expuesto jamás ningún otro tipo peculiar de ser como producido [en la manera considerada]. Sólo esto sostienen, que cada uno de estos fue producido de tal manera que conoció meramente a aquel que lo produjo, mientras ignoraba al que inmediatamente lo precedió. Pero en esta materia no avanzan [en su relato] con ningún tipo de demostración en cuanto a la manera en que éstos fueron producidos, o cómo tal cosa podría tener lugar entre seres espirituales. Pues, de cualquier manera que elijan avanzar, se sentirán obligados (mientras que, en cuanto a la verdad, se apartan3078 enteramente de la recta razón) a proceder hasta el punto de sostener que su Verbo, que brota del Nous del Propátor, —sostener, digo, que fue producido en un estado de degeneración. Pues [sostienen] que el Nous perfecto, engendrado previamente por el Bitos perfecto, no fue capaz de hacer perfecta aquella producción que de él emanaba, sino que [sólo pudo sacarla a luz] totalmente ciega al conocimiento y a la grandeza del Padre. Sostienen también que el Salvador exhibió un emblema de este misterio en el caso de aquel hombre que era ciego de nacimiento,3079 puesto que el Eón fue producido de esta manera por Monógenes ciego, es decir, en ignorancia, atribuyendo así falsamente ignorancia y ceguera al Verbo de Dios, quien, según su propia teoría, ocupa el segundo [lugar de] producción desde el Propátor. ¡Admirables sofistas, y exploradores de las sublimidades del Padre desconocido, y ensayadores de aquellos misterios supercelestiales "que los ángeles desean contemplar!"3080—para que aprendan que del Nous de aquel Padre que está sobre todos, el Verbo fue producido ciego, es decir, ignorante del Padre que lo produjo!
10. Pero, miserables sofistas, ¿cómo pudo el Nous del Padre, o más bien el Padre mismo, puesto que es Nous y perfecto en todas las cosas, haber producido su propio Logos como un Eón imperfecto y ciego, cuando era capaz también de producir junto con él el conocimiento del Padre? Como afirmáis que Cristo fue generado3081 después de los demás, y sin embargo declaráis que fue producido perfecto, mucho más entonces debería Logos, que es anterior a él en edad, ser producido por el mismo Nous, incuestionablemente perfecto, y no ciego; ni podría él, a su vez, haber producido Eones aún más ciegos que él mismo, hasta que al fin vuestra Sofía, siempre totalmente cegada, dio a luz a tan vasto cuerpo de males. Y vuestro Padre es la causa de todo este daño; pues declaráis que la magnitud y el poder de vuestro Padre son las causas de la ignorancia, asemejándolo a Bitos, y asignando esto como nombre a Aquel que es el Padre innombrable. Pero si la ignorancia es un mal, y declaráis que todos los males han derivado su fuerza de ella, mientras sostenéis que la grandeza y el poder del Padre es la causa de esta ignorancia, lo presentáis así como el autor de [todos] los males. Pues afirmáis como causa del mal el hecho de que [nadie] podía contemplar su grandeza. Pero si era realmente imposible para el Padre darse a conocer desde el principio a aquellos [seres] que fueron formados por Él, en ese caso debe ser considerado libre de culpa, en cuanto que no podía quitar la ignorancia de los que vinieron después de Él. Pero si, en un período posterior, cuando Él así lo quiso, podía quitar aquella ignorancia que había aumentado con las sucesivas producciones a medida que se seguían unas a otras, y que así se había asentado profundamente en los Eones, mucho más, si lo hubiera querido, podría haber impedido anteriormente que aquella ignorancia, que aún no era, llegara a existir.
