Introducción y criterios de esta edición
Acompañamiento editorial
| Autor | Gregorio de Nisa (Wikipedia: c. 335 – c. 394; la tabla del NPNF pone su nacimiento en 331), obispo de Nisa, hermano menor de Basilio de Cesarea |
| Título | Contra Eunomio (inglés del NPNF Against Eunomius; latín Contra Eunomium) y Respuesta al segundo libro de Eunomio |
| Destinatario | Pedro, su hermano, obispo de Sebasteia, que le sugirió escribirlo (primera carta prefatoria) |
| Fecha | La tabla de fechas del NPNF (Heyns y Rupp) pone los libros I–XII en 382–383 y la Respuesta en 384; Wikipedia sitúa hacia 380 los libros I y II. Las fechas son conjeturas de los editores |
| Género | Tratado polémico y teológico, escrito en refutación punto por punto de Eunomio |
| Estructura | Dos cartas prefatorias (la segunda, de Pedro), doce libros divididos en capítulos con sumario, la Introducción de los editores del NPNF y la Respuesta sin capítulos |
| Extensión | Unas 241 000 palabras en esta edición |
| Traducción | Castellana, automática y directa del inglés de la edición de Schaff y Wace; no del griego |
| Fuente | Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 5 (1893), tal como lo recoge CCEL |
Comentario editorial · Para reflexionar sobre la lectura
Carta prefatoria 1
Comentario editorial · Pedro, obispo de Sebasteia
A su piadosísimo hermano Gregorio. Pedro saluda en el Señor.Habiendo encontrado los escritos de vuestra santidad y habiendo percibido en su tratado contra esta herejía su celo tanto por la verdad como por nuestro santo padre en Dios, juzgo que esta obra no se debió simplemente a vuestra propia capacidad, sino que fue de quien procuró que la Verdad hablase, incluso en la publicación de sus propias opiniones. Al Espíritu Santo de la verdad atribuiría yo esta defensa de la verdad; así como al padre de la mentira, y no a Eunomio, debe atribuirse esta animosidad contra la fe sana. En efecto, aquel asesino desde el principio que habla en Eunomio ha afilado cuidadosamente la espada contra sí mismo; pues si no hubiera sido tan audaz contra la verdad, nadie os habría impulsado a emprender la causa de nuestra religión. Mas para que quede expuesta la podredumbre y la endeblez de sus doctrinas, Aquel que «prende a los sabios en su propia astucia» les ha permitido ser obstinados contra la verdad, y haberse afanado vanamente en este vano discurso.Pero puesto que quien ha comenzado una buena obra la terminará, no desfallezcáis en fomentar el poder del Espíritu, ni dejéis a medio ganar la victoria sobre los que ultrajan la gloria de Cristo; sino imitad a vuestro verdadero padre, quien, como el celoso Finees, atravesó con un solo golpe de su Respuesta a maestro y discípulo. Hundid con vuestro brazo intelectual la espada del Espíritu a través de ambos panfletos heréticos, no sea que, rota en la cabeza, la serpiente espante a los simples con el rabo todavía temblando. Cuando los primeros argumentos han sido respondidos, si los últimos quedaran sin tratar, muchos sospecharán que aún conservan alguna fuerza contra la verdad.El sentimiento mostrado en vuestro tratado será grato, como la sal, al paladar del alma. Así como el pan no puede comerse, según Job, sin sal, así el discurso que no está sazonado con los sentimientos más íntimos de la palabra de Dios jamás despertará, ni moverá, el deseo.Tened ánimo, pues, con el pensamiento de que sois un hermoso ejemplo para los tiempos venideros de cómo deben actuar los hijos de buen corazón hacia sus virtuosos padres.
I, 1
2. Hemos sido justamente provocados a componer esta Respuesta, aguijoneados por las acusaciones de Eunomio contra nuestro hermano.
I, 2
3. No vemos nada notable en la fuerza lógica del tratado de Eunomio, y por eso emprendemos nuestra Respuesta con justa confianza.
I, 3
4. Eunomio despliega mucha necedad y bellas palabras, pero muy poca seriedad sobre los puntos vitales.
I, 4
5. Su peculiar caricatura de los obispos, Eustacio de Armenia y Basilio de Galacia, no está bien lograda.
I, 5
6. Una noticia de Aecio, maestro de Eunomio en la herejía, y del propio Eunomio, describiendo el origen y las ocupaciones de cada uno.
I, 6
Comentario editorial · Aecio, el maestro de Eunomio
I, 7