El tesoro escondido en las Escrituras es Cristo; la verdadera exposición de las Escrituras ha de hallarse únicamente en la Iglesia
IV, 26
1. Si alguno, pues, lee las Escrituras con atención, hallará en ellas un relato de Cristo y un preanuncio de la nueva vocación (vocationis). Porque Cristo es el tesoro escondido en el campo,4149 es decir, en este mundo (porque "el campo es el mundo"4150); mas el tesoro escondido en las Escrituras es Cristo, puesto que fue señalado por medio de tipos y parábolas. De ahí que su naturaleza humana no4151 pudiera ser comprendida antes de la consumación de aquellas cosas que habían sido predichas, es decir, el advenimiento de Cristo. Y por eso se dijo al profeta Daniel: "Cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo de la consumación, hasta que muchos aprendan y el conocimiento sea completado. Porque en aquel tiempo, cuando la dispersión se haya cumplido, conocerán todas estas cosas".4152 Pero también dice Jeremías: "En los últimos días entenderán estas cosas".4153 Porque toda profecía, antes de su cumplimiento, es para los hombres [llena de] enigmas y ambigüedades. Mas cuando el tiempo ha llegado y la predicción se ha cumplido, entonces las profecías tienen una exposición clara y cierta. Y por esta razón, en efecto, cuando en este tiempo presente la ley es leída a los judíos, es como una fábula; porque no poseen la explicación de todas las cosas pertenecientes al advenimiento del Hijo de Dios, que tuvo lugar en naturaleza humana; mas cuando es leída por los cristianos, es un tesoro, escondido ciertamente en un campo, pero sacado a la luz por la cruz de Cristo, y explicado, enriqueciendo el entendimiento de los hombres, y mostrando la sabiduría de Dios y declarando sus dispensaciones respecto del hombre, y formando de antemano el reino de Cristo, y predicando por anticipación la herencia de la santa Jerusalén, y proclamando de antemano que el hombre que ama a Dios alcanzará tal excelencia que incluso verá a Dios, y oirá su palabra, y por la escucha de su discurso será glorificado hasta tal punto, que otros no podrán contemplar la gloria de su rostro, como fue dicho por Daniel: "Los que entienden brillarán como el resplandor del firmamento, y muchos de los justos4154 como las estrellas por siempre jamás".4155 Así, pues, he mostrado que es así,4156 si alguno lee las Escrituras. Pues así fue como el Señor habló con los discípulos después de su resurrección de entre los muertos, probándoles por las Escrituras mismas "que Cristo debía padecer, y entrar en su gloria, y que la remisión de los pecados debía ser predicada en su nombre por todo el mundo".4157 Y el discípulo será perfeccionado, y [hecho] semejante al dueño de casa, "que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas".4158
2. Por lo cual es obligatorio obedecer a los presbíteros que están en la Iglesia —aquellos que, como he mostrado, poseen la sucesión de los apóstoles; aquellos que, junto con la sucesión del episcopado, han recibido el don cierto de la verdad, según el beneplácito del Padre—. Pero [también es obligatorio] tener bajo sospecha a otros que se apartan de la sucesión primitiva, y se reúnen en cualquier lugar, [considerándolos] o bien herejes de mente perversa, o bien cismáticos hinchados y complacidos de sí mismos, o también hipócritas, que obran así por lucro y vanagloria. Porque todos éstos han caído de la verdad. Y los herejes, en efecto, que traen fuego extraño al altar de Dios —a saber, doctrinas extrañas— serán consumidos por el fuego del cielo, como lo fueron Nadab y Abiú.4159 Mas los que se levantan en oposición a la verdad, y exhortan a otros contra la Iglesia de Dios, [quedarán] entre los del infierno (apud inferos), tragados por un terremoto, como los que estaban con Coré, Datán y Abirón.4160 Mas los que desgarran y separan la unidad de la Iglesia, [recibirán] de Dios el mismo castigo que recibió Jeroboam.4161
3. Aquellos, sin embargo, que son tenidos por presbíteros por muchos, pero sirven a sus propias concupiscencias, y no ponen el temor de Dios por supremo en sus corazones, sino que se conducen con desprecio hacia los demás, y están hinchados con el orgullo de ocupar el primer asiento, y obran maldades en secreto, diciendo: "Nadie nos ve", serán convictos por el Verbo, que no juzga según la apariencia exterior (secundum gloriam), ni mira el rostro, sino el corazón; y oirán aquellas palabras que se hallan en el profeta Daniel: "Oh tú, simiente de Canaán, y no de Judá, la hermosura te ha engañado, y la concupiscencia ha pervertido tu corazón.4162 Tú que has envejecido en días de maldad, ahora tus pecados que cometiste en otro tiempo han salido a la luz; pues has pronunciado juicios falsos, y has acostumbrado condenar al inocente, y dejar libre al culpable, aunque el Señor dice: No matarás al inocente ni al justo".4163 De los cuales también dijo el Señor: "Mas si el siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir, y comenzare a golpear a los siervos y a las siervas, y a comer y beber y embriagarse; el señor de aquel siervo vendrá en día que no le espera, y en hora que no sabe, y le cortará por medio, y le pondrá su porción con los incrédulos".4164
4. De todas tales personas, por tanto, nos conviene mantenernos alejados, mas adherirnos a aquellos que, como ya he observado, guardan la doctrina de los apóstoles, y que, junto con el orden del sacerdocio (presbyterii ordine), muestran palabra sana y conducta intachable para la confirmación y corrección de otros.4165 De esta manera, Moisés, a quien se le confió tal dirección, apoyándose en una buena conciencia, se justificó ante Dios, diciendo: "No he tomado con codicia nada perteneciente a uno de estos hombres, ni he hecho mal a uno de ellos".4166 De esta manera, también Samuel, que juzgó al pueblo tantos años, y gobernó a Israel sin orgullo alguno, al final se justificó, diciendo: "He andado delante de vosotros desde mi niñez hasta este día: respondedme en la presencia de Dios, y delante de su Ungido (Christi ejus); ¿de quién he tomado buey o asno vuestro, o sobre quién he tiranizado, o a quién he oprimido? o si he recibido de mano de alguno soborno o [tan siquiera] una sandalia, hablad contra mí, y os lo restituiré".4167 Y cuando el pueblo le hubo dicho: "No has tiranizado, ni nos has oprimido, ni has tomado nada de mano de hombre alguno", llamó al Señor por testigo, diciendo: "El Señor es testigo, y su Ungido es testigo hoy, de que no habéis hallado nada en mi mano. Y ellos le dijeron: Él es testigo". En este tenor también el apóstol Pablo, en cuanto tenía buena conciencia, dijo a los corintios: "Porque no somos como muchos, que corrompen el Verbo de Dios: sino que con sinceridad, como de parte de Dios, delante de Dios hablamos en Cristo";4168 "A nadie hemos injuriado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado".4169
5. A tales presbíteros nutre la Iglesia, de los cuales también dice el profeta: "Te daré tus gobernantes en paz, y tus obispos en justicia".4170 De los cuales también declaró el Señor: "¿Quién, pues, será un mayordomo fiel (actor), bueno y sabio, a quien el Señor ponga sobre su casa, para darles su alimento a su tiempo? Bienaventurado aquel siervo a quien su Señor, cuando venga, halle haciendo así".4171 Pablo, pues, enseñándonos dónde se pueden hallar tales, dice: "Dios ha puesto en la Iglesia, primero, apóstoles; segundo, profetas; tercero, maestros".4172 Donde, por tanto, los dones del Señor han sido puestos, allí nos conviene aprender la verdad, [a saber,] de aquellos que poseen la sucesión de la Iglesia que viene de los apóstoles,4173 y entre quienes existe lo que es sano e intachable en la conducta, como también lo que es inalterado e incorrupto en la palabra. Porque éstos también conservan esta fe nuestra en un solo Dios que creó todas las cosas; y acrecientan el amor [que tenemos] por el Hijo de Dios, que realizó tan maravillosas dispensaciones por nosotros; y nos exponen las Escrituras sin peligro, sin blasfemar contra Dios, ni deshonrar a los patriarcas, ni despreciar a los profetas.