11. Puesto que, por tanto, tan pronto como Él lo quiso, se dio a conocer no sólo a los Eones, sino también a estos hombres que vivieron en estos últimos tiempos; pero, como no le plugo darse a conocer desde el principio, permaneció desconocido —la causa de la ignorancia es, según vosotros, la voluntad del Padre. Pues si Él sabía de antemano que estas cosas sucederían en el futuro de tal manera, ¿por qué entonces no se guardó contra la ignorancia de estos seres antes de que hubiera obtenido un lugar entre ellos, en lugar de después, como si bajo la influencia del arrepentimiento, tratarla mediante la producción de Cristo? Pues el conocimiento que mediante Cristo transmitió a todos, podría haberlo impartido mucho antes mediante Logos, que era también el primogénito de Monógenes. O si, conociéndolos de antemano, quiso que estas cosas sucedieran [como han sucedido], entonces las obras de la ignorancia deben durar para siempre, y nunca pasar. Pues las cosas que han sido hechas según la voluntad de vuestro Propátor deben continuar junto con la voluntad de Aquel que las quiso; o si pasan, la voluntad de Aquel también que decretó que tuvieran ser pasará junto con ellas. ¿Y por qué encontraron reposo los Eones y alcanzaron conocimiento perfecto al aprender [por fin] que el Padre es totalmente3082 incomprensible? Seguramente podrían haber poseído este conocimiento antes de verse envueltos en la pasión; pues la grandeza del Padre no sufrió disminución desde el principio, de modo que éstos pudieran3083 saber que Él era totalmente incomprensible. Pues si, a causa de su grandeza infinita, permaneció desconocido, debería también a causa de su amor infinito haber preservado impasibles a aquellos que fueron producidos por Él, puesto que nada lo impedía, y más bien la conveniencia requería, que hubieran sabido desde el principio que el Padre era totalmente incomprensible.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 17
- 3073. Efficabiliter en el texto latino se cree que corresponde a ἐνεργῶς en el griego original.
- 3074. Si es insertada por la mayoría de los editores; y aunque Harvey argumenta por su omisión, estamos de acuerdo con Massuet en considerarla indispensable.
- 3075. 1 Cor. xv. 41.
- 3076. Comp. i. 2, 2.
- 3077. Parece innecesario insertar un "et" antes de esta palabra, como sugiere Harvey, o, como alternativa, suprimir el primer "Nun Propatoris".
- 3078. Algunos leen "cæcutientes" en lugar de "circumeuntes", como arriba.
- 3079. Juan ix. 1, etc.
- 3080. 1 Ped. i. 12.
- 3081. "Postgenitum quidem reliquis", el representante, según Grabe, de ἀπόγονον μὲν λοιποῖς en el griego. Harvey observa que τῶν λοιπῶν habría sido mejor, y propone leer "progenitum" en el latín; pero no vemos necesidad alguna de cambio.
- 3082. "Incapabilis et incomprehensibilis", correspondiente a ἀχώρητος καὶ ἀκατάληπτος en el griego.
- 3083. Literalmente, "a estos conociendo", "his scientibus".
Sofía nunca estuvo realmente en ignorancia ni en pasión; su entimema no pudo haberse separado de ella ni haber mostrado tendencias propias
II, 18
1. ¿Cómo no ha de parecer absurdo que afirmen también que esta Sofía (la sabiduría) estuvo envuelta en ignorancia, degeneración y pasión? Pues tales cosas son ajenas y contrarias a la sabiduría, y jamás pueden ser cualidades que le pertenezcan. Donde hay falta de previsión e ignorancia del curso de lo útil, allí no existe la sabiduría. Dejen, pues, de llamar Sofía a este Eón que padece, y renuncien o a su nombre o a sus padecimientos. Y además, que no llamen espiritual a la totalidad de su Pléroma, si este Eón tuvo en él un lugar cuando estaba envuelta en semejante tumulto de pasión. Pues ni siquiera un alma vigorosa, por no decir una sustancia espiritual, pasaría por semejante experiencia.
2. Y además, ¿cómo pudo su entimema, saliendo de ella junto con la pasión, llegar a ser una existencia separada? Pues el entimema (el pensamiento) se entiende en conexión con alguna persona, y nunca puede tener una existencia aislada por sí mismo. Porque un mal entimema es destruido y absorbido por uno bueno, así como el estado de enfermedad lo es por la salud. ¿Qué clase de entimema fue, pues, el que precedió al de la pasión? Fue éste: investigar la naturaleza del Padre y considerar su grandeza. Pero ¿de qué se persuadió después, y así fue restaurada a la salud? De esto, a saber: que el Padre es incomprensible y que es imposible hallarle. No fue, pues, un sentimiento adecuado el que ella quisiera conocer al Padre, y por esto se hizo pasible; sino que, cuando se persuadió de que Él es inescrutable, fue restaurada a la salud. E incluso el Nous mismo, que indagaba la naturaleza del Padre, cesó, según ellos, de continuar sus investigaciones al saber que el Padre es incomprensible.
