Homilía 29, § 1 · Juan 3:22
«Y vino Él con sus discípulos a la tierra de Judea, y allí se detuvo con ellos (y bautizaba).»
Homilía 29, § 1–2 · Juan 3:25
«Se suscitó una cuestión entre algunos de los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación.»
Homilía 29, § 2 · Juan 3:26
«Ellos vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, he aquí que bautiza, y todos vienen a Él.»
Homilía 29, § 2 · Juan 3:27
«No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.»
Homilía 29, § 2 · Juan 3:28
«Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de Él.»
Homilía 29, § 2–3 · Juan 3:29
«El que tiene la esposa es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo.»
Homilía 29, § 3 · Juan 3:30
«Es necesario que Él crezca, y que yo mengüe.»
Homilía 30, § 1 · Juan 3:31
«El que viene de arriba está sobre todos; el que es de la tierra, terreno es, y habla de la tierra.»
Homilía 30, § 1–2 · Juan 3:31-32
«El que viene de arriba está sobre todos. Y lo que ha oído, habla; y lo que ha visto, testifica; y nadie recibe su testimonio.»
Homilía 30, § 2 · Juan 3:33
«El que ha recibido su testimonio, ha puesto su sello a que Dios es veraz.»
Homilía 30, § 2 · Juan 3:34
«Aquel a quien Dios ha enviado, habla las palabras de Dios.»
Homilía 31, § 1 · Juan 3:35-36
«El Padre ama al Hijo, y ha dado todas las cosas en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que no cree al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.»
Homilía 31, § 1–2 · Juan 4:1-3
«Cuando, pues, Jesús supo que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), dejó Judea y partió de nuevo para Galilea.»
Homilía 31, § 2 · Juan 4:4
«Y le era necesario pasar por Samaria.»
Homilía 31, § 2–3 · Juan 4:5-6
«Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí la fuente de Jacob.»
Homilía 31, § 3 · Juan 4:6-8
«Jesús, pues, fatigado del camino, estaba sentado así junto a la fuente. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua. Dícele Jesús: Dame de beber. Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar qué comer.»
Homilía 31, § 3 · Juan 4:6-8
Homilía 31, § 4 · Juan 4:6-8
Homilía 31, § 4 · Juan 4:6-8
Homilía 31, § 4 · Juan 4:9
«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy mujer samaritana? Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.»
Homilía 31, § 4 · Juan 4:10
«Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido a Él, y Él te habría dado agua viva.»
Homilía 31, § 4 · Juan 4:11
«Señor, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?»
Homilía 31, § 4–5 · Juan 4:12
«¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y bebió de él él mismo, y sus hijos, y sus ganados?»