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 26
- 4149. Mateo xiii. 44.
- 4150. Mateo xiii. 38.
- 4151. Harvey suprime "non" y lee la frase en forma interrogativa.
- 4152. Dan. xii. 4, 7.
- 4153. Jer. xxiii. 20.
- 4154. El latín dice "a multis justis", correspondiendo a la versión griega del texto hebreo. Si se supone que la traducción corresponde al comparativo hebreo, el equivalente castellano sería: "y sobre (más que) muchos justos".
- 4155. Dan. xii. 3.
- 4156. El texto y la puntuación son aquí sumamente inciertos, y los editores sostienen opiniones muy diversas sobre ambos.
- 4157. Lucas xxiv. 26, 47. [El camino a Emaús es la fuente originaria de la exposición escriturística, y los cuarenta días (Hechos i. 3) son el río que brotó como aquel que salía del Edén. Eclesiástico iv. 31.]
- 4158. Mateo xiii. 52. [Debo expresar mi deleite ante el gran principio de exposición aquí desplegado. Las Escrituras antiguas son un desierto envuelto en noche, hasta que Cristo se levanta y las ilumina, gloriando por igual colinas y valles y, como supone este autor, también cada arbusto y cada flor, haciendo que la más pequeña hoja con sus gotas de rocío resplandezca como el arco iris.]
- 4159. Lev. x. 1, 2.
- 4160. Núm. xvi. 33.
- 4161. 1 Reyes xiv. 10.
- 4162. Susana 56.
- 4163. Ibíd. vv. 52, etc.; Éx. xxiii. 7.
- 4164. Mateo xxiv. 48, etc.; Lucas xii. 45.
- 4165. [Compárese este espíritu de un Padre primitivo con el estado de cosas que Wiclef se levantó a purificar hace quinientos años.]
- 4166. Núm. xvi. 15.
- 4167. 1 Sam. xii. 3.
- 4168. 2 Cor. ii. 17.
- 4169. 2 Cor. vii. 2.
- 4170. Isa. lx. 17.
- 4171. Mateo xxiv. 45, 46.
- 4172. 1 Cor. xii. 28.
- 4173. [Nótese la limitación: no la sucesión solamente, sino con ella (1) la moralidad y santidad puras y (2) el testimonio inalterado. No hay catolicidad aparte de éstas.]
Los pecados de los hombres de antaño, que provocaron el desagrado de Dios, fueron, por su providencia, puestos por escrito, para que de ello recibiéramos instrucción y no nos llenáramos de orgullo. No debemos, por tanto, inferir que hubo otro Dios distinto del que Cristo predicó; antes debemos temer que el único y mismo Dios que infligió castigo a los antiguos, haga caer uno más pesado sobre nosotros
IV, 27
1. Como he oído de cierto presbítero,4174 que lo había oído de aquellos que habían visto a los apóstoles, y de quienes habían sido sus discípulos, el castigo [declarado] en la Escritura fue suficiente para los antiguos en lo que hicieron sin la guía del Espíritu. Pues como Dios no hace acepción de personas, infligió un castigo apropiado a las obras que le desagradaban. Como en el caso de David,4175 cuando padeció persecución de Saúl por causa de la justicia, y huyó del rey Saúl, y no quiso vengarse de su enemigo, cantó el advenimiento de Cristo, e instruyó a las naciones en sabiduría, e hizo todo según la guía del Espíritu, y agradó a Dios. Mas cuando su concupiscencia lo impulsó a tomar a Betsabé, la mujer de Urías, la Escritura dijo acerca de él: "Ahora, la cosa (sermo) que David había hecho pareció malvada a los ojos del Señor ";4176 y el profeta Natán es enviado a él, señalándole su crimen, a fin de que, pronunciando sentencia y condenándose a sí mismo, pudiera alcanzar misericordia y perdón de Cristo: "Y [Natán] le dijo: Había dos hombres en una ciudad; el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía muchísimos rebaños y manadas; pero el pobre no tenía nada, salvo una sola corderita, que poseía, y criaba; y había estado con él y con sus hijos juntamente: comía de su propio pan, y bebía de su copa, y era para él como una hija. Y vino un huésped al hombre rico; y él rehusó tomar del rebaño de sus propias ovejas, y de las manadas de sus propios bueyes, para agasajar al huésped; sino que tomó la corderita del hombre pobre, y la puso delante del hombre que había venido a él. Y la ira de David se encendió en gran manera contra aquel hombre; y dijo a Natán: Vive el Señor, que el hombre que ha hecho esta cosa ciertamente morirá (filius mortis est): y restituirá la cordera cuatro veces, porque ha hecho esta cosa, y porque no tuvo piedad del pobre. Y Natán le dijo: Tú eres el hombre que ha hecho esto".4177 Y luego prosigue con el resto [del relato], reprendiéndolo, y relatando los beneficios de Dios hacia él, y [mostrándole] cuánto había desagradado su conducta al Señor. Pues [declaró] que obras de esta naturaleza no eran agradables a Dios, sino que gran ira estaba suspendida sobre su casa. David, sin embargo, fue herido de remordimiento al oír esto, y exclamó: "He pecado contra el Señor"; y cantó un salmo penitencial, esperando la venida del Señor, que lava y limpia al hombre que había estado fuertemente atado con [la cadena del] pecado. De manera semejante sucedió con Salomón, mientras continuó juzgando rectamente, y declarando la sabiduría de Dios, y edificó el templo como tipo de la verdad, y expuso las glorias de Dios, y anunció la paz que había de venir sobre las naciones, y prefiguró el reino de Cristo, y pronunció tres mil parábolas acerca del advenimiento del Señor, y cinco mil cantos, cantando alabanzas a Dios, y expuso la sabiduría de Dios en la creación, [discurriendo] sobre la naturaleza de todo árbol, de toda hierba, y de todas las aves, cuadrúpedos y peces; y dijo: "¿Morará realmente Dios con los hombres sobre la tierra, a quien los cielos no pueden contener?".4178 Y agradó