3. ¿Cómo, entonces, pudo el entimema concebir por separado pasiones, que también eran sus afecciones? Pues la afección está necesariamente conectada con un individuo: no puede nacer ni existir aparte por sí misma. Esta opinión suya, sin embargo, no sólo es insostenible, sino también contraria a lo que dijo nuestro Señor: "Buscad, y hallaréis".3084 Porque el Señor hace perfectos a sus discípulos mediante su búsqueda y hallazgo del Padre; mas ese Cristo suyo, que está arriba, los ha hecho perfectos por el hecho de haber mandado a los Eones no buscar al Padre, persuadiéndoles de que, aunque se afanaran, no le hallarían. Y ellos3085 declaran que ellos mismos son perfectos por el hecho de sostener que han hallado a su Bythus; mientras que los Eones han sido hechos perfectos por medio de esto: que es inescrutable Aquel a quien ellos indagaban.
4. Puesto que, por tanto, el entimema mismo no podía existir por separado, aparte del Eón, es obvio que presentan una falsedad aún mayor acerca de su pasión cuando proceden a dividirla y separarla de ella, declarando que fue la sustancia de la materia. ¡Como si Dios no fuera luz, y como si no existiera Verbo alguno que pudiera convencerlos y derribar su maldad! Pues es ciertamente verdad que todo lo que el Eón pensó, eso también padeció; y lo que padeció, eso también pensó. Y su entimema no fue, según ellos, otra cosa que la pasión de alguien que pensaba cómo comprender lo incomprensible. Y así, el entimema (el pensamiento) era la pasión; pues ella pensaba cosas imposibles. ¿Cómo, entonces, pudieron la afección y la pasión ser separadas y apartadas del entimema, hasta llegar a ser la sustancia de tan vasta creación material, cuando el entimema mismo era la pasión, y la pasión el entimema? Ni, por tanto, el entimema aparte del Eón, ni las afecciones aparte del entimema, pueden poseer sustancia por separado; y así, una vez más, su sistema se derrumba y queda destruido.
5. Pero ¿cómo sucedió que el Eón se disolvió en sus partes componentes y quedó sujeto a la pasión? Era, sin duda, de la misma sustancia que el Pléroma; pero el Pléroma entero era del Padre. Ahora bien, cualquier sustancia, puesta en contacto con lo que es de naturaleza semejante, no se disolverá en la nada ni correrá peligro de perecer, sino que más bien continuará y aumentará, como el fuego en el fuego, el espíritu en el espíritu y el agua en el agua; mas las que son de naturaleza contraria entre sí, al encontrarse, padecen y son cambiadas y destruidas. Y, de manera semejante, si hubiera habido una producción de luz, no padecería pasión ni correría peligro alguno en una luz semejante a sí misma, sino que más bien resplandecería con mayor brillo y aumentaría, como el día lo hace por el creciente resplandor del sol; pues ellos sostienen que el Bythus mismo era la imagen de su padre3086 (Sofía). Los animales que son extraños en sus costumbres y ajenos entre sí, o que son mutuamente opuestos por naturaleza, caen en peligro al juntarse y son destruidos; mientras que, por otra parte, los que están acostumbrados unos a otros y son de disposición armoniosa no sufren peligro alguno por estar juntos en el mismo lugar, sino que más bien obtienen de tal hecho seguridad y vida. Si, por tanto, este Eón fue producido por el Pléroma, de la misma sustancia que la totalidad de éste, jamás pudo haber sufrido cambio, pues trataba con seres semejantes y familiares a sí misma, esencia espiritual entre los que eran espirituales. Pues el temor, el terror, la pasión, la disolución y cosas semejantes quizá pueden ocurrir por la lucha de contrarios entre seres como nosotros, que estamos dotados de cuerpos; mas entre seres espirituales, y entre aquellos que tienen la luz difundida entre ellos, no pueden acontecer tales calamidades. Pero estos hombres me parece que han dotado a su Eón con la misma clase de pasión que pertenece a aquel personaje del poeta cómico Menandro,3087 que estaba profundamente enamorado, pero era objeto de odio para su amada. Pues los que han inventado tales opiniones han tenido más bien idea y concepción mental de algún desdichado amante entre los hombres que de una sustancia espiritual y divina.