a Dios, y fue la admiración de todos; y todos los reyes de la tierra buscaban entrevistarse con él (quærebant faciem ejus) para oír la sabiduría que Dios le había conferido.4179 También la reina del sur vino a él desde los confines de la tierra, para averiguar la sabiduría que había en él:4180 a la que el Señor también se refirió como una que se levantará en el juicio con las naciones de aquellos hombres que oyen sus palabras, y no creen en Él, y los condenará, en cuanto ella se sometió a la sabiduría anunciada por el siervo de Dios, mientras estos hombres despreciaron la sabiduría que procedía directamente del Hijo de Dios. Pues Salomón era un siervo, mas Cristo es ciertamente el Hijo de Dios, y el Señor de Salomón. Mientras, por tanto, sirvió a Dios sin mancha, y ministró a sus dispensaciones, entonces fue glorificado: mas cuando tomó mujeres de todas las naciones, y les permitió erigir ídolos en Israel, la Escritura habló así acerca de él: "Y el rey Salomón era amante de mujeres, y tomó para sí mujeres extranjeras; y aconteció que, envejecido Salomón, su corazón no era perfecto para con el Señor su Dios. Y las mujeres extranjeras apartaron su corazón tras dioses extraños. Y Salomón hizo lo malo ante los ojos del Señor: no anduvo en pos del Señor, como hizo David su padre. Y el Señor se airó contra Salomón; porque su corazón no era perfecto para con el Señor, como fue el corazón de David su padre".4181 La Escritura lo ha reprobado así suficientemente, como observó el presbítero, a fin de que ninguna carne se gloríe en la presencia del Señor.
2. Por esta razón, también, el Señor descendió a las regiones debajo de la tierra, predicando allí también su advenimiento, y [declarando] la remisión de los pecados recibida por aquellos que creen en Él.4182 Ahora bien, todos aquellos creyeron en Él que tenían esperanza en Él, es decir, aquellos que proclamaron su advenimiento, y se sometieron a sus dispensaciones, los justos, los profetas y los patriarcas, a quienes remitió los pecados de la misma manera que a nosotros, pecados que no deberíamos imputarles, si no queremos despreciar la gracia de Dios. Pues así como estos hombres no nos imputaron a nosotros (los gentiles) nuestras transgresiones, que cometimos antes de que Cristo se manifestara entre nosotros, así tampoco es justo que echemos culpa sobre aquellos que pecaron antes de la venida de Cristo. Porque "todos los hombres están privados de la gloria de Dios",4183 y no son justificados por sí mismos, sino por el advenimiento del Señor —aquellos que dirigen con empeño sus ojos hacia su luz. Y para nuestra instrucción sus acciones han sido puestas por escrito, para que sepamos, en primer lugar, que nuestro Dios y el de ellos es uno, y que los pecados no le agradan aunque los cometan hombres de renombre; y en segundo lugar, para que nos apartemos de la maldad. Pues si estos hombres de antaño, que nos precedieron en los dones [a ellos otorgados], y por quienes el Hijo de Dios aún no había padecido, cuando cometían algún pecado y servían a las concupiscencias carnales, fueron hechos objetos de tal deshonra, ¿qué sufrirán los hombres del tiempo presente, que han despreciado la venida del Señor, y se han hecho esclavos de sus propias concupiscencias? Y en verdad la muerte del Señor se hizo [medio de] sanidad y remisión de pecados para los primeros, mas Cristo no morirá de nuevo en favor de aquellos que ahora cometen pecado, porque la muerte ya no tendrá dominio sobre Él; sino que el Hijo vendrá en la gloria del Padre, exigiendo de sus mayordomos y dispensadores el dinero que les había confiado, con usura; y de aquellos a quienes más dio, más exigirá. No debemos, por tanto, como observa aquel presbítero, hincharnos, ni ser severos con los de antaño, sino que debemos nosotros temer, no sea que acaso, después de [haber llegado al] conocimiento de Cristo, si hacemos cosas que desagradan a Dios, no obtengamos ya más perdón de pecados, sino que seamos excluidos de su reino.4184 Y por eso dijo Pablo: "Porque si [Dios] no perdonó a las ramas naturales, [ten cuidado] no sea que tampoco te perdone a ti, que, siendo olivo silvestre, fuiste injertado en la grosura del olivo, y fuiste hecho partícipe de su grosura".4185
3. Notarás también que las transgresiones del pueblo común han sido descritas de manera semejante, no por causa de aquellos que entonces transgredieron, sino como medio de instrucción para nosotros, y para que entendamos que es uno y el mismo Dios contra quien estos hombres pecaron, y contra quien ahora transgreden ciertas personas de entre aquellas que profesan haber creído en Él. Mas esto también, [como afirma el presbítero,] lo ha declarado Pablo con la mayor claridad en la Epístola a los corintios, cuando dice: "Hermanos, no quiero que ignoréis que todos nuestros padres estuvieron bajo la nube, y todos fueron bautizados en Moisés en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual: porque bebían de aquella roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Mas con muchos de ellos Dios no se agradó, pues fueron derribados en el desierto. Estas cosas fueron para nuestro ejemplo (in figuram nostri), para que no codiciemos cosas malas, como ellos también codiciaron; ni seáis idólatras, como lo fueron algunos de ellos, como está escrito:4186 El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos también fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos a Cristo, como algunos de ellos también tentaron, y fueron destruidos por serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y fueron destruidos por el destructor. Mas todas estas cosas les acontecieron en figura, y fueron escritas para nuestra amonestación, sobre quienes ha llegado el fin de los siglos (sæculorum). Por lo cual, el que piensa estar firme, mire que no caiga".4187
4. Puesto que, por tanto, sin duda ni contradicción alguna, el apóstol muestra que hay un solo y mismo Dios, que entró en juicio con aquellas cosas pasadas, y que inquiere también lo del tiempo presente, y señala por qué estas cosas han sido puestas por escrito; todos estos hombres resultan ser ignorantes y presuntuosos, más aún, incluso desprovistos de sentido común, quienes, a causa de las transgresiones de los de antaño, y a causa de la desobediencia de un vasto número de ellos, alegan que había ciertamente un Dios de estos hombres, y que Él era el hacedor del mundo, y existía en estado de degeneración; mas que había otro Padre declarado por Cristo, y que este Ser es el que ha sido concebido por la mente de cada uno de ellos; no entendiendo que, así como en el primer caso Dios se mostró no agradado en muchas ocasiones hacia los que pecaron, así también en el segundo, "muchos son llamados, mas pocos escogidos".4188 Así como entonces perecieron los injustos, los idólatras y los fornicarios, así también sucede ahora: pues declara el Señor que tales personas son enviadas al fuego eterno;4189 y dice el apóstol: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que abusan de sí mismos con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios".4190 Y como no fue a los de afuera a quienes dijo estas cosas, sino a nosotros, para que no seamos arrojados fuera del reino de Dios por hacer cosa semejante, prosigue diciendo: "Y ciertamente tales erais; mas sois lavados, mas sois santificados en el nombre del Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios". Y así como entonces los que llevaban vidas viciosas, y extraviaban a otros, fueron condenados y expulsados, así también ahora el ojo que ofende es arrancado, y el pie y la mano, no sea que el resto del cuerpo perezca de manera semejante.4191 Y tenemos el precepto: "Si alguno que es llamado hermano fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o estafador, con tal persona no comáis".4192 Y de nuevo dice el apóstol: "Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de la incredulidad. No seáis, pues, partícipes con ellos".4193 Y así como entonces la condenación de los pecadores se extendió a otros que los aprobaban, y se unían a su compañía, así sucede también en el presente: "un poco de levadura leuda toda la masa".4194 Y así como la ira de Dios descendió entonces sobre los injustos, así también dice aquí el apóstol: "Porque la ira de Dios se revelará desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de aquellos hombres que retienen la verdad con injusticia".4195 Y así como en aquellos tiempos vino de Dios la venganza sobre los egipcios que sometían a Israel a castigo injusto, así sucede ahora, declarando verdaderamente el Señor: "¿Y no vengará Dios a sus elegidos, que claman a Él día y noche? Os digo que los vengará prestamente".4196 Así dice el apóstol, de manera semejante, en la Epístola a los tesalonicenses: "Puesto que es justo para con Dios el pagar con tribulación a los que os atribulan; y a vosotros que sois atribulados, reposo con nosotros, en la revelación de nuestro Señor Jesucristo desde el cielo con sus poderosos ángeles, y en llama de fuego, para tomar venganza de los que no conocen a Dios, y de los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo: los cuales también serán castigados con destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder; cuando venga a ser glorificado en sus santos, y a ser admirado en todos los que han creído en Él".4197
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 27
- 4174. Policarpo, Papías, Potino y otros han sido sugeridos como probablemente referidos aquí, pero el punto está envuelto en total incertidumbre. [Ciertamente este testimonio es una preciosa indicación del significado del apóstol (Rom. ii. 12–16), y todo el capítulo está radiante con la pureza del Evangelio.]
- 4175. 1 Sam. xviii.
- 4176. 2 Sam. xi. 27.
- 4177. 2 Sam. xii. 1, etc.
- 4178. 1 Reyes viii. 27.
- 4179. 1 Reyes iv. 34.
- 4180. 1 Reyes x. 1.
- 4181. 1 Reyes xi. 1.
- 4182. [1 Ped. iii. 19, 20.]
- 4183. Rom. iii. 23. [Otro testimonio de la misericordia de Dios en el juicio de los no evangelizados. Debe haber habido alguna razón para el secreto con que se guarda el nombre de "aquel presbítero". Puede que Ireneo haya tenido escrúpulo de atraer la ira de los gnósticos sobre otro nombre que no fuera el suyo.]
- 4184. Rom. iii. 23. [Otro testimonio de la misericordia de Dios en el juicio de los no evangelizados. Debe haber habido alguna razón para el secreto con que se guarda el nombre de "aquel presbítero". Puede que Ireneo haya tenido escrúpulo de atraer la ira de los gnósticos sobre otro nombre que no fuera el suyo.]
- 4185. Rom. xi. 17, 21.
- 4186. Éx. xxxii. 6.
- 4187. 1 Cor. x. 1, etc.
- 4188. Mateo xx. 16.
- 4189. Mateo xxv. 41.
- 4190. 1 Cor. vi. 9, 10.
- 4191. Mateo xviii. 8, 9.
- 4192. 1 Cor. v. 11.
- 4193. Ef. v. 6, 7.
- 4194. 1 Cor. v. 6.
- 4195. Rom. i. 18.
- 4196. Lucas xviii. 7, 8.
- 4197. 2 Tes. i. 6–10.