6. Además, meditar cómo escudriñar la naturaleza del Padre perfecto, y tener el deseo de existir dentro de Él, y tener una comprensión de su grandeza, no podía acarrear la mancha de la ignorancia o de la pasión, y eso tratándose de un Eón espiritual; sino que más bien daría lugar a la perfección, la impasibilidad y la verdad. Pues no dicen que ni siquiera ellos, aunque no sean más que hombres, al meditar sobre Aquel que existía antes que ellos —y mientras ahora, por así decirlo, comprenden lo perfecto y están situados dentro de su conocimiento—, quedan envueltos en una pasión de perplejidad, sino que más bien alcanzan el conocimiento y la aprehensión de la verdad. Pues afirman que el Salvador dijo: "Buscad, y hallaréis", a sus discípulos con este propósito: que buscaran a Aquel que, por medio de la imaginación, ha sido concebido por ellos como estando por encima del Hacedor de todas las cosas —el inefable Bythus—; y desean ellos mismos ser tenidos por "los perfectos", porque han buscado y hallado al Perfecto, estando aún en la tierra. Sin embargo, declaran que aquel Eón que estaba dentro del Pléroma, un ser enteramente espiritual, al buscar al Propátor y esforzarse por hallar un lugar dentro de su grandeza, y al desear tener una comprensión de la verdad del Padre, cayó en la resistencia de la pasión, y en una pasión tal que, si no hubiera encontrado a aquel Poder que sostiene todas las cosas, se habría disuelto en la sustancia general de los Eones, y así habría llegado al fin de su existencia personal.
7. Absurda es tal presunción, y verdaderamente una opinión de hombres totalmente destituidos de la verdad. Pues, que este Eón es superior a ellos mismos y de mayor antigüedad, ellos mismos lo reconocen, según su propio sistema, cuando afirman que son el fruto del entimema de aquel Eón que padeció pasión, de modo que este Eón es el padre de su madre, es decir, su propio abuelo. Y para ellos, los nietos tardíos, la búsqueda del Padre trae, según sostienen, verdad, perfección, estabilidad, liberación de la materia inestable y reconciliación con el Padre; mas sobre su abuelo esta misma búsqueda acarreó ignorancia, pasión, terror y perplejidad, de cuyas perturbaciones también declaran que se formó la sustancia de la materia. Decir, por tanto, que la búsqueda e investigación del Padre perfecto, y el deseo de comunión y unión con Él, fueron cosas enteramente beneficiosas para ellos, pero que para un Eón, del cual también derivan su origen, estas cosas fueron causa de disolución y destrucción, ¿cómo pueden considerarse tales afirmaciones sino como totalmente inconsistentes, necias e irracionales? También aquellos que escuchan a estos maestros, verdaderamente ciegos de sí mismos, mientras poseen guías ciegos, con justicia son dejados caer junto con ellos en el abismo de la ignorancia que está debajo de ellos.
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 18
- 3084. Mt. vii. 7.
- 3085. Parece necesario leer "se quidem" en lugar de "si quidem", como en los manuscritos.
- 3086. Aunque Sofía era un Eón femenino, se la consideraba como el padre de Entimema, quien a su vez era la madre de los valentinianos.
- 3087. Stieren remite para esta alusión a la edición de Meineke de los Reliquiæ Menan. et Philem., p. 116.
Absurdos de los herejes en cuanto a su propio origen: sus opiniones acerca del Demiurgo se muestran igualmente insostenibles y ridículas
II, 19
1. Pero ¿qué clase de discurso es también éste acerca de su simiente —que fue concebida por la madre según la configuración de aquellos ángeles que sirven al Salvador—, informe, sin forma e imperfecta; y que fue depositada en el Demiurgo sin que él lo supiera, a fin de que por su instrumentalidad pudiera alcanzar perfección y forma en aquella alma que él había, por así decirlo, llenado de simiente? Esto es afirmar, en primer lugar, que aquellos ángeles que sirven a su Salvador son imperfectos y sin figura ni forma; si en verdad lo que fue concebido según su apariencia engendró semejante clase de ser como se ha descrito.