Demuestran ser insensatos quienes exageran la misericordia de Cristo, pero callan sobre el juicio, y miran sólo a la gracia más abundante del Nuevo Testamento; mas, olvidando el mayor grado de perfección que nos exige, procuran mostrar que hay otro Dios además de Aquel que creó el mundo
IV, 28
Puesto que, entonces, en ambos Testamentos se muestra la misma justicia de Dios cuando Dios toma venganza, en un caso ciertamente de manera típica, temporal y más moderada; mas en el otro, de manera real, duradera y más rigurosa: pues el fuego es eterno, y la ira de Dios que se revelará desde el cielo ante la faz de nuestro Señor (como también dice David: "Mas el rostro del Señor está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria"4198), acarrea un castigo más pesado sobre aquellos que incurren en ella,—los presbíteros señalaron que están desprovistos de sentido aquellos que, [arguyendo] a partir de lo que sucedió a los que en otro tiempo no obedecieron a Dios, se esfuerzan en introducir otro Padre, oponiendo a [estos castigos] las grandes cosas que el Señor hizo en su venida para salvar a los que le recibieron, teniendo compasión de ellos; mientras guardan silencio sobre su juicio; y todas aquellas cosas que vendrán sobre aquellos que han oído sus palabras, pero no las han hecho, y que mejor les fuera no haber nacido,4199 y que será más tolerable para Sodoma y Gomorra en el juicio que para aquella ciudad que no recibió la palabra de sus discípulos.4200
2. Porque así como, en el Nuevo Testamento, ha aumentado la fe de los hombres [que ha de ponerse] en Dios, recibiendo además [de lo ya revelado] al Hijo de Dios, para que el hombre también pueda ser partícipe de Dios; así también se exige que nuestra conducta en la vida sea más circunspecta, cuando se nos manda no sólo abstenernos de acciones malas, sino incluso de pensamientos malos, y de palabras ociosas, y de charla vacía, y de lenguaje grosero:4201 así también aumenta el castigo de aquellos que no creen al Verbo de Dios, y desprecian su advenimiento, y se vuelven hacia atrás; siendo no meramente temporal, sino también hecho eterno. Porque a quienes el Señor diga: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno",4202 éstos serán condenados para siempre; y a quienes diga: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la eternidad",4203 éstos reciben el reino para siempre, y hacen constante progreso en él; puesto que hay un solo y mismo Dios Padre, y su Verbo, que ha estado siempre presente con la raza humana, por medio ciertamente de diversas dispensaciones, y ha obrado muchas cosas, y desde el principio ha salvado a los que se salvan, (pues éstos son los que aman a Dios, y siguen al Verbo de Dios según la clase a la que pertenecen,) y ha juzgado a los que son juzgados, es decir, a los que olvidan a Dios, y son blasfemos, y transgresores de su palabra.
3. Porque los mismos herejes ya mencionados por nosotros han caído de sí mismos, acusando al Señor, en quien dicen que creen. Porque aquellos puntos a los que llaman la atención respecto al Dios que entonces concedió castigos temporales a los incrédulos, e hirió a los egipcios, mientras salvaba a los que eran obedientes; estos mismos [hechos, digo,] se repetirán no obstante en el Señor, que juzga para la eternidad a los que juzga, y deja libres para la eternidad a los que deja libres: y Él [así] será descubierto, según el lenguaje usado por estos hombres, como habiendo sido la causa de su pecado más atroz para aquellos que pusieron las manos sobre Él, y le traspasaron. Porque si Él no hubiera venido así, se sigue que estos hombres no habrían podido convertirse en los asesinos de su Señor; y si Él no les hubiera enviado profetas, ciertamente no habrían podido matarlos, ni tampoco a los apóstoles. A aquellos, pues, que nos atacan, y dicen: Si los egipcios no hubieran sido afligidos con plagas, y, persiguiendo a Israel, no se hubieran ahogado en el mar, Dios no habría podido salvar a su pueblo, se les puede dar esta respuesta:—A menos, pues, que los judíos se hubieran convertido en los asesinos del Señor (lo que, ciertamente, les quitó la vida eterna), y, matando a los apóstoles y persiguiendo a la Iglesia, hubieran caído en un abismo de ira, no podríamos habernos salvado. Porque así como ellos fueron salvados por medio de la ceguera de los egipcios, así también nosotros, por la de los judíos; si, en verdad, la muerte del Señor es la condenación de aquellos que le clavaron en la cruz, y que no creyeron su advenimiento, pero la salvación de los que creen en Él. Porque el apóstol dice también en la Segunda [Epístola] a los Corintios: "Porque para Dios somos grato olor de Cristo, en los que se salvan y en los que se pierden: a éstos, ciertamente, olor de muerte para muerte, pero a aquéllos, olor de vida para vida."4204 ¿A quién, entonces, hay olor de muerte para muerte, sino a los que no creen ni están sujetos al Verbo de Dios? ¿Y quiénes son los que aun entonces se entregaron a la muerte? Aquellos hombres, sin duda, que no creen, ni se someten a Dios. Y de nuevo, ¿quiénes son los que han sido salvados y recibieron la herencia? Aquellos, sin duda, que creen a Dios, y que han permanecido en su amor; como hicieron Caleb [hijo] de Jefone y Josué [hijo] de Nun,4205 y los niños inocentes,4206 que no han tenido sentido del mal. Pero ¿quiénes son los que se salvan ahora, y reciben vida eterna? ¿No son los que aman a Dios, y que creen sus promesas, y que "en la malicia se han hecho como niños pequeños"?4207
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 28
- 4198. Ps. xxxiv. 16.
- 4199. Matt. xxvi. 24.
- 4200. Matt. x. 15.
- 4201. [Ef. v. 4. Incluso de la εὐτραπελία que podría significar un bon-mot, literalmente, y que ciertamente no es "escurrilidad", a menos que el apóstol fuera irónico, reflexionando sobre los chistes considerados "buenos" entre los paganos.]
- 4202. Matt. xxv. 41.
- 4203. Matt. xxv. 34.
- 4204. 2 Cor. ii. 15, 16.
- 4205. Num. xiv. 30.
- 4206. [Jon. iv. 11. La ternura de nuestro autor se manifiesta constantemente, como en esta referencia a los niños.]
- 4207. 1 Cor. xiv. 20.
Refutación de los argumentos de los marcionitas, que intentaban mostrar que Dios era el autor del pecado, porque cegó a Faraón y a sus siervos
IV, 29
1. "Pero", dicen ellos, "Dios endureció el corazón de Faraón y de sus siervos."4208 Aquellos, pues, que alegan tales dificultades, no leen en el Evangelio aquel pasaje donde el Señor respondió a los discípulos, cuando le preguntaron: "¿Por qué les hablas por parábolas?"—"Porque a vosotros os es dado saber el misterio del reino de los cielos; pero a ellos les hablo por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no oigan, ni entiendan; para que se cumpla la profecía de Isaías acerca de ellos, que dice: Haz el corazón de este pueblo embotado, y haz pesados sus oídos, y ciega sus ojos. Mas bienaventurados vuestros ojos, que ven lo que veis; y vuestros oídos, que oyen lo que oís."4209 Porque uno y el mismo Dios [que bendice a otros] inflige ceguera a los que no creen, mas que le menosprecian; así como el sol, que es criatura suya, [actúa con respecto] a aquellos que, por razón de alguna debilidad de los ojos no pueden contemplar su luz; pero a los que creen en Él y le siguen, concede una iluminación de la mente mayor y más plena. De acuerdo con esta palabra, pues, dice el apóstol, en la Segunda [Epístola] a los Corintios: "En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio glorioso de Cristo."4210 Y de nuevo, en la que a los Romanos: "Y como ellos no aprobaron tener a Dios en su conocimiento, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer lo que no conviene."4211 Hablando del anticristo, también, dice claramente en la Segunda a los Tesalonicenses: "Y por esto Dios les enviará la operación del error, para que crean a la mentira; a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia."4212
2. Si, por tanto, en el tiempo presente también, Dios, conociendo el número de los que no creerán, puesto que conoce de antemano todas las cosas, los ha entregado a la incredulidad, y apartado su rostro de hombres de esta clase, dejándolos en las tinieblas que ellos mismos han escogido para sí, ¿qué hay de maravilloso si también en aquel tiempo entregó a su incredulidad a Faraón, que nunca habría creído, junto con los que estaban con él? Como el Verbo habló a Moisés desde la zarza: "Y yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir, sino por mano fuerte."4213 Y por la misma razón por la que el Señor habló en parábolas, y trajo ceguera sobre Israel, para que viendo no vieran, ya que conocía el [espíritu de] incredulidad en ellos, por la misma razón endureció el corazón de Faraón; para que, viendo que era el dedo de Dios el que sacaba al pueblo, no creyera, sino que se precipitara en un mar de incredulidad, descansando en la idea de que la salida de estos [israelitas] se logró por poder mágico, y que no fue por la operación de Dios que el Mar Rojo ofreció paso al pueblo, sino que esto ocurrió meramente por causas naturales (sed naturaliter sic se habere).
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 29
- 4208. Éx. ix. 35.
- 4209. Matt. xiii. 11–16; Isa. vi. 10.
- 4210. 2 Cor. iv. 4.
- 4211. Rom. i. 28.
- 4212. 2 Tes. ii. 11.
- 4213. Éx. iii. 19.
Refutación de otro argumento aducido por los marcionitas, de que Dios ordenó a los hebreos despojar a los egipcios
IV, 30
1. Aquellos, de nuevo, que cavilan y hallan falta porque el pueblo, por mandato de Dios, en la víspera de su partida, tomó de los egipcios vasos de toda clase y vestidos,4214 y así se fue, de cuyos [despojos], también, fue construido el tabernáculo en el desierto, se demuestran ignorantes de los tratos justos de Dios, y de sus dispensaciones; como también observó el presbítero: Porque si Dios no hubiera concedido esto en el éxodo típico, nadie podría ahora salvarse en nuestro verdadero éxodo; es decir, en la fe en la que hemos sido establecidos, y por la cual hemos sido sacados de entre el número de los gentiles. Porque en algunos casos nos sigue una pequeña, y en otros una grande cantidad de propiedad, que hemos adquirido del mamón de la injusticia. Porque ¿de qué fuente derivamos las casas en las que habitamos, las vestiduras con las que nos vestimos, los vasos que usamos, y todo lo demás que sirve a nuestra vida diaria, sino de aquellas cosas que, cuando éramos gentiles, adquirimos por avaricia, o recibimos de nuestros padres, parientes o amigos paganos que las obtuvieron injustamente?—sin mencionar que aun ahora adquirimos tales cosas cuando estamos en la fe. Porque ¿quién hay que venda, y no desee obtener ganancia del que compra? ¿O quién compra algo, y no desea obtener buen valor del vendedor? ¿O quién hay que realice un comercio, y no lo haga para obtener de ello su sustento? Y en cuanto a los creyentes que están en el palacio real, ¿no derivan los utensilios que emplean de la propiedad que pertenece al César; y a los que no tienen, no da cada uno de estos [cristianos] según su capacidad? Los egipcios eran deudores al pueblo [judío], no sólo en cuanto a la propiedad, sino en cuanto a sus propias vidas, por la bondad del patriarca José en tiempos anteriores; pero ¿de qué manera son los paganos deudores a nosotros, de quienes recibimos tanto ganancia como provecho? Todo lo que ellos amasan con trabajo, estas cosas las hacemos uso nosotros sin trabajo, aunque estamos en la fe.
2. Hasta ese tiempo el pueblo sirvió a los egipcios en la esclavitud más abyecta, como dice la Escritura: "Y los egipcios ejercieron su poder rigurosamente sobre los hijos de Israel; y les amargaron la vida con duros trabajos, en barro y en ladrillo, y en toda clase de servicio en el campo que hacían, por todas las obras con las que los oprimían con rigor."4215 Y con inmenso trabajo construyeron para ellos ciudades fortificadas, aumentando la sustancia de estos hombres durante un largo curso de años, y por medio de toda especie de esclavitud; mientras estos [amos] no sólo eran ingratos hacia ellos, sino que tenían en contemplación su total aniquilación. ¿De qué manera, pues, actuaron injustamente [los israelitas], si de muchas cosas tomaron unas pocas, ellos que habrían podido poseer mucha propiedad si no les hubieran servido, y habrían podido partir ricos, mientras que, de hecho, recibiendo sólo una recompensa muy insignificante por su pesada servidumbre, se fueron pobres? Es justamente como si cualquier hombre libre, siendo llevado a la fuerza por otro, y sirviéndole durante muchos años, y aumentando su sustancia, fuera considerado, cuando finalmente obtiene algún apoyo, poseedor de una pequeña porción de la propiedad de su [amo], pero en realidad partiera, habiendo obtenido sólo un poco como resultado de sus propios grandes trabajos, y de vastas posesiones que se han adquirido, y esto fuera hecho por alguien objeto de acusación contra él, como si no hubiera actuado correctamente.4216 Él (el acusador) más bien aparecerá como un juez injusto contra aquel que fue llevado a la fuerza a la esclavitud. De esta clase, pues, son también estos hombres, que culpan al pueblo, porque se apropió de unas pocas cosas de entre muchas, pero que no presentan cargo contra aquellos que no les dieron la recompensa debida a los servicios de sus padres; es más, incluso reduciéndolos a la esclavitud más irritante, obtuvieron de ellos la mayor ganancia. Y [estos objetores] alegan que [los israelitas] actuaron deshonestamente, porque, en verdad, se llevaron como recompensa de sus trabajos, como he observado, oro y plata no acuñados en unos pocos vasos; mientras que dicen que ellos mismos (pues que se diga la verdad, aunque a algunos pueda parecer ridículo) actúan honestamente, cuando se llevan en sus cinturones del trabajo de otros, oro, plata y bronce acuñados, con la inscripción y la imagen del César sobre ellos.