2. Luego, en segundo lugar, en cuanto a su dicho de que el Creador ignoraba aquel depósito de simiente que se hizo en él, y también aquella impartición de simiente que él hizo al hombre, sus palabras son fútiles y vanas, y de ningún modo susceptibles de prueba. Pues ¿cómo pudo haberlo ignorado, si aquella simiente poseía alguna sustancia y propiedades peculiares? Si, por otra parte, carecía de sustancia y de cualidad, y así no era realmente nada, entonces, naturalmente, la ignoraba. Porque las cosas que tienen un movimiento propio y una cualidad, sea de calor, de rapidez, de dulzura, o que difieren de otras en brillo, no escapan a la observación ni siquiera de los hombres, ya que se mezclan en la esfera de la acción humana: mucho menos pueden ocultarse de Dios, el Hacedor de este universo. Sin embargo, con razón se dice que su simiente no fue conocida por Él, puesto que carece de toda cualidad de utilidad general y de la sustancia requerida para acción alguna, y es, de hecho, una pura nada. Realmente me parece que, con miras a tales opiniones, el Señor se expresó así: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres, darán cuenta en el día del juicio".3088 Pues todos los maestros de carácter semejante a éstos, que llenan los oídos de los hombres con palabras ociosas, cuando estén ante el trono del juicio darán cuenta de aquellas cosas que vanamente han imaginado y falsamente hablado contra el Señor, llegando, como han hecho, a una audacia tal que declaran de sí mismos que, por causa de la sustancia de su simiente, conocen el Pléroma espiritual, porque aquel hombre que mora dentro les revela al Padre verdadero; pues la naturaleza animal requería3089 ser disciplinada por medio de los sentidos. Pero sostienen que el Demiurgo, aun recibiendo en sí la totalidad de esta simiente, por ser depositada en él por la Madre, permaneció enteramente ignorante de todas las cosas y no tuvo entendimiento alguno de nada relacionado con el Pléroma.
3. Y que ellos son los verdaderamente "espirituales", en cuanto que una cierta partícula del Padre del universo ha sido depositada en sus almas, puesto que, según sus afirmaciones, tienen almas formadas de la misma sustancia que el Demiurgo mismo, y sin embargo que él, aunque recibió de la Madre, de una vez por todas, la totalidad de la simiente divina, y la poseyó en sí mismo, permaneció de naturaleza animal y no tuvo el más mínimo entendimiento de las cosas de arriba, las cuales cosas ellos se jactan de entender, estando aún en la tierra: ¿no corona esto todo absurdo posible? Porque imaginar que la misma simiente transmitió conocimiento y perfección a las almas de estos hombres, mientras que sólo produjo ignorancia en el Dios que los hizo, es una opinión que sólo pueden sostener los completamente frenéticos y totalmente destituidos de sentido común.
4. Además, es también cosa sumamente absurda e infundada que digan que la simiente, al ser así depositada, quedó reducida a forma y aumentó, y así fue preparada para toda la recepción de la racionalidad perfecta. Pues habrá en ella una mezcla de materia —aquella sustancia que ellos sostienen que se derivó de la ignorancia y del defecto—; y ésta se mostrará más apta y útil que la luz de su Padre, si en verdad, cuando nació según la contemplación de aquella luz, carecía de forma o figura, pero derivó de esta materia forma, apariencia, aumento y perfección. Porque si aquella luz que procede del Pléroma fue causa de que un ser espiritual no poseyera ni forma, ni apariencia, ni su propia magnitud especial, mientras que su descenso a este mundo le añadió todas estas cosas y lo llevó a la perfección, entonces la estancia aquí (que ellos también llaman tinieblas) parecería mucho más eficaz y útil que la luz de su Padre. Pero ¿cómo no ha de tenerse por ridículo afirmar que su madre corrió el riesgo de casi extinguirse en la materia, y estuvo a punto de ser destruida por ella, si no se hubiera entonces estirado con dificultad hacia afuera y saltado, por así decirlo, fuera de sí misma, recibiendo auxilio del Padre; pero que su simiente aumentó en esta misma materia, recibió una forma y fue hecha apta para la recepción de la racionalidad perfecta; y esto, además, mientras "burbujeaba" entre sustancias desemejantes y extrañas a sí misma, según su propia declaración de que lo terreno se opone a lo espiritual, y lo espiritual a lo terreno? ¿Cómo, pues, pudo "una pequeña partícula",3090 como dicen, aumentar, recibir forma y alcanzar perfección, en medio de sustancias contrarias y extrañas a sí misma?