3. Si, no obstante, se instituyera una comparación entre nosotros y ellos, [preguntaría yo] ¿qué parte parecerá haber recibido [sus bienes mundanos] de la manera más justa? ¿Será el pueblo [judío], [que tomó] de los egipcios, que eran en todos los puntos sus deudores; o nosotros, [que recibimos propiedad] de los romanos y otras naciones, que no están bajo obligación similar hacia nosotros? Sí, además, por medio de su instrumentalidad el mundo está en paz, y caminamos por los caminos sin temor, y navegamos donde queremos.4217 Por tanto, contra hombres de esta clase (a saber, los herejes) se aplica la palabra del Señor, que dice: "Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano."4218 Porque si el que te echa en cara estas cosas, y se gloria en su propia sabiduría, ha sido separado de la compañía de los gentiles, y no posee nada [derivado de] los bienes de otras personas, sino que está literalmente desnudo, y descalzo, y habita sin hogar entre las montañas, como cualquiera de aquellos animales que se alimentan de hierba, quedará excusado [al usar tal lenguaje], por ser ignorante de las necesidades de nuestro modo de vida. Pero si participa de lo que, en opinión de los hombres, es la propiedad de otros, y si [al mismo tiempo] denigra su tipo,4219 se demuestra sumamente injusto, volviendo esta clase de acusación contra sí mismo. Porque se le hallará llevando consigo propiedad que no le pertenece, y codiciando bienes que no son suyos. Y por tanto ha dicho el Señor: "No juzguéis, para que no seáis juzgados: porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados."4220 [El significado es] no ciertamente que no debamos reprender a los pecadores, ni que debamos consentir a los que actúan perversamente; sino que no debemos pronunciar un juicio injusto sobre las dispensaciones de Dios, en cuanto que Él mismo ha hecho provisión para que todas las cosas resulten para bien, de una manera consistente con la justicia. Porque, porque sabía que haríamos buen uso de nuestra sustancia que poseeríamos recibiéndola de otro, dice: "El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene comida, haga lo mismo."4221 Y, "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; estuve desnudo, y me vestisteis."4222 Y, "Cuando hagas tu limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha."4223 Y se demuestra que somos justos por cualquier otra cosa que hagamos bien, redimiendo, por así decirlo, nuestra propiedad de manos extrañas. Pero así digo, "de manos extrañas", no como si el mundo no fuera posesión de Dios, sino que tenemos dones de esta clase, y los recibimos de otros, de la misma manera que estos hombres los tuvieron de los egipcios que no conocían a Dios; y por medio de estos mismos erigimos en nosotros el tabernáculo de Dios: porque Dios habita en los que actúan rectamente, como dice el Señor: "Haceos amigos del mamón de la injusticia, para que, cuando seáis puestos en fuga,4224 os reciban en los tabernáculos eternos."4225 Porque todo lo que adquirimos de la injusticia cuando éramos paganos, se demuestra justo, cuando nos hemos convertido en creyentes, aplicándolo para ventaja del Señor.
4. Como es natural, por tanto, estas cosas se hicieron de antemano en un tipo, y de ellas fue construido el tabernáculo de Dios; recibiendo aquellas personas justamente, como he mostrado, mientras nosotros fuimos señalados de antemano en ellas,—[nosotros] que habríamos de servir después a Dios por las cosas de otros. Porque todo el éxodo del pueblo de Egipto, que tuvo lugar bajo guía divina,4226 fue un tipo e imagen del éxodo de la Iglesia que habría de tener lugar de entre los gentiles;4227 y por esta causa Él lo conduce al fin de este mundo a su propia herencia, la cual Moisés el siervo de Dios no [dio], sino la cual Jesús el Hijo de Dios dará por herencia. Y si alguien presta estrecha atención a aquellas cosas que son declaradas por los profetas con respecto al [tiempo del] fin, y a aquellas que Juan el discípulo del Señor vio en el Apocalipsis,4228 hallará que las naciones [han de] recibir las mismas plagas universalmente, como Egipto entonces las recibió particularmente.
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 30
- 4214. Éx. iii. 22, Éx. xi. 2. [Nuestra traducción inglesa "tomar prestado" es una injuria gratuita al texto. Como "Rey de reyes" el Señor ordena un impuesto justo, que cualquier soberano terrenal podría haber impuesto rectamente. Nuestro autor argumenta bien.]
- 4215. Éx. i. 13, 14.
- 4216. Esta frase perpleja es puntuada por Harvey de manera interrogativa, pero preferimos la de arriba.
- 4217. [Un tributo conmovedor a la ley imperial, en un momento en que los cristianos estaban "muriendo diariamente" y "como ovejas para el matadero". Tan poderosamente obraba el mandato divino, Lucas vi. 29.]
- 4218. Matt. vii. 5.
- 4219. Esto es, si él invectiva contra los israelitas por despojar a los egipcios; siendo los primeros un tipo de la Iglesia cristiana en relación con los gentiles.
- 4220. Matt. vii. 1, 2.
- 4221. Luc. iii. 11.
- 4222. Matt. xxv. 35, 36.
- 4223. Matt. vi. 3.
- 4224. Como observa Harvey, esto es "una extraña traducción para ἐκλίπητε " del text. rec., y añade que "posiblemente el traductor leyó ἐκτράπητε ".
- 4225. Luc. xvi. 9.
- 4226. Aquí seguimos la puntuación de Massuet en preferencia a la de Harvey.
- 4227. [Los Padres consideraban todo el sistema mosaico, y la historia de los fieles bajo él, como una gran alegoría. En todo veían "similitudes", como nosotros en la Reina Hada de Spenser, o en el Progreso del Peregrino. Los antiguos pueden haber llevado este principio demasiado lejos, pero como principio recibe apoyo de nuestro Señor mismo y de sus apóstoles. Para nosotros a menudo hay una zarza estéril donde los Padres veían una zarza que ardía con fuego.]
- 4228. Véase Apoc. xv., Apoc. xvi.
No debemos imputar apresuradamente como crímenes a los varones de la antigüedad aquellas acciones que la Escritura no ha condenado, sino más bien buscar en ellas tipos de las cosas venideras: ejemplo de ello, el incesto cometido por Lot
IV, 31
1. Cuando relataba ciertos asuntos de esta índole respecto de los antiguos, el presbítero [antes mencionado] solía instruirnos y decir: "Con respecto a aquellas malas acciones por las cuales las Escrituras mismas culpan a los patriarcas y profetas, no debemos lanzar invectivas contra ellos, ni volvernos como Cam, que se burló de la vergüenza de su padre y cayó así bajo maldición; antes bien, debemos dar gracias a Dios en favor de ellos, por cuanto sus pecados les han sido perdonados mediante el advenimiento de nuestro Señor; pues Él dijo que ellos daban gracias [por nosotros] y se gloriaban en nuestra salvación.4229 Con respecto a aquellas acciones, por otra parte, sobre las cuales las Escrituras no pronuncian censura alguna, sino que simplemente se consignan [como ocurridas], no debemos convertirnos en acusadores [de quienes las cometieron], pues no somos más exactos que Dios, ni podemos ser superiores a nuestro Maestro; antes bien, debemos buscar en ellas un tipo. Porque ninguna de las cosas consignadas en la Escritura sin ser condenadas carece de significado." Un ejemplo se halla en el caso de Lot, quien sacó a sus hijas de Sodoma, y éstas concibieron luego de su propio padre; y que dejó tras de sí, dentro de los confines [de la tierra], a su mujer, [que permanece] columna de sal hasta el día de hoy. Porque Lot, no obrando por impulso de su propia voluntad, ni por incitación de la concupiscencia carnal, ni teniendo conocimiento o pensamiento alguno de semejante cosa, realizó [de hecho] un tipo [de los acontecimientos futuros]. Como dice la Escritura: "Y aquella noche la mayor entró y se acostó con su padre; y Lot no supo cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó."4230 Y lo mismo sucedió en el caso de la menor: "Y no supo," se dice, "cuándo durmió ella con él, ni cuándo se levantó."4231 Así pues, puesto que Lot no supo [lo que hacía], ni fue esclavo de la concupiscencia [en sus actos], se cumplió la disposición [designada por Dios], por la cual las dos hijas (esto es, las dos iglesias4232), que dieron a luz hijos engendrados de un solo y mismo padre, fueron señaladas, aparte de [la influencia de] la concupiscencia de la carne. Porque no había otra persona, [según ellas suponían], que pudiera impartirles la simiente vivificante y los medios para engendrar hijos, como está escrito: "Y dijo la mayor a la menor: No hay varón sobre la tierra que entre a nosotras según la costumbre de toda la tierra; ven, embriaguemos a nuestro padre con vino, y acostémonos con él, y suscitemos descendencia de nuestro padre."4233
2. Así, con su sencillez e inocencia, hablaron estas hijas [de Lot], imaginando que todo el género humano había perecido, como habían hecho los sodomitas, y que la ira de Dios había descendido sobre toda la tierra. Por lo cual también han de ser tenidas por excusables, pues suponían que sólo ellas, junto con su padre, habían quedado para la preservación de la raza humana; y por esta razón engañaron a su padre. Además, mediante las palabras que usaron se señalaba este hecho: que no hay otro que pueda conferir a la iglesia mayor y a la menor el [poder de] engendrar hijos, fuera de nuestro Padre. Ahora bien, el padre del género humano es el Verbo de Dios, como señala Moisés cuando dice: "¿No es Él tu padre, que te adquirió [por generación], y te formó, y te creó?"4234 ¿En qué momento, pues, derramó Él sobre el género humano la simiente vivificante — es decir, el Espíritu de la remisión de los pecados, por medio del cual somos vivificados? ¿No fue acaso entonces, cuando comía con los hombres y bebía vino sobre la tierra? Porque está dicho: "El Hijo del hombre vino comiendo y bebiendo";4235 y cuando se hubo recostado, se durmió y tomó reposo. Como Él mismo dice en David: "Dormí y tomé reposo."4236 Y porque solía obrar así mientras habitaba y vivía entre nosotros, dice de nuevo: "Y mi sueño se me hizo dulce."4237 Ahora bien, todo este asunto era indicado por medio de Lot: que la simiente del Padre de todas las cosas — es decir, del Espíritu de Dios, por quien todas las cosas fueron hechas — fue mezclada y unida con la carne — esto es, con su propia obra formada —; por cuya mezcla y unidad las dos sinagogas — es decir, las dos iglesias — produjeron de su propio padre hijos vivos para el Dios vivo.
3. Y mientras estas cosas tenían lugar, su mujer permaneció en [el territorio de] Sodoma, no ya carne corruptible, sino columna de sal que dura para siempre;4238 y mediante aquellos procesos naturales4239 propios del género humano, indicando que la Iglesia también, que es la sal de la tierra,4240 ha quedado atrás dentro de los confines de la tierra, y sujeta a los sufrimientos humanos; y aunque a menudo se le arrebatan miembros enteros, la columna de sal sigue en pie,4241 tipificando así el fundamento de la fe que fortalece y envía adelante hijos a su Padre.
Comentario editorial · Notas de la edición · IV, 31
- 4229. [Hasta aquí tenemos una instrucción de lo más edificante. El lector se sentirá menos edificado con lo que sigue, pero es un ejemplo muy notable de lo que está escrito: "para los puros todas las cosas son puras." Tito i. 15.]
- 4230. Gén. xix. 33.
- 4231. Gén. xix. 35.
- 4232. "Id est duæ synagogæ," referido a los judíos y a los gentiles. Algunos consideran estas palabras como una glosa marginal que se ha deslizado en el texto.
- 4233. Gén. xix. 31, 32.
- 4234. Deut. xxxii. 6, LXX. [Reflexionemos que este esfuerzo por espiritualizar este pasaje terrible de la historia de Lot es un intento inocente, pero infructuoso, de imitar la alegoría de San Pablo, Gál. iv. 24.]
- 4235. Mat. xi. 19.
- 4236. Sal. iii. 6.
- 4237. Jer. xxxi. 26.
- 4238. Comp. Clem. Rom., cap. xi. Josefo (Antiq., i. 11, 4) atestigua que él mismo había visto esta columna.
- 4239. El latín dice "per naturalia", palabras que, según Harvey, corresponden a δἰ ἐμμηνοῤῥοίας. Hay un poema titulado Sodoma conservado entre las obras de Tertuliano y Cipriano que contiene los siguientes versos:— "Se dice que, ya viva en otro cuerpo, su sexo aparta con sangre, como solía, los meses fecundos."
- 4240. Mat. v. 13.
- 4241. El poema antes citado dice también, en referencia a esta columna:— "Y la imagen misma, guardando su forma sin cuerpo, dura hasta hoy; desnuda, de pie, bajo el cielo, ni deshecha por las lluvias, ni derribada por los vientos. Más aún: si algún forastero mutila la figura, al punto de sí misma rellena las heridas en su masa." [Que todavía se ve en esta vecindad una columna de sal lo confirman hoy muchos viajeros modernos (informe del teniente Lynch, Armada de los Estados Unidos), lo cual explica la inferencia natural de Josefo y de otros en quienes se apoyó nuestro autor. La coincidencia es digna de notarse.]