5. Pero además, y en adición a lo dicho, surge la pregunta: ¿su madre, cuando contempló a los ángeles, dio a luz la simiente toda de una vez, o sólo uno por uno en sucesión? Si dio a luz el conjunto simultáneamente y de una vez, lo así producido no puede ser ahora de carácter infantil: su descenso, por tanto, a los hombres que ahora existen debe ser superfluo.3091 Pero si uno por uno, entonces no formó su concepción según la figura de aquellos ángeles que contempló; pues, contemplándolos todos juntos y de una vez por todas, de modo de concebir por ellos, debería haber dado a luz de una vez por todas la descendencia de aquellos de cuyas formas una vez por todas concibió.
6. ¿Por qué, además, contemplando a los ángeles junto con el Salvador, concibió ciertamente sus imágenes, pero no la del Salvador, que es mucho más hermoso que ellos? ¿Acaso no le agradó Él; y no concibió, por esa razón, según su semejanza?3092 ¿Cómo fue, además, que el Demiurgo, a quien llaman ser animal, teniendo, como sostienen, su propia magnitud y figura especiales, fue producido perfecto en cuanto a su sustancia; mientras que lo que es espiritual, que además debería ser más eficaz que lo animal, fue emitido imperfecto, y requirió descender a un alma para que en ella pudiera obtener forma, y así, llegando a ser perfecto, pudiera quedar apto para la recepción de la razón perfecta? Si, pues, obtiene forma en meros hombres terrenales y animales, ya no puede decirse que sea según la semejanza de los ángeles a quienes llaman luces, sino según la semejanza de los hombres que están aquí abajo. Pues no poseerá en ese caso la semejanza y apariencia de ángeles, sino de aquellas almas en las que también recibe forma; así como el agua vertida en una vasija toma la forma de esa vasija, y si en alguna ocasión acontece que se congela en ella, adquirirá la forma de la vasija en la que ha quedado congelada, puesto que las almas mismas poseen la figura3093 del cuerpo en que moran; pues ellas mismas han sido adaptadas a la vasija en que existen, como he dicho antes. Si, pues, esa simiente referida se solidifica aquí y es formada en una figura definida, poseerá la figura de un hombre, y no la forma de los ángeles. ¿Cómo es posible, por tanto, que esa simiente sea según imágenes de los ángeles, viendo que ha obtenido una forma según la semejanza de los hombres? ¿Por qué, además, puesto que era de naturaleza espiritual, tenía necesidad de descender a la carne? Pues lo que es carnal tiene necesidad de lo que es espiritual, si en verdad ha de ser salvo, para que en ello sea santificado y limpiado de toda impureza, y para que lo mortal sea absorbido por la inmortalidad;3094 pero lo que es espiritual no tiene necesidad alguna de las cosas que están aquí abajo. Pues no somos nosotros quienes lo beneficiamos, sino él el que nos mejora.
7. Aún más manifiestamente se prueba que es falso ese discurso suyo acerca de su simiente, y de un modo que debe ser evidente para todos, por el hecho de que declaran que aquellas almas que han recibido simiente de la Madre son superiores a todas las demás; por lo cual también han sido honradas por el Demiurgo y constituidas príncipes, reyes y sacerdotes. Porque si esto fuera verdad, el sumo sacerdote Caifás, y Anás, y el resto de los principales sacerdotes, y los doctores de la ley, y los gobernantes del pueblo, habrían sido los primeros en creer en el Señor, concordando como lo hacían con respecto3095 a aquel parentesco; y antes que ellos habría debido estar el rey Herodes. Pero puesto que ni él, ni los principales sacerdotes, ni los gobernantes, ni los notables del pueblo, se volvieron a Él en fe, sino que, por el contrario, lo hicieron los que estaban sentados mendigando junto al camino, los sordos y los ciegos, mientras Él era rechazado y despreciado por otros, según lo que declara Pablo: "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos nobles, no muchos poderosos; sino que lo necio del mundo escogió Dios".3096 Tales almas, por tanto, no eran superiores a otras a causa de la simiente depositada en ellas, ni por esto fueron honradas por el Demiurgo.
8. En cuanto a que su sistema es débil e insostenible, así como enteramente quimérico, ya se ha dicho bastante. Pues no es necesario, para usar un proverbio común, que uno beba todo el océano para saber que su agua es salada. Sino que, así como en el caso de una estatua hecha de barro, pero coloreada por fuera para que se la crea de oro, cuando en realidad es de barro, cualquiera que extraiga de ella una pequeña partícula y así, poniéndola al descubierto, revele el barro, librará de una opinión falsa a los que buscan la verdad; de la misma manera yo (exponiendo no sólo una parte pequeña, sino los varios puntos capitales de su sistema, que son de la mayor importancia) he mostrado a cuantos no desean ser deliberadamente extraviados lo perverso, engañoso, seductor y pernicioso que hay en la escuela de los valentinianos, y en todos aquellos otros herejes que promulgan3097 opiniones perversas acerca del Demiurgo, es decir, del Modelador y Formador de este universo, y que es de hecho el único Dios verdadero—, exhibiendo, como he hecho, cuán fácilmente son derribadas sus opiniones.
9. Pues ¿quién que tenga alguna inteligencia y posea siquiera una pequeña porción de verdad puede tolerarlos, cuando afirman que hay otro dios por encima del Creador; y que hay otro Monogenes, así como otro Verbo de Dios, al que también describen como habiendo sido producido en estado de degeneración; y otro Cristo, que aseguran que fue formado, junto con el Espíritu Santo, más tarde que el resto de los Eones; y otro Salvador, que, dicen, no procedió del Padre de todas las cosas, sino que fue una especie de producción conjunta de aquellos Eones que fueron formados en estado de degeneración, y que fue producido por necesidad a causa de esta misma degeneración? Es así su opinión que, si los Eones no hubieran estado en estado de ignorancia y degeneración, ni Cristo, ni el Espíritu Santo, ni Horos, ni el Salvador, ni los ángeles, ni su Madre, ni su simiente, ni el resto del tejido del mundo, habrían sido producidos en absoluto; sino que el universo habría sido un desierto, y desprovisto de las muchas cosas buenas que existen en él. Por tanto, no sólo son acusables de impiedad contra el Creador, declarándole fruto de un defecto, sino también contra Cristo y el Espíritu Santo, afirmando que fueron producidos a causa de aquel defecto; y, de manera semejante, que el Salvador fue producido con posterioridad a la existencia de aquel defecto. ¿Y quién tolerará el resto de su vana charla, que astutamente se esfuerzan por acomodar a las parábolas, y de este modo han hundido tanto a sí mismos como a quienes les dan crédito, en las más profundas simas de la impiedad?
Comentario editorial · Notas de la edición · II, 19
- 3088. Mt. xii. 36. [El espíritu serio de esta observación le presta fuerza como exposición.]
- 3089. Comp. i. 6, 1.
- 3090. "Parvum emissum"—una pequeña emisión.
- 3091. Es decir, no podría haber necesidad de que descendiera a ellos para aumentar, recibir forma, y así ser preparada para la recepción de la razón perfecta.
- 3092. O bien, "al contemplarle a Él".
- 3093. Como Massuet observa aquí, podemos inferir de este pasaje que Ireneo creía que las almas eran corpóreas, por estar poseídas de una forma definida—opinión sostenida por no pocos de los antiguos. [Y, antes de censurarlos, reflexionemos si su percepción de la "mente carnal" como diferente del espíritu del hombre, puede no dar cuenta de ello. 1 Tes. v. 23.]
- 3094. Comp. 1 Cor. xv. 44; 2 Cor. v. 4. [Como católico no puedo aceptar todo lo contenido en la Psicología bíblica del Dr. Delitzsch, pero ¿puedo rogar al lector que no la ha estudiado que lo haga antes de desechar las ideas de Ireneo sobre tales temas? Se ha provisto una traducción para los lectores ingleses, por los Sres. T. & T. Clark de Edimburgo, 1867.]
- 3095. El significado aparentemente es que, por la alta posición que todos éstos en común ocupaban, se demostraban, según los principios de los herejes, pertenecientes a la "simiente" favorecida, y por tanto deberían haber acogido ansiosamente al Señor. O el significado puede ser: "apresurándose juntos a aquel parentesco", es decir, al parentesco asegurado por la fe en Cristo.
- 3096. 1 Cor. i. 26, 28, citado con alguna libertad.
- 3097. "Male tractant"; literalmente, tratan